La mayoría de las comisiones que han permitido organizar durante más de un mes la acampada para reivindicar el derecho a la vivienda en Sol se han disuelto y sus integrantes han decidido abandonar el asentamiento, según un documento al que accedió este diario. La salida del núcleo duro de la concentración no es un punto y aparte, sino un punto y seguido: sus representantes aspiran a convertirse en un movimiento social que traslade su actividad a los barrios, concentrándose ahora en apoyar la huelga general del 11 de noviembre. Al tiempo, eso no quiere decir que las tiendas de campaña desaparezcan de Sol: permanece la comisión de Comunicación, y algunas personas de Cuidados, Pulmón y Cultura, según detalla Zahira Pagán, portavoz de quienes se han marchado. Además, también la asociación de personas sin hogar sigue presente. La explicación de las salidas está en el cumplimiento de parte de los objetivos de la concentración (poner en la agenda sus reivindicaciones) y en la advertencia de la Delegación del Gobierno sobre que “podría resultar legítimo ponerle fin”, tras un mes de respeto al derecho de reunión. Un doble aviso, a través de sendas comunicaciones enviadas el lunes y el jueves, que muchos no se han tomado a la ligera: unas 600 personas se han ido desde que se conoció, según Pagán.
A las 8.31 del miércoles, seis trenes que circulan por la línea de alta velocidad que une Madrid-Sevilla y se reparten por un tramo de 63 kilómetros se ven afectados por el mismo problema: se ha caído el sistema LZB, que sirve para que dos convoyes no coincidan en el mismo cantón o pequeño segmento de la línea. La consecuencia es inmediata. Todos se paran. Saben que van a tener que operar al amparo los sistemas ASFA (que mide la distancia entre trenes por balizas y es capaz de detenerlos si superan ciertas barreras de seguridad) y BSL (que se comunica con los trenes por señales en los laterales de la vía). Los maquinistas se ponen en contacto con el centro de coordinación de Adif en Atocha (Madrid), donde nadie parece sorprendido por la situación, según los audios publicados por EL PAÍS. En lo que va de año, el LZB ha dejado de estar en servicio en 170 ocasiones, según explica luego el ministro Óscar Puente. Eso supone que está desactivado casi una vez cada dos días, con incidencias de diferente duración. En este caso, la reactivación de la marcha, para la que se aplican protocolos incorrectos, lleva al desastre: un AVE lanzado a entre 160 y 200 kilómetros por hora percute contra un Iryo totalmente parado en Urda (Toledo), provocando al menos 69 muertos y centenares de heridos de diversa consideración.
Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, tiene muy clara una cosa: el día que supo que su sucesor al frente del Gobierno, Ignacio González, había entrado en prisión provisional, se le cayó “una lágrima y todo”. Ocurre que su frase, pronunciada el jueves a las puertas del edificio en el que juzgan el caso Lezo, revela lo que no tiene tan claro Aguirre: en qué caso de corrupción acababa de declarar ella como testigo cuando se enteró de la noticia. “Era Gürtel, me parece”, dice dos veces. Su confusión es el reflejo de una época. La antigua baronesa (2003-2012) ha declarado a lo largo de los años en los juzgados que investigan las tramas de corrupción de la Gürtel, la Púnica, la Lezo o el Campus de la Justicia. Nunca ha sido condenada por nada. Pero tanto trasiego judicial nublaría la memoria de cualquiera.
La expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre ofrece declaraciones a los medios tras declarar como testigo en el juicio al que fue su número 2 y posteriormente sucesor al frente del Gobierno autonómico, Ignacio González, sobre el caso Lezo este jueves 22 de octubre en San Fernando de Henares (Madrid).
Los controladores del centro de coordinación de Atocha (Madrid) ordenaron al AVE 2080 que siguiera un protocolo equivocado antes de que el miércoles embistiera al Iryo 6076 en la localidad toledana de Urda, causando al menos 69 muertos y 58 heridos. Así se desprende del libro de normas del maquinista de Renfe y de los testimonios recabados por este diario de tres expertos con experiencia en el manejo de la línea de alta velocidad que une Madrid y Sevilla.
Isabel Díaz Ayuso quiere lanzar una especie de maldición. Es una decisión premeditada. Fría. Mira a Manuela Bergerot, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, que no encabezará la lista electoral de su partido en las próximas elecciones. Luego, a Mar Espinar, su homóloga del PSOE, en la misma situación. Y lanza su profecía: “Este, desde luego, es el último debate de toda su vida política como portavoces”. Son las palabras de una superviviente que ha visto caer a casi todos sus rivales. Solo la presidenta regional ha conseguido cabalgar la silla eléctrica de la política madrileña —siempre entrecruzada con la nacional— desde que accedió al poder por primera vez, allá por agosto de 2019. La lista de caídos, a la que se acaba de sumar el delegado del Gobierno, Francisco Martín, dimitido por no entrar en las listas electorales socialistas para las generales, es larga y multifactorial. Hay políticos de PSOE, Más Madrid, Podemos, Vox o Cs. Y también del propio PP. A la espera de las elecciones autonómicas de 2027, lo único seguro es que en el Madrid de Ayuso, por ahora, solo resiste la propia Ayuso.
La maquinista que dirigía el tren 6076 de Iryo, que este miércoles fue embestido por un AVE de Renfe a la altura de la localidad toledana de Urda, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, intentó desbloquear el sistema de seguridad para reanudar la marcha, tal y como le había indicado el operador del tráfico de Adif, y lo hizo sin éxito hasta en dos ocasiones. Según ha podido saber EL PAÍS de fuentes cercanas a Iryo, la conductora efectuó sendos intentos de reinicio del sistema de seguridad LZB para desbloquear el arranque del convoy, en lo que invirtió unos ocho minutos. Sin embargo, el tren, un ETR 1.000 de Hitachi de nueva construcción y puesto en operación en 2022, fue incapaz de establecer comunicación con el sistema que protege la circulación. Cada uno de los intentos llevó entre tres y cuatro minutos de un tiempo que se agotaba. Desde 25 kilómetros atrás y también en dirección Sevilla, avanzaba el tren de Renfe a una velocidad que de momento se desconoce, pero que, según dijo este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente, en ese tramo puede “llegar a ser hasta de 200 km/h”.
Trabajos de desescombro y retirada de los trenes siniestrados en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, a la altura de Urda (Toledo), este jueves.
Empleados de Iryo muestran su emoción tras el minuto de silencio celebrado en la estación de Madrid-Atocha en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo), este jueves.
Vecinos de Sevilla guardan cinco minutos de silencio en la estación de Santa Justa en memoria de las víctimas de la colisión entre dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), este jueves.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c) y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (d) y el consejero de Sanidad castellanomanchego, Jesús Fernández Sanz, informan a la prensa tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), este jueves en Toledo.
Familiares y amigos de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) aguardan noticias sobre sus seres queridos en el centro Corazón de Jesús de Toledo, habilitado para la atención a los afectados, este jueves.
Personal de emergencias y agentes de la Guardia Civil participan en las labores de búsqueda de desaparecidos tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), este jueves.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (centro); el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (segundo por la derecha); la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones (segunda por la izquierda), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), este jueves en Toledo.
Trabajos de desescombro y retirada de los trenes siniestrados en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, a la altura de Urda (Toledo), este jueves.
Un cartel informativo dirigido a los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) situado en la estación de Madrid-Atocha, este jueves.
―He visto que te vas a gastar 25 o 35 millones de euros... Viene en el periódico. Menos mal que tenéis dinero, qué suerte tenéis. Nosotros no tenemos ni un puto duro.