Atocha permanece en «shock»
El silencio se apoderaba esta mañana de la habitualmente frenética Estación de Atocha. La extraordinaria calma solo se rompía por la incertidumbre de los pasajeros afectados por la huelga de maquinistas de Renfe. La estación ya ha recuperado la accesibilidad por todas sus puertas, si bien en el acceso por Méndez Álvaro seguía habiendo personal de emergencias, a la espera de la llegada de familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Urda.
Por la tarde, en los mostradores de Iryo y Renfe reinaba la tranquilidad, viajeros esperando su turno para cambiar o anular billetes. Trabajadores de la estación acusaban «un ambiente inédito» al coincidir el día después del accidente con la huelga. «Atocha no es así, está todo el mundo viajando con miedo», señalaba esta empleada que también observaba como la mayoría de pasajeros, con viajes de alta velocidad, gestionaban la anulación de sus billetes.
Un altar improvisado en la terminal de llegadas rinde homenaje a los fallecidos. junto a las esculturas «Día y Noche» del artista Antonio López, una corona de flores blancas sobre un caballete y varias velas rojas recuerdan a las víctimas. «A quienes no volvieron. Rezamos por vosotros», dedica la cinta de la corona, colocada por la organización Revuelta. Muchos viajeros internacionales se sumaban también al minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos en Urda. «Hoy todos sentimos una gran pena», compartían dos turistas colombianos.
Los trabajadores de los comercios de la estación han sufrido la tragedia desde aún más cercanía, incluso algunos de ellos conocían al maquinista de uno de los trenes de la colisión como cliente habitual. Mientras, los trabajadores se apoyan entre sí, compartiendo el dolor en estas jornadas de luto. «Ha venido poca gente, cualquier día de diario estaría muy lleno, no es la Atocha normal, se nota mucha pena», aseguraba otro comerciante.
Mientras la mayoría de pasajeros se dirigían a sus puertas de embarque con serenidad, otros protestaban por la cancelación de trenes. Así, se siguen produciendo las afecciones por las cancelaciones por el accidente, además de la huelga. «Teníamos el viaje a Zaragoza pero se ha cancelado, hemos tenido que alquilar un coche y ahora aquí cogeremos el tren», comentaba una pareja. A pesar de todo, aseguraban que «no voy a tener miedo, ¿para qué? Quiero volver a mi casa».
Otra usuaria, que también intentaba mantener la tranquilidad durante su desplazamiento, manifestaba su malestar por la «falta de mantenimiento» en las infraestructuras ferroviarias. «Siento muchísima impotencia, creo que somos un país suficientemente desarrollado como para que no pasasen estas cosas», lamentaba mientras expresaba sus condolencias a las familias de las víctimas.
Inevitablemente, la huelga de maquinistas incrementó las colas y cambios de último minuto en conexiones con otras localidades, como precisamente Toledo, donde se suspendió finalmente algún traslado. En torno a las 15:30 horas, más de un centenar de personas salían de la zona de embarque en dirección a la calle para subir a los dos autobuses en los que han sido recolocados para llegar hasta su destino por carretera. «Esta mañana en Toledo había una cola impresionante y el tren ha salido con retraso. Y ahora cuando tengo que volver a casa, me encuentro esto, que nos llevan en autobús», denunciaba un pasajero, a la vez que reconocía que «si tuviera que viajar a Madrid a diario no lo cogería por la inseguridad». A estas incidencias hay que sumar que los servicios de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanecían suspendidos. Frente a esto, los operadores siguen tratando de buscar alternativas para los usuarios, mientras Renfe ya ha dispuesto un servicio de Avante hacia Ciudad Real y Puertollano.
En paralelo, el dispositivo de atención psicosocial en Atocha, coordinado por la Agencia de Seguridad y el 112 ha atendido hasta ahora a un total de 41 pasajeros de los trenes accidentados y a 157 de sus familiares, tal y como detalló el portavoz de Emergencias Madrid 112, David García Novis.
Desde la Comunidad de Madrid también agradecen que los madrileños se hayan volcado para llenar las reservas de sangre: más de 6.000 ciudadanos donaron el primer día en los distintos puntos de la región. Ahora recomienda continuar las donaciones de forma escalonada durante los próximos días.


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