Calabazas iluminadas, disfraces de brujas, leyendas de fantasmas y cementerios cubiertos de flores. Parecen elementos que no tienen nada que ver entre sí, pero todos tienen una cosa en común: cobran protagonismo a finales de octubre y principios de noviembre. Lo que muchos asocian con una fiesta importada de Estados Unidos en realidad tiene raíces mucho más antiguas.