La última de Kylian Mbappé es la que le va a salir más cara. El delantero, que prepara en Valdebebas el partido del Real Madrid ante el Racing de este domingo, ha perdido tres patrocinadores y ha generado un conflicto con China al referirse a Mao Zedong, fundador de la República Democrática, en los siguientes términos: “Creo que era un dictador”. Un sacrilegio en la región de Asia, que no ha aceptado su perdón.
El veto del gobierno chino a la retransmisión de los partidos del Real Madrid por el caso Mbappé tiene un antecedente cercano de semejante magnitud. China censuró la emisión televisiva de los encuentros de la NBA durante dos años y medio entre 2019 y 2022 por otro comentario con fondo político. Si en esta ocasión el apagón llega al referirse el delantero francés a Mao Zedong como “dictador”, entonces fue una opinión del director general de los Houston Rockets, Daryl Morey, la que desató la tormenta. “Lucha por la libertad, apoya a Hong Kong”, escribió el directivo en relación a las manifestaciones en dicho territorio a favor de la democracia. China, como ahora sucede con Mbappé, lo consideró un ataque a la identidad nacional y no le tembló el pulso para vetar a un gigante del deporte mundial como la NBA. Tampoco ha dudado actualmente pese a las disculpas del Real Madrid.