Tintes, maquillaje y disfraces: estos son los riesgos para la piel de perros y gatos en Halloween
Teñir de rojo el pelo de un perro para convertirlo en Chucky, completar un disfraz con maquillaje o pegar pequeños adornos directamente sobre el pelaje son algunas de las imágenes que vuelven a repetirse cada Halloween en redes sociales. Sin embargo, detrás de una caracterización pensada para una fotografía o un vídeo puede haber consecuencias para la piel del animal si se utilizan productos que no están formulados para perros o gatos.
La piel de estos animales presenta características distintas a la humana y determinadas sustancias de uso habitual en personas pueden resultar irritantes. A ello se suma otro factor: perros y, especialmente, gatos pueden ingerir parte de lo aplicado sobre su cuerpo al lamerse durante el acicalamiento.
Por eso, Irene Alfonso, veterinaria especializada en dermatología en DerMadridVet, recuerda que, antes de preparar cualquier disfraz, "la estética nunca debe estar por encima del bienestar animal".
Entre las prácticas que más preocupan a la especialista se encuentran los tintes, sprays y pinturas utilizados para modificar temporalmente el color del pelo. Estos productos pueden provocar dermatitis irritativas de contacto, sequedad, descamación, enrojecimiento o picor.
"Aunque existen colorantes formulados específicamente para animales, su seguridad depende de la composición, la forma de aplicación y el estado de la piel del animal", explica Alfonso, que recomienda evitar los tintes por motivos puramente estéticos y no utilizar nunca productos capilares destinados a personas.
El maquillaje humano tampoco constituye una alternativa inocua. Pintalabios, sombras de ojos y otros cosméticos pueden contener perfumes, conservantes, alcoholes o pigmentos que resulten irritantes y, además, existe una elevada probabilidad de que el animal termine ingiriéndolos.
Al despegar una pegatina del pelaje, por ejemplo, se puede arrancar parte del pelo o causar pequeñas erosiones
"La posibilidad de que los ingieran al lamerse es muy alta y algunos contienen perfumes, conservantes, alcoholes o pigmentos que pueden resultar irritantes, mientras que determinados ingredientes pueden representar un riesgo tóxico si se ingieren", advierte la dermatóloga. Por este motivo, la recomendación es prescindir de estos productos incluso cuando se pretenda aplicarlos únicamente sobre una pequeña zona.
Los accesorios pegados directamente sobre el pelo añaden otro riesgo. Purpurina, pegatinas o pequeños adornos pueden irritar la piel y provocar lesiones en el momento de retirarlos. "Al despegar una pegatina del pelaje, por ejemplo, se puede arrancar parte del pelo o causar pequeñas erosiones", señala Alfonso.
A ello se añade la posibilidad de que algún elemento se desprenda y sea ingerido, por lo que resulta preferible recurrir a complementos que no necesiten adhesivos ni contacto directo con la piel.
El propio disfraz puede convertirse también en una fuente de irritación cuando resulta demasiado ajustado o permanece puesto durante demasiado tiempo. "Algunos tejidos, las gomas y los plásticos pueden provocar rozaduras, presión y acumulación de calor y humedad", explica la especialista. "Unas condiciones que pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la aparición de irritaciones e incluso infecciones secundarias en animales predispuestos",
No existe un tiempo máximo universal que garantice que una prenda sea segura. La recomendación es utilizarla durante periodos breves y retirarla en cuanto aparezcan signos de incomodidad. En el caso de los gatos, además, conviene evitar forzar el uso de ropa cuando el animal muestra rechazo, ya que el problema no es únicamente dermatológico, sino también de tolerancia al propio disfraz.
Los perfumes y fragancias utilizados para completar una caracterización tampoco son necesarios desde el punto de vista del animal. Según Alfonso, estos productos "pueden irritar la piel y, en animales sensibilizados, desencadenar una dermatitis alérgica de contacto, porque algunos productos contienen alcoholes u otras sustancias que pueden alterar la barrera cutánea". En los gatos debe prestarse, además, especial atención a determinados aceites esenciales.
Si se sospecha la exposición a una sustancia tóxica, hay que consultar inmediatamente con un veterinario
Los animales con problemas dermatológicos previos requieren todavía más precaución. "Los animales con dermatitis atópica, piel sensible, lesiones o infecciones cutáneas pueden tolerar peor el roce y determinadas sustancias irritantes", explica la veterinaria.
Esto no implica necesariamente que exista una alergia específica al material utilizado: "Esto no significa necesariamente que sean alérgicos a los materiales del disfraz, sino que su barrera cutánea puede tener una menor capacidad para tolerar estas agresiones".
Por eso, cuando ya existen picor, dermatitis activa, heridas o infecciones, resulta especialmente conveniente evitar prendas que cubran o rocen las zonas afectadas y prescindir de productos cosméticos innecesarios.
Qué hacer si aparece una reacción
Enrojecimiento, rascado, lamido insistente o pequeñas lesiones después de utilizar un disfraz o un producto cosmético pueden indicar que algo está irritando la piel. Ante estas señales, la primera medida debe ser retirar el elemento sospechoso e interrumpir la exposición.
"Si hay residuos sobre la piel, puede ser necesario retirarlos suavemente con agua templada y un producto de higiene adecuado para la especie, según la sustancia implicada", explica Alfonso. Lo que no conviene hacer es intentar tratar la reacción con lo primero que haya en casa. Cremas humanas, corticoides, antibióticos tópicos, aceites esenciales u otros remedios no deberían aplicarse por iniciativa propia.
Si el picor persiste, aparecen heridas, inflamación, secreción o dolor, será necesario consultar con un veterinario. Existen además situaciones que requieren una atención más rápida. "La hinchazón facial, la dificultad respiratoria o la aparición de síntomas generales requieren atención urgente", advierte la especialista.
"Si se sospecha la exposición a una sustancia tóxica, especialmente en gatos, hay que consultar inmediatamente con un veterinario antes de intentar retirarla mediante un baño", agrega.
Celebrar Halloween con perros y gatos no implica necesariamente renunciar por completo a incorporar algún elemento temático. La diferencia está en elegir opciones que interfieran lo mínimo posible con su piel y con su comodidad.
"Un pañuelo suave o un pequeño adorno colocado sobre el arnés pueden ser alternativas más sencillas, siempre que no produzcan fricción ni incomodidad", propone Alfonso. "También podemos crear una ambientación temática para las fotografías sin aplicar ningún producto sobre el animal".
En el caso de los gatos, recurrir a una decoración del entorno en lugar de vestir al animal puede ser especialmente útil cuando no tolera prendas ni accesorios. En todos los casos, la clave está en observar su respuesta y retirar cualquier elemento si aparecen señales de incomodidad, rascado, lamido persistente o enrojecimiento.
"Muchas veces prestamos mucha atención a cómo se ve nuestro perro o gato, pero no tanto a cómo se siente. La piel es un órgano que debemos proteger, y ningún disfraz debería estar por encima de su salud", concluye Irene Alfonso.

