El sistema de registro de incidencias del gestor de la infraestructura ferroviaria Adif recoge una cadena de fallos técnicos en el área de Urda (Toledo) el miércoles día 28, a las 8.30 de la mañana, que desembocan en una serie de instrucciones inconexas a los maquinistas, por parte del centro de mando en Madrid, y en el fatal accidente entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo. La ficha abierta a esa hora por “avería en instalaciones de seguridad” entre las localidades toledanas de Mora y Orgaz afectan al tramo que va del kilómetro 89,5 al 119,7 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El siniestro ocurre en el 118. La descripción del fallo, según recoge el documento, es “Caída central LZB Urda”, lo que resume una cadena fatal de incidencias tecnológicas.
A las 8.31 del miércoles, seis trenes que circulan por la línea de alta velocidad que une Madrid-Sevilla y se reparten por un tramo de 63 kilómetros se ven afectados por el mismo problema: se ha caído el sistema LZB, que sirve para que dos convoyes no coincidan en el mismo cantón o pequeño segmento de la línea. La consecuencia es inmediata. Todos se paran. Saben que van a tener que operar al amparo los sistemas ASFA (que mide la distancia entre trenes por balizas y es capaz de detenerlos si superan ciertas barreras de seguridad) y BSL (que se comunica con los trenes por señales en los laterales de la vía). Los maquinistas se ponen en contacto con el centro de coordinación de Adif en Atocha (Madrid), donde nadie parece sorprendido por la situación, según los audios publicados por EL PAÍS. En lo que va de año, el LZB ha dejado de estar en servicio en 170 ocasiones, según explica luego el ministro Óscar Puente. Eso supone que está desactivado casi una vez cada dos días, con incidencias de diferente duración. En este caso, la reactivación de la marcha, para la que se aplican protocolos incorrectos, lleva al desastre: un AVE lanzado a entre 160 y 200 kilómetros por hora percute contra un Iryo totalmente parado en Urda (Toledo), provocando al menos 69 muertos y centenares de heridos de diversa consideración.
Los trágicos accidentes ferroviarios ocurridos en un periodo de diez meses en Adamuz (Córdoba) y ahora en Urda (Toledo), ambos en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, pueden marcar un antes y un después en la obra pública española y también en el servicio que utilizaron 14,3 millones de ciudadanos en 2025. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido este viernes en rueda de prensa que su departamento, también el gestor de la infraestructura Adif, barajan suspender el uso de la línea Madrid-Barcelona para acometer la remodelación completa prevista y cuyo inicio está fijado en 2027. Es una seria opción sobre la mesa.
Los controladores del centro de coordinación de Atocha (Madrid) ordenaron al AVE 2080 que siguiera un protocolo equivocado antes de que el miércoles embistiera al Iryo 6076 en la localidad toledana de Urda, causando al menos 69 muertos y 58 heridos. Así se desprende del libro de normas del maquinista de Renfe y de los testimonios recabados por este diario de tres expertos con experiencia en el manejo de la línea de alta velocidad que une Madrid y Sevilla.
Falta de personal y una fuerte presión sobre los hombros de los operarios en horas pico de tráfico. Son dos de las quejas recurrentes de los sindicatos al referirse al Puesto de Mando y Centro de Regulación y Control (CRC) que el gestor de la infraestructura ferroviaria Adif tiene junto a la estación madrileña de Atocha. En él trabajan un centenar de personas en torno a Da Vinci, uno de los sistemas de vigilancia de la red ferroviaria más avanzados de Europa. Desde sus pantallas se monitoriza el control de tráfico centralizado, las comunicaciones fijas y GSMR, la señalización, sistemas de seguridad, sistemas de planificación y regulación del tráfico, videovigilancia y control de las estaciones. Hasta ahora, un motivo de orgullo para la compañía dependiente del Ministerio de Transportes, pero es aquí donde se fragua la cadena de órdenes inconexas que acaban el miércoles en tragedia, con el choque de dos trenes y al menos 69 víctimas, en la localidad toledana de Urda.
La maquinista que dirigía el tren 6076 de Iryo, que este miércoles fue embestido por un AVE de Renfe a la altura de la localidad toledana de Urda, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, intentó desbloquear el sistema de seguridad para reanudar la marcha, tal y como le había indicado el operador del tráfico de Adif, y lo hizo sin éxito hasta en dos ocasiones. Según ha podido saber EL PAÍS de fuentes cercanas a Iryo, la conductora efectuó sendos intentos de reinicio del sistema de seguridad LZB para desbloquear el arranque del convoy, en lo que invirtió unos ocho minutos. Sin embargo, el tren, un ETR 1.000 de Hitachi de nueva construcción y puesto en operación en 2022, fue incapaz de establecer comunicación con el sistema que protege la circulación. Cada uno de los intentos llevó entre tres y cuatro minutos de un tiempo que se agotaba. Desde 25 kilómetros atrás y también en dirección Sevilla, avanzaba el tren de Renfe a una velocidad que de momento se desconoce, pero que, según dijo este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente, en ese tramo puede “llegar a ser hasta de 200 km/h”.
Trabajos de desescombro y retirada de los trenes siniestrados en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, a la altura de Urda (Toledo), este jueves.
Empleados de Iryo muestran su emoción tras el minuto de silencio celebrado en la estación de Madrid-Atocha en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo), este jueves.
Vecinos de Sevilla guardan cinco minutos de silencio en la estación de Santa Justa en memoria de las víctimas de la colisión entre dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), este jueves.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c) y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (d) y el consejero de Sanidad castellanomanchego, Jesús Fernández Sanz, informan a la prensa tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), este jueves en Toledo.
Familiares y amigos de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) aguardan noticias sobre sus seres queridos en el centro Corazón de Jesús de Toledo, habilitado para la atención a los afectados, este jueves.
Personal de emergencias y agentes de la Guardia Civil participan en las labores de búsqueda de desaparecidos tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), este jueves.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (centro); el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (segundo por la derecha); la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones (segunda por la izquierda), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), este jueves en Toledo.
Trabajos de desescombro y retirada de los trenes siniestrados en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, a la altura de Urda (Toledo), este jueves.
Un cartel informativo dirigido a los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) situado en la estación de Madrid-Atocha, este jueves.