❌

Reading view

Marruecos consigue que el Rally Dakar de 2027 atraviese el Sáhara Occidental

El recorrido del Rally Dakar 2027, que atravesará el Sáhara Occidental ocupado

Tras siete años celebrándose en Arabia Saudí, el Rally Dakar vuelve a África. Casi veinte años después, la competición regresa al continente que la vio nacer. En esta ocasión, se celebrará en Marruecos. El recorrido comenzará en Portugal, seguirá por el sur de España y, posteriormente, cruzará hacia el vecino sureño. Sin embargo, Rabat ha conseguido colar el Sáhara Occidental ocupado en el recorrido.

Después de alcanzar Agadir, en el sur de Marruecos, "llegará el momento de dar la espalda al Atlas para adentrarse en los grandes y singulares desiertos del extremo sur del país", anuncia la página oficial del Rally Dakar. ¿El destino? "Smara y, posteriormente, casi Dajla, marcarán los puntos más alejados del mapa de la segunda semana". En ningún momento se menciona que dichos destinos son ciudades del Sáhara Occidental, un territorio ocupado ilegalmente por Marruecos desde hace medio siglo.

A continuación, la caravana iniciará su regreso hacia el norte, para seguir el océano Atlántico y alcanzar Marrakech, el destino final. En esta etapa, los corredores volverán a pasar por Smara. "El Reino de Marruecos siempre ha destacado por la calidad de sus desiertos, que convierten este vasto territorio, todavía lleno de sorpresas, en un excelente terreno deportivo para el rally-raid", dicen los organizadores.

Blanqueamiento de la ocupación

Las autoridades de Rabat han conseguido lo que no lograron con el Mundial de Fútbol de 2030: llevar una competición deportiva de primer nivel al territorio saharaui ocupado. También en este caso España y Portugal acogerán el torneo junto a Marruecos, aunque en esta ocasión como colaboradores directos en la ocupación del Sáhara Occidental.

Mientras se anuncian carreras que surcan el desierto y la costa atlántica, la población de la que fuera la provincia número 53 de España es sometida a graves violaciones de los derechos humanos y discriminación por parte de colonos marroquíes. Una situación que contradice directamente el derecho internacional ya que, según la ONU, el Sáhara es un territorio pendiente de descolonización. La última colonia de África.

Este anuncio se produce en una fecha especialmente significativa. Este viernes el Consejo de Seguridad de la ONU emitirá una resolución sobre el Sáhara Occidental, en la que se prevé que se renueve el mandato de la MINURSO –la misión de la Naciones Unidas en el territorio–. Pero también se espera que el documento señale al plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara como "la única base" de las negociaciones para la solución del conflicto. De aprobarse, supondría una victoria diplomática para Marruecos y un mazazo a la autodeterminación del pueblo saharaui.

  •  

Marruecos corteja a Rusia a pocas horas de que el Consejo de Seguridad emita su resolución sobre el Sáhara

La primera ministra de Marruecos, Fátima Zahra Mansouri, junto al presidente ruso, Vladimir Putin

La nueva primera ministra de Marruecos ya se ha estrenado en la agenda internacional. Fatima Zahra Mansouri ha viajado hasta Rusia en su primer viaje al extranjero. La recién elegida jefa de Gobierno ha sido recibida por Vladimir Putin, en un momento crucial para las relaciones de Rabat con Moscú. Este viernes el Consejo de Seguridad de la ONU, donde los rusos tienen capacidad de veto, emitirá una nueva resolución sobre el conflicto en el Sáhara Occidental. Y Marruecos quiere anotarse un nuevo tanto diplomático.

Junto a Mansouri ha viajado a Moscú el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita. Ambos han volado hasta la capital rusa para participar en la cumbre Rusia-África. Con motivo de la cita, se ha producido una reunión de ministros de Asuntos Exteriores africanos junto a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Pero, además, Bourita ha mantenido un encuentro a solas con el responsable de la diplomacia rusa.

Aunque ninguno ha desvelado el contenido de su charla, Rabat tiene la vista puesta en la votación del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental, que se celebra este viernes. Días antes de su encuentro cara a cara, Bourita telefoneó a Lavrov. La iniciativa surgió del "lado marroquí", según confirmó un comunicado de Exteriores ruso.

En aquella conversación, hablaron sobre los preparativos para la cumbre Rusia-África, que se ha celebrado durante esta semana. Pero también sobre "cuestiones regionales clave en el contexto del mantenimiento de la coordinación bilateral de la política exterior, incluido en las Naciones Unidas", sostiene la comunicación rusa. ¿Y qué asunto hay más trascendental para Marruecos que una resolución de la ONU favorable a sus planes anexionistas sobre el territorio saharaui?

Una resolución clave

La votación de este viernes es clave para Marruecos. El año pasado la Resolución 2797 ya supuso una victoria en la batalla por el discurso en torno a la cuestión saharaui de Rabat. En el texto aprobado entonces, el Consejo de Seguridad renovó durante un año el mandato de la MINURSO –que es el que finaliza precisamente este sábado–.

Sin embargo, esta última resolución aprobada en el seno de la ONU tomó un rumbo inaudito hasta esa fecha, cuando colocó la propuesta marroquí de autonomía "como base" de las negociaciones, considerándola "una de las soluciones más factibles". La decisión se celebró por todo lo alto en Marruecos, con la población saliendo a las calles con banderas como si de una victoria futbolística se tratase. Aun así, al señalar a la propuesta de autonomía como "una de las soluciones más factibles", abría un resquicio para otras alternativas.

En estas últimas semanas, se han filtrado varios borradores sobre la supuesta resolución que el Consejo de Seguridad votará este viernes. Si se confirma su contenido y, sobre todo, se ratifica; se trataría de un revés histórico a la autodeterminación del pueblo saharaui. Y es que estos documentos establecen que el plan de autonomía marroquí es "la única base" de las negociaciones.

Aun así, el contenido desvelado por el momento corresponde a los borradores de EEUU. Este viernes se descubrirá hasta qué punto el resto de Estados miembros del Consejo consentirán estas condiciones, que no son sino un abandono a los derechos del pueblo saharaui. Tradicionalmente, Rusia y China han sido los principales valedores del Frente Polisario dentro de este organismo. Pero las tornas podrían cambiar.

La aprobación de la Resolución 2797 el año pasado da buena cuenta de cómo Marruecos ha maniobrado para ir ganando más apoyos internacionales a su posición en el conflicto por el Sáhara. En los últimos años, cada vez más países han mostrado su conformidad con el plan de autonomía marroquí, pese a que Rabat ocupa ilegalmente el territorio desde 1975, cuando España lo abandonó, dejando inconcluso el proceso de descolonización.

Los apoyos del Polisario en el Consejo de Seguridad

A pesar de que la legalidad internacional es clara –la ONU reconoce al Sáhara Occidental como la última colonia de África–, muchos países prefieren ignorarla para mantener sus buenas relaciones con Marruecos. Así lo hizo el Gobierno de Pedro Sánchez, cuando en 2022 situó el plan de autonomía como la "base más sólida" para la solución del conflicto. Francia fue un paso más allá en 2024, reconociendo la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui.

Entre los apoyos significativos más recientes, está el del Reino Unido, que en junio de 2025 declaró que la iniciativa de autonomía marroquí es "la base más creíble, viable y pragmática" para poner fin a la disputa. No es casualidad que justo ese año se aprobase una resolución favorable al plan de Rabat. De los cinco miembros permanentes del Consejo, dos respaldan la soberanía marroquí sobre el Sáhara (Estados Unidos y Francia) y uno la autonomía.

Las matemáticas tampoco juegan a favor del Polisario este año. De los miembros no permanentes en el Consejo, cinco abogan por la soberanía marroquí sobre el Sáhara. De los restantes, solo uno –Liberia– reconoce la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Hasta hace unos pocos meses, Colombia también lo hacía, pero la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia movió el apoyo hacia Rabat.

El año pasado, todo los países que formaban el Consejo votaron a favor de la Resolución 2797, salvo China, Rusia y Pakistán, que se abstuvieron. ¿Hará Rusia lo mismo en esta ocasión? Si la ONU legitima la colonización marroquí del Sáhara lanzará un mensaje muy peligroso: un Estado podría ocupar otro por la fuerza y, años después, las Naciones Unidas validarían sus acciones. Y, en este sentido, Rusia tiene sus propios intereses en Ucrania.

La cumbre de Moscú

Con este telón de fondo, Mansouri se ha plantado en Moscú. La ocasión ha sido la cumbre Rusia-África, un encuentro promovido por el Kremlin para afianzar su papel de socio privilegiado en la región. En su discurso durante la sesión plenaria de la cumbre, la primera ministra marroquí ha expresado su satisfacción por la "cooperación y el intercambio comercial" de Marruecos con este miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Y, al resto de líderes africanos allí presentes, les ha trasladado su compromiso con la integración en el resto del continente. Para ilustrarlo, ha puesto como ejemplo la Iniciativa Real para África Atlántica de Mohamed VI. Se trata de un proyecto presentado en noviembre de 2023 para que los países del Sahel sin salida al mar puedan acceder a las infraestructuras marroquíes y potenciar así el desarrollo económico de la región. Entre estos equipamientos figuraría el puerto de Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado.

No deja de ser irónico que Marruecos proponga a otros países aprovecharse del expolio económico del Sáhara en el contexto de esta cumbre. En ella, Rusia se presenta como un aliado comprometido con el desarrollo africano frente a las injerencias de los países occidentales, y los discursos en contra del "neocolonialismo" son habituales. Mientras, en la mesa se sienta también la jefa de Gobierno del país que lleva sometiendo al pueblo saharaui a un régimen colonial desde hace medio siglo.

  •  

Dos bloques alejados de la mayoría, con los partidos árabes como llave: ¿Cuál será el próximo gobierno de Israel?

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el líder de la oposición, Gadi Eisenkot

Los israelíes han votado. ¿Ahora qué? Cuando se confirmen los resultados oficiales de las elecciones, se abrirá una nueva etapa, aún más delicada que la electoral. Es en este momento cuando el juego de alianzas se pone en marcha, y cada escaño cuenta. Ninguno de los bloques alcanza la mayoría parlamentaria y, en medio, los partidos árabes, que han logrado un resultado histórico. Ahora mismo todas las opciones están abiertas, pero queda claro que Israel se enfrenta a semanas decisivas.

Con el escrutinio casi finalizado, el partido ganador de estas elecciones es el Likud de Benjamín Netanyahu. Las encuestas daban a su rival, el general Gadi Eisenkot, como vencedor en estos comicios. Sin embargo, las predicciones han errado. Aun así, no se puede decir que el primer ministro salga victorioso. Su coalición ha pasado de tener 64 a 53 diputados, muy lejos de la absoluta de 61.

"Para quienes temen o se oponen a Netanyahu, la vida esta mañana debería ser más fácil y feliz que hace una semana", escribe Nadav Eyal, profesor en la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia. Pero la coalición antigubernamental tampoco ha logrado unos resultados que le permita expulsar al primer ministro del gobierno, al menos no por sus propios medios. En su caso, 13 escaños separan a sus 48 diputados de la mayoría.

Quienes sí están de celebración son la Lista Conjunta y Ra'am. Los partidos árabes, que representan a la población palestina con ciudadanía israelí, han obtenido un resultado histórico, logrando meter 19 representantes en la Knesset (Parlamento). "Estas elecciones han sido un punto de inflexión para ellos", reflexiona en conversación con El Independiente Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).

Las opciones de Bibi

Con los resultados electorales en la mano, el presidente israelí, Isaac Herzog, tendrá que encargar a un candidato la formación de gobierno. Lo hará después de mantener una serie de consultas con los representantes de los partidos. Como en el sistema español, lo más habitual es pedírselo al líder de la formación más votada. Pero, ¿puede formar gobierno Netanyahu?

Si se mira solo a sus aliados oficiales, entonces la respuesta es no. Ninguno de los otros partidos que integran la coalición, Otzma Yehudit, Judaísmo Unido de la Torá y Sionismo Religioso –una amalgama de formaciones ultraconservadoras y ortodoxas–, ha obtenido más de siete escaños. Sin embargo, el primer ministro podría intentar negociar con los que hasta ahora eran sus adversarios.

En los últimos días, algunas voces han sugerido que una salida al bloqueo sería un "gobierno de unidad" encabezado por Netanyahu junto a sus rivales. Una opción que Donald Trump "analizará", según él mismo ha asegurado en una entrevista con el portal Axios. Más allá de los deseos del presidente norteamericano, los líderes de la oposición han descartado esta posibilidad.

"La realidad política de Israel dista mucho de ese ideal", ha asegurado en un artículo de opinión el director del Times of Israel, David Horovitz. El periodista subraya que el general Eisenkot no accederá a formar parte de un gobierno que no establezca una comisión estatal de investigación sobre los fallos durante el 7 de octubre. Su hijo y dos de sus sobrinos murieron en la guerra de Gaza. "Y es impensable que Netanyahu, quien se ha resistido a dicha investigación durante tres largos años, cambie de postura", añade en su análisis.

Otra opción es que Netanyahu intente seducir a los partidos árabes. Por descabellada que parezca, ya lo intentó tras las elecciones de 2021. Pero esta posibilidad se presenta remota. De hecho, el Likud ha acusado a estos grupos de "robar las elecciones" y ha pedido una investigación sobre posibles irregularidades en algunos colegios electorales de zonas árabes, después de la alta participación en estas localidades. No es una buena estrategia para tejer alianzas.

Una oportunidad para el cambio

Si Netanyahu no logra reunir los apoyos necesarios, se abrirá una oportunidad para la oposición, el denominado "bloque del cambio". Pero ellos también necesitan a los partidos árabes, y no queda claro que quieran tenderles la mano. De momento solo Yair Golan, líder de Los Demócratas –la única fuerza de izquierdas que ha entrado a la Knesset–, es el único que ha abogado abiertamente por pactar con estas formaciones.

El resto de líderes opositores se muestran más reacios. Eisenkot ha descartado gobernar con ellos alegando la falta de valores compartidos y ha condicionado la colaboración a que los partidos árabes reconozcan a Israel como un Estado judío. También Naftali Bennett (Juntos) y Avigdor Lieberman (Israel Beitenu) también rechazan pactar con ellos, aunque en 2021 firmaron un acuerdo de coalición con Ra'am, uno de los partidos árabes, por lo que quizás cambien de parecer.

En este sentido, Rosa Meneses subraya que los resultados demuestran que los palestinos con ciudadanía israelí "quieren ejercer su voz en las urnas y no pueden estar fuera de la política". Todo ello a pesar del intento de impedirles concurrir a las elecciones, que el Tribunal Supremo israelí acabó anulando.

Por ello, la subdirectora del CEARC cree que un hipotético gobierno del cambio dependerá de si los partidos de la oposición "cambian de actitud" hacia las formaciones árabes.

La repetición electoral en el horizonte

Si se llega a una situación de punto muerto en la que ninguna de las coaliciones logra formar gobierno, Israel se verá encaminado a una repetición electoral. Meneses no la descarta: "Ahora mismo no hay ningún bloque que cuente con alianzas claras para hacerse con una mayoría fuerte". Pero, dada la alta polarización en la sociedad israelí, es improbable que una nueva cita cambie significativamente el resultado de estos últimos comicios.

También es posible que se forme un gobierno, pero no lo suficientemente fuerte. "La fragmentación en el Parlamento y el crecimiento de los partidos árabes, que antes eran una fuerza más modesta pero ahora van a tener más representatividad, pueden crear gobiernos inestables", explica la experta. Un escenario que no es insólito para Israel, donde entre los años 2019 y 2022 hubo cuatro primeros ministros y se celebraron cinco citas electorales.

La situación actual recuerda a aquella etapa. "Esto seguro nos llevará a un periodo como los anteriores de mayor inestabilidad", sentencia la subdirectora del CEARC.

A priori, nadie en Israel quiere que se repitan las elecciones. El presidente Herzog ha señalado que se debe hacer "todo lo posible" para evitar esta repetición. Sin embargo, este escenario sí beneficiaría a un persona. Hasta la formación de un nuevo gobierno, se prolongará la permanencia de Netanyahu en el poder.

  •  

La batalla abierta entre Netanyahu y el Ejército por la guerra contra Irán, el otro frente de las elecciones en Israel

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, junto al ministro de Defensa, Israel Katz (i), y el jefe del Ejército, el general Eyal Zamir (d)

Este martes Israel se enfrentaba a una elección histórica. El país ha acudido a las urnas para decidir si revalida a Benjamín Netanyahu al frente del gobierno o, si por el contrario, se abre una nueva etapa en la política israelí. Durante la campaña, el bloque de la oposición se ha centrado en atacar al primer ministro por sus fallos estratégicos en la guerra de Gaza y los casos de corrupción que tiene pendientes. Pero en las últimas horas se ha abierto un nuevo frente para Bibi. Nada menos que un enfrentamiento con el Ejército.

La raíz del conflicto estaría en Irán. La semana pasada, el Financial Times desveló que el primer ministro israelí estaba presionando para volver a atacar a la República Islámica. En aquel momento, el diario británico aseguró que Netanyahu habría ordenado al Ejército preparar una "gran ofensiva" a comienzos de este mes, que habría sido frenada por Donald Trump. Sin embargo, nuevas revelaciones apuntan a que el freno a los planes de Bibi habría llegado desde dentro.

El Canal 12, el más visto en el país y de tendencia centrista, ha desvelado que en los últimos días se ha producido un "enfrentamiento sin precedentes" entre el primer ministro y el jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir. ¿El motivo? Una instrucción de Netanyahu para una acción militar que habría podido provocar un recrudecimiento de las tensiones con Irán poco antes de las elecciones, según funcionarios de Defensa citados por la cadena. Estas fuentes no han especificado qué fue lo que ordenó el primer ministro.

Intento de retraso electoral

Según la prensa israelí, Zamir se habría negado a llevar a cabo dicha acción militar. Citando fuentes anónimas, el Canal 12 asegura que existía preocupación entre los líderes militares por un posible intento de la cúpula política de "utilizar la cuestión iraní para obtener beneficios políticos". De haberse reanudado la guerra con Irán, las elecciones se habrían visto suspendidas.

Fuentes iraníes consultadas por El Independiente confirmaron que la República Islámica se estaba preparando para este escenario. Y es que el conflicto con Teherán no es impopular entre sus votantes. Cuando se anunció el fin de los ataques en junio, más del 65% de los israelíes consideraba que detener la guerra no beneficiaba a los intereses de su país, según un estudio del Instituto Israelí para la Democracia.

La tensión entre Netanyahu y Zamir quedó al descubierto en una reunión celebrada el domingo, donde supuestamente el ambiente era "extremadamente tenso". Otros medios ya habían informado en los días anteriores de que el general veía innecesario atacar Irán antes de las elecciones. Aunque el primer ministro ha negado la veracidad de la información sobre su supuesto enfrentamiento con el jefe del Ejército, algunos medios han afirmado que Bibi lo cesará de su cargo si es reelegido primer ministro.

Nuevo traspié en las relaciones con el Ejército

La relación entre las Fuerzas de Defensa israelíes y el primer ministro se ha ido tensando durante las últimas semanas. Durante la campaña, Netanyahu ha llegado a culpar a los responsables de seguridad de no haberle despertado en la mañana de los ataques de Hamás del 7 de octubre. "¿Por qué no me despertaron? Porque sabían que yo, como primer ministro de Israel, habría ordenado inmediatamente poner a todo el ejército en alerta", aseguró en una entrevista.

No era la primera vez que el líder del Gobierno realizaba este tipo de declaraciones. En los días previos a los atentados de Hamás, Netanyahu escribió en X que "todos los funcionarios de seguridad, incluido el jefe de la inteligencia militar y el jefe del Shin Bet (la inteligencia interior)" estimaron que la milicia palestina no atacaría Israel. La indignación que desató este mensaje le obligó a borrarlo y a pedir disculpas.

En los últimos meses, varias investigaciones periodísticas han desvelado que el primer ministro recibió múltiples avisos de que Hamás planeaba lanzar un ataque a gran escala contra Israel, pero decidió ignorarlos. Las advertencias habrían llegado de países aliados en la zona, como Emiratos Árabes Unidos o Egipto, según estas informaciones.

Sara Netanyahu también metió la pata

Desde la oposición han aprovechado estas revelaciones para cargar duramente contra Netanyahu, al que señalan como responsable de la muerte de más de 1.200 personas. Otras 251 fueron capturadas y llevadas como rehenes a la Franja de Gaza. Sus rivales políticos anunciaron en septiembre que, de llegar al poder, abrirían una "comisión de investigación estatal que investigue los fallos que llevaron al desastre".

De hecho, varios líderes de la oposición se han desempeñado como altos cargos militares. Es el caso del líder de Yhasar, el general Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor del Ejército. También Yair Golan, dirigente de Los Demócratas, es un mayor general de reserva. El 7 de octubre se dirigió al sur de Israel, donde rescató a varios supervivientes de los atentados. Un suceso que ha desembocado en otra polémica.

A comienzos de septiembre, la esposa del primer ministro, Sara Netanyahu, se refirió a que Golan fuese uno de los primeros en llegar al lugar de la tragedia. La primera dama aseguró que le hecho de que el líder opositor estuviese "vestido y preparado" al amanecer de ese día "mientras que los demás no sabían nada" prueba que Golan estaba al tanto de los planes de Hamas.

El líder de Los Demócratas ya ha demandado a Sara Netanyahu, que no se ha disculpado por esta polémica declaración, realizada en una entrevista al Canal 14, alineado con el Gobierno. Su opinión iba sintonía con las teorías conspirativas que circulan por Israel, donde el 63 % de los votantes de la coalición de gobierno creen que la traición interna fue la causa de los atentados.

  •  

Claves de las elecciones en Israel, un país en guerra y con el futuro judicial de Netanyahu en juego

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu

Este martes Israel se enfrenta a una cita electoral que podría dar un vuelco a la política en Oriente Medio. Muchas cosas han pasado tanto a nivel interno como externo en el país durante los últimos cuatro años. Son las primeras elecciones desde el inicio de la guerra en Gaza y la ofensiva contra Irán, pero también desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. En cambio, no son los primeros comicios a los que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se presenta en medio de un proceso judicial por presunta corrupción.

Más de siete millones de israelíes están llamados a las urnas este 27 de octubre. De ellos depende la continuidad del actual Ejecutivo o la apertura de un nuevo ciclo político en su país. Del resultado de las urnas saldrá la composición de la Knesset (Parlamento), que será la encargada de elegir al próximo gobierno. Sin embargo, no va a ser tarea fácil. La distancia entre el bloque oficialista y el de la oposición es muy ajustada, tanto que unos pocos escaños lo decidirán todo.

El pactómetro

Las encuestas arrojan un panorama muy complicado para formar gobierno. Según el Canal 11 (la televisión pública israelí), la coalición de Netanyahu obtendría 50 escaños en la Knesset, mientras que el bloque opositor gana solo dos puestos más. Quedarían 18 asientos para los "no alineados" de los 120 que componen el Parlamento.

El principal rival del primer ministro es el líder de Yashar, el general Gadi Eisenkot. Ex jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, sus críticas a los fallos estratégicos de Netanyahu tras los ataques del 7 de octubre de 2023 le han valido una gran popularidad entre los israelíes. La mayoría de las encuestas le dan entre 20 y 22 diputados, muy lejos de los 61 que confieren la mayoría absoluta. Es aquí cuando entra en acción el juego de alianzas.

Junto a Eisenkot, en el bloque de la oposición está Juntos, el partido de Yair Lapid y Naftali Bennett, ambos ex primeros ministros. Al igual que Yashar, su formación se ubica en el centroderecha liberal. A ellos se unen Los Demócratas de centroizquierda e Israel Beitenu, un partido nacionalista y laico.

El bloque oficialista lo lidera el Likud, el partido de Netanyahu. Su alianza la integran una amalgama de partidos que ven desde el judaísmo ultraortodoxo del Shas a la extrema derecha de Otzma Yehudit, la formación del polémico ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Les unen sus posiciones ultraconservadoras y sionistas.

Los partidos árabes serán determinantes

Las encuestas de los medios más conservadores le dan la mayoría absoluta al bloque de Netanyahu. Sin embargo, el sondeo más reciente publicado por el Canal 12 –el más visto en Israel, de tendencia centrista–, revela que ninguna de las coaliciones llega a la mayoría absoluta. La oposición sacaría 56 escaños, seis más que los partidos agrupados en torno al primer ministro.

Si los cálculos del Canal 12 son ciertos, quedan otros 14 escaños a repartir y ninguno iría a los partidos integrados en las dos coaliciones. Según esta encuesta, la Lista Conjunta, una coalición de varios partidos árabes, obtendría nueve diputados. Los otros cinco restantes irían para el Ra'am (UAB), otro partido árabe. Así, todo apunta a que la gobernabilidad de Israel quedará en manos de estas dos formaciones.

Cabe recordar que el Likud, el partido de Netanyahu, intentó impedir que estas formaciones pudiesen concurrir a las elecciones, bajo la premisa de que apoyan la lucha armada de Hamás contra Israel. En un primer momento, la Corte Electoral aceptó la petición. Sin embargo, el Tribunal Supremo israelí acabó anulando esta decisión y levantó el veto contra los partidos árabes.

"Regateos" para formar gobierno

En Israel, forma gobierno la coalición que obtiene más "síes" que "noes" en la Knesset. En el caso de que el bloque de la oposición se hiciese con la ventaja, necesitaría que, al menos, los partidos árabes se abstuviesen durante la votación. Estos les colocará en una posición privilegiada para sacar concesiones del futuro gobierno.

Aun así, otras fuerzas podrían tener la llave del gobierno. En Israel, solo aquellos partidos partidos que logren el 3,5% de los votos entran al Parlamento. De tal manera que unas pocas papeletas pueden modificar radicalmente el reparto de escaños. Ahora mismo, hay un tercera formación no alineada con ninguna de las dos coaliciones en el umbral de acceso: Los Reservistas. Es un partido de centro-derecha, enfocado principalmente en el servicio militar universal que incluya a los ultraortodoxos, que ahora mismo están exentos. El viernes, al cierre de las encuestas, algunas lo dejaban fuera de la Knesset, pero otras lo situaban dentro del Parlamento.

"Son unas elecciones muy reñidas, una carrera muy ajustada entre dos bandos opuestos", resume Kawa Hassan, experto en Oriente Próximo y norte de África del centro de análisis Stimson. Este analista ve posible que unos comicios tan apretados terminen en "un punto muerto" de bloqueo institucional. Por eso, vaticina que el gobierno que salga de las urnas dependerá de "regateos y negociaciones" entre distintas facciones, que podrían extenderse durante varios meses.

Netanyahu, a un paso del banquillo

Una victoria de la oposición implicaría la salida de Netanyahu del poder después de cuatro años al frente del gobierno. En total han sido 19 años dirigiendo el país –con periodos intermedios en la oposición–, el mandato más largo en la historia de Israel. Supondría un cambio de época. Pero también complicaría el futuro judicial del hasta ahora primer ministro israelí.

Desde 2020, Netanyahu está enfrascado en un juicio por corrupción. En total son tres causas, en las que se le acusa de soborno, fraude y abuso de confianza. Ahora mismo, el Tribunal de Distrito de Jerusalén está escuchando los testimonios de los testigos, después de que el primer ministro terminase de declarar a comienzos de verano.

Su posición como jefe del Ejecutivo no le confiere inmunidad, pero sí influencia política. Así, su salida del gobierno le complicaría la posibilidad de presionar para recibir un indulto del presidente israelí, Isaac Herzog. Varios líderes de la oposición han dejado clara su negativa a que Netanyahu sea perdonado. Si llegasen al gobierno, Bibi lo tendría complicado para esquivar la cárcel –en el caso de ser hallado culpable–. Se enfrenta a una condena de más de diez años de prisión.

A esto se suma que la oposición ha anunciado que, de llegar al poder, iniciarán una "comisión de investigación estatal" sobre los atentados del 7 de octubre. Diversas investigaciones periodísticas han revelado que Netanyahu recibió varios avisos desde países vecinos que alertaban de las intenciones de Hamás, pero el primer ministro ignoró estas advertencias. Sus rivales políticos han aprovechado estas informaciones para cargar duramente contra su papel en el peor atentado terrorista de la historia de Israel.

Poco cambio para Palestina

La elección de este martes se ve muy distinta desde dentro y fuera de Israel. En el interior del país, la devastación provocada en Gaza no preocupa especialmente. Pero, de los 7,3 millones de israelíes llamados a las urnas, 810.000 viven en el exterior, el 11% del censo. En Israel no está permitido el voto por correo, así que solo los que viajen hasta allí podrán votar este 27 de octubre. Algunos analistas creen que estas personas, expuestas a los mensajes contrarios a la política del Estado hacia los palestinos, podrían decantar la balanza a favor de la oposición.

Sin embargo, no queda claro que Eisenkot y sus aliados vayan a adoptar una postura radicalmente opuesta a la del actual gobierno. "No creo que debamos esperar ninguna diferencia fundamental", matiza Hassan. Consultado por El Independiente acerca de la visión de la oposición sobre la población palestina, el experto del Stimson Center cree que el general podría ser "algo más condescendiente" ante la presión internacional y permitir la entrada de más ayuda en la Franja de Gaza. También se podría mostrar más dispuesto a frenar "de algún modo" la violencia de los colonos en Cisjordania, para evitar más sanciones de los países occidentales.

Sin embargo, el analista recuerda que, cuando era el jefe de la Fuerzas Armadas, Eisenkot fue el creador de la "Doctrina Dahiya". Impulsada durante la guerra contra el Líbano en 2006, se trata de una estrategia basada en el uso de la fuerza desproporcionada contra de la población civil. Es la que se ha usado en Gaza estos tres últimos años.

Hassan tampoco cree que vaya a haber grandes cambios en la diplomacia regional. "Es probable que Eisenkot sea, al menos retóricamente, menos agresivo, pero en el fondo tampoco aprecio ninguna diferencia en las relaciones con Irán o con Hizbulá", sentencia.

Dos visiones distintas sobre Israel

¿Qué se juegan los israelíes en estas elecciones? El analista del Stimson Center cree que los comicios son especialmente "trascendentales" para el componente judío de la sociedad israelí, que representa cuatro quintas partes de la población. Así, a nivel interno, los votantes deberán elegir entre "dos visiones diferentes" de Estado.

Por un lado, está la derecha nacionalista ultrarreligiosa liderada por Netanyahu. Es, según Hassan, "la coalición más derechista en la historia de Israel". En el otro extremo, el bloque opositor, en sintonía con políticas laicas y que busca la rendición de cuentas de Netanyahu y todos aquellos que colaboraron en su gestión del 7 de octubre. Pero también se entremezclan otras cuestiones, como las reformar judiciales o la exención de los ultraortodoxos del servicio militar.

Desde el exterior, estas elecciones se ven como una batalla entre el centro-derecha y la extrema derecha. No obstante, tal y como subraya el experto: "En términos de las dinámicas sociopolíticas internas dentro de la sociedad judía israelí, estas elecciones son fundamentales respecto a las dos ideas diferentes sobre el futuro de Israel como Estado". Sin embargo, el reducido margen entre los dos bloques apunta a que la sociedad israelí se enfrentará a un punto muerto tras las elecciones.

  •  
❌