El catalán perfecto
Nadie habla un catalán perfecto. No hay catalanohablante que en la oralidad se exprese inmaculadamente por muy filólogo que sea. En algún momento soltará un barbarismo, un giro calcado o una construcción dudosa. Se acentúa aún más en los puristas. En todo caso, cuando los catalanohablantes decimos que alguien habla un catalán perfecto es casi siempre para referirnos a alguien que inesperadamente –porque es o lo vemos extranjero o llevados por los prejuicios de las apariencias– se explica, no perfecto ni impecablemente, sino bastante bien, medianamente bien o correctamente en catalán. Usamos la expresión como un cumplido. Justo lo contrario de lo que hizo Gabriel Rufián.




