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Un astronauta sobre un brazo robótico instala un panel solar de 18 metros que se desenrolla solo: así refuerza su energía la ISS

El próximo lunes la Estación Espacial Internacional (ISS) cumplirá 26 años habitada. Para poder ser un hogar para los casi 300 humanos que han habitado entre sus paredes, este laboratorio orbital necesita energía: para la electricidad que usan sus huéspedes en sus comunicaciones con la Tierra y en sus experimentos, pero también para algo tan básico como que puedan respirar, nutrirse y, en definitiva, sobrevivir, pues de ella dependen los equipos que producen oxígeno, reciclan el agua y mantienen una temperatura adecuada.

Mientras siga habitada, lo que está previsto que suceda hasta 2030, la ISS debe mantener todos estos sistemas funcionando y la fuente de energía que utiliza son sus enormes paneles solares. Normalmente cuando cualquier persona imagina la estación le aparecen en la mente esas grandes alas solares que hoy dominan su silueta. Sin embargo, no estaban ahí el 2 de noviembre de 2000, cuando llegaron los primeros habitantes. Inicialmente el abastecimiento lo producían solo cuatro paneles que estaban acoplados a los módulos rusos Zaryá y Zvezdá.

Entonces la ISS era más pequeña que ahora, pero los planes de ampliarla estaban en el horizonte. El primer par de grandes alas se instaló en diciembre de 2000 y los siguientes pares en septiembre de 2006, junio de 2007 y marzo de 2009. Los ocho fueron fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin y se diseñaron para una vida útil de 15 años, aunque actualmente siguen funcionando. No obstante, han tenido que someterse a reparaciones y su rendimiento ha disminuido con el paso del tiempo. Es por esto último que la NASA dio con una nueva solución bajo el nombre iROSA.

Entre 2021 y 2023, cuando las primeras alas solares ya habían superado ampliamente su vida útil prevista y en vista de la degradación esperada por el tiempo de servicio, la agencia espacial de Estados Unidos instaló delante de seis de ellas nuevas placas. Con unas dimensiones considerablemente menores (casi la mitad) generan la misma o mayor electricidad. Además, con este sistema la parte que sigue quedando expuesta de los paneles antiguos puede también seguir funcionando como fuente de energía.

Probablemente lo más espectacular de los nuevos iROSA, fabricados por la compañía Redwire, bajo contrato con Boeing, es que viajan enrollados para ocupar menos espacio y ser más fácil de manejar y luego, una vez llevados al punto de instalación, no necesitan un motor para desenrollarse, sino que su despliegue utiliza estructuras flexibles de materiales compuestos para hacerlo por sí solos.

Ahora llega el turno de los dos últimos paneles de esta ampliación, con los que se reforzarán los ocho grandes conjuntos solares originales: este jueves, 29 de octubre, los astronautas de la Estación Espacial Internacional han colocado el séptimo.

La instalación tiene una escena difícil de imaginar desde tierra: Anil Menon, astronauta de la NASA, ha transportado el panel sujeto al extremo de Canadarm2, el espectacular brazo robótico de casi 18 metros de largo de la ISS. Mientras tanto, su compañero Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense, lo ha ayudado a instalarlo en el punto de destino. Y, desde dentro, Jessica Watkins y Luke Delaney manejaban el brazo robótico. Ha sido una maniobra de 7 horas y 11 minutos.

La NASA tiene prevista otra caminata de Menon y Kutryk el 5 de noviembre para instalar el octavo y último panel. Según los datos oficiales, cuando estén instalados los ocho se aumentará hasta un 30 % la energía disponible en la Estación, cuya capacidad de generación pasará de 160 a unos 215 kilovatios. Esa electricidad adicional respaldará las operaciones críticas del laboratorio orbital, incluida su desorbitación segura y controlada cuando llegue la hora de jubilarse.

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La NASA apaga el telescopio Swift antes de su caída sin control a la Tierra "en las próximas semanas"

El telescopio espacial Swift de la NASA va a reingresar en la atmósfera de la Tierra después de que el aumento de la actividad solar acelerase el deterioro de su órbita en 2025.

Ante el riesgo de perder este observatorio, la agencia espacial estadounidense decidió interrumpir sus operaciones científicas y poner en marcha una misión de rescate. Para llevarla a cabo, la compañía Katalyst Space lanzó la sonda robótica LINK, diseñada para aproximarse al telescopio, capturarlo de manera autónoma y elevar su órbita para prolongar su permanencia en el espacio. Sin embargo, aunque el lanzamiento se desarrolló con éxito y la NASA consiguió establecer comunicación con la sonda, la misión comenzó a complicarse meses después.

A finales de julio, la agencia informó en una publicación de su blog oficial que LINK había experimentado problemas con el control de actitud, el sistema encargado de regular la orientación de la nave. Este fallo provocó que comenzara a girar sobre sí misma y que las comunicaciones se interrumpieran de forma intermitente, teniendo en cuenta que, desde entonces, la NASA y Katalyst Space trabajaron conjuntamente para estudiar distintas alternativas que permitieran detener la rotación de LINK, actualizar su sistema de navegación y recuperar la estabilidad de la nave.

El objetivo era restablecer el control de la sonda y determinar si todavía existía alguna posibilidad de aproximarse a Swift y completar su captura, sin embargo, los esfuerzos no dieron el resultado esperado.

Finalmente, debido a un problema persistente con el control de actitud, la NASA decidió cancelar definitivamente la misión de rescate porque no podía llevar a cabo la maniobra prevista para elevar la órbita del telescopio, que continuará perdiendo altura hasta su reentrada en la atmósfera terrestre. Ahora, como consecuencia, se espera que el telescopio espacial Swift reingrese de forma incontrolada en la atmósfera a finales de 2026, siendo un desenlace que supone el final de una misión científica que ha contribuido durante años al estudio de los fenómenos más energéticos del universo.

El telescopio Swift reentrará a la Tierra en noviembre

La NASA ha dado a conocer en un comunicado oficial que Swift "ha concluido sus operaciones, dejando tras de sí un legado de innovación y un valioso tesoro de observaciones científicas", por lo que se espera que "reingrese a la atmósfera en las próximas semanas, alrededor de noviembre".

Según la información compartida, el telescopio alcanzó los 275 kilómetros el pasado 20 de octubre y, en ese momento, el telescopio ya no pudo compensar los efectos del aumento de la resistencia aerodinámica y entró en modo seguro, por lo que el equipo de operaciones de Penn State en University Park (Texas, Estados Unidos) envió una orden al telescopio para poner fin a las operaciones antes de preparar su reentrada.

Cabe mencionar que el evento de reentrada no controlada de Swift ofrece una oportunidad natural para experimentar y poner a prueba las capacidades de la comunidad científica en la predicción de la densidad de masa de la termosfera, teniendo en cuenta que el objetivo de este desafío consiste en evaluar las fuentes de error en las predicciones orbitales, que abarcan desde las entradas del modelo, la predicción de los factores solares y geomagnéticos, la precisión del modelo, el proceso de corrección de sesgos/ajuste del coeficiente de resistencia y la propagación orbital.

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Del terreno de juego a la carretera: las polémicas al volante de los futbolistas Asencio, Sterling y Álex Sola

Los futbolistas del más alto nivel son algunos de los personajes más famosos tanto en Inglaterra como en España. Cuando destacan por hacer un buen partido, son noticia, pero si en su faceta extradeportiva cometen un delito y trasciende, son más recordados por ello que por una buena temporada sobre el césped.

A lo largo de este 2026 han sido, por el momento, tres los futbolistas identificados cometiendo delitos al volante de un coche: Raúl Asencio, Raheem Sterling y Álex Sola. Para rememorar las conductas de estos jugadores, el programa de humor y fútbol del periodista David Sánchez y de los influencers Dario Eme Hache y Álex Chiner, Línea de Cal, los ha "nominado" al 'Premio Ortega Cano a Conductor del año' de su personal gala sarcástica del Balón de Oro, los 'Ballon D'Playa'.

Todos ellos han sido cazados bajo los efectos de sustancias intoxicantes, una de las tipologías penales que más se repite entre los profesionales del sector. No obstante, los hechos de Sterling no tuvieron lugar en España, a diferencia de los dos jugadores nacionales.

¿Qué delito cometió Raúl Asencio contra la seguridad vial?

El único del que no se conocen documentos gráficos del momento en el que cometía el delito es Asencio, aunque desde Línea de Cal han recuperado imágenes de unos meses previos a ser cazado saliendo de un restaurante en Madrid antes de ponerse al volante que hablaban por sí solas.

El jugador del Real Madrid fue interceptado la madrugada del 16 de agosto en Gran Canaria tras arrojar un resultado de 0,90 mg/l de alcohol en aire espirado en el control de alcoholemia, es decir, casi multiplicando por cuatro la tasa máxima permitida (0,25 mg/l). Por estos hechos, Asencio fue condenado en un juicio rápido al pago de una multa de 14.400 euros y a la retirada del permiso de conducir durante ocho meses.

El delito contra la seguridad vial de Álex Sola

El futbolista de la UD Almería protagonizó un grave altercado en la capital almeriense tras estampar su vehículo contra varios automóviles aparcados en la madrugada del 4 de octubre. Algunos testigos grabaron con sus teléfonos móviles cómo el extremo donostiarra abandonaba a la carrera el coche siniestrado, regresaba instantes después para recoger pertenencias del interior y volvía a huir a pie.

Tras ser localizado y detenido poco después por la Policía Local de Almería, se le realizó la prueba de alcoholemia, en la que arrojó una cifra de 0,76 mg/l de alcohol en aire espirado, triplicando el límite legal de 0,25 mg/l. A la espera todavía del correspondiente juicio rápido, las penas previstas en la legislación penal para este delito contra la seguridad vial contemplan condenas de tres a seis meses de prisión, multas económicas de seis a doce meses o la realización de trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.

El caso de Sterling con el gas de la risa

El exfutbolista del Chelsea, Manchester City y Feyenoord fue arrestado el pasado 28 de mayo en Inglaterra. Varios conductores alertaron a la policía tras presenciar cómo su Lamborghini circulaba dando bandazos erráticos por las autopistas M25 y M3 mientras la estrella de la selección inglesa inhalaba globos de óxido nitroso (gas de la risa) al volante. La peligrosa travesía concluyó al salirse de la calzada en la A327 (Hampshire), reventando las cuatro ruedas de su superdeportivo.

Las cámaras corporales de los agentes que acudieron al rescate captaron al futbolista con bombonas de esta droga sobre su regazo cuando abrieron la puerta del conductor. Tras negarse a facilitar una muestra de sangre para las pruebas toxicológicas, Sterling compareció ante el Tribunal de Magistrados de Basingstoke, donde se declaró culpable de tres cargos penales: conducción temeraria, posesión de óxido nitroso e incumplimiento del requerimiento policial de pruebas. A la espera de conocer la sentencia definitiva fijada para el 25 de noviembre, se le retiró el carnet con efecto inmediato y se enfrenta a una posible pena de hasta dos años de prisión.

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La NASA valida el escudo térmico de Orion: resistió 2.204 grados al volver de la Luna

Los astronautas de la NASA Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), marcaron un antes y después en abril al completar la primera misión tripulada del programa Artemis.

Durante el viaje, los cuatro realizaron un sobrevuelo alrededor de la Luna para comprobar el funcionamiento de los sistemas de soporte vital y las tecnologías de navegación de la nave Orion, siendo un paso necesario para preparar los futuros alunizajes previstos del programa Artemis. Además, tras regresar a la Tierra, los astronautas compartieron sus experiencias después de completar una misión de diez días, teniendo en cuenta que destacaron la complicidad que desarrollaron durante el viaje, la importancia de la colaboración y la emoción de observar nuestro planeta y el satélite desde una perspectiva reservada a muy pocos seres humanos.

Casi siete meses después de la misión, la NASA ha seguido analizando los datos recopilados durante el viaje. Además de compartir las observaciones y fotografías que los astronautas obtuvieron durante su viaje alrededor de la Luna, la agencia ha realizado un análisis adicional del escudo térmico de la nave Orion para dar a conocer que funcionó según lo previsto durante el regreso a la Tierra.

El escudo térmico de Orion no sufrió daños durante Artemis II

Concretamente, la NASA ha evaluado si el sistema de protección térmica salvaguardaba eficazmente a la tripulación y los sistemas de Orion durante la reentrada de la nave espacial en la atmósfera terrestre, ya que Orion alcanzó una velocidad máxima de 39 veces la velocidad del sonido y experimentó temperaturas externas que superaron los 2.204 grados Celsius en su punto máximo.

Acorde a la información compartida en el análisis, el rendimiento aerodinámico y aerotérmico de Orion coincidía con las predicciones de ingeniería basadas en análisis previos al vuelo y pruebas en tierra, el escudo térmico mantuvo la "coherencia" en el rendimiento, e incluso la capa protectora en los laterales inclinados del módulo de tripulación mostró un desempeño "óptimo" en toda la superficie del módulo. También, el equipo de la NASA realizó escaneos láser de la superficie del escudo térmico después del vuelo y, actualmente, está comparando estos datos con las mediciones previas al vuelo para determinar la erosión del material.

Como resultado, el rendimiento de Orion y el análisis del equipo en Artemis II reflejan la robustez del sistema, su capacidad para dar soporte a la tripulación y los conocimientos cruciales recopilados que mejorarán las próximas misiones del programa Artemis.

Los próximos pasos en Artemis III

Tras investigar exhaustivamente los problemas detectados en el escudo térmico de Artemis I, la NASA introdujo cambios en su diseño para garantizar una mayor uniformidad y una permeabilidad constante en los bloques de Avcoat, el material que protege la nave de las altas temperaturas durante la reentrada atmosférica.

Como parte de estos preparativos, los técnicos instalaron a principios de julio de este año el escudo térmico de la cápsula Orion de Artemis III en el Centro Espacial Kennedy y, a finales de ese mes, los módulos de tripulación y servicio quedaron unidos. Desde entonces, la nave ha completado su primer encendido, una prueba que ha permitido a los ingenieros comprobar que las conexiones entre ambos módulos funcionan correctamente.

Por ahora, la NASA continúa preparando Orion para Artemis III, una misión prevista para el próximo año que se desarrollará en órbita terrestre baja. Durante el vuelo, el cohete SLS transportará la nave con los astronautas de la NASA Randy Bresnik, Frank Rubio y Andre Douglas, junto con Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea. Además, la tripulación probará las operaciones y los sistemas necesarios para acoplarse con los módulos de aterrizaje tripulados de Blue Origin y SpaceX, un paso clave para preparar los futuros alunizajes, cuyo inicio está previsto con Artemis IV en 2028.

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