El conductor de un camión ha fallecido esta madrugada en un accidente ocurrido en la carretera A-33, a un kilómetro del centro penitenciario de Villena, en la provincia de Alicante.
Sus hijos tiene ahora diecinueve y cinco años. Dentro de unos días, se cumplirán dos desde que ambos perdieron a su madre, Elisabeth, y a su abuela, Elvira. Ambas fallecieron a consecuencia de la riada que arrasó gran parte de la provincia de Valencia aquel fatídico 29 de octubre de 2024. “No son fallecidos, son asesinados”, apunta Ernesto, hermano y tío de las dos mujeres cuyo coche fue arrastrado por las aguas. Desde el primer momento, asumió la penosa tarea de actuar como portavoz de una familia desarbolada por la catástrofe, que además ha debido arrastrar durante estos largos 24 meses la desazón añadida de no haber encontrado a Elisabeth, de no haber podido hallar al menos ese consuelo.