Los perros Cipión y Berganza guardan la puerta trasera del hospital de Valladolid cuando se percatan de que por la noche adquieren la facultad de hablar. Ante tal descubrimiento, Berganza empieza a contar a Cipión sus peripecias con los distintos amos a los que ha servido, lo que constituye la novela ejemplar El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes.


