«Nocturno»: otra serie que debería haber sido una película
Te llama tu jefe: reunión inminente. Te preparas, vas y, una hora después, tienes la sensación de que todo aquello se podría haber explicado en un correo. No estás solo. Hay hasta tazas, camisetas y cuadernos con el lema «I survived another meeting that should have been an email» («Sobreviví a otra reunión que debería haber sido un correo»). En la vida hay muchas cosas que se estiran y alargan simplemente porque se puede, porque se tienen el tiempo y los recursos y se piensa: «¿Por qué no?». Las plataformas de streaming son adictas a esta práctica. «¿Por qué no hacer seis temporadas?», «¿Por qué no hacer que los capítulos duren una hora?», «¿Por qué no hacer diez en vez de cinco?». Quizá ellas no vean las razones, pero nosotros sí: porque nos vamos a aburrir, porque vamos a notar cada minuto que sobraba y porque vamos a acabar con una sensación muy parecida a la de aquellas reuniones.
«Nocturno», la nueva serie de Apple TV, es un buen ejemplo. Creada por Rowan Joffé (hijo de Roland Joffé, ganador, entre otras muchas cosas, de la Palma de Oro en 1986 por «La misión»), adapta una novela de Lars Kepler, seudónimo de los escritores suecos Alexandra Coelho y Alexander Ahndoril, y nos sitúa en un pequeño pueblo de Pensilvania. Allí, en la zona de máxima seguridad de una institución psiquiátrica, está recluido Jurek Walter (Stephen Graham), un peligrosísimo psicópata en la línea de Hannibal Lecter, John Doe y otros grandes villanos a los que el actor británico no aporta nada nuevo más allá de su innegable carisma. Muchos de sus crímenes siguen sin resolver y, por momentos, incluso parece que continúa actuando pese a su cautiverio. Una situación que trae de cabeza a la policía, encabezada por el detective Jonah Lynn (Liev Schreiber) y la agente Saga Bauer (Zazie Beetz), especialmente tras la reaparición de uno de los dos hermanos que Walter secuestró tiempo atrás. La búsqueda de la otra niña, con la que, por supuesto, el principal sospechoso no piensa colaborar, llevará a Lynn y Bauer a un auténtico callejón sin salida, hasta el punto de que muchas veces parecerá que se enfrentan a un ente sobrenatural. Mientras tanto, Walter sigue maquinando, valiéndose de su maleable cuidador Karl (Rory Culkin), con quien mantiene una relación que es, precisamente, uno de los grandes puntos a favor de la serie.
El otro, hasta su giro pasada la mitad de temporada, propio del peor Shyamalan (ese que se pone muy, muy serio para después sorprenderte con la mayor patochada, justo lo que hace la serie), es cómo consigue generar intriga en torno a la capacidad del personaje de Graham para ejercer tanta influencia pese a estar incomunicado en un sótano. Se crea un aura casi mágica, de prestidigitador, que, sumada a un Stephen Graham desquiciado, casi animal, transmite una sensación de peligro constante que favorece mucho el suspense, especialmente cuando entra en juego el personaje de Beetz. Pero tenemos por delante diez capítulos de no menos de 40 minutos, y con esto solo no nos da. Como si un asesino encerrado pero amenazante y una investigación no fueran suficientes, «Nocturno» añade a la ecuación un batiburrillo de casos antiguos, las consecuencias psicológicas del rescate del niño y el trauma que arrastra Jonah por su historial con el convicto (Schreiber es, sin que sea culpa suya, lo más débil del conjunto). Nada de esto resulta lo bastante novedoso ni está lo suficientemente desarrollado como para justificar su presencia más allá del relleno. Y cada minuto que pasamos fuera de ese psiquiátrico se hace tan largo como si estuviésemos dentro.
Y es que uno no se quita de encima la sensación de que podría haber sido una sólida película de 90 o 100 minutos. Tampoco habría inventado nada, todo nos habría sonado de algo y seguramente habría seguido teniendo decisiones de guion cuestionables. Pero, quitándole toda esa broza que no responde a otra cosa que a la necesidad de alcanzar una duración mínima, habría conseguido algo tan simple y, a la vez, tan meritorio como entretenernos. Así que nada, yo ya me voy encargando mi camiseta de «I survived another TV show that should have been a movie». Si alguno quiere otra, que me avise.


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