Un Balón de Oro al límite, casi con fotofinish. En las votaciones de 100 periodistas Harry Kane se impuso por solo 28 puntos a Kylian Mbappé. Así lo desveló anoche el diario L’Équipe. Se trata de uno de los resultados más ajustados de la historia. El delantero inglés del Bayern obtuvo un total de 1.055 puntos, mientras que el francés alcanzó los 1.027, muy cerca de su máximo competidor. Completó el podio el delantero barcelonista Lamine Yamal, con 881 puntos.
Con tino, temple y lucha Carlos Alcaraz se plantó en las semifinales del ATP 500 de Viena. Lo hizo tras dar buena cuenta en un partido trabajado del estadounidense Tommy Paul. Ganó el murciano por 6-4, 7-6 (2) en una hora y cincuenta minutos y este sábado se medirá en semifinales con el inefable ruso Daniil Medvedev (15.00 horas), verdugo del francés Adrian Mannarino por 6-2, 6-3
Nerea Vila, CEO de Mumbie, aclara que traducir los gestos requiere comprender el contexto y observar al animal en su conjunto
“Los mayores son los grandes olvidados”: un adiestrador explica qué valorar antes de adoptar un perro si vivimos con niños
Para comunicarse con los humanos, los perros cuentan con una amplia red de posturas, movimientos y expresiones que es necesario saber interpretar siempre dentro de un contexto para evitar malentendidos.
“Un gesto suelto casi nunca dice nada. Es como intentar entender una frase leyendo una sola palabra”, compara Nerea Vila, educadora canina y CEO de Mumbie. Para ella, comprender el lenguaje de los perros empieza por examinar al animal desde una visión integral que incluye “la postura, la tensión muscular, la cola, las orejas, la boca, la mirada y el movimiento”, aunque destaca especialmente tres factores que considera esenciales: el contexto, el individuo y su estado general.
“El mismo gesto significa cosas distintas en un parque, en la consulta del veterinario o en casa; además cada perro es distinto, su raza, su morfología, su edad y su historia cambian cómo se expresa. También el dolor, el cansancio o el estrés pueden modificar la forma en que un perro se comporta”, resume la educadora canina, que recomienda “observar sin juzgar y fijarse en cómo cambia el cuerpo del perro de un momento a otro” para entenderlo mejor.
Del juego al saludo
Gestos tan comunes como un estiramiento pueden dar lugar a error si no se presta una atención detallada, ya que puede tratarse tanto de una forma de desperezarse como de un saludo o de una invitación al juego.
“Es un estiramiento ‘de verdad’ si ocurre al despertarse o tras un rato quieto, es pausado y el perro no mira a nadie en particular. Si el perro baja el pecho y las patas delanteras mientras mantiene el trasero arriba y lo hace mirando a otro perro o a una persona, es una invitación al juego, en este caso suele ir acompañado de un cuerpo suelto, movimientos exagerados y a menudo un saltito o una carrerita después”, diferencia Vila, que asegura que se puede considerar un saludo “si el estiramiento aparece al reencontrarse con alguien conocido, junto con una actitud relajada y receptiva”.
Hablando de saludos, cuando un perro salta sobre las personas al verlas, la educadora explica que “normalmente es por excitación del momento, junto con que quieren recoger información sobre nuestro estado emocional acercándose a nuestra cara”. “No suele ser dominancia, como se decía antes, es más bien un perro desbordado o que no sabe otra forma de saludar”, aclara y recomienda enseñarle una alternativa “y premiarla de forma consistente, sin castigar el salto”.
Malinterpretar la cola
Ante la tan extendida creencia de que el movimiento de la cola puede traducirse en que el perro está contento, Vila advierte de que no siempre es así. “Depende de la altura, la velocidad y la rigidez. Una cola alta y tensa que se mueve rápido puede indicar excitación o tensión, no felicidad”, afirma la educadora. Del mismo modo, “que se tumbe panza arriba no siempre es una invitación a acariciar, puede ser una señal de apaciguamiento o de inseguridad”, apunta.
La ‘cara del culpa’
“Cuando regañamos a un perro por algo que ha hecho antes, lo que vemos es su reacción a nuestro enfado, que puede ser encogerse, bajar la cabeza o evitar la mirada, pero no remordimiento”, aprovecha para señalar la experta sobre la tendencia a humanizar ciertas expresiones. En esta línea destaca que aunque muchos perros toleran los abrazos, “para muchos resultan incómodos al restringir su libertad de movimiento”.
Bostezos y gruñidos
En contra de lo que a veces intuimos, Vila indica que “bostezar, lamerse el hocico, acercarse dando un rodeo o apartar la mirada no son síntomas de sueño ni desobediencia, suelen ser señales de estrés o de apaciguamiento”.
El gruñido, por su parte, debe leerse como un aviso, traduce la educadora, no como una agresión. “Si lo castigamos por gruñir, el perro aprende a no avisar y a pasar directamente a la mordida”, alerta.
Rehuir otros perros
Evitar a otros animales es su forma de manifestar incomodidad y necesidad de distancia. “Es una forma muy educada de gestionar un conflicto: se evita antes de tener que reaccionar de una manera ‘más escandalosa’”, defiende la educadora, que valora que una reacción de este tipo “puede deberse a miedo, a una mala experiencia previa, a falta de socialización, a inseguridad, o incluso a dolor”.
“Lo más importante es respetarlo, forzarlo suele empeorar las cosas”, afirma Vila, que cree que “un perro que evita con claridad y es escuchado aprende que no tiene que pasar a gruñir o a ladrar para que se respete su espacio”. Por eso, su principal consejo es observar qué hace el perro con el cuerpo y en qué situación se encuentra antes de decidir qué quiere. “Entender a un perro empieza por mirarlo con calma”, resume.
Los huesillos extremeños forman parte de la añeja tradición española de dulces fritos o frutas de sartén, ubicuos en las fiestas tradicionales. Una masa estilo rosquilla aromatizada con anís que se modela en forma de huesito, típica en Extremadura para celebrar el día de Todos los Santos, aunque se encuentran en otras festividades y casi todo el año. Elaboraciones muy similares se conocen por el nombre de huesos de San Expedito en otras zonas como Andalucía o ambas Castillas, entre otras. Que he dicho entre otras, ¿eh?
Uno de los autores más citados en el mundo en lo que respecta a las causas y consecuencias de este fenómeno climático explica qué le está sorprendiendo del evento que se está fraguando este 2026: "Será el más intenso jamás observado"
La UE reclama “medidas climáticas urgentes y ambiciosas” para la COP31 mientras relaja su agenda verde
Se llama El Niño Warning y ya tiene versión española: Alerta El Niño. No solo él está detrás: le respaldan múltiples científicos y personalidades de la cultura, como Javier Bardem.
El Niño es una de las tres fases de un patrón climático natural llamado El Niño-Oscilación Sur (ENSO), cuyo motor —entre otros— son los vientos alisios. Se le llama “El Niño” porque las primeras personas que lo detectaron eran hispanohablantes (peruanas) y lo bautizaron así debido a que la época del año en la que más lo notaban coincidía con el “nacimiento” de El Niño Jesús.
Michael McPhaden, doctor en Oceanografía Física, es uno de los autores más citados a nivel mundial en lo que respecta a las causas y consecuencias de El Niño. Trabajó durante 40 años para la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), hasta junio de este año, cuando se jubiló. No obstante, permanece en activo en la Universidad de Washington, con la que también ha colaborado desde 1990, ahora con un puesto a tiempo parcial. Suelta una carcajada al ser preguntado por si, por lo que sea, le está costando desconectar.
¿Cómo explicaría de forma sencilla qué es El Niño?
Es un calentamiento inusual del océano Pacífico tropical que ocurre cada cierto tiempo [de 2 a 7 años] y que está relacionado con un debilitamiento de los vientos alisios. Es decir, el océano y la atmósfera intervienen estrechamente en su formación. Es de gran relevancia porque afecta a los patrones de variabilidad climática en todo el mundo, así como a múltiples aspectos del sistema terrestre, como los ecosistemas.
¿Cómo saben que un “El Niño” se está formando y en qué se fijan para elevarlo a “Superniño”?
Utilizamos varios indicadores o índices para medir su intensidad. Uno de los más importantes se focaliza en una región del Pacífico ecuatorial oriental y central que tiene aproximadamente el tamaño de los Estados Unidos continentales. Los efectos globales derivados están fuertemente relacionados con lo que se fragua en esta área específica.
En cuanto a esta región, el actual fenómeno ha batido récords por las altas temperaturas superficiales del océano durante el verano. Al ajustar el índice y eliminar las tendencias propias del cambio climático, el evento —que resulta monumental si se utiliza el índice original— sigue siendo extraordinario, aunque ya no ocupa una categoría única e inigualable. De hecho, empata en el primer puesto con otros tres episodios como el más intenso registrado hasta la fecha [1982-1983, 1997-1998, 2015-2016]. Pero hay margen para que se siga intensificando: El periodo de máxima actividad suele abarcar noviembre-enero, y nuestros modelos indican que, finalmente, probablemente sí será el más intenso jamás observado.
Una de las variables que dan indicios de que El Niño se está formando es que esa región oceánica esté 0,5ºC más cálida de lo normal. Si la anomalía es de 1,5ºC, es cuando empieza a plantearse que podría tratarse de un El Niño “fuerte” y, si supera los 2º, pasa a considerarse “muy fuerte” o “Superniño”. ¿Es correcto?
Así es. Nosotros lo llamamos “muy fuerte” o “extremo”, aunque la prensa está utilizando el término “súper”, pero está bien. Al final, es la misma idea.
Lleva estudiando este fenómeno décadas. ¿Qué es lo que más le está sorprendiendo del evento actual?
Existen unas 20 instituciones en todo el mundo que elaboran pronósticos estacionales, y todas ellas apuntaban a finales de 2025 que tendríamos un El Niño en 2026. Sin embargo, ninguna anticipó la intensidad que alcanzaría, y eso resulta sorprendente. También asombra la rapidez con la que se ha ido desarrollando, resultando en uno de los fenómenos de evolución más rápida que hemos visto. Y, si realmente llega a alcanzar la magnitud que indican los modelos de pronóstico para noviembre-enero [se espera que la anomalía sea de casi 4ºC], pues eso también será sorprendente. En definitiva, nunca habíamos visto algo así.
Esa es la pregunta del millón. Es un problema complejo porque los fenómenos de El Niño se manifiestan de formas y magnitudes muy variadas, lo que hace difícil detectar una huella clara, aislada, del cambio climático. No obstante, es cierto que en los últimos 50 años hemos observado más episodios intensos que a principios del siglo XX, y con una recurrencia mayor. Todo esto parece algo inusual, pero cabe preguntarse: ¿habría ocurrido esto de forma natural de todos modos?
Llevamos 150 años midiendo sistemáticamente el océano con instrumentos, un periodo demasiado breve, pero contamos con otras pruebas: los llamados indicadores paleoclimáticos indirectos. Estos datos provienen, por ejemplo, de los corales. Estos registros nos indican que los últimos 50 años han sido inusuales en comparación con los últimos cien, mil, e incluso diez mil años. La tercera fuente de pruebas son los modelos de cambio climático, los cuales nos indican que, si aumentan las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, El Niño sí podría intensificarse.
¿Y qué otras sugieren que quizás es pronto para afirmarlo?
Que todos estos instrumentos presentan limitaciones. Por ejemplo, la de los indicadores paleoclimáticos radica en que no ofrecen mediciones directas de la temperatura, sino mediciones filtradas a través de un organismo vivo, y esto plantea dudas sobre si existe alguna interferencia biológica o química ajena al clima.
No obstante, el hecho es que estas tres fuentes de pruebas apuntan todas en la misma dirección. En ese sentido, el evento actual —quizás el más fuerte jamás observado— podría ser la prueba irrefutable, la que nos ayude a conectar los puntos entre todos estos estudios y a decir: ‘Aquí es donde realmente vemos la huella del cambio climático’.
¿Qué supuso El Niño de 1982-1983 para el mundo y para la ciencia y cuánto ha evolucionado la comprensión del fenómeno desde entonces?
Aquel fue un acontecimiento impactante. La razón es que los científicos no lo predijimos porque no disponíamos de modelos de pronóstico para El Niño. Además, ni siquiera lo detectamos hasta que estaba casi en su punto álgido. No contábamos con un sistema de observación capaz de detectar en tiempo real un fenómeno de El Niño de rápido desarrollo, como el actual. Aquello motivó enormemente a la comunidad científica —que ya estaba preparando un programa de investigación al respecto— a volcarse en el tema. Ese programa, que duró 10 años —hasta 1994—, fue un éxito rotundo. Revolucionó la ciencia.
Como dice, la predicción ha mejorado muchísimo, hasta el punto de que los gobiernos han ido recibiendo avisos al respecto varios meses antes de que El Niño comience a entrar en su fase más peligrosa. ¿Cree que están sabiendo aprovechar esta información?
Sí, la están utilizando. En este momento decenas de naciones en todo el mundo han emitido declaraciones de emergencia o cuentan con planes de preparación ante desastres para este fenómeno. Muchos de estos países se encuentran en zonas del mundo que sufren más los efectos de El Niño —por ejemplo, Perú y otras áreas de Sudamérica, África y Asia—.
Cada uno de los años en los que se produce un episodio intenso de El Niño viene acompañado de fenómenos meteorológicos realmente extremos en todo el planeta. Esto se debe a la combinación del calor provocado por los gases de efecto invernadero y el calor que El Niño libera desde el océano. Así, observamos regiones que sufren lluvias torrenciales e inundaciones extremas, sequías muy severas e incendios forestales que escapan a todo control —como está ocurriendo actualmente en Indonesia—. Así pues, creo que tanto la población como los gobiernos comprenden su gravedad.
¿Cree, entonces, que el mundo está lo suficientemente preparado?
Bueno, no conozco los detalles sobre si la preparación está siendo suficiente a nivel global, pero sabiendo que la fuerza de la naturaleza es enorme, lo mejor es que los países sean precavidos. En el caso de los grandes episodios de El Niño, el impacto económico a nivel mundial se cifra en billones de euros. Es decir, estamos hablando de pérdidas económicas enormes, y también de pérdidas humanas y de biodiversidad. Hace cosa de un mes se publicó un estudio que señalaba la posibilidad de que se produzcan cerca de medio millón de muertes debido únicamente al calor extremo resultante.
¿Por qué El Niño prácticamente no afecta a Europa de forma directa y en qué cosas indirectas o a largo plazo sí puede hacerlo?
La respuesta rápida es que Europa está muy lejos de la región de origen de El Niño, lo que permite que otros factores regionales cobren mayor protagonismo. Uno de ellos es el vórtice polar estratosférico, y El Niño es uno de los diversos elementos que pueden provocar su desestabilización o ruptura. En consecuencia, aunque un invierno bajo la influencia de El Niño pueda ser, en promedio, más suave en Europa, también cabe esperar episodios de frío intenso.
Además, El Niño puede influir en el continente de manera indirecta por su interconexión con los mercados mundiales de materias primas (productos agrícolas, petróleo, gas…) y su posible alteración. Por último, diversos indicios sugieren que el cambio climático intensificará las variaciones asociadas a El Niño hacia finales de siglo. De ser así, se podría esperar que el impacto allí sea más pronunciado.
Este “Superniño” coincide, además, con un gobierno de EEUU que está amenazando con desmantelar partes críticas de la NOAA, como la Office of Oceanic and Atmospheric Research (OAR), de la que forma parte el que era su grupo de trabajo. ¿Por qué es tan importante que no se desmantelen oficinas como esta?
Realizar investigaciones para comprender fenómenos como El Niño y los efectos del cambio climático es una gran inversión —de costo relativamente bajo— que genera enormes beneficios sociales al salvar vidas y proteger tanto los bienes materiales como los medios de subsistencia.
El titular de Sanidad, Marciano Gómez, es el único dirigente mantiene la misma cartera desde que PP y Vox pactaran la investidura; persiste junto a José Antonio Rovira, que cambió de Educación a Hacienda, y Susana Camarero, que deberá dejar el cargo si llega al Senado
La conselleria de Justicia a asume la gestión de servicios sociales tras cesar Elena Albalat, cabeza de lista por Castellón
La política es una profesión con elevado grado de incertidumbre, pero los cambios que ha vivido el Gobierno valenciano del PP en tan solo tres años son algo inaudito. Lo promocionaron a bombo y platillo como un gobierno estable, “el gobierno de los mejores”, pero apenas quedan supervivientes políticos de aquellos que juraron el cargo en julio de 2023 junto a Carlos Mazón. El líder popular formó un Ejecutivo con 9 titulares: Susana Camarero, Vicente Barrera, Ruth Merino, José Luis Aguirre, José Antonio Rovira, Elisa Núñez, Salomé Pradas, Nuria Montes y Marciano Gómez. De ellos, solo tres siguen en el gobierno y solo queda uno con sus competencias intactas: Marciano Gómez, el conseller de Sanidad, quién ya formó parte del gobierno valenciano con Eduardo Zaplana. Pese al cuestionamiento de su trabajo -listas de espera, derivaciones a la sanidad privada, los negocios de su familia y las denuncias por falta de transparencia en los datos públicos- es el único conseller que no ha sufrido una crisis de gobierno.
La remodelación de Juanfran Pérez Llorca acometida este jueves da a luz al sexto Ejecutivo valenciano del PP esta legislatura, que ha ido subiendo y bajando los consellers cada año. Pérez Llorca ha unificado las consellerias de Justicia y Servicios Sociales tras el cese de Elena Albalat, que pasa a encabezar las listas al Congreso del PP de Castellón para el próximo 29N. Albalat no ha estado ni un año en el cargo: fue nombrada tras la investidura del actual president, en diciembre de 2025, aunque ya había sido secretaria autonómica del ramo bajo el mando de Susana Camarero. Según la reestructuración acometida y publicada este jueves en el DOGV, las competencias de Servicios Sociales pasan a la conselleria de Justicia, que dirige Núria Martínez.
Todo apunta que esta remodelación no será la última de la legislatura. Si la actual vicepresidenta primera, Susana Camarero, también titular de Vivienda e Igualdad, es finalmente senadora, deberá dejar la Generalitat Valenciana. El PP ha escogido a la número dos del Consell y ex responsable de Servicios Sociales como cabeza de lista para el Senado por la circunscripción de Valencia, en unas listas que comparte con el exconseller de Agricultura de Vox, José Luis Aguirre. Ambos tienen en común ser uno de esos rostros que formaron el Consell de Mazón, aunque Camarero está entre las más veteranas. Aguirre fue cesado en julio de 2024 como consecuencia de la ruptura de Vox con el PP, junto a Vicente Barrera —vicepresidente segundo y conseller de Cultura— y Elisa Núñez —consellera de Justicia e Interior, con competencia en Emergencias—.
Fruto de esta ruptura, marcada por los de Santiago Abascal en toda España, llegó la primera remodelación del Consell. A las 12 horas de la crisis, Mazón nombró un nuevo Ejecutivo: las competencias en Emergencias y Justicia pasaron a Salomé Pradas, que hasta la fecha se había encargado de Medio Ambiente, y tres meses después gestionó la dana, cuya acción está todavía bajo instrucción judicial y tanto ella como su secretario autonómico, Emilio Argüeso (ex número dos de Servicios Sociales) se encuentran investigados. En esa remodelación se elevó a Vicente Martínez Mus, hasta entonces director general de Costas, como conseller de Medio Ambiente, y al portavoz del PP, Miguel Barrachina, como titular de Agricultura.
Tras la dana se produjo el cese fulminante de la entonces consellera de Turismo, Núria Montes, quien negó a los familiares de las víctimas asistir al recinto habilitado para la inspección de los cadáveres. También el de Salomé Pradas, que ahora ejerce la abogacía. A Montes la sustituyó Marian Cano, que actualmente sigue en el cargo y se incorporó al Ejecutivo el militar retirado Francisco José Gan Pampols, en una vicepresidencia creada para la reconstrucción, sin estructura propia. Ruth Merino dejó de ser portavoz y quedó solo con las competencias en Hacienda, y la responsabilidad de ser la voz del Consell pasó a Susana Camarero. La conselleria de Pradas se dividió en dos departamentos: Justicia y Emergencias. Para el primero se incorporó Nuria Martínez; para el segundo, Juan Carlos Valderrama, ambos con la misma responsabilidad dos años después.
En noviembre de 2025, pocos días antes de dimitir, Mazón acometió otra reestructuración: cesó en el cargo Francisco José Gan Pampols, quien aseguró que su tarea consistía en pilotar la reconstrucción tras la dana. El presidente de la Generalitat dimitiría unas semanas después tras meses de presión popular y de un visible rechazo en el funeral de Estado. Su marcha sacudió el PP, que tuvo que afanarse en encontrar un relevo. A principios de diciembre, Juanfran Pérez Llorca, hasta entonces portavoz del PP en las Corts (en sustitución de Miguel Barrachina), tomó posesión del cargo.
Pérez Llorca compuso su Ejecutivo en diciembre con tres incorporaciones: José Díez como conseller de Presidencia, departamento de nueva creación; Mari Carmen Ortí para Educación y Elena Albalat para Servicios Sociales. Ortí relevó a José Antonio Rovira en esta cartera, y el cuestionado titular de Educación pasó a ocupar la conselleria de Hacienda y Empleo. Merino, hasta entonces en Hacienda, salió del Ejecutivo y volvió a entrar a los 15 días como secretaria autonómica de Relaciones con la Unión Europea. El titular de Sanidad, Marciano Gómez, no ha visto alteradas sus competencias en estos tres años.
Steve Kerr is very familiar with Game 7’s. The Warriors head coach witnessed his team fall short of an NBA championship after leading the 2016 Finals 3-1. Kerr weighed in on what the upcoming matchup means for the Valkyries as the team takes on the Dream in first-ever Game 7 in WNBA history. Kiah Stokes...
Volvió la Copa tras aplazar el miércoles sus partidos por el accidente ferroviario de la provincia de Toledo. Y lo hizo con 22 encuentros precedidos de un minuto de silencio por los fallecidos. Con el balón en juego, los seis conjuntos de Primera División (el Athletic, el Osasuna, el Getafe, el Deportivo, el Racing y el Sevilla) pasaron ronda.