"Es insoportable lo que están haciendo con nosotros": la desesperación de las familias de los 64 desaparecidos


El silencio se apoderaba esta mañana de la habitualmente frenética Estación de Atocha. La extraordinaria calma solo se rompía por la incertidumbre de los pasajeros afectados por la huelga de maquinistas de Renfe. La estación ya ha recuperado la accesibilidad por todas sus puertas, si bien en el acceso por Méndez Álvaro seguía habiendo personal de emergencias, a la espera de la llegada de familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Urda.
Por la tarde, en los mostradores de Iryo y Renfe reinaba la tranquilidad, viajeros esperando su turno para cambiar o anular billetes. Trabajadores de la estación acusaban «un ambiente inédito» al coincidir el día después del accidente con la huelga. «Atocha no es así, está todo el mundo viajando con miedo», señalaba esta empleada que también observaba como la mayoría de pasajeros, con viajes de alta velocidad, gestionaban la anulación de sus billetes.
Un altar improvisado en la terminal de llegadas rinde homenaje a los fallecidos. junto a las esculturas «Día y Noche» del artista Antonio López, una corona de flores blancas sobre un caballete y varias velas rojas recuerdan a las víctimas. «A quienes no volvieron. Rezamos por vosotros», dedica la cinta de la corona, colocada por la organización Revuelta. Muchos viajeros internacionales se sumaban también al minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos en Urda. «Hoy todos sentimos una gran pena», compartían dos turistas colombianos.
Los trabajadores de los comercios de la estación han sufrido la tragedia desde aún más cercanía, incluso algunos de ellos conocían al maquinista de uno de los trenes de la colisión como cliente habitual. Mientras, los trabajadores se apoyan entre sí, compartiendo el dolor en estas jornadas de luto. «Ha venido poca gente, cualquier día de diario estaría muy lleno, no es la Atocha normal, se nota mucha pena», aseguraba otro comerciante.
Mientras la mayoría de pasajeros se dirigían a sus puertas de embarque con serenidad, otros protestaban por la cancelación de trenes. Así, se siguen produciendo las afecciones por las cancelaciones por el accidente, además de la huelga. «Teníamos el viaje a Zaragoza pero se ha cancelado, hemos tenido que alquilar un coche y ahora aquí cogeremos el tren», comentaba una pareja. A pesar de todo, aseguraban que «no voy a tener miedo, ¿para qué? Quiero volver a mi casa».
Otra usuaria, que también intentaba mantener la tranquilidad durante su desplazamiento, manifestaba su malestar por la «falta de mantenimiento» en las infraestructuras ferroviarias. «Siento muchísima impotencia, creo que somos un país suficientemente desarrollado como para que no pasasen estas cosas», lamentaba mientras expresaba sus condolencias a las familias de las víctimas.
Inevitablemente, la huelga de maquinistas incrementó las colas y cambios de último minuto en conexiones con otras localidades, como precisamente Toledo, donde se suspendió finalmente algún traslado. En torno a las 15:30 horas, más de un centenar de personas salían de la zona de embarque en dirección a la calle para subir a los dos autobuses en los que han sido recolocados para llegar hasta su destino por carretera. «Esta mañana en Toledo había una cola impresionante y el tren ha salido con retraso. Y ahora cuando tengo que volver a casa, me encuentro esto, que nos llevan en autobús», denunciaba un pasajero, a la vez que reconocía que «si tuviera que viajar a Madrid a diario no lo cogería por la inseguridad». A estas incidencias hay que sumar que los servicios de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanecían suspendidos. Frente a esto, los operadores siguen tratando de buscar alternativas para los usuarios, mientras Renfe ya ha dispuesto un servicio de Avante hacia Ciudad Real y Puertollano.
En paralelo, el dispositivo de atención psicosocial en Atocha, coordinado por la Agencia de Seguridad y el 112 ha atendido hasta ahora a un total de 41 pasajeros de los trenes accidentados y a 157 de sus familiares, tal y como detalló el portavoz de Emergencias Madrid 112, David García Novis.
Desde la Comunidad de Madrid también agradecen que los madrileños se hayan volcado para llenar las reservas de sangre: más de 6.000 ciudadanos donaron el primer día en los distintos puntos de la región. Ahora recomienda continuar las donaciones de forma escalonada durante los próximos días.


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Tras la huelga celebrada hoy, el Sindicato de Maquinistas Semaf convocaba una nueva huelga de maquinistas del Grupo Renfe para los días 10 y 12 de noviembre por el «incumplimiento de los compromisos adquiridos para acometer un cambio estructural en la seguridad ferroviaria». El sindicato matiza que la convocatoria del 10 de noviembre consistirá en un paro total de la actividad, mientras que el día 12 se producirán paros parciales a lo largo de la jornada. Asimismo, califican de éxito la huelga de este jueves en Renfe al considerar que ha tenido un seguimiento del 100 % de los maquinistas, mientras que Renfe registra un seguimiento del 26 %.
Si las alteraciones a la circulación por el accidente de Urda ya se hacían evidentes este jueves, la huelga generó un aún mayor impacto en la movilidad de los usuarios en Atocha. Para intentar minimizar las afecciones, Renfe dispuso personal para ayudar a los usuarios que buscasen una alternativa de transporte. Empleadas de la misma compañía aseguraban que la mayoría de sus atenciones tuvieron más que ver con viajeros afectados por la huelga que aquellos privados de poder viajar hacia el sur por el accidente.
La huelga de maquinistas también provocaba alteraciones en la Media y Baja Distancia, con una red de Cercanías por la que apenas circulaban trenes, según dejaban patentes las pantallas informativas frente a las numerosas escaleras mecánicas que bajaban a las vías. Desde un altavoz se recordaba cada cierto tiempo la situación. Dos usuarios reconocían esta mañana que a pesar de que la huelga les trastocaba la mañana, respetan la protesta: «Defienden lo suyo, como hacemos todos.
Más allá del 26 % de seguimiento registrado por Renfe, la huelga provocaba la supresión de 606 trenes de servicios públicos, lo que significa un 21 % del total. En concreto, durante el turno de noche el seguimiento fue del 2,19 %, de un 23,84 % en el turno de mañana, y un 34,06 % en el de tarde.
En los Servicios Públicos –Cercanías, Rodalies, Avant y Media Distancia– se habían programado 2.807 circulaciones, de las que 606 resultaron afectadas, un 21 % de los servicios mínimos programados. En Cercanías Madrid se vieron afectados 487 de los 599 servicios previstos, equivalente al 81 % del total previsto. En alta velocidad, la afectación se concentró principalmente en el corredor Levante, con hasta nueve supresiones de 24 circulaciones previstas (37,5 %), y en el corredor Madrid-Cataluña, con dos supresiones de 28 trenes programados (7,1 %). En cuanto a los Servicios Comerciales –AVE, Avlo, Alvia, Euromed e Intercit– estaba ya prevista la circulación de un total de 124 trenes de Servicios Comerciales, de los que se suprimieron 21, un 16 % de los servicios mínimos programados. A la vez, resultaron afectados 53 trenes por el corte de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía por el accidente de Urda.
En los trenes de media distancia, el Ministerio de Transportes estableció unos servicios mínimos del 65 % de media de los servicios habituales y, en los de alta velocidad/larga distancia, en un 73 %, en tanto que, en mercancías, se estableció un 26 %.
Cabe recordar que el sindicato había convocado la huelga en Renfe el pasado 16 de octubre tras resultar «infructuosa» la vía previa de la comisión de conflictos y constatarse, en una reunión mantenida con el Ministerio de Transportes, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) y Renfe que «todo sigue igual de paralizado que en el mes de mayo». Semaf reclama con estas huelgas protocolos reales y vinculantes ante alertas meteorológicas y una normativa clara que coordine las comunicaciones en situaciones de riesgo y que se apliquen correctamente las interrupciones en los tiempos de conducción. Asimismo, exigen «soluciones técnicas reales y definitivas» a los problemas de seguridad y fiabilidad que arrastra en el material rodante y piden que se desbloqueen los coeficientes reductores de la edad de jubilación, entre otros aspectos a reclamar.


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Los «Cancelado» ocupaban casi todas las pantallas de información al pasajero de la Estación de Atocha, a causa del accidente en Urda. En las oficinas de Renfe se acumulaban decenas de afectados, aunque la mayoría eran atendidos por el personal de la compañía ferroviaria, mientras avanzaban la fila para atender sus reclamaciones. Un importante refuerzo policial daba apoyo en todo momento.
Muchos de los afectados fueron enterándose y actualizando la información a través de las redes sociales. «Estaba en Facebook y mi sorpresa ha sido que, antes de que Renfe me enviase la información, yo ya estaba viendo que había ocurrido un accidente», compartía una pasajera afectada por las cancelaciones, con destino Málaga. Describía que el ambiente dentro de su vagón al conocerse la magnitud del siniestro era «de pena y de pésame compartido entre todos los viajeros», mostrando su profunda «consternación por las familias que han quedado rotas». Esta pasajera, que finalmente regresaba a Barcelona tras no encontrar forma de llegar a Málaga a tiempo, lamenta que «estamos indefensos, no tenemos seguridad. Es una pena que tengamos que viajar de esta manera», aun sin perder la perspectiva sobre la magnitud de la tragedia humana.
A pesar de la incertidumbre y la situación de bloqueo de más de un centenar de pasajeros (dirección Andalucía), la solidaridad con la tragedia y la comprensión por la gravedad de la situación gobernó a lo largo de toda la mañana. La solución administrativa pasaba por reclamar la devolución del dinero del billete o bien realizar un cambio de fecha.
Otros pasajeros también recordaban «que no es un accidente aislado, ni el primero», acusando falta de seguridad en la instalación ferroviaria y que las deficiencias técnicas durante los desplazamientos «ya son frecuentes». En la misma línea, unos viajeros con destino Sevilla denunciaban el estado «de pena» de las vías, mientras reconocían que se han salvado de sufrir el accidente por solo una hora de diferencia. «Hasta la noche de antes dudábamos de si nuestro tren era el de las 8:00 o el de las 9:00. Esta vez hemos tenido suerte», comparten aún conmocionados por la noticia.
El servicio de atención instalado en la Estación de Atocha, con apoyo de la Comunidad de Madrid, facilitó atención psicosocial, desplazamiento y realojamiento para los familiares de fuera, durante «las 24 horas del día». Estos 25 psicólogos, sobre todo, atendieron «la incertidumbre de muchos familiares que no lograban contactar con sus seres cercanos» que viajaban en uno de los dos trenes afectados y que habían salido desde la capital. Además, a estos familiares se les facilitó transporte para poder desplazarse a la zona.
Asumidas las cancelaciones, los viajeros comenzaban a buscar alternativas de transporte antes del mediodía. Las primeras opciones pasaban por alquilar un coche, aunque los problemas que suelen surgir en este tipo de catástrofes se siguen repitiendo: «El servicio se satura, y a pesar de haberlo reservado, luego no tienen coches disponibles o se disparan los precios», denunciaba un grupo de pasajeros que finalmente optaba por compartir una furgoneta con otro grupo que habían conocido esa misma mañana. La autogestión y la colaboración ciudadana, cuando todo parece bloqueado, sigue siendo una de las soluciones más eficaces. Los servicios de taxis o VTC también confirmaban haber realizado algún desplazamiento directo desde Atocha hasta Andalucía, así como desde la Estación Sur de Autobuses también se realizaron más desplazamientos de apoyo. A pesar de todo, muchos afectados por los retrasos relativizaban su situación y se solidarizaban con las «verdaderas víctimas»: «No tiene sentido quejarse ahora de que no te dan coche. La desgracia es el accidente».
Por su parte, la Comunidad de Madrid y su Centro de Transfusiones hacían un llamamiento a la solidaridad del pueblo madrileño con la tragedia de Urda (Toledo). Solo unas horas más tarde, los mismos celebraban la «increíble respuesta ciudadana». Tanto fue así, que en la misma tarde llegaban a pedir que «quien quiera donar, espere a mañana o los siguiente días, cuando seguirá siendo igual de necesario». Así, los madrileños podrán seguir acudiendo estos días a los 32 puntos habilitados para seguir incrementando las reservas de los grupos 0+, 0-, A+, A- y B-.


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