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Emma Roberts se adelanta a la Navidad con plumas, lentejuelas y un pequeño bolso de Longchamp

30 October 2026 at 14:00

Emma Roberts nos ha dejado una buena inspiración para las próximas fiestas con el estilismo que eligió para acudir a ‘Jimmy Kimmel Live!’ el pasado 28 de octubre en Los Ángeles. Aunque todavía estemos pendientes de Halloween, su última aparición nos lleva a pensar en esas cenas navideñas para las que reservamos las prendas más especiales del armario.

La actriz se ha animado con un look lleno de fantasía y hemos fichado el pequeño bolso de Longchamp con el que lo acompañó. Un diseño de la familia Le Roseau que nos recuerda que la firma francesa tiene mucho que ofrecer además de su famoso Le Pliage.

Radiante con transparencias, plumas y lentejuelas

Emma eligió un vestido de LaPointe con una parte superior en negro, de tejido transparente, que se prolonga por detrás a modo de capa. Tiene unas mangas amplias y una franja de plumas alrededor de la cintura que da volumen y contrasta con la silueta ajustada de la parte inferior.

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La falda, de largo midi, va cubierta de lentejuelas que dibujan un estampado animal con reflejos verdes y dorados sobre fondo negro. Una combinación muy festiva de la que podemos tomar alguna idea para diciembre.

Como complementos, la actriz eligió unos mules negros de punta fina y taconazo, unas gafas de sol estilo cat eye, pendientes de aro y varios anillos. Con la melena lisa y suelta, lleva en la mano el pequeño bolso de Longchamp, cuyo acabado acharolado se suma al brillo del conjunto.

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La versión más elegante de Longchamp

Se trata de un clutch confeccionado en cuero de vaqueta acharolado, con los laterales plegados hacia dentro que le dan una forma redondeada. Está rematado por un cierre metálico extragrande con forma de bambú, un detalle característico de la marca que recorre la parte superior y que la actriz utiliza como asa.

Bolso pequeño S Le Roseau (420 €) | Longchamp Bolso pequeño S Le Roseau (420 €) | Longchamp

Tanto la piel como el cierre son de color negro, con un acabado ultrabrillante que consigue ese efecto sofisticado sin necesidad de bordados ni aplicaciones de pedrería.

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Esta elección de un accesorio más discreto para un estilismo tan potente es una de las ideas que podemos tomar como referencia del look de Emma para las próximas celebraciones. Un bolso negro nos facilita combinar prendas con plumas, lentejuelas o estampados, aunque tampoco hace falta reunirlo todo como ella. Se trata de encontrar la combinación con la que nos sintamos cómodas, tanto si preferimos la sencillez como si queremos arriesgar un poco más.

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Emma Roberts a su llegada al programa ‘Jimmy Kimmel Live!’ en Los Ángeles | Getty Images

A crise da habitação é também uma crise das cidades?

Habitar uma cidade é mais do que ter uma casa. Implica poder aceder a emprego, serviços e espaços públicos de qualidade, estabelecer relações de proximidade e participar nas decisões sobre o futuro da cidade

Paula Echevarría, 48 años, sobre el paso del tiempo: «Envejecer lo mejor posible no va de la mano de ponerte recauchutada viva, al contrario»

30 October 2026 at 11:35

Cumplir años no siempre nos hace más exigentes con nuestra imagen. A veces sucede justo lo contrario y empezamos a mirar con más cariño lo que antes examinábamos con lupa. Paula Echevarría cuenta que se encuentra en ese momento. Se siente bien consigo misma, necesita menos maquillaje y tiene muy claro qué busca cuando se pone en manos de un profesional para cuidarse.

La actriz habló sobre ello en una entrevista con Mujer.es con motivo de sus dos décadas como imagen de Pantene. Una conversación en la que explica que su relación con la belleza ha cambiado y que, aunque recurre a tratamientos estéticos, no pretende borrar los años de su rostro. Su prioridad es seguir reconociéndose cuando se mira al espejo.

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La naturalidad por encima de la juventud

“Miedo a envejecer… vamos a envejecer todas. Lo que intentamos, yo creo que es envejecer lo mejor posible, y creo que además es muy lícito”, reflexiona. Para ella, ese deseo tiene un límite muy personal. “Envejecer lo mejor posible no va de la mano de ponerte recauchutada viva, al contrario”, asegura.

Paula Echevarría habla abiertamente de los tratamientos a los que recurre. “Por supuesto que me hago láser que me sujete lo máximo posible, a nadie le gusta que se le caiga la cara”, explica. Al mismo tiempo, señala que evita rellenarse el rostro o hacerse tratamientos que puedan restarle expresión, porque para ella conservar la naturalidad al gesticular es importante tanto en su profesión como en su vida cotidiana.

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“Para mí envejecer lo mejor posible es que haya un equilibrio entre frenar un poco el paso del tiempo y reconocerte”, afirma. Así describe su manera de entender los cuidados estéticos, con los que busca verse bien sin perseguir una versión más joven de sí misma.

Lo deja claro al recordar el comentario de una amiga que le decía en redes que parecía tener 28 años. Su respuesta fue reivindicar su edad. “Tengo 48 y todos son míos y vividos”, cuenta. “Ahora no me quites ni uno, que tienen su mérito”, añade.

Una belleza menos pendiente de la perfección

Esa tranquilidad también se refleja en su forma de maquillarse. Aunque su agenda incluye ocasiones en las que se arregla más, asegura que en el día a día cada vez necesita menos. Antes buscaba la perfección y recurría a unas pestañas muy largas; ahora prefiere aligerar el maquillaje y dar prioridad a la comodidad.

@pau_eche @pau_eche

“También es algo que yo creo que vas ganando con la edad, mucha más seguridad en ti misma”, explica. Para ella, sentirse guapa tiene mucho que ver con ser más permisiva consigo misma y dejar de buscarse defectos constantemente.

Sus cuidados básicos siguen siendo la limpieza y la hidratación, tanto de la piel como del pelo. También recuerda un consejo de su madre que ha tenido muy presente: “Hay una piel para toda la vida”. Una razón para cuidarla incluso cuando todavía no parece necesario y una recomendación que sigue acompañándola, ahora que se mira con menos exigencia y se siente más cómoda consigo misma.

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Paula Echevarría | Gtres

De la limpieza previa a los remedios más básicos: cómo cocinar sardinas sin que se quede el olor en toda la casa

30 October 2026 at 10:35

De la limpieza previa a los remedios más básicos: cómo cocinar sardinas sin que se quede el olor en toda la casa

Del papel de horno al microondas, los remedios para disfrutar de este pescado azul sin que el olor invada nuestra vivienda

Los siete trucos para conservar el caldo de cocido con todo su sabor

El olor del pescado azul frena a muchos hogares a la hora de cocinar un producto barato y de buen perfil nutricional. Las sardinas son económicas, están deliciosas y se consideran un tesoro nutricional, pero el reconocible olor que se produce al freirlas en casa, por mucho que las disfrutemos, también nos puede hacer dudar incluso en el momento de comprarlas.

El aporte de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de las sardinas, por una ración, “casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales recomendados para la ingesta diaria de la población”, apuntan desde la Fundación Española de Nutrición (FEN). Sus proteínas, además, son de alto valor biológico y en cuanto a los minerales, “el fósforo es el oligoelemento mayoritario, una ración de sardinas cubre el 93% de las ingestas diarias recomendadas para hombres y mujeres”. Son también “fuente de selenio, mineral que contribuye al mantenimiento de las uñas y el cabello en condiciones normales”. Y contienen cantidades significativas de vitamina D, “que contribuye a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo”.

Sin embargo, pocas personas se atreven a asarlas en casa por miedo a que el olor se apodere de cada rincón. Ese aroma intenso y algo desagradable es el motivo por el que muchos descartan cocinarlas, y también el origen de una larga lista de remedios para combatirlo. La pregunta es inevitable: ¿existe una forma de disfrutar de este pescado sin que la vivienda huela a él durante días? Los consejos son diversos y no todos cuentan con el mismo respaldo de apoyo.

Empezar por limpiar bien el pescado

Debemos limpiar las sardinas quitándoles la cabeza y las vísceras para que no suelten tanto olor
Debemos limpiar las sardinas quitándoles la cabeza y las vísceras para que no suelten tanto olor

La primera recomendación no exige ningún utensilio especial. El mejor truco para que las sardinas huelan poco al cocinarlas es que no tengan ni vísceras ni cabeza, pues son las responsables de su intenso olor. Para conseguirlo, se pueden eviscerar y descabezar en casa o pedir que lo hagan en la pescadería.

Para preparar unas sardinas perfectas a la plancha usando una sartén, el proceso es sencillo pero requiere precisión. El método ideal consiste en verter una sola cucharada de aceite en una sartén antiadherente, distribuyéndola uniformemente por toda la superficie. A continuación, se eleva la temperatura al máximo hasta que el utensilio esté muy caliente; y, en ese instante, se colocan las sardinas y se reduce de inmediato a fuego medio. El éxito de esta receta radica en dos factores críticos: mantener un control riguroso de la temperatura y dosificar el aceite con extrema cautela.

El papel de horno, el truco más repetido

Ya sea en paquetes o en una hoja normal, el papel de horno sigue siendo uno de los trucos más usados a la hora de cocinar sardinas
Ya sea en paquetes o en una hoja normal, el papel de horno sigue siendo uno de los trucos más usados a la hora de cocinar sardinas

El gesto que más se repite es el uso del papel de horno. La cocinera gaditana Pilu Cuenca, ex concursante de MasterChef y que dedica sus redes a compartir consejos y recetas fáciles de replicar, propone cubrir la sartén con un trozo de papel de horno vegetal y añadir un chorrito de aceite por encima para cocinar con él las sardinas.

“Parece una tontería, pero va a crear una barrera que reduce muchísimo el olor”, asegura. Después, hay que darles la vuelta y dejar que se terminen de cocinar por el otro lado.

Otra variante consiste en envolver las sardinas en una hoja de papel de horno, como si fuera un sobre o un paquetito, y cocinarlas así cerradas, sin que queden al descubierto. Es lo que se conoce como cocinar en papillote. Así la grasa y los jugos no caen directamente sobre la superficie caliente de la sartén, que es lo que genera el humo maloliente.

Es importante saber que no se deben sellar del todo los bordes, ya que se debe dejar una pequeña abertura para que escape el vapor y el pescado se cocine en su punto sin reventar el envoltorio, además de que este necesita ser lo suficientemente grande para que las piezas no se amontonen entre ellas.

Las voces escépticas

No todos comparten el entusiasmo, ya que podemos encontrar autores gastronómicos que consideran que muchos de los trucos que circulan frecuentemente por internet son de dudosa utilidad.

Existen alternativas como el cocinado en microondas. Usándolo, las sardinas quedan tiernas y jugosas, su carne se desprende de la espina sin dificultad, no se mancha más que el plato y desprenden muchos menos olores. Eso sí, no están tan ricas como a la plancha o a la brasa.

Horno, exterior y remedios para el ambiente

Si disponemos de una barbacoa o parrilla podemos usarla en el exterior para evitar la entrada de olores
Si disponemos de una barbacoa o parrilla podemos usarla en el exterior para evitar la entrada de olores

El horno es otra opción, ya que colocando una base de hierbas aromáticas en la bandeja y calentándola a 200 grados podemos ver cómo ese fuerte olor del pescado disminuye considerablemente.

Más allá del método que hayas escogido, la ventilación es clave para evitar que el olor a sardinas invada la en casa durante horas. Es muy recomendable encender la campana extractora antes de empezar a cocinar y mantenerla en funcionamiento durante unos minutos después de apagar el fuego. Si tienes ventana en la cocina, es conveniente dejarla abierta para que se renueve el aire. No olvides también limpiar cuanto antes la sartén, los utensilios y las superficies que hayas utilizado y donde puedan quedar restos de grasa.

Y es que, este olor se debe, en parte, a la oxidación de las grasas cuando entran en contacto con el calor. Por lo que siempre lo más sencillo, si disponemos de ello, será prepararlas en el exterior en una barbacoa, evitando así que el olor entre dentro de nuestros hogares.

Un resultado sin fórmula única

Como vemos, no existe un método único y los expertos no coinciden en todo. Unos defienden el papel de horno como barrera frente al olor; otros prefieren el microondas, el horno o cocinar al aire libre; y hay quien recurre a remedios que enmascaran el aroma, como el suavizante. Lo que sí se repite es la necesidad de limpiar bien las piezas de pescado, controlar la temperatura y no abusar del aceite.

Con todo esto, quien quiera comer sardinas en casa dispone de varias opciones para intentar que el olor no invada la vivienda, y puede probarlas hasta dar con la que mejor se adapte a su cocina, a su paladar y a su tolerancia al olor.

Una farmacéutica recuerda: «Incluso si no llevas ni una gota de maquillaje vas a necesitar una buena rutina de limpieza nocturna»

30 October 2026 at 10:13

Si hoy no te has maquillado, puede que esta noche te dé más pereza lavarte la cara. Total, si no llevas base ni máscara de pestañas, ¿qué tienes que quitar? Sin embargo, aunque no se vean, a lo largo del día se acumulan residuos sobre la piel.

Lucía Altozano, farmacéutica titular de Skinpharmacy Jorge Juan 34 en Madrid, insiste en la importancia de este hábito. “Incluso si no llevas ni una gota de maquillaje vas a necesitar una buena rutina de limpieza nocturna. El protector solar, la grasa y la contaminación también permanecen sobre su superficie y pueden favorecer la obstrucción de los poros y un aspecto apagado”, explica.

Para hacerlo bien, conviene elegir un limpiador adecuado a nuestra piel y utilizarlo con suavidad. Frotar más o añadir pasos a la rutina no significa que vayamos a limpiarla mejor.

¿Necesitas realmente dos limpiadores?

Si llevamos maquillaje, protector solar resistente al agua o cosméticos de larga duración, podemos recurrir a esta técnica. Primero se utiliza un aceite o un bálsamo sin humedecer el rostro para disolver esos productos y facilitar su retirada.

Entre las opciones que recomienda la experta está Lipid-Balance Cleansing Oil de Medik8, un aceite limpiador que, al entrar en contacto con el agua, se transforma en una emulsión lechosa fácil de aclarar.

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Después se aplica un limpiador de base acuosa para eliminar el sudor y los restos que hayan quedado. La farmacéutica insiste en elegirlo según el tipo y el estado de la piel. Para las mixtas, grasas o con tendencia acneica, recomienda Blemish + Age Cleanser de SkinCeuticals, un gel limpiador con acción exfoliante.

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Pero dos pasos no son siempre mejores que uno. Altozano matiza que, si tienes la piel seca o sensible y no utilizas maquillaje ni un fotoprotector resistente al agua, puedes encontrarte mejor con un único limpiador suave. “Añadir pasos sin criterio también puede acabar provocando irritación”, advierte.

Limpiar bien exige suavidad

La sensación que queda después de lavarnos puede ayudarnos a saber si nos estamos excediendo. “No se trata de limpiar hasta que la piel quede tirante. Esa sensación nos indica que podemos haber retirado más lípidos de los necesarios”, explica la farmacéutica.

También recomienda evitar el agua muy caliente, los jabones demasiado astringentes y la fricción. Algo que conviene recordar este Halloween, cuando las bases resistentes, los delineadores y los labiales fijos pueden complicarnos el desmaquillado.

Para ojos y labios, propone un desmaquillante bifásico, que combina una fase acuosa y otra oleosa, como Biphasic Makeup Remover de Nescens. Impregna un disco de algodón y déjalo apoyado unos segundos sobre el párpado cerrado. Así das tiempo a que el maquillaje se disuelva antes de retirarlo con suavidad, sin necesidad de frotar. “En el contorno de ojos, insistir no significa limpiar mejor”, recuerda Lucía Altozano.

Biphasic Makeup Remover de Nescens (70 €) | Skinpharmacy Biphasic Makeup Remover de Nescens (70 €) | Skinpharmacy

Aunque llegues tarde y tengas ganas de meterte en la cama, merece la pena dedicar unos minutos a retirar bien el maquillaje. Y las noches que no te hayas maquillado, tampoco te saltes la limpieza. Tu piel sigue necesitando ese cuidado.

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La limpieza nocturna también es necesaria aunque no te hayas maquillado | Getty Images

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Mexico urges respect for treaties after Texas seizes nine islands on Rio Grande

Since the start of Donald Trump’s second term, border security and stopping illegal immigration have become two of the main pillars of his administration. Based on those principles, and acting unilaterally, the Texas government has announced it has taken control of nine islands located in the water border between Mexico and the United States, along its territory between Laredo and McAllen. In a statement on Tuesday, Dawn Buckingham, that state’s land commissioner, authorized the Texas National Guard to access those small river islands in order to maintain the operational security of the southern border. The Mexican government has responded by asking that the 1970 Boundary Treaty between the two countries be respected and says that determination of the international boundary is the sole responsibility of the International Boundary and Water Commission.

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The Rio Grande between Ciudad Juárez (Mexico) and El Paso, Texas, on February 11.A map of the islands.

© Brandon Bell (Getty Images)

View of an island in the Rio Grande in Starr, Texas, in November 2024.

Unisana investe 40 milhões para triplicar dimensão do Hospital de Almada

30 October 2026 at 11:31

O Grupo Unisana Hospitais vai investir 40 milhões de euros para expandir o Hospital de Almada. O investimento prevê a construção de um novo edifício, que vai permitir triplicar a dimensão da unidade de saúde detida pelo grupo liderado por Eduardo Nuno Moniz. A obra será realizada em duas fases, com a conclusão global prevista para o final de 2029.

De acordo com um comunicado divulgado esta sexta-feira, o projeto prevê a construção de um novo edifício hospitalar, articulado com a reabilitação da unidade atual, formando um complexo hospitalar único e integrado. Com o novo edifício, o hospital vai “triplicar a sua capacidade atual, passando a disponibilizar uma área de cerca de 15 mil metros quadrados”.

Entre as infraestruturas e serviços disponíveis estarão três salas de bloco operatório, cerca de 50 camas, uma clínica de reprodução medicamente assistida, uma Unidade de Medicina Nuclear com PET, atendimento permanente, unidade de cuidados paliativos. Segundo adianta o grupo de saúde, haverá ainda um reforço significativo da capacidade de imagiologia, uma modernização integral das infraestruturas e uma aposta na experiência dos clientes e dos profissionais de saúde da unidade.

“O Unisana Hospital de Almada está a crescer, captando cada vez mais clientes e profissionais graças à competência da equipa clínica e satisfação do acolhimento de seus profissionais. Para dar resposta a esta crescente procura e oferecer ainda melhores condições e a mesma proximidade de sempre, vamos iniciar a construção da expansão do Unisana Hospital de Almada, a qual deverá ser concluída no final de 2029”, explica Eduardo Moniz, CEO da Unisana Hospitais, citado no comunicado.

Com uma equipa de cerca de 100 médicos, o Unisana Hospital de Almada, serve atualmente mais de 30 mil utentes por ano, realizando mais de mil cirurgias, mais de 45 mil consultas e mais de 65 mil exames.

O reforço das infraestruturas é realizado no âmbito da parceria já existente com a Lifento, gestora de fundos de investimento imobiliário pan-europeia independente especializada no setor da saúde e imobiliário médico-social.

O grupo de saúde Unisana, que juntou os investimentos realizados pela Atena Equity Partners e pela 3T Portugal nos últimos três anos, arrancou em 2024 com três hospitais (Almada, Torres Vedras e Porto) e duas clínicas (Santarém). Atualmente o grupo detém unidades de saúde no Porto, Santarém, Torres Vedras, Lisboa e Almada, que incluem o Hospital da Ordem Terceira do Chiado em Lisboa, o Hospital da Lapa no Porto, o Hospital de Almada, o Hospital do Oeste Soread em Torres Vedras ou a Clínica de Santarém.

As unidades sob gestão do grupo realizam mais de 175 mil consultas, 350 mil exames e mais de 11 mil cirurgias por ano, servindo 160 mil utentes de todo o país. A equipa da Unisana Hospitais conta com a colaboração de 560 médicos, além de enfermeiros e outros profissionais de saúde dedicados.

Postos da OZ Energia vão ‘adotar’ marca Shell. Empresa de Champalimaud mantém operação

30 October 2026 at 11:00

A OZ Energia, detida pelo Grupo Manuel Champalimaud, fez um acordo com a DISA Lusitânia, responsável pelo desenvolvimento da rede de postos da marca Shell em Portugal e Espanha, que vai permitir à empresa portuguesa adotar a marca e imagem Shell na sua rede de postos.

A OZ Energia continuará responsável pela operação destes postos, que funcionarão sob a marca Shell, segunda adianta a empresa em comunicado, acrescentando que “as restantes operações e atividades da OZ Energia não serão alteradas por este acordo”.

“Esta parceria permite à OZ Energia passar a representar uma das marcas mais relevantes do setor de Oil and Gas e expandir a sua rede de distribuição de Gás Embalado a todos os Postos de Abastecimento com marca Shell”, comenta João Malta, diretor-geral da OZ Energia, citado em comunicado.

O responsável acrescenta que “permite aliar a experiência, proximidade e confiabilidade que distinguem a marca OZ à força e capacidade da marca Shell. É um passo muito importante na criação do futuro e na estratégia de crescimento da OZ Energia“, remata o diretor-geral da empresa portuguesa, que atua em várias áreas do mercado energético, incluindo combustíveis rodoviários, rede de postos de abastecimento, gás engarrafado e a granel, GPL auto e combustíveis de aviação.

Esta parceria permite à OZ Energia passar a representar uma das marcas mais relevantes do setor de Oil and Gas e expandir a sua rede de distribuição de Gás Embalado a todos os Postos de Abastecimento com marca Shell (…) É um passo muito importante na criação do futuro e na estratégia de crescimento da OZ Energia”

João Malta

Diretor-geral da OZ Energia

Javier de Argumosa, diretor de desenvolvimento internacional da DISA, destaca que “este acordo representa mais um passo no desenvolvimento da presença dos postos de abastecimento Shell em Portugal“.

“A colaboração com a OZ Energia permite-nos reforçar a cobertura da rede, aproximar a marca de mais clientes e continuar a construir uma presença sólida e duradoura no mercado português. Estamos muito satisfeitos por dar este passo em conjunto com um parceiro com experiência e conhecimento do mercado nacional”, acrescenta Argumosa.

De acordo com o mesmo comunicado, a transição será implementada de forma progressiva, procurando garantir a continuidade da operação dos postos durante o processo de mudança de imagem.

As marcas Shell são utilizadas pela DISA Lusitânia ao abrigo de uma licença concedida pela Shell Brands International AG.

Bulos, refuerzo policial y comerciantes en alerta por altercados en Madrid: “Hay preocupación, pero nos dicen que no hay que alarmarse”

30 October 2026 at 10:46

La policía no baja la guardia ante la posible réplica de los graves altercados de Barcelona del 24 de octubre, que se saldaron con 130 detenidos, muchos menores, y numerosos daños en comercios, mobiliario y vehículos. Se trató de una protesta anónima convocada por las redes sociales bajo el nombre de Blocus que reunió a medio centenar de jóvenes que se dedicaron al pillaje y a la guerrilla urbana. La policía monitoriza desde entonces una posible segunda convocatoria para este sábado 31 de octubre en Madrid, en la zona centro. Supuestamente, este llamamiento se ha anulado, pero tanto la Policía Nacional como la Municipal mantienen el despliegue previsto que incluye un operativo de 200 agentes de Unidad de Intervención Policial (antidisturbios) en el centro y 1.700 policías municipales en diferentes puntos de la ciudad y en el transporte urbano.

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© Rodrigo Jimenez (EFE)

Agentes de la Policía Nacional desplegados hace 11 días en Madrid.

“Recontraviva”, la historia de resiliencia de sobrevivir a dos cánceres de mama

30 October 2026 at 05:00
Cinco años después de la cirugía, el balance personal destaca el aporte de la medicina y la adaptación a los implantes.

A veces las miro, hay que decirlo. Tengo que estar sola, tengo que estar tranquila, se me tiene que haber cruzado algo o haber visto, no sé, una mancha, o haberme preguntado cuánto va a durar el tatuaje que simula -chato, pero efectivo-, un pezón. A veces miro mis pechos, mis senos, mis tetas y siempre pienso que es una suerte que estén ahí, que yo esté acá mirándolas. Aunque muchas veces me ría y diga que “son de plástico”. Aunque cuente que un señor en el subte se chocó conmigo de frente y rebotó. Aunque a veces pesen, aunque a veces duelan. Las miro -hay que decirlo- y un poco me dan ternura.

Dos meses después de la operación, hice esto, mirarlas, en un hotel en Emiratos Árabes Unidos, adonde había ido por trabajo. Era un lindo hotel, grande. Salí de bañarme, me planté frente al espejo entero y las observé despacio: las cicatrices, las imperfecciones, la consistencia. En eso estaba cuando atronó una sirena. Fuerte, llenando la habitación: una sirena en el cuarto de una mujer desnuda en Emiratos Árabes. Sí, es idiota, pero me puse el pijama volando, volando me metí en la cama y tardé un rato en calmarme: no me animé ni a llamar a la recepción para preguntar qué había pasado. Algo conectaba la sirena con esa prótesis: una alarma.

No hay cosa a la que le haya temido tanto como a la mastectomía. Cuando me descubrieron un tumor en 1999, cuando era tan joven y me creía tan todopoderosa y apareció un bulto que parecía que no era nada, cuando entré al quirófano como un trámite que hay que sacarse de encima y salí con un diagnóstico de cáncer, cuando desde la camilla que me llevaba a la habitación entendí -en las caras de mis amores- lo que estaba pasando, aquella vez lo primero que hice fue tocar la teta. Me dolía todo pero quise tocar, tenía que comprobar que estaba ahí, qué alivio cuando sentí que sí, que esa operación apenas se había llevado el mal y había dejado el bien.

La fundación Mandinga Tattoo realizó en el barrio porteño de Lugano un tatuaje para recrear la figura del pezón.

Durarían mucho tiempo las cosas así. No fue fácil lo que siguió a la operación de 1999 -la quimio y los rayos eran bravísimos- pero cuando, seis meses después de la sorpresa, los tratamientos se terminaron, todo empezó a ser un poco como si no hubiera pasado nada. Yo no quería pensar que era mejor, no quería “aprender del dolor” y le dije a cada uno que me lo sugirió que le deseaba un buen cáncer y mucho aprendizaje. Para asustar lo decía, quien sabe, para tirar para afuera un poco de la bronca que da enfermarse porque sí.

“Porque sí” fue otra consigna y me la regaló Susan Sontag en su libro La enfermedad y sus metáforas. Ahí, la pensadora estadounidense alerta que una enfermedad de origen desconocido y potencialmente mortal se presta a las metáforas, es decir, a inventar analogías que terminan pareciendo verdades. Imaginamos luchas, resistencia, victoria, derrota. En el camino, hacemos equilibrio en la finísima línea que separa el pensar lo que nos está pasando de culparnos de que nos pase. No sabemos por qué tenemos cáncer, decidí bancarme el no saber como me banco no creer en ninguna divinidad. Son elecciones.

Así las cosas, terminó el tratamiento, pasó un año de control, pasaron dos, pasaron tres. A los cinco años, creo, el médico me dijo la gran frase: “Tenés las mismas posibilidades de tener cáncer que todo el mundo”. Y a los veintitrés años, zas, una mamografía de control mostró unos puntitos que claramente no estaban bien y... su ruta: a los pocos días estaba haciéndome una punción que terminaría con el dictamen. “Esto es quirúrgico”. ¿Qué tipo de cirugía? “Mastectomía”.

Mastectomía, se dice fácil. Mastectomía, ya saben, el diccionario: “Extirpación quirúrgica, total o parcial, de la mama” (va a ser total). Se dice fácil, en la puerta del consultorio, mientras te vestís para irte y porque yo lo pregunto. Salí de ese consultorio con el peso de mil cuchillos y diez mil sierras en la imaginación. Ya lo conté alguna vez: soñé que el cuchillo naranja de la cocina venía cortando en horizontal desde la panza hacia arriba. En el sueño, sentí el frío, no el corte.

No me daba lo mismo tener o no tener mis tetas en 1999 y no me dio lo mismo en 2021, así que los días entre el veredicto y el procedimiento fueron de rumiante tortura. Hay que sacar la teta (la misma teta del siglo pasado) y ver si, ADEMÁS, hay que hacer quimio. Hay que sacar la teta porque no se puede hacer rayos otra vez. Hay que sacarle y decidir si te ponés una prótesis -mi nombre junto a la palabra “prótesis”- o no te ponés nada y vas amazona por la vida. Hay que sacarla, tirar al bebé con el agua sucia porque parece que el bebé está embutido de agua sucia. Todo eso.

Y después, bien.

Bueno, más o menos. El doctor M. -un capo- vio algo feo y en vez de terminar prolijo y chuchi con una prótesis de actriz de Hollywood tuvo que cortar por donde le impuso eso “feo” que veía, tirar el pezón al diablo (mandarlo a analizar), poner algo provisorio que -alerta, spoiler- nunca me iba a quedar lindo. En las primeras semanas le mandé 500 fotos de cómo iba cicatrizando, pensé que si perdía el teléfono y alguien las veía nos iban a acusar de alguna perversión.

Pero, en resumen, bien.

La Mona Lisa con cicatrices de mastectomía de Alexandro Palombo (Cedida)

La verdad: la operación no es grata, los primeros días duele, lo obvio. Pero ¿qué pasa cuando te sacás la venda y ahí está ese Frankenstein pegado a tu cuerpo? A mí, por lo menos, no me pasó nada malo. Miré al Frankenstein con algo de pena pero también con cierto ánimo de corte de manga. De hecho, en la primera foto después de la operación, con el corpiño especial de mastectomía, estoy doblando el brazo como Popeye, en un gesto de fuerza. Soy la mujer biónica, soy un cyborg, estoy recontraviva.

No todo el mundo la pasa bien con las prótesis, ya sé. Y yo nunca dudé que quería “la reconstrucción”, me gusta demasiado usar escote. Antes de operarme, una mujer me dijo que sentía esas “tetas” heladas, que le pesaban, que le dolían. Me dijo que había estado unos meses sin nada y había disfrutado de la libertad de correr sin el bamboleo de los pechos, que una especie de porte masculino la había hecho sentir potente. Pero que luego había querido algo más parecido a su cuerpo y había ido por la silicona. Y que tampoco.

Es que hay pérdidas imposibles de emparchar, hay clavos que no sacan otros clavos. Una prótesis no reemplaza un órgano vivo y querido, un órgano que siente y se lleva adelante. Una prótesis es el recuerdo de la enfermedad, la certeza de la mortalidad, la huella de un roce con la muerte. Dicho esto -y porque recibí como herencia el vaso medio lleno-, la prótesis es el señalamiento de que hay una inteligencia humana capaz de hacerle una gambeta a la muerte, de que estamos jugando un segundo tiempo que podríamos haber no tenido. Todo eso junto, revuelto, asomando por retazos, por gritos, como rayos que salen de una maraña, asomando como enojo, como miedo, como alivio. Y, sí, pesa.

Se va la segunda

Un tiempo después de la primera mastectomía decidí hacer una segunda, sacarme la otra teta. No por estética -aunque así como estaba tenía una en Alaska y otra en el Polo Sur- sino por prevención. Por superstición, tal vez: ¡Mirá si al sacar una le mandaba el cáncer a la otra! Lo pensé yo, lo propuse yo, la oncóloga estuvo de acuerdo y el cirujano se resignó.

La segunda era más fácil porque no tenía cáncer, porque se iba a poder sacar la glándula limpiamente y hacer un reemplazo bonito. La decisión no fue difícil: me sentía bien con la primera, había superado la impresión, y quería pensar para adelante.

Y así fue. Casi ni me dejan dormir en el sanatorio, me habían preparado todo para mandarme a casa. Después unos cuidados, unos analgésicos y a otra cosa. La espera de la biopsia, que en el primer caso había sido dramática, fue en calma.

A veces me río: volver a los 17, las prótesis están a una altura que mis tetas naturales creo que nunca tuvieron. Salvo si uso remeras muy finitas, no necesito corpiño. A veces me lo pongo igual, porque sí. A veces me olvido y voy a un estudio o a una fisioterapeuta y resulta incómodo no tenerlo. El argumento de que no son reales no funciona.

Cuando me pareció que la primera teta, la del cáncer, estaba muy fea, fui y me hice un tatuaje en una fundación que armaron los chicos de Mandinga Tattoo en un local del barrio de Lugano. El ambiente es como rockero, onda Elvis Presley o Grease, hasta hay una moto exhibida en el salón, pero el tatuador que me lo hace es amable, sabe de qué se trata, entiende que lo que quiero no son flores ni lagartijas sino algo que parezca lo que no está más. No es sencillo porque esa teta quedó, cómo decirlo, un poco achurada. Pero él es muy bueno, sabe lo que hace y cuando termina, la verdad, se ve mucho mejor. Porque no creo que yo sea más o menos deseable por un pezón, pero es lindo no sentir esa extrañeza. O por si tengo que salir corriendo en algún hotel de Medio Oriente...

Pienso esto cinco años después de la primera mastectomía con sentimientos encontrados. Pesa, no pesa (la amputación). Pesan, no pesan (las prótesis). Son raras -sí, en algunas cosas son raras- o no son raras. Me recuerdan la muerte, me apuntan a la vida. La mastectomía es todo eso y es algo de lo que me olvido completamente la mayor parte del tiempo.

Gracias a los médicos, gracias a la ciencia, siempre.

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