¿Fallo humano? De verdad, tronco, de verdad

Escucho a los operarios del centro de control de Atocha en los audios que señalan el error humano de los trabajadores antes de que se diera la orden equivocada. No entiendo todo lo que dicen, hay mucho código, palabras técnicas que no comprendo, hay también ruido, consultas, confusión. Escucho otra vez sin atender al mensaje, solo al tono, a esa otra cualidad del lenguaje que traslada no solo información sino también experiencia y trastienda personal (y laboral). Escucho entonces voces humanas, voces superadas y acostumbradas a su desbordamiento. “De verdad, tronco, de verdad”, protesta el operario del centro de control nada más dictar la instrucción errónea. ¿De qué se queja? Vuelvo a escuchar todos los audios. No escucho ya el error humano, más bien el fallo imperdonable de un sistema negligente.