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La novela sobre la eutanasia que ha desatado una rebelión contra el Premio Booker

Un hombre millonario, enfermo de alzhéimer, sube a un avión privado rumbo a Suiza. Su propósito no es disfrutar de unas vacaciones ni cerrar un negocio, sino poner fin a su vida. Este es el inquietante punto de partida de "Switzy", la última novela de la estadounidense Emma Cline, que se ha convertido en uno de los fenómenos literarios de 2026 y en protagonista de una inesperada polémica alrededor del Premio Booker.

La obra, publicada en septiembre, figuraba entre las trece candidatas iniciales al prestigioso reconocimiento británico, pero quedó fuera de la selección de seis finalistas. Una decisión que ha provocado una pequeña insurrección en las redes sociales, donde numerosos lectores han comenzado a reclamar "Justicia para Switzy".

La novela sigue los últimos días de David Hastings, un antiguo ejecutivo cuya memoria se desmorona progresivamente. Acompañado por su asistente, emprende un viaje hacia Zúrich, donde ha decidido recurrir a la muerte asistida. Durante el trayecto, los recuerdos de su infancia, sus relaciones familiares y sus arrepentimientos se entremezclan en una narración fragmentada que reproduce el deterioro de su conciencia.

Cline, conocida por "Las chicas" y "La invitada" -ambas publicada por Anagrama en España-, evita convertir su historia en un alegato a favor o en contra de la eutanasia. Su verdadero interés reside en una pregunta más universal: ¿qué queda de nosotros cuando desaparecen nuestros recuerdos?

La crítica ha recibido mayoritariamente la novela con entusiasmo. "The Sunday Times" la considera un logro extraordinario, mientras que "The Guardian" destaca su profunda capacidad conmovedora. También ha cosechado elogios de escritores como Matt Haig y Samantha Harvey, ganadora del Booker.

Sin embargo, no faltan voces críticas que cuestionan la capacidad de empatizar con su privilegiado protagonista. La polémica, lejos de perjudicarla, ha multiplicado su notoriedad. Y ha demostrado que una novela sobre la muerte puede convertirse, paradójicamente, en uno de los libros más vivos del año.

© De Vincentis

Emma Cline

© Chatto & Windus

Ejemplares de la novela de Emma Cline
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Anteo Zamboni, el niño que intentó asesinar a Mussolini y fue detenido por el padre de Pasolini

El 31 de octubre de 1926, [[LINK:TAG|||tag|||6336187087d98e3342b27108|||Benito Mussolini]] salió ileso de uno de los episodios más oscuros de sus primeros años en el poder. El escenario fue Bolonia, donde el dictador italiano participaba en los actos conmemorativos del cuarto aniversario de la Marcha sobre Roma. Entre la multitud, un muchacho de apenas 15 años, Anteo Zamboni, disparó contra él. El proyectil no alcanzó su objetivo, pero aquel intento de asesinato cambiaría para siempre la vida del joven y tendría importantes consecuencias políticas para Italia.

Zamboni, nacido en Bolonia el 11 de abril de 1911, fue inmediatamente señalado como autor del disparo. El oficial de caballería Carlo Alberto Pasolini, padre del futuro cineasta Pier Paolo Pasolini, fue quien lo detuvo e identificó como supuesto atacante. Sin embargo, el muchacho apenas tuvo oportunidad de responder por sus actos. Una multitud de fascistas se abalanzó sobre él y lo linchó en plena calle.

Su cuerpo presentaba catorce heridas de arma blanca, un disparo de revólver y signos de estrangulamiento. Las circunstancias de su muerte, ejecutada al margen de cualquier procedimiento judicial, convirtieron el episodio en una demostración de la violencia que acompañaba al régimen de Mussolini.

Las motivaciones de Zamboni nunca quedaron completamente esclarecidas. Tradicionalmente se le ha atribuido una ideología anarquista, aunque no existen pruebas concluyentes que permitan establecerla. Su padre y una tía fueron posteriormente condenados a prisión, acusados de haber influido en la decisión del adolescente.

Tampoco han desaparecido las dudas sobre la autoría material del atentado. Algunas investigaciones posteriores han planteado la posibilidad de que el episodio estuviera relacionado con las luchas internas del fascismo, particularmente con los enfrentamientos entre las distintas facciones que disputaban su influencia sobre Mussolini. Incluso se ha cuestionado que Zamboni fuese realmente quien disparó. Son hipótesis que no han logrado establecerse de manera concluyente.

Lo que sí tuvo consecuencias inmediatas fue la reacción del régimen. Mussolini utilizó el atentado como justificación para endurecer la represión política: se suprimieron las libertades, se ilegalizaron los partidos de la oposición y se aceleró la consolidación de la dictadura.

Un siglo después, el nombre de Anteo Zamboni permanece en la memoria de Bolonia. Una calle de la ciudad, Mura Anteo Zamboni, recuerda al muchacho que murió a los 15 años en uno de los episodios más controvertidos de la historia del fascismo italiano.

© La Razón

Anteo Zamboni
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Jesús Rodríguez, librero de La Buena Vida, recomienda «Glifo», la última novela de Ali Smith

Donde hace siglos se encontraba la puerta de Valnadú, en el número 5 de la calle Vergara de Madrid, haciendo esquina con la calle de la Unión, junto al Palacio Real, se ubica la librería La Buena Vida. Este «café del libro» abrió en el año 2007 con una vocación de librería independiente y cultural, prestando especial atención a la edición alternativa y a la literatura contemporánea en castellano. En 2018, CEGAL le concedió el Premio a la Librería Cultural del año. Pasamos a echarle un ojo a sus suculentas estanterías y, por qué no, a tomarnos un capuchino... con sacarina, por favor.

Una vez acomodados, nos atiende amablemente Jesús Rodríguez, librero de La Buena Vida. De entrada, nos recomienda dos títulos recientes de narrativa: «Zapote» (los tres editores) del escritor costaricense Luis Chaves, y «Glifo» (Nórdica) de la escocesa Ali Smith. Si en el primero se eleva a símbolo uno de los elementos centrales del universo del autor: su casa de Zapote; en el segundo, se nos pregunta si acaso estamos prestando atención a la historia que nos ha forjado y a la historia que estamos creando. Y lo hace a través de la historia de dos hermanas en una era confusa.

Asimismo, en el apartado de no ficción, nuestro cicerone librero nos conduce hasta un estante de donde saca un libro de canto fino y blanco, se trata de «Desentendimiento» (Caja Negra), el flamante ensayo de la filósofa eslovena Alenka Zupancic. Propone este libro que la forma predominante con la que hoy respondemos a lo traumático no es la negación lisa y llana, sino algo más inquietante: el desentendimiento. No se trata de ignorar la realidad, sino de reconocerla plenamente para, aun así, actuar como si no importara, «fingiendo demencia». Rodríguez, además, nos prescribe una segunda obra de no ficción, «El placer de la domesticación» (Renacimiento) de Javier Pérez Barricarte. «¿Quién no ha jugado por gusto?», se pregunta este ensayo que nos sumerge de manera amena y fascinante en eventos que cambiaron el mundo para siempre: la creación de los Juegos Olímpicos, el desarrollo de juegos de mesa insólitos y las primeras victorias de la Inteligencia Artificial al ajedrez.

Concluímos nuestra visita a la librería con dos recomendaciones que el librero saca del cajón de sastre. Una obra cuya publicación espera especialmente en lo que resta de 2026 : «Jayber Crow», editado por Chai y escrito por Wendell Berry, que es una novela que retrata con maestría los anhelos y las decepciones de todo un pueblo a lo largo de un siglo entero. Además, nos da otro título, esta vez uno de una obra que versa sobre Madrid: «Te quiero porque me das de comer» (Alrevés), la novela de humor negro que David Llorente enmarca en Carabanchel y que es la historia de Max Luminaria, un cirujano –número uno desde la escuela– muy querido en el barrio, pero cuya vida fuera del quirófano no es como la podemos imaginar...

© Sarah Wood/ editorial Nórdica

Ali Smith
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