España conmocionada por otra tragedia
Transcurridos ya dos días desde la tragedia de Urda, está muy abierto el debate acerca de la causa primera de lo sucedido. Consolidándose la opinión entre los especialistas de que se encuentra en el sistema LZB de frenado. Que falló en Urda y que está en uso en la línea Madrid-Sevilla desde su inauguración, con ocasión de la Expo de 1992. Un sistema tecnológico de calidad, pero que tras 34 años de servicio se encuentra necesitado de especial mantenimiento, y cuya sustitución ya debía haberse producido. El propio Sánchez ayer en una comparecencia sin preguntas –como suele ser lo habitual en él– declaró que «van a reforzar la seguridad para que esto no vuelva a suceder». Lo que implícitamente significa reconocer un claro fallo técnico. Y preguntarle que si ya pasó una tragedia similar en Adamuz hace 9 meses, y en el mismo trayecto, ¿ha tenido que producirse esta otra tragedia para decidirse a mejorar la seguridad? ¿Y por qué todavía no se había reforzado? Ayer hubo un problema en la red ferroviaria que, afortunadamente, no fue otra tragedia, sino una nueva «incidencia». Fue un enganchón de catenaria de un convoy de Ouigo que cubría la ruta entre Murcia y Valladolid y que lo retuvo durante varias horas sin suministro eléctrico en el interior de un túnel a la altura de Aranjuez. Podemos imaginar, tras el impacto inicial y lo sucedido a continuación, el estado emocional de los viajeros. Y precisamente en la operadora que, a diferencia del ave de Renfe y de Iryo, no se había visto afectada por las tragedias de Urda ni de Adamuz. Es un dato significativo que las dos grandes tragedias sucedidas este año se hayan producido en la línea de la red entre Madrid y Sevilla. Pero pese a ello, la línea Madrid-Barcelona, de especial importancia, se ve afectada por la huelga de igual manera, invocando carencia de seguridad. El dolor de los familiares y amigos de las víctimas está siendo compartido por gran parte de la sociedad española, informada a través de los medios de comunicación que lo están difundiendo ampliamente. Ayer, la cifra de víctimas mortales se incrementó a 74 viajeros, además de 54 heridos de distinta gravedad. También se confirmó el fallecimiento de Fátima Báñez, quien fuera gran persona y ministra de Empleo y Seguridad Social, y que iba a Sevilla para participar en el acto del Día de la Empresa. Sin duda, esta tragedia a un mes de las elecciones generales del 29 N ha incidido en la precampaña electoral, eclipsando, de momento, el debate exclusivamente político. Pero exigiendo una investigación rigurosa de lo sucedido. Que es un gravísimo daño a nuestra reputación internacional.


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