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La enfermedad ‘invisible’ del dolor crónico: 24 horas al día sin dejar de sufrir

30 October 2026 at 04:30
Blanca Ortiz, que padece dolor crónico desde hace ocho años, en su casa en Madrid.

“No recuerdo lo que es vivir sin dolor”, asegura Blanca Ortiz, de 28 años, que desde hace ocho no conoce un día sin esa sensación. Estaba en segundo de carrera y soñaba con “tener una vida normal”, cuando le detectaron una malformación de nacimiento en una vértebra lumbar y tuvo que operarse. El 3 de septiembre de 2018, entró andando al quirófano y salió del hospital dos meses más tarde sin poder caminar. Regresó a su casa totalmente dependiente, donde pasó un año tumbada en una cama articulada, con un dolor de 10 sobre 10. Ni la morfina le aliviaba. Era como si le “clavasen cuchillos en la espalda”, una sensación constante que no desaparecía en ningún momento del día. Ahora se ha reinventado en redes, donde el nombre de su perfil lo dice todo: laotracaradeldolor, y ha encontrado un sentido para seguir adelante a través de la divulgación de esta enfermedad “invisible”, que afecta a una de cada cuatro personas en España, según el Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz.

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Blanca Ortiz con el mando y la batería del neuroestimulador medular.Lara Gonzalez, que padece dolor crónico desde 20 hace años, en un parque cercano a su casa en Madrid.

El patriarcado también mata a los hombres, según la ciencia: “La masculinidad tóxica puede promover que se ignoren problemas de salud”

29 October 2026 at 23:30

En la salud de los hombres se da una profunda paradoja: a pesar de acaparar una situación de privilegio en las relaciones de poder de género y de ocupar históricamente los espacios de toma de decisiones (también en medicina), ellos viven menos años. Los hombres tienen una esperanza de vida menor y los años de vida saludable perdidos por enfermedad o muerte prematura son un 16% más que en las mujeres. ¿Por qué? Una serie de artículos publicada este jueves en The Lancet explora este asunto y conviene que no se trata solo de biología o comportamientos individuales más tóxicos. Hay raíces más profundas de esto, con determinantes estructurales, sociales y comerciales de la salud que se entrelazan. Y donde el patriarcado y los roles de género adquiridos juegan también un rol fundamental al perpetuar conductas de mala salud.

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© Jay L Clendenin (Getty Images)

Varios jóvenes forcejean en un 'mosh pit', una zona de baile donde se hacen pogos, mientras suena música punk rock, en Hermosa Beach (California).
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