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Susi Sánchez, actriz: “Vivimos en un mundo muy difícil, muy retorcido, y a veces pierdo el contacto conmigo y necesito preservarme”

Susi Sánchez posa en el Hotel Vincci Capitol en Madrid.

Susi Sánchez (Chirivella, Valencia, 71 años) espera en la puerta del hotel Capitol de Madrid. Es curioso que admita no saber representar el papel de estrella, porque su figura de estrella clásica de otro tiempo detiene la mirada de las personas que a estas horas, media tarde, cruzan la Gran Vía. Ha trabajado con Pedro Almodóvar en La piel que habito, Julieta y Dolor y gloria. Ganó el Goya a la mejor actriz protagonista en 2019 por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar, y el de reparto en 2023 por Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa. Tiene un premio Max a la mejor actriz de reparto por Cuando deje de llover, en 2014. Sube a la terraza, busca sombra, pide agua. Las miradas de los demás no dejan de llover sobre ella, pero se hace la distraída. Ha dado vida a Pascuala, la abuela de un niño de 11 años que se va a vivir con ella tras la desaparición de su padre, en El mal hijo, la ópera prima de Jaime Lorente.

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Susi Sánchez, en Madrid.
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Diccionario Enrique Vila-Matas

Enrique Vila-Matas, Premio Nacional de las Letras Españolas de 2026.

A de La asesina ilustrada: la novela nació de la idea de un libro que mata a todos sus lectores. B de Bartleby, el escritor que no escribe: un diagnóstico que inauguró una taxonomía de enfermedades literarias. C de citas: todas las citas son falsas y todos los recuerdos son inventados, incluido este. D de Marguerite Duras: casera de Vila-Matas en París. Su joven inquilino le preguntó qué le hacía reír. Las caídas por pisar pieles de plátano, soy muy clásica, dijo ella. E de escribir, también de Duras, y su frase: “Escribimos para saber lo que escribiríamos si escribiéramos”. F de F for Fake, una de sus películas preferidas: su obra está llena de imposturas, falsificaciones, fetichistas e imitadores (y paranoia). G de Gombrowicz, el escritor al que quiso parecerse antes de leerlo. H de Historia abreviada de la literatura portátil, donde inventaba una sociedad secreta, de la que formaban parte Duchamp, Fitzgerald, Vallejo y Georgia O’Keeffe. Ahí arrancan su canon excéntrico y su mundo literario. I de identidad: carga pesadísima. J de Julien Gracq y su La littérature à l’estomac. K es de Kafka, que durante mucho tiempo aparecía en las portadas de todos los libros de Vila-Matas. Algunos textos suyos tienen algo de versiones de la Carta al padre: a veces le da la razón al hijo y a veces al progenitor. L por literatura: “Yo no escribo sobre literatura, soy literatura”, dijo una vez, y se quedó tan ancho. M por El mal de Montano, preocupante enfermedad libresca. N de no, por los escritores del no y su renuncia radical. Ñ por la lengua española: un castellano elegante y de oraciones largas, con un humor entre Dalí y Buster Keaton y frases que funcionan como leitmotifs. O por la orden del Finnegans. P de Perec, escritor lúdico y triste, agotador de plazas y hospitalario dueño de una cafetería en París, que no se acaba nunca. Q por cucaracha, que según Sergi Pàmies es el animal favorito de Vila-Matas, porque fusiona lo mexicano y lo kafkiano. R de Rilke en Ronda; de Rosa Schwarzer, que vuelve a la vida; de raro. S de Tristram Shandy, que leyó en la traducción de Javier Marías, y que le inspiró una conspiración y el dibujo de las dedicatorias. T de tímido: La timidez es una máscara y el humor es otra, no dejes que te quiten las dos al mismo tiempo: una idea de Monterroso que cita Vila-Matas. U de unión de narración y pensamiento. V es inicial del apellido, de viajes y de vida, y recurre sospechosamente en los títulos. La W es de Robert Walser y su Jakob von Gunten. X de exploración y extraño. Y de yo: “Soy el que se desconoce”. Z, de tapiz que se dispara en muchas direcciones.

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