El ejemplo institucional de Page: "muy afectado", aparca sus diferencias con Sánchez y ejerce de anfitrión de Feijóo






El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, comparecerá ante la Diputación Permanente del Congreso para informar sobre los datos y las novedades relacionadas con el siniestro ferroviario producido este miércoles en la línea de AVE Madrid-Andalucía. Ello tras el choque de un tren AVE y un Iryo entre las poblaciones de Urda y Los Yébenes. Puente reacciona así después de que algunos socios hayan solicitado su comparecencia y la hayan registrado este jueves en el Congreso. Fuentes de Transportes señalan, no obstante, que el ministro comparecerá "por voluntad propia".
A primera hora, los partidos de Frente Amplio, aún constituidos como Sumar en el Congreso, registraron una solicitud de comparecencia del ministro socialista. Les siguió poco después Podemos y ERC, con un texto alternativo rubricado por Ione Belarra y Gabriel Rufián. Con este paso, Puente evita que, junto al PP, una mayoría articulada superior a 35 diputados de los 69 parlamentarios que componen la Diputación le fuercen a acudir.
Alberto Núñez Feijóo, este miércoles en una declaración desde Génova, reclamó una investigación profunda tanto del Gobierno como de la justicia, ahondar, en definitiva en las explicaciones, por lo que dificilmente no se entendería que no hubiese o un apoyo a esas iniciativas o la presentación de una propia en la Cámara para luego llegar a un punto común con el resto de agrupaciones. Este jueves, durante una visita a Urda y al Centro de Cooperación Operativa Integrado (CECOPI) junto al líder del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, y el dirigente socialista y presidente autonómico, Emiliano García-Page, Feijóo apuntó que "esta forma de gestionar" que tiene el Gobierno no puede continuar. Consideró de "frivolidad" el descargue de responsabilidades en el operario de Renfe. "Las responsabilidades políticas no se pueden asumir cuando se acabe la investigación, porque no son opcionales, son imprescindibles desde el punto de vista ético y moral", instó Feijóo a la dimisión de Puente. A diferencia de Frente Amplio, Podemos o ERC, los populares evitaron concretar si pedirían la presencia de Puente en la Diputación, a la espera de conocer más detalles. También sobre su futuro. En la cuerda floja, el socialista aún está decidido en no dimitir.
Puente toma el mismo camino que otros representantes del PSOE durante los últimos meses, por ejemplo Pedro Sánchez, que tras se presionado y solicitado, dio explicaciones por las novedades sobre las investigaciones sobre corrupción, sobre el 'caso Leire' o por el rescate de Plus Ultra, la presunta relación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la derivada de las joyas, la reacción del PSOE ha seguido un patrón: solicitar por iniciativa propia la comparecencia. Sánchez lo hizo en julio tras apretarle los socios.
A las demandas de "responsabilidades políticas" de Frente Amplio este miércoles y a su solicitud de una "auditoría independiente", se unió la solicitud de la candidata a la presidencia del Gobierno, Ada Colau, para que Puente haga un ejercicio de "transparencia". Más duro fueron desde Podemos. La candidata por Madrid a las generales y número 'dos' de la formación, Irene Montero, arremetió con que se ponga en el foco el "error humano" al que se aferra el Ejecutivo en las primera horas y aún con la investigación en marcha. "Todo el mundo ve que el sistema falla, que la liberalización y el negocio tiene consecuencias", aludión, en todo caso, la entrada al sistema ferroviario de compañías privadas como Ouigo e Iryo.
En esa línea se posicionó Colau poco después de conocer que Puente acudirá al Congreso. "Es inaceptable el señalamiento a los trabajadores. Un error humano no puede exolicar una tragedia provocada por errores de un sistema de seguridad complejo". Desde Compromís, aliado electoralmente con el Frente, pero con autonomía, Joan Baldovi cargó sin aludir directamente a Transportes sobre la "despreciable" filtración de los audios en medios entre el personal de Adif y los maqunistas de los dos trenes que chocaron.
El líder del PP se ha desplazado este jueves a la localidad toledana de Urda para conocer de primera mano el epicentro del terrible accidente ferroviario con un saldo de 69 fallecidos. Allí ha visitado el puesto de mando avanzado donde se ha reunido con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, al que ya telefoneó el pasado miércoles, y con Manuel Galán, el alcalde de la localidad que se volcó en asistir a los heridos en las primeras horas del accidente.
A estas horas nadie del Ejecutivo se ha puesto en contacto con el líder del primer partido de la oposición, según ha revelado el propio Alberto Núñez Feijóo en unas breves declaraciones ante la prensa. A cambio "he sido atendido muy cordialmente por Page y yo se lo agradezco mucho". Ha sido el presidente autonómico socialista el que le ha informado de las circunstancias de la tragedia dente en una cita a la que también asistían el delegado del gobierno, José Pablo Sabrido, y los responsables de Protección Civil.
En declaraciones a la prensa y sin abandonar unn tono institucional, Feijóo, no ha querido explicitar una petición de dimisión del ministro Óscar Puente, pero sí ha apelado a que las "responsabilidades políticas no son opcionales sino imprescindibles desde el punto de vista ético y moral". Al hilo de esta reflexión, defiende que la política "no consiste en descalificar, en hablar, sino en hacer". Y para ejercer un cargo "se necesitan experiencia, gestión y rigor", todo una carga de profundidad contra el titular de Transportes. Por tanto, ha proseguido, "los nombramientos tienen que hacerse a personas que tengan trazabilidad y experiencia, que se llegue aprendido". Ante las insistencia de las preguntas respecto a si Puente debe dejar su cargo, Feijóo señala que "yo sé lo que haría, primero en el nombramiento; segundo, durante la ejecución, y tercero con los accidentes reiterados" de la alta velocidad.
Tras apelar la "cabeza fría" y al respeto a los fallecidos, ha insistido en que "o te rodeas de gente que sabe o te pasan cosas como esta", de modo que la "gestión rigurosa y la experiencia contrastada, volverán sin duda porque es imprescindible para nuestro país". "Más de cien muertos en dos accidentes en ocho meses y en el mismo corredor ferroviario conlleva un cuestionamiento. Los españoles necesitan respuestas y se preguntan qué pasa en la alta velocidad", ha subrayado.
Acompañado del líder del PP castellanomanchego, Paco Núñez, ha informado que se mantiene en contacto con antiguos cargos de Renfe, Adif y Fomento "para establecer una serie de conclusiones". También con el accidente de Adamuz pusieron en marcha este 'consejo de expertos' para analizar las causas de aquel accidente.
La candidata de Frente Amplio a la presidenta del Gobierno, Ada Colau, demandó la comparecencia del ministro de Transportes, Óscar Puente, comparezca en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados para ahondar en las explicaciones sobre el accidente ferroviario en la línea de AVE Madrid-Andalucía a la altura de las poblaciones de Urda y Los Yébenes (Toledo) acontecido el miércoles por la mañana. La cabeza de lista por Barcelona asegura que "en estos momentos tan dolorosos es más necesario que nunca la transparencia y que se den todas las explicaciones que sean necesarias".
En estos momentos tan dolorosos es más necesario que nunca la transparencia y que se den todas las explicaciones que sean necesarias.
— Ada Colau 💜🌈🔻 (@AdaColau) October 29, 2026
Por eso, desde el Frente Amplio vamos a pedir la comparecencia del Ministro Óscar Puente en la Diputación Permanente del Congreso de los…
La petición ha sido correspondida por su partido, Catalunya en Comú, pero también por los otros tres partidos que componen principalmente la coalición que deja atrás a la marca Sumar, caso de IU, Más Madrid y Movimiento Sumar. Se ha registrado por la mañana en el Congreso con las firmas de todos los portavoces representantes de cada formación.

Poco después de la solicitud, tanto Podemos como ERC, con las firmas de Ione Belarra y Gabriel Rufián, registraron otra peticiòn similar ante el Congreso.
Apenas horas antes, el miércoles por la tarde, los partidos del Frente Amplio reclamaron a su socio mayoritario, el PSOE, una auditoría independiente sobre el estado de la red ferroviaria y que se asumiesen "responsabilidades políticas", ello tras las comparecencias de Puente en el centro de control de Adif en la estación de Atocha, y después de escuchar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se desplazó a las inmediaciones de Urda junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Se evitó, en todo caso, señalar a ninguna figura "política" en concreto. El propio Puente, desde Atocha y preguntado por si dimitirá o lo ha contemplado, apuntó que lo que centra ahora su interés es la gestión de la crisis.
Por ahora, Puente y su gestión desde que asumió la cartera tienen el aval de Sánchez, aunque dentro de la formación socialista empieza a cuestionarse la continuidad del ministro. La crisis, más allá del principal drama ciudadano por las 69 víctimas mortales registradas por el momento y decenas de heridos de diferente gravedad, tiene un impacto claro en la precampaña electoral y cambia completamente el escenario y la estrategia social por la que apostaban desde Sánchez hasta su izquierda, con cuestiones como la vivienda en el centro.
La solicitud de comparecencia en la Diputación Permanente se debe a que el Congreso y el Senado están disueltos tras la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Todos los asuntos de urgencia y de excepcionalidad se trasladan a la Sala Constitucional del Parlamento, con una representación reducida de diputados y proporcional a la representación, con 69 parlamentarios.



Todo parecía ir más o menos bien. La precampaña había fluido de menos a más, estaba soplando, salvo en los últimos días —por los disturbios en Barcelona y Bilbao—, de manera más favorable hacia el PSOE y hacia la izquierda, el propio Pedro Sánchez estaba protagonizando un viaje en positivo, hasta lúdico. La fuerza de la gente, lema tuneado en La fuerza del amor tras el beso a su mujer en el mitin de Fuenlabrada. Sonrisas, bailes, entrevistas diseñadas para humanizar al presidente, fuera en La revuelta, en TVE, o en el pódcast feminista Keep it cutre, conducido por Ángela Henche y Albanta San Román. El enfoque era claro. Y todo, sí, parecía ir más o menos bien.
Pero, a las 8.53 de este 28 de octubre de 2026, todo se quebró. Todo. Prácticamente cuando se consumían los minutos finales de la conversación grabada de Sánchez con las podcásters de Keep it cutre, en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, el tren AVE 2080 de Renfe con destino a Sevilla y 397 pasajeros a bordo, embestía a esa hora, 8.53, al Iryo 6076 que permanecía detenido en la vía, y con 147 viajeros. Al menos 68 fallecidos, más de un centenar de heridos. El segundo accidente ferroviario más grave vivido en el país desde los años setenta, tras el de Angrois (2013, 80 muertos). Pero, sobre todo, el segundo choque mortal en este 2026, después del de Adamuz (Córdoba) del 18 de enero (46 fallecidos), en poco más de nueve meses. Y en la misma línea. Una estadística demoledora. Lo admitió el propio Sánchez en el puesto de mando avanzado de Urda, la localidad más próxima al lugar del brutal siniestro: "Lo que no es asumible para un país como España es sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año, como hemos sufrido". Palabras lapidarias. Como en pocas ocasiones.
En Ferraz insisten en que el foco debe estar ahora en lo obvio, en las víctimas, en sus familiares, en los heridos, en los afectados, en la coordinación y cooperación entre administraciones, en el esclarecimiento de lo sucedido
La segunda tragedia ferroviaria de este año ocupó portadas en medios de todo el mundo, llenaba informativos, webs, redes sociales. Dolor, angustia, devastación. La conmoción era inmensa. No podía ser de otra manera. Y resultaba inescindible del contexto, el del camino hacia las elecciones generales del 29-N, para las que desde este mismo jueves solo queda un mes. Lo que había ocurrido, esas 68 muertes en las vías del tren, reventaron por completo la precampaña socialista. En Ferraz insistían en que el foco debía estar en lo obvio, en las víctimas, en sus familiares, en los heridos, en los afectados, en la coordinación y cooperación entre administraciones, en el esclarecimiento de lo sucedido. Pero, a la vez, asumían que habrá que "reorientar" todo el diseño de campaña porque nada puede ser igual.
Los minutos de silencio en honor a las víctimas se repiten en las principales ciudades españolas https://t.co/flbFOZDEiu pic.twitter.com/ozyatOWKjk
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Y hay una figura, lo admiten en el partido y en el propio Gobierno, que sale tocada. Óscar Puente. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible. El dirigente que ha ejercido de escudero del presidente, el hombre adicto a los posts en X, muchos de ellos gruesos, faltones, el socialista que podría encarnar la sucesión, el guerrillero que no rehuía jamás ninguna batalla contra la derecha y la ultraderecha, el miembro del Ejecutivo aclamado por las bases socialistas.
Pero este miércoles, cuando compareció cerca de las tres de la tarde desde el centro de control de Adif de Atocha, se le vio abatido. Devastado. Entonces confirmó la explicación que desde muy pronto por la mañana había ofrecido el Gobierno: se trataba de un desgraciado fallo humano. Sobre las 8.30, cayó, en un tramo de 63 kilómetros, el sistema de señalización LZB —el que estaba en proceso de sustitución por uno más moderno, el ERTMS—, debido a un "fallo de comunicación" en tres ordenadores de la red, y ese colapso produjo la detención automática de seis trenes, tres por sentido. La desconexión del LZB, no muy frecuente pero tampoco inédita, explicó, supone que el mando pasa a ser manual. La responsabilidad de lo que ocurría en las vías, por tanto, pasaba al centro de control de Adif en Atocha.
Sobre las 8.30, cayó el sistema LZB en un tramo de 63 km, y seis trenes se detuvieron de manera automática. A las 8.36, desde el centro de control se ordena la reanudación, a "marcha normal"
Y allí, un operario, que "tenía experiencia", y al que se le puso un auxiliar en esos momentos como ayuda, con un supervisor al lado, dio la orden al AVE, a las 8.36, de que se reanudara la marcha. Que siguiera a "marcha normal". Es decir, sin restricción de velocidad, y no con la "marcha a la vista", que supone que el convoy retoma su camino con una velocidad mucho menor, de 40 km/h como máximo.
Tragedia ferroviaria en Urda: Siguen las tareas de rescate y se decreta el secreto de sumario https://t.co/mE3o9JbCmi pic.twitter.com/29lECaYRYe
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En 17 minutos, 17 minutos decisivos, el AVE recorrió unos 25 kilómetros, a una velocidad que, por el tramo de la vía, podía llegar a los 200 km/h. "En el centro de control primero toman la decisión de la reanudación y después tienen un tiempo más que suficiente para constatar el error y no lo resuelven", deploró Puente. Nadie se dio cuenta, en esos 17 minutos, de que el AVE se aproximaba de manera mortal al Iryo que seguía detenenido. Y eso que la maquinista del tren italiano, el 6076, avisó a Atocha de que no podía reiniciar la marcha y que estaba parada, tal y como se escucha en los audios publicados en varios medios. Ese mensaje clave tampoco fue trasladado al operador del AVE para que detuviera su locomotora.
Desde la autorización hasta el impacto con el Iryo, a las 8.53, transcurrieron 17 minutos en los que el AVE recorrió 25 kilómetros, sin que nadie advirtiera que se aproximaba a un convoy detenido
Puente señaló que no había hablado con el controlador del centro de Adif. Que no era él quién para endosar una "responsabilidad". Pero sí defendió que era "inexplicable" esa decisión "errónea" de autorizar la marcha normal con un tren detenido en el mismo cantón —segmento de vía— y con la señal en rojo que obligaba a pararse. ¿Piensa en dimitir?, se le preguntó. "En este momento lo que estoy pensando es en esclarecer esto y tratar de resolverlo. No estoy pensando en mí", respondió. Descartaba así dejar su cargo, al menos de momento.
Pocos minutos más tarde, Sánchez compareció desde el puesto de mando avanzado de Urda, acompañado del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Anunció el decreto de luto nacional de tres días y prometió esclarecer lo ocurrido: "Vamos a llegar hasta el final. Y si ha habido negligencias, se sabrá. Y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia. Porque es evidente que hemos sufrido dos terribles tragedias en un mismo año en la alta velocidad". Y aunque "muy probablemente" el origen de los accidentes de Adamuz y de Urda "nada tienen que ver", precisó, sí está "claro" que si se tiene que "reforzar aún más la seguridad para volver a reconstruir la confianza en nuestro sistema ferroviario de alta velocidad", entonces "se hará". Porque "no es asumible" que dos choques ferroviarios mortales sucedan "en un mismo año". De modo que "se tomarán todas las medidas que se consideren oportunas y con total contundencia" para restaurar la confianza en el sistema ferroviario.
Sorprende la dureza de las palabras de Sánchez. "¿Puede sacrificar a Óscar? Pues sinceramente no lo sé. Pero para Óscar pasar otra vez por lo mismo se me antoja insoportable", apunta un ministro
El presidente había sido explícito, y muy duro. Fuentes de la Moncloa subrayaban que sí que mantenía su "confianza" en Puente, igual que hasta ahora. Pero algunos miembros del Ejecutivo y del partido consideran que hay que "esperar", ver cómo evoluciona la investigación, para a partir de ahí decidir qué es mejor para el partido y para el Gobierno a las puertas de unas elecciones que ya eran muy complicadas para Sánchez. "Me llamó la atención la frase del presidente, lo que dijo de que no es asumible para España tener dos accidentes en un mismo año. Pero no tenemos reacción ninguna todavía. Vamos a ver. ¿Puede sacrificar a Óscar? Pues sinceramente no lo sé. Pero para Óscar pasar otra vez por lo mismo se me antoja insoportable, aunque no hay señal de nada", asevera un ministro, consternado, como todos, por lo ocurrido.
Pedro Sánchez: "Si tenemos, como debemos, reforzar aún más la seguridad para volver a reconstruir la confianza en nuestro sistema ferroviario de alta velocidad, se hará" https://t.co/3QG1Ye21Qq
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"Óscar ahora está en modo gestión, que es lo que toca —afirma otro relevante miembro de Gabinete—, aunque la procesión irá por dentro. Como ha dicho el presidente y estoy de acuerdo, ya tocará esa discusión, ahora hay que estar con las víctimas y avanzar en la investigación de las causas. No puedo estar más de acuerdo con lo que aseguró de que no es asumible dos accidentes así en tan poco tiempo". "Ya veremos qué ocurre. Acaba de suceder y habrá que ver cómo evoluciona todo", manifiesta por su parte un integrante de la ejecutiva federal del partido.
Distintos cargos piden esperar a ver cómo evoluciona todo, sin prejuzgar nada. En la dirección también se indica que Puente "de momento debe seguir": "Le damos apoyo. Está pasándolo muy mal"
Un dirigente con frecuente interlocución con la Moncloa cree que el siniestro impacta directamente en Puente: "Obviamente él no tiene responsabilidad, pero me temo que políticamente se lo lleva por delante. Sin Adamuz tal vez sería distinto. Pero no hay ministro de Transportes que pueda sobrevivir políticamente a dos accidentes ferroviarios de esta magnitud". Un asesor del presidente conviene que sería mejor ahora, a un mes de los comicios, dejar caer al ministro, pero también cree que Sánchez no le pedirá abandonar el cargo, ya que "sería asumir directa y personalmente la responsabilidad" de la tragedia.

"De momento, Óscar debe seguir ahí, y por supuesto le damos todo nuestro apoyo. Está pasándolo muy mal", apunta otro miembro de la cúpula federal del PSOE muy molesto con la "reacción miserable" de los partidos a su izquierda, pidiendo la depuración de responsabilidades o incluso, caso de Adelante Andalucía, la dimisión de Puente. El futuro del ministro "no es ahora lo importante", zanjan en el equipo de este, recalcando que lo prioritario es asistir a las víctimas y aclarar lo ocurrido, aunque agregan que son conscientes de la dureza de las palabras de Sánchez en Urda.
Puente no es una pieza menor dentro de la galaxia socialista. En absoluto. Es un peso pesado del Ejecutivo y de la dirección, uno de los consejeros de Sánchez, uno de los dirigentes que siempre ha estado a su lado y que escapa de todos los argumentarios. Es el que puede y va más allá cuando toca fustigar a la oposición o reprobar algunas decisiones judiciales. Y el que dispara sin concesiones a sus adversarios (y a veces a los propios) en X. Ahora, distintos cargos coinciden en que ese uso y abuso de la antigua Twitter juega en su contra, por la lluvia de críticas a su intensa actividad en redes sociales que podría haber conducido a desatender su gestión. "Es que a mí lo que hace en X no me ha gustado jamás. En la vida es fundamental ser humilde", señala uno de los mandos institucionales socialistas de mayor rango. "Nunca he entendido cómo usa Twitter. La realidad siempre te espera a la vuelta de la esquina", añade otro veterano.
Estábamos muy satisfechos de la marcha de la precampaña. Ahora, en todo caso, hay que obviamente reorientar la campaña", anticipan en el comité electoral socialista
Al margen de la figura de Puente, lo cierto es que la campaña socialista ha quedado quebrada. Todos los partidos, salvo Vox, suspendieron sus actos, y ahora seguirán varios días de parón por las tres jornadas de luto nacional y por el lógico dolor de una tragedia de enorme impacto. "Teníamos este martes reunión del comité electoral y estábamos muy satisfechos de la marcha de la precampaña. Ahora, en todo caso, hay que obviamente reorientar la campaña", ilustran en Ferraz.
"Sí, parece que la campaña se nos rompe. Pero quedan semanas. Si fueran las elecciones este sábado no tendríamos margen, pero no es así y nos toca reorientar", concede un ministro. "Pero estamos desolados, consternados y hechos polvo", apostilla, "no por la campaña, sino porque parece irracional que todo sea como parece que ha ocurrido. Nadie se lo explica".
El número de fallecidos se mantiene en 68 y los hospitalizados ascienden a 107 en C-LM https://t.co/1ZpuqefERS pic.twitter.com/2PtKxVG6VA
— Europa Press TV (@europapress_tv) October 28, 2026
Otros integrantes de la cúpula piden ser menos pesimistas y esperar cómo va evolucionando todo. Lo comparte un cargo institucional de mucho peso: "Evidentemente, esto es un golpe duro, pero según el motivo que sea tendrá un recorrido u otro. Hay que racionalizar las cosas. Si es un fallo humano, no es responsabilidad del Gobierno, por mucho que lo intenten. La gente no es tonta. Ahora, si es un fallo de seguridad u otra cosa, es más jodido".
Hay que racionalizar las cosas", previene un alto cargo institucional, "si es un fallo humano, no es responsabilidad del Gobierno, por mucho que lo intenten. La gente no es tonta. Ahora, si es un fallo de seguridad u otra cosa, es más jodido"
El accidente de Urda es, en definitiva, un episodio "completamente disruptivo", como lo define uno de los dirigentes que mejor conoce las dinámicas del partido. "Tras esta tragedia", continúa, "una campaña como la que se venía haciendo, en clave ideológica y en un tono y con un formato alegre, musical y festivo, es prácticamente imposible. Objetivamente dificulta en extremo la campaña del PSOE". Ahora bien, advierte, "un aprovechamiento impúdico en clave electoral por la derecha puede generar un efecto bumerán", y este siniestro, "a diferencia del de Adamuz y de forma similar al de Angrois, no es imputable, parece, a deficiencias estructurales de gestión, sino a un error humano". Esa es la versión a la que se ha aferrado el Ejecutivo, aunque eso supone endosar la desgracia a las espaldas de un trabajador, igual que el Gobierno del PP descargó la responsabilidad del accidente de Angrois al maquinista del Alvia que descarriló y que causó 80 muertes. Pero el impacto, "brutal y devastador", de la colisión mortal de este 28 de octubre para la historia todavía tendrá recorrido y muy probablemente se alargará hasta el 29-N. Unas urnas que Sánchez convocó bajo la conmoción de las protestas por la vivienda y el desahucio y muerte de Maricarmen Abascal y que ahora digerirán el shock de un segundo choque ferroviario mortal en menos de 10 meses.
La Policía Nacional ha realizado cargas policiales este miércoles contra los manifestantes que se habían concentrado junto al Ministerio de Transportes para exigir la dimisión del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
Las autoridades han disuelto la concentración en torno a las 21.30 horas de la noche mediante cargas policiales en las que han hecho uso de gas pimienta y de escopetas con balas de goma para disuadir a los manifestantes.
"No estábamos haciendo nada y en un momento dado, nos han empujado de forma violenta y han empezado a decir que nos marcháramos. Cuando han visto que mucha gente no se movía, nos han gaseado. Aquí ha personas mayores", expresaba un joven que había acudido a los aledaños del ministerio que dirige Puente, según Europa Press.
Concentración frente al Ministerio de Transportes por el accidente ferroviario en Urda https://t.co/5tL6TERsuM https://t.co/qsgLnzMwWz
— Europa Press (@europapress) October 28, 2026
Durante la tarde de este miércoles, las redes sociales se han llenado de distintas convocatorias para exigir responsabilidades al Gobierno tras el accidente ferroviario sucedido esta mañana por el alcance entre dos trenes entre Urda y Los Yébenes (Toledo) y que deja, al menos, 68 víctimas mortales y 80 heridos.
Por un lado, había convocadas sin autoría reconocida dos concentraciones a las 19.00 horas y a las 20.00 horas frente a la sede del Ministerio de Transportes, en Nuevos Ministerios, bajo el lema "exigimos que los responsables paguen".
Si bien no ha habido mucha afluencia de gente en un primer momento, alrededor de las 20.30 horas se ha formado un grupo numeroso de personas que al principio expresaban consignas como "Óscar Puente asesino" o exigían su dimisión, además de la del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
No obstante, las protestas han derivado en enfrentamientos de los manifestantes contra la policía, provocando altercados y destrozos en la vía pública que han terminado por generar un situación de tensión en la que se ha movilizado un gran número de efectivos policiales.
Por otro lado, la organización Revuelta, ligada en el pasado a Vox, se ha sumado a este llamamiento en Madrid y para el resto del país ha pedido concentrarse frente a las distintas subdelegaciones de Gobierno y ayuntamientos "en un ejercicio de dignidad nacional, unidad y exigencia de responsabilidades".
Desde Revuelta han insistido en que la única bandera de unión es "la española", mientras que la división la provocan "los partidos políticos". "¡Que nadie nos divida! El pueblo frente a los culpables", han proclamado.
Por su parte, desde Solidaridad, el sindicato vinculado a la formación de Santiago Abascal, han hecho un llamamiento a los ciudadanos de Madrid para protestar a las 20.00 horas en la Plaza de Cibeles y exigir responsabilidades al ministro de Transportes, Óscar Puente, y la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. "La corrupción mata", han denunciado.
Vox ha difundido esta convocatoria y ha aclarado que se hará "adhiriéndose" al minuto de silencio que ha convocado para ese mismo lugar y horario la Federación Española de Municipios y Provincias. Así, la formación ha confirmado que representantes de Vox acudirán a los distintos ayuntamientos del país para participar en los actos de recuerdo de las víctimas.
Apenas unas horas después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, compareciera públicamente para calificar de "inexplicable" la actuación del centro de regulación de circulación (CRC) de Adif, los audios que sustentan su tesis han visto la luz. Al filo de las nueve de la noche de este miércoles, la Cadena SER, El País y elDiario.es, con informaciones firmadas respectivamente por Guillermo Lerma, Carlos E. Cue y Esther Palomera, publicaban de forma simultánea las grabaciones y transcripciones de las conversaciones registradas antes de la colisión entre un AVE de Renfe y un convoy de Iryo en Urda (Toledo), en la que han perdido la vida al menos 68 personas.
La difusión coordinada de este material refuerza el perímetro defensivo trazado por el Ejecutivo desde primera hora de la tarde: focalizar el origen del siniestro en el error de bulto cometido por los operarios de Atocha al gestionar la contingencia técnica, apartando el foco de la gestión política de la infraestructura, del colapso informático previo del sistema LZB y de la cadena de responsabilidades en la cúpula ferroviaria.
Las grabaciones revelan el desconcierto vivido en el CRC de Atocha desde que, a las 8:30 horas, se produjo una caída informática de las comunicaciones en tres ordenadores de la central de Urda, lo que inhabilitó el sistema de seguridad y supervisión continua LZB a lo largo de un tramo de 63 kilómetros de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía. En ese momento, hasta seis convoyes quedaron automáticamente frenados sobre la vía.
El primer audio clave recoge la comunicación entre el maquinista del AVE 2080 –que había partido de Madrid a las 08:00 horas con 297 pasajeros a bordo– y el operador de Adif. Tras cinco minutos de vacilaciones y consultas cruzadas entre técnicos en la sala, a las 8:36 horas se dicta la orden que desencadenaría la catástrofe:
— CRC Atocha a maquinista de tren 2080 a las 08:36 y esto dice: «Maquinista de tren 2080, desconecte y vuelva a conectar el LZB y reanude marcha al amparo del BSL con marcha normal».
— ¿Con marcha normal? —pregunta el maquinista para confirmar la instrucción.
— Sí.
Esa respuesta contravino de plano el reglamento de seguridad ferroviaria. Al carecer de la supervisión automática del LZB y existir otros trenes en el mismo cantón de vía, la instrucción preceptiva era ordenar "marcha a la vista" –lo que limita la velocidad a un máximo de 40 kilómetros por hora y obliga al maquinista a detener el tren ante cualquier obstáculo visible–. Por el contrario, la orden de "marcha normal" habilitaba al AVE a acelerar a la velocidad máxima del trazado, que en ese punto puede alcanzar los 200 km/h.
Apenas cinco minutos después, a las 8:41 horas, la maquinista del Iryo 6076 –detenido varios kilómetros por delante con 146 viajeros– contacta con Atocha para notificar que se encuentra parada ante la señal de entrada de Urda tras perder la transmisión. Desde el centro de control se le reitera idéntico patrón: desconectar, reiniciar y "reanudar la marcha con marcha normal".
El tercer momento crítico se produce a las 8:48 horas, seis minutos antes del impacto. La conductora del Iryo vuelve a llamar al centro de control para advertir de que sigue inmovilizada: "No me está permitiendo el tren reiniciar el sistema LZB y por eso estoy todavía detenida ante la señal de entrada". La contestación desde Atocha denota una aparente falta de urgencia: "Conforme, pues nada, cuando pueda, ¿vale? Y si tiene problemas, nos llama".
El audio recoge de fondo comentarios informales entre el personal del puesto de mando ("De verdad, tronco, de verdad... El 6076 está teniendo problemas con el equipo") mientras el AVE recortaba a gran velocidad los 25 kilómetros de distancia que le separaban del tren detenido. En ese intervalo de casi seis minutos no se emitió ninguna orden de emergencia para detener al convoy de Renfe. A las 8:54 horas se produjo el brutal impacto por alcance.
La literalidad de los audios ofrece un respaldo documental a los argumentos que Óscar Puente desgranó en su comparecencia en el centro H24 de Adif. El titular de Transportes insistió en que el accidente era "inverosímil" y atribuyó lo sucedido a una decisión humana "a todas luces errónea", adoptada pese a que los trenes "estaban perfectamente ubicados y localizados en las pantallas".
Con la difusión pública de las grabaciones se apuntala la tesis gubernamental frente al desgaste político que supone encadenar dos catástrofes ferroviarias en la misma vía de alta velocidad en menos de diez meses, tras el accidente de Adamuz (Córdoba), que dejó 46 víctimas mortales.
El foco en la negligencia operativa en Atocha permite amortiguar el debate sobre el estado técnico y el mantenimiento de la red. Aunque Puente defendió que el LZB es un mecanismo "contrastadísimo" y achacó el problema exclusivamente a cómo se gestionó su caída, la oposición ya ha puesto la mira en las causas de la avería informática simultánea y en la demora en la implantación del sistema ERTMS. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado una "revisión completa e independiente de toda la red ferroviaria", mientras la investigación judicial del juzgado de Orgaz y de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) tratará de esclarecer por qué los mecanismos de supervisión y auxilio fallaron de forma tan encadenada antes del impacto.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha pedido la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, por considerar que ha señalado al responsable de circulación de Adif tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo) y ha reclamado que se respete la investigación y la presunción de inocencia del trabajador.
En un comunicado, el sindicato ha acusado al ministro de utilizar a este empleado como "chivo expiatorio" durante una rueda de prensa, en lugar de asumir sus responsabilidades, cuando, según ha subrayado, la investigación acaba de iniciarse. Asimismo, ha sostenido que Puente ha eludido su responsabilidad pese a un fallo inicial en el sistema informático que, según la organización, desencadenó los acontecimientos.
CSIF ha exigido una explicación urgente, la asunción de responsabilidades y la adopción de medidas para evitar nuevos accidentes. La organización que encabeza Miguel Borra ha considerado "muy preocupante" que España afronte lo que describe como una segunda tragedia ferroviaria en menos de un año, según Europa Press.
El sindicato ha recordado que el pasado septiembre ya alertó de jornadas de trabajo en Adif de hasta 12 horas diarias y cinco noches consecutivas. A su juicio, estas condiciones provocan un "desgaste extremo" en empleados que desempeñan tareas de alta responsabilidad, como la ordenación del tráfico ferroviario.
Además, ha señalado que durante este año ha reclamado más inversión en el mantenimiento de las infraestructuras y los talleres ferroviarios, así como la revisión y actualización de los protocolos de seguridad. También ha defendido la necesidad de garantizar el correcto mantenimiento de los trenes y mejorar la red y la capacidad del sistema.
CSIF ha reprochado igualmente al ministro las continuas incidencias en la circulación, entre ellas las interrupciones de los trayectos y los retrasos, y ha afirmado que la única medida de seguridad implementada ha sido la reducción de la velocidad.
La organización ha lamentado el siniestro, ha trasladado su solidaridad a las personas afectadas y ha deseado una pronta recuperación a los heridos. También ha expresado su apoyo a los trabajadores de Iryo, Adif y Renfe.
El sindicato ha reconocido, asimismo, la labor del personal sanitario, los servicios de emergencias, los bomberos, Protección Civil y las fuerzas y cuerpos de seguridad desplazados al lugar del accidente para colaborar en las tareas de evacuación y asistencia.
Se acabó la campaña del amor. La frivolidad queda ahora como impostura. La realidad ha sido la bofetada en la cara a los profetas de la remontada.
España no funciona. El accidente de Urda lo demuestra. Decenas de muertos nueve meses después de que la tragedia golpeara en Adamuz. Dos accidentes gravísimos en la misma vía, la que une Madrid y Sevilla, la que inauguró la nueva era del tren de alta velocidad en el ya lejano 1992.
La teoría del fallo humano no puede ocultar que antes de que un operario de Adif cometiera un error hubo un fallo en el sistema de seguridad, algo que atañe directamente a la dirección de Renfe, y, por tanto, al ministro Óscar Puente.
Este martes 28 de octubre, España estaba en las portadas digitales de Le Monde, The New York Times, The Guardian, Corriere della Sera y Político, por mencionar sólo algunos de los principales diarios. El desastre ha retratado las infraestructuras de un país que ha recibido una cantidad ingente de fondos europeos y que ha sido incapaz de emplearlos en mantener el buen estado de nuestra red de alta velocidad. ¿Qué broma se le ocurrirá ahora al ministro Puente para tapar su incompetencia? ¿Qué presentador afín le reirá ahora sus gracias?
Todo ha saltado por los aires. Lo peor, sin duda, los muertos y heridos, víctimas de la ineficacia. Lo siguiente, el cálculo electoral. ¿Qué va a decir el presidente en su próximo mitin? ¿A quién echará la culpa del accidente? ¿Cómo justificar lo injustificable? ¿Con qué música animará sus actos?
No va a ser posible, a un mes del 29-N, pasar página de esta tragedia. Las familias van a pedir justicia. Habrá una investigación técnica y otra judicial. Iremos sabiendo cosas a medida que pasen los días. Ninguna buena para este Gobierno.
La fatalidad ha hecho que el desastre tenga como protagonista al ministro más zafio del Gobierno, al más provocador, una especie de matón de tasca al que no le importa exhibir el servilismo hacia su jefe: "El puto amo".
La campaña ha estallado y el PSOE se encuentra ahora ante el dilema de tirarlo todo por la borda o asumir de verdad responsabilidades
Ha dejado Puente tal rastro de su bravuconería en redes sociales y en sus intervenciones públicas que no tiene defensa posible. Ni siquiera Pedro Sánchez salió este miércoles en su auxilio.
Hasta los socios, esos socios dóciles y amaestrados del PSOE, exigieron "responsabilidades políticas". Eso no se solventa cortándole la cabeza al presidente de Renfe.
Sánchez vive estos días en ese tobogán mareante de los números, las encuestas, los trackings. Quiere ganarle al PP como sea, aunque no pueda sumar para gobernar, y Urda ha dinamitado sus expectativas, sus esperanzas.
Si el presidente quiere presentar alguna opción –yo dudo que la tenga– no tiene más remedio que cesar a su ministro de Transportes. Ya lo hizo con su antecesor, José Luis Ábalos, argumentando responsabilidad in vigilando por los desmanes de su asistente Koldo. Si fuera consecuente, haría lo mismo con Puente, no por corrupto, sino por inútil. Pero tal vez no se atreva a hacerlo.
La campaña ha estallado y el PSOE se encuentra ahora ante el dilema de tirarlo todo por la borda o asumir de verdad responsabilidades. Este país no puede seguir dependiendo de un Gobierno que nos ha llevado hasta el punto de sentir vergüenza de ser españoles. Si Puente sigue en su puesto, el PSOE y sus socios habrán dicho adiós a la posibilidad de disputarle el triunfo a la derecha.
Óscar Puente es ese esbirro de mazmorra con potro y hachón, es el ogro de los cuentos que nos cuenta él mismo, es un ministro con veinte pulgares y pico de pato, es la misma muerte bamboleante, como un camello desfondado en el desierto, con vocación de costillar seco y lengua de arena. Óscar Puente es el Igor de Sánchez, es el hombre del saco, es el percherón que relincha, es la guadaña de mondadientes, la boca de cepo y la piel de púas; es el chato de la banda, el cantinero de los muertos, el enterrador de lo público bajo la luna gótica, decadente y putrefacta del sanchismo. Puente es el gafe que sólo es incompetente, es el matón que sólo es cobarde, es el torpe que sólo es vago, es el ministro con menos ministerio de todo este Gobierno sin responsabilidades, es el icono de zócalo tercermundista de esta España ya tercermundista, que empieza un viaje en Madrid y se despeña como por Bombay. Sí, Puente es el político tercermundista, con arboladura tercermundista de matarife trepa, en la España ya tercermundista de la corrupción y la propaganda, en la que sólo funciona lo que va bajo mordida, la España tercermundista de los presidentes con bailecito de cocos, besitos con hilillo de asco y kermés televisiva. Óscar Puente, con alma y faz de pez negra, nunca tuvo que estar en un gobierno y ahora no puede seguir ni de ministro ni a la vista.
Lo que ha pasado aquí, ya dos veces en apenas diez meses, no debería haber pasado. Que en Europa, en 2026, los trenes de alta velocidad se paren, choquen, vuelquen, vuelen, ardan como si fueran caravanas de colonos por un Oeste castellano o bandolero; que gente que sólo iba a sus casas, o al curro, o al hospital, o la facu, o a ver a la novia, esa novia oblicua, triste y alegre de todas las estaciones de tren, terminen aterrados, abandonados, perdidos, heridos o muertos, como si el tren pasara por territorio comanche, eso no debería pasar. La gente no debería subir a un tren persignándose, con testamento y amuleto, con cerbatana y cantimplora, con alforja y faca, menos aún subirse para no llegar. Sí, esto no debería pasar, pero si además los responsables no se dedican a lo que deberían, sino a bailar con osos de peluche, más como pervertidos que como irresponsables o frívolos, como hizo Puente con Marc Giró, a estar todo el tiempo dando zascas con azadón y tuiteando con el sobaco, ese sobaco parlante de Puente, todavía peor. Ya glosaba yo el otro día que, en lo de Marc Giró, Puente se atrevió a decir que lo único que pasaba es que había muchas obras y que los trenes eran viejos. “Mientras tanto, vamos a sufrir un poco”, remató. Vamos a sufrir y hasta a morir.
Óscar Puente es el sanchismo montuno, es la política a coces, es la cara dura sin afeitar, es el tercermundismo aceptado e innegable, como si viniera a vernos, haciendo promesas y espantando moscas, un ministro montado en burro. Pero, sobre todo, Óscar Puente es la profecía de muerte que nos traía la misma Muerte, el innegable aviso de la muerte por su propia mano. No sólo por esas hechuras que tiene él de moverse siempre con guadaña, que decía yo el otro día también, sino porque ya habíamos visto la muerte o la inminencia de la muerte, pasando rasante y rozante por la ventanilla de los trenes. Y habíamos visto también al mismo Puente huyendo de todo con su pesado aleteo de vampiro gallináceo. Todos los que cogemos ese tren para desandar hasta el pueblo o hasta el amor sabíamos, antes de Adamuz y después de Adamuz, hace dos años, hace un año y hoy mismo, que aquello no funcionaba.
Tiene que irse él, y también todo el sanchismo, a pastar por ahí, a esperar abandono o sentencia justo por donde se pierden, a veces para no volver, nuestros trenes, nuestros amigos, nuestros familiares
No era normal el tren colgado de un cable o varado en el campo, esperando la puesta de sol o el sacrificio final, como una vaca; no eran normales los retrasos, los meneos, los sustos, los tabardillos, los avemarías, los silencios y las excusas. Lo que ha pasado, otra tragedia que, recuerden, según Sánchez pasa porque “desgraciadamente, los accidentes ocurren”, no sería normal ni aunque volvieran a conducir los trenes con gorra de deshollinador, menos con los actuales sistemas automáticos. Pero parece que esos sistemas, ahora, se pueden desactivar con aquellos silbatos, banderines o faroles de factor de estación, que a ver para qué tanta modernidad. El caso es que la tragedia ha vuelto a ocurrir y el Gobierno dice (lo dijo prontísimo, como espantando, antes que nada, otra vez, su responsabilidad) que ha sido un “error humano”, algo que ya es una confesión. Quiero decir que el que pueda haber un error humano ya significa que el sistema no funciona. Sabíamos que no funcionaba, cuando estábamos en el tren esperando el veredicto del azar como el del médico, y lo sabía también Puente mientras hacía discoteca por el ministerio o ministerio por las discotecas.
Óscar Puente es el matasiete con escolta, es el gigantón deshuevado, es el ministro altanero que en realidad está hundido dentro de sí mismo, dentro de su chaqueta como una escombrera de huesos, igual que todos los cobardes y los impostores. Óscar Puente, que con lo de Adamuz decía que “él no ha soldado las vías”, que ante la nueva tirada de los dados o ante el nuevo vuelo de la guadaña decía que “la probabilidad de que otro accidente de estas características se produzca es bajísima, tranquilidad”, que ante el miedo de ese españolito que tomaba el tren como la diligencia decía que “el miedo es libre”, que ante la incredulidad de los propios muertos decía que “el tren vive en España el mejor momento de su historia”; Óscar Puente, en fin, se dispone a repetir todo su repertorio de cabezadas, pretextos y, pronto, chistes y bailoteos. Óscar Puente, pajarraco de las tumbas, manijero de las desgracias, tuitero en su ministerio, perezoso en su rama, último regalito del aciago sanchismo y, sin duda también, herencia de la pasividad, el sectarismo, el cinismo y el negocio de tantos, no debe continuar ni en el Gobierno ni a la vista. Tiene que irse él, y también todo el sanchismo, a pastar por ahí, a esperar abandono o sentencia justo por donde se pierden, a veces para no volver, nuestros trenes, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestras novias de ventanilla, con toda la luz de la vida y de las promesas en los ojos.
El chef José Andrés ha cargado contra el ministro de Transportes, Óscar Puente, tras el accidente ferroviario ocurrido este miércoles entre Los Yébenes y Urda (Toledo), y ha advertido de que no se trata de un "accidente puntual", sino de un problema de mantenimiento de las infraestructuras y los servicios de transporte en España.
"Una desgracia más y nosotros con un ministro dedicado a insultar y escribir tweets. Esto no es un accidente puntual. Unos transportes públicos, carreteras, aeropuertos que no están siendo mantenidos al nivel que se merecen los españoles. ¡Es una lotería!", ha escrito el cocinero en su cuenta de X.
Una desgracia más y nosotros con un Ministro dedicado a insultar y escribir tweets….Esto no es un accidente puntual….pero unos transportes públicos, carreteras, aeropuertos que no están siendo mantenidos al nivel que se merecen los españoles…😢😔😢😔🥺 es una lotería! Funcionan diez veces mejor los trenes en Ukrania en medio de la guerra que en España…..
— Chef José Andrés 🕊️🥘🍳 (@chefjoseandres) October 28, 2026
En el mismo mensaje, José Andrés ha comparado el funcionamiento ferroviario español con el de Ucrania, un país que continúa en guerra tras la invasión rusa. "Funcionan diez veces mejor los trenes en Ucrania en medio de la guerra que en España", ha afirmado.
Pocos minutos después, el chef ha publicado un segundo mensaje en el que ha expresado su preocupación por las posibles víctimas del siniestro y ha explicado que ha contactado con amigos andaluces para comprobar que ninguno viajaba en los trenes afectados, según Europa Press.
"El corazón de muchos en un puño, con muchos amigos andaluces que sabemos que utilizan el tren Renfe, llamadas de unos a otros para comprobar que nadie conocido iba en el tren", ha señalado.
Asimismo, ha lamentado la incertidumbre sobre el balance de víctimas durante los primeros momentos tras el accidente. "Ansiedad, ¡qué impotencia! Esperemos que sean los menos posibles", ha escrito.
El accidente ferroviario ha dejado, por el momento, 68 víctimas mortales, aunque el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dado como balance de atendidos 53 de rango amarillo, 15 con código rojo en estado de gravedad y el resto atenciones leves.
Una indigerible segunda tragedia ferroviaria en menos de diez meses y la proximidad, en escasamente un mes, de las elecciones generales, cambian todo. También el discurso del presidente del Gobierno. Pedro Sánchez quiso emplear palabras duras desde el puesto de mando avanzado en Urda (Toledo), la localidad en la que este miércoles se produjo el choque mortal de un AVE y un Iryo en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía y que por el momento se ha llevado la vida de 68 personas. Se llegará "hasta el final", si ha habido "negligencias", "se sabrá", como se conocerá igualmente si hubo un "fallo de seguridad", y, desde luego, "no es asumible para un país como España" sufrir dos accidentes ferroviarios como el de este 28 de octubre y el de Adamuz (Córdoba), el pasado 18 de enero. Dos siniestros "en un mismo año".
Sánchez se desplazó este miércoles hasta Urda, acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y por el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page. Y desde allí expresó, primero, su "solidaridad y empatía" hacia los familiares de las víctimas y los heridos que aún continúan hospitalizados, porque detrás de cada uno de los fallecidos hay "vidas rotas, familias quebradas", como también hay mucho "dolor" y "angustia" entre quienes no saben el paradero de un familiar. El Gobierno, anunció, decreta tres días de luto —29, 30 y 31 de octubre— en señal de duelo. "España está de luto, abraza a sus víctimas y, desde luego, el Gobierno de España y todo el Estado está con las víctimas y también con los familiares de las mismas", proclamó con solemnidad.
España está de luto, abraza a sus víctimas y, desde luego, el Gobierno de España y todo el Estado está con las víctimas y también con los familiares de las mismas", asegura el presidente
La prioridad, dijo, son las víctimas y sus familiares. Pero también reconocer la "extraordinaria profesionalidad" de los servicios de emergencias y Protección Civil y la "extraordinaria colaboración" que ha habido entre todas las instituciones: Gobierno autonómico, Diputación de Toledo, ayuntamientos de Los Yébenes y Urda y la ayuda de otras comunidades y diputaciones que se han volcado para dar una "respuesta pronta a esta tragedia". Pero el segundo objetivo es "esclarecer qué ha sucedido".
Pedro Sánchez: "Si tenemos, como debemos, reforzar aún más la seguridad para volver a reconstruir la confianza en nuestro sistema ferroviario de alta velocidad, se hará" https://t.co/3QG1Ye21Qq
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Ahí el presidente quiso ser más incisivo que en otras ocasiones. Además de lo que determine la investigación judicial, también hará lo propio el Ministerio de Transportes a través de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT), el organismo que sucedió en julio a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). "Y vamos a llegar hasta el final. Y si ha habido negligencias, se sabrá. Y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia. Porque es evidente que hemos sufrido dos terribles tragedias en un mismo año en la alta velocidad". Lo decía el jefe del Ejecutivo porque desde el principio Transportes achacó el siniestro a un fallo humano, a la orden "inexplicable" que desde del centro de control de Atocha se dio al AVE para que reanudara la marcha a velocidad normal pese a que tenía delante el Iryo detenido y pese a que había una señal roja. Pero a la vez dejaba la puerta abierta a la otra hipótesis, la menos favorable para el Ejecutivo, que la colisión se debiera a un fallo del sistema, porque lo cierto es que el mecanismo de protección LZB cayó primero y eso produjo la detención automática de seis trenes y el paso al control manual".
🔴Pedro Sánchez, sobre el accidente ferroviario de Toledo: "Vamos a llegar hasta el final. Si ha habido negligencias, se sabrá. Se responderá con total contundencia". pic.twitter.com/9GPNf488Zi
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Sánchez adelantó que "muy probablemente" el origen de los dos accidentes de tren, el de Adamuz en enero y el de Urda de este miércoles, "nada tiene que ver", aunque eso lo dilucidarán, previno, tanto las pesquisas judiciales como la Autoridad Administrativa Independiente, igual que Renfe y Adif. "Pero lo que está claro es que si tenemos, como debemos, reforzar aún más la seguridad para volver a reconstruir la confianza en nuestro sistema ferroviario de alta velocidad, se hará. Porque lo que no es asumible para un país como España es sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año, como hemos sufrido".
Se tomarán todas las medidas oportunas y con total contundencia para reconstruir esa confianza en nuestro sistema de alta velocidad y, por supuesto, para garantizar aún más la seguridad", subraya
Y en consecuencia, añadió, "se tomarán todas las medidas que se consideren oportunas y con total contundencia para reconstruir esa confianza en nuestro sistema de alta velocidad y, por supuesto, para garantizar aún más la seguridad de nuestros conciudadanos que utilicen este servicio". Medidas contundentes, pero no adelantó cuáles.
Habla Emiliano García-Page, presidente de Castilla - La Mancha, en directo desde el Puesto de Mando, en Toledo: "Los últimos datos que tenemos son de 68 fallecidos". pic.twitter.com/FbzTPQcHpM
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García-Page, por su parte, informó de que los servicios de emergencia ya han confirmado el fallecimiento de 68 personas. De ellos, 24 eran pasajeros del AVE de Renfe, mientras que el resto, 44, viajaban en el Iryo. Ahora mismo, hay 53 heridos leves en hospitales y 15 graves, mientras que en el centro de atención de Urda se atiende solo a cinco personas por heridas leves. El presidente de Castilla-La Mancha agregó que todavía está interviniendo en el lugar de los hechos la titular del juzgado de Orgaz (Toledo) encargada de la investigación del siniestro, por lo que las labores de limpieza no han concluido. Así, podría haber más fallecidos "debajo de algún vagón o en los amasijos de hierros", informa EFE.
Sánchez y Page agradecen la colaboración y coordinación de todas las instituciones. El presidente castellanomanchego informa de que son 68 los fallecidos: 24 del AVE, 44 del Iryo
Page, como después hizo Sánchez, agradeció la coordinación de todas las CCAA y confirmó la movilización de unidades de investigación canina por si pudieran hallarse "víctimas con vida". Durante la tarde-noche de este miércoles continuarán asimismo los trabajos de investigación por si hubiera que rescatar "algún fallecido más".