Reclutaban a sus víctimas entre drogadictos sin techo que vagaban por sus dominios, en el polígono Almanjáyar de Granada (donde controlan el lucrativo negocio del cultivo indoor de marihuana ) y les pagaban 20, 30 0 40 euros en el mejor de los casos, a veces con droga, retransmitiendo en directo los combates (por diversión y se investiga si por negocio también). Hasta que la muerte de un hombre nacido en Argelia, de 43 años, destapó el macabro ring de boxeo Leer
Reclutaban a sus víctimas entre drogadictos sin techo que vagaban por sus dominios, en el polígono Almanjáyar de Granada (donde controlan el lucrativo negocio del cultivo indoor de marihuana ) y les pagaban 20, 30 0 40 euros en el mejor de los casos, a veces con droga, retransmitiendo en directo los combates (por diversión y se investiga si por negocio también). Hasta que la muerte de un hombre nacido en Argelia, de 43 años, destapó el macabro ring de boxeo