❌

Reading view

Carl Jung usou o Sol para alertar: “O homem que envelhece deveria saber que existe um processo interno e implacável que força a restringir sua vida”

Carl Jung (1875-1961) deixou diversos pensamentos e análises ao longo de sua vida dedicada à psiquiatria. No ensaio “As Etapas da Vida”, publicado por volta de 1930, o suíço falou encontrou uma causa para grande parte dos erros da humanidade e comparou ao movimento do Sol ao longo do dia.

As pressões vêm de todos os lados o tempo todo: “estude”, “trabalhe”, “forme família; “compre uma casa”, “plantar uma árvore”. Pata dar conta de tudo, muitos perdem de vista que o processo de envelhecimento não permite manter o mesmo ritmo de quando se tinha 20 anos.

Como o Sol

Como efeito comparativo, descrevia o percurso do Sol no céu: pela manhã (que seria nossa juventude), sobe até atingir o ponto mais alto, desacelerando a partir daí antes de começar a descer, “um processo interior inexorável” que impõe “a contração da vida”. “O homem que envelhece deveria saber que existe um processo interno e implacável que força a restringir sua vida”.

Jung também defendia a existência de escolas para pessoas acima de 40 anos, pois as pessoas chegam “sem preparo” nessa altura da vida para tudo o que estava por vir. Essa seria a razão da chamada “crise dos 40“.

O erro aparece de várias formas:

  • não entender que o moldou a identidade até agora pode estar atrapalhando a compreender o mundo;
  • tentar competir com os jovens que ainda estão no início da jornada;
  • Apegar-se aos sucessos do passado, sem aceitar que aquele ciclo foi encerrado;
  • Que o ritmo da vida caminha para o declínio, como o pôr do sol.

A ideia, no entanto, não é entregar os pontos e abandonar a nossa juventude, mas sim em entender que não podemos continuar vivendo como se tivéssemos 20 anos para sempre.

  •  

La era de Acuario

La Tierra se mueve de tres maneras: sobre sí misma, con la rotación; alrededor del Sol, con la traslación; y oscilando como una peonza, en un lentísimo movimiento que tarda en completarse unos 26.000 años y que se conoce como precesión. Debido a su existencia, el cielo de hoy es distinto al que vieron otros hombres y mujeres a lo largo de la historia. Con el esoterismo europeo de la primera mitad del siglo XX se popularizó la idea de que las eras astrológicas marcaban el signo de los tiempos, según donde estuviera el Sol en el primer día de primavera: la Antigua Grecia y la República romana coincidieron con la era de Aries, el cristianismo con la de Piscis y pronto llegará la de Acuario, si no lo ha hecho ya. La New Age se subió al carro, y Raphael se desató cantando aquello de Aquarius. Los 2.000 años de duración de cada era son flexibles: Carl Jung, por ejemplo, situaba el inicio de Acuario entre 2000 y 2200. La astrología tradicional, que prefiere medir los cambios de época con las conjunciones de los señores del tiempo, Júpiter y Saturno, que se unen ópticamente en el cielo cada 20 años, dice que el momento importante fue el 21 de diciembre de 2020, cuando se produjo la primera “gran conjunción” en Acuario desde la Edad Media. Las redes pensaron que, esta vez sí, iba a comenzar el nuevo tiempo, pero muy alejado de la paz y el amor que profetizó la interpretación hippie. Simbólicamente, Acuario es la ciencia y la tecnología, el progreso, la inteligencia, la comunidad y la revolución, pero todo ello de una forma desapegada y etérea, incluso implacable, porque es un signo de aire. El wifi de casa, por ejemplo, sería muy Acuario.

Seguir leyendo

© adventtr (Getty Images)

Maqueta del sistema solar.
  •  
❌