
El ministro de Transporte, Óscar Puente, ha descartado dimitir tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo). Ha admitido que la presión es fuerte, pero subraya que su “forma de asumir la responsabilidad es dar la cara”. “Mi obligación es resolver el problema y ofrecer explicaciones”, ha dicho en una comparecencia en el Ministerio en la que ha revelado que el sistema de seguridad LZB, que se cayó dando origen al accidente, ha fallado este año 170 veces, “dentro de la normalidad europea”. Esta mañana, el PP ha pedido por primera vez su dimisión abiertamente. La portavoz del PP, Ester Muñoz, considera que si no dimite por el accidente, debería ser cesado. “No debería llegar al martes”, ha asegurado. Por la mañana, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha admitido que “la confianza en el sistema de alta velocidad está quebrada” y que ahora es labor del Gobierno no solo investigar las causas del siniestro sino “ofrecer soluciones para que una tragedia como esta no se repita”. Ha dicho que el Estado trabaja en ello. Junto a él, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha anunciado que se rebaja a 1 el nivel de emergencia, lo que significa la retirada de parte de los efectivos desplegados en el lugar del accidente, que han llegado a ser 1.300.
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