Pasajeros "atrapados" en un tren entre Madrid y Valencia: "Los bocadillos han volado en minutos"
Este jueves no era un buen día para viajar en tren, pero no siempre hay alternativa. Con prudencia y con el nervio en el cuerpo cientos de viajeros se han embarcado esta mañana en la aventura de coger un tren de alta velocidad. Cristina ha sido una de las valientes. Su objetivo: volver a Valencia a pasar unos días con su familia para completar un trayecto que ya es habitual en su vida.
El tren Iryo salió a las 11.55 de la mañana, con más de una hora de retraso y poco después de arrancar se ha quedado parado en la estación técnica de Camino de Seseña. El motivo, un tren, esta vez un Oiugo que realizaba el trayecto entre Murcia y Valladolid con destino a Madrid-Chamartín, se ha detenido bruscamente en el punto kilométrico 65,200, entre Valdemoro y Villarrubia de Santiago (cerca de Ontígola). El incidente se ha producido tras escucharse un fuerte impacto y un chasquido provocado por el enganchón y rotura de la catenaria, lo que dejó al vehículo sin suministro eléctrico.
Este incidente ha agravado ya la precaria situación de una red ferroviaria en la que se encuentra desde el terrible accidente de Urda. A esta situación hay que sumar la huelga de maquinistas de Renfe convocada para este jueves.
El resultado es que cinco trenes de la línea Madrid- Comunitat Valenciana han resultado afectados con retrasos medios de entre 70 o 90 minutos.
Los pasajeros se han armado de paciencia para sobrellevar esta situación, incluso se les ha autorizado a salir fuera para rebajar la tensión aunque ni siquiera había suficiente comida para todos. De hecho, los bocadillos han "volado" de la cafetería en cuestión de minutos, aunque Cristina ha logrado conseguir una bolsa de papas y una Fanta después de hacer la cola de la cafetería que atravesaba un vagón entero.
Son las 14.54. El tren se ha detenido a las 12.30. La estación técnica de Seseña cuenta con un pequeño andén de apenas dos metros de ancho o poco más. Al final, las puertas del convoy se han abierto y han permitido bajas a los viajeros que querían. Pronto se han formado corrillos de fumadores alrededor de las puertas. Al menos el pitillo aliviaba algo la tensión. Otros paseaban y contemplaban la ristra de trenes parados en el mismo punto. Hasta cinco se han detenido.
Cuando el reloj rozaba las tres de la tarde ha sonado de nuevo el "viajeros al tren" y la marcha ha reemprendido sobre las 15 horas, mas de dos horas después de la de llegada, que estaba prevista a las 12.45 en la Estación Joaquín Sorolla. Y aun estaban casi a 300 kilómetros de Valencia. Al menos, algo les consuela: ellos no se pararon dentro del túnel, como el de Oiugo. No hay situación mala que no sea susceptible de empeorar.
A las 16.45 horas el tren ha llegado, por fin a Valencia. Cuatro horas tarde.


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