El sendero más largo del mundo está a un vuelo corto de España y cruza la mayor reserva natural costera del Rey Carlos III

Paredes de tiza blanca y campos extensos verdes serpentean las costas de Inglaterra. El viento surca el Canal de la Mancha y el horizonte queda abierto en el infinito. Ese paisaje, en la costa sur de Inglaterra, marca uno de los puntos de referencia del Camino de la costa de Inglaterra del Rey Carlos III, el sendero costero señalizado y gestionado más largo del planeta, con 4.345 kilómetros de recorrido una vez concluido en su totalidad.
Un recorrido que bordea toda la costa inglesa
El rey Carlos III inauguró oficialmente el proyecto el 19 de marzo de 2026, aunque la obra lleva más de una década en desarrollo bajo la gestión de Natural England, organismo gubernamental responsable de la conservación en Inglaterra. El plan contempla unir la totalidad del litoral inglés, desde Northumberland hasta Cumbria, con mil millas de camino nuevo y 1.700 de tramos mejorados. Según datos oficiales del Gobierno británico, en la actualidad ya hay cerca de 2.100 millas abiertas con acceso pleno al público.

Las Seven Sisters, el tramo que concentra el mayor atractivo
El condado de East Sussex, en el sureste del país, reúne uno de los fragmentos más fotografiados de toda la ruta. Allí, siete acantilados de tiza blanca conocidos como Seven Sisters caen de forma abrupta sobre el mar, formados a lo largo de millones de años por la acumulación de organismos marinos microscópicos. A sus pies, el río Cuckmere dibuja meandros entre praderas y marismas antes de desembocar en el Canal de la Mancha.
Una reserva natural de 1.500 hectáreas protege el entorno
Coincidiendo con la apertura del sendero, el área pasó a formar parte de la Seven Sisters National Nature Reserve, una reserva que se extiende por 1.500 hectáreas entre las localidades de Seaford y Eastbourne. Se trata de la decimotercera declarada dentro de la serie de 25 reservas naturales que impulsa la Corona británica y la primera de carácter costero centrada en la protección de acuíferos, según detalló Natural England en su comunicado oficial. El espacio alberga pastizales calcáreos, brezales, llanuras inundables, arrecifes submarinos y un estuario donde habitan especies como la alondra y la mariposa icarus de tiza.
La declaración protege además uno de los mayores acuíferos de Reino Unido, que abastece de agua potable a cerca de medio millón de personas en la zona, de acuerdo con la South Downs National Park Authority, entidad que administra el territorio junto a otras siete organizaciones, entre ellas el National Trust y la Sussex Wildlife Trust.
Dos formas de recorrer los acantilados
Quien prefiera un paseo sin desniveles puede optar por el tramo de unos cuatro kilómetros, ida y vuelta, que bordea el curso del río Cuckmere hasta la playa. Los senderos que coronan los acantilados, en cambio, ofrecen las panorámicas más amplias sobre el litoral, aunque exigen mayor esfuerzo físico. Natural England recuerda que la tiza es una roca sometida a erosión constante y recomienda mantener distancia respecto al borde de los acantilados durante la caminata.









