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Vasa Arroyo cede una bancada y un elevador de coches al Instituto Politécnico Cristo Rey para reforzar la formación profesional en automoción

Vasa Arroyo ha hecho entrega de una bancada y un elevador de coches al Instituto Politécnico Cristo Rey de Valladolid, centro con una amplia trayectoria en formación profesional en el sector de la automoción. El acto de entrega tuvo lugar en las instalaciones del centro y contó con la presencia de representantes de ambas entidades.

En la entrega, estuvieron presentes destacados representantes del Instituto Politécnico Cristo Rey y, por parte de Vasa Arroyo, asistió el Responsable de Recursos Humanos, quien mantiene un continuo contacto activo con el centro y su alumnado.

Con esta donación, Vasa Arroyo busca “contribuir a que el alumnado disponga de equipamiento actualizado y adecuado para su aprendizaje práctico, un aspecto clave en la formación de futuros profesionales del sector”.

La entrega se enmarca en la línea de colaboración que Vasa Arroyo mantiene desde hace varios años con el Instituto Politécnico Cristo Rey y en su “compromiso con la formación y el fomento de oportunidades laborales para jóvenes”. Este acuerdo de continua cooperación ha permitido que los alumnos puedan realizar prácticas formativas en la empresa y, posteriormente, tener la posibilidad de formar parte de la misma.

Para ambas entidades es un orgullo cooperar. Contando con un centro que forma a profesionales de gran nivel, invertir en la formación de los jóvenes es invertir en el futuro del sector.

Las nuevas piezas se incorporarán a los talleres del centro y serán utilizadas por el alumnado de ciclos formativos implicados como mantenimiento de vehículos, electromecánica de vehículos automóviles, mecanizado o automoción, mejorando sus posibilidades de práctica con equipamiento profesional.

Ambas entidades coinciden en la importancia de mantener la cooperación entre empresa y centros educativos como vía para acercar la formación a las necesidades reales del sector y facilitar la inserción laboral de los jóvenes.

© Ical

Vasa Arroyo cede una bancada y un elevador de coches al Instituto Politécnico Cristo Rey
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El sector de Energías Renovables de Castilla y León refuerza su colaboración con la FP ante los retos de la transición energética

CaixaBank Dualiza, la Cámara de Comercio de Valladolid y el clúster Cylsolar han reunido a 40 empresas y centros educativos en un ‘Desayuno Dualiza’ para analizar las necesidades de talento del sector de las energías renovables de Castilla y León y las posibilidades que ofrece la Formación Profesional (FP) para darles respuesta, a través de la preparación de los cinco perfiles más necesitados: instaladores, técnicos de mantenimiento, oficiales, jefes de equipo y encargados de obra.

La apertura de la jornada contó con la participación de Elisa Gutiérrrez, directora de Instituciones en CaixaBank para Valladolid y Palencia; Jorge Valentín - Gamazo, tesorero de la Cámara de Valladolid; y María Jesús Jiménez, directora de Cylsolar, que realizó una contextualización de la situación del sector y sus necesidades profesionales. Jorge Valentín - Gamazo resaltó que "las energías renovables son un sector clave y estratégico, un motor de empleo por lo que resulta imprescindible conectar la FP con las empresas y sus necesidades reales de perfiles profesionales".

Durante el encuentro, también se desarrolló una actividad del Radar Transforma, impulsado por Cylsolar, para identificar los perfiles profesionales actuales y emergentes del sector y anticipar las necesidades de talento y formación vinculadas a la transición energética, informa Ical.

Durante la jornada, empresas y centros educativos coincidieron en remarcar el potencial que tiene la Formación Profesional para responder a las necesidades de talento del sector renovable, pero también en la necesidad de reforzar la colaboración entre empresas y centros para conseguirlo. El encuentro sirvió, así, para que as empresas pudieran conocer, de manera práctica, las posibilidades que ofrece el nuevo modelo de Formación Profesional, así como las fórmulas existentes para participar en la formación del alumnado y convertirse en empresas formadoras.

La jornada también permitió poner en común las dificultades que encuentran las dos partes en ese proceso y analizar qué pueden hacer conjuntamente para conseguir una relación más fluida y estable. Entre las cuestiones planteadas destaca la necesidad de aumentar el número de empresas implicadas en la formación del alumnado. Para los centros educativos resulta fundamental disponer de un tejido empresarial suficientemente amplio con el que colaborar, mientras que las compañías necesitan que la FP pueda responder con mayor agilidad a la evolución de sus necesidades profesionales.

Además, empresas y centros plantearon la conveniencia de mantener una relación más continuada que permita compartir información, anticipar las necesidades profesionales del sector y mejorar el desarrollo de la formación del alumnado en las propias compañías. La implicación empresarial adquiere una especial importancia con el nuevo modelo de FP, en el que la empresa tiene un mayor peso en el proceso formativo. De ahí la necesidad de facilitar la incorporación de nuevas compañías, especialmente pequeñas y medianas empresas, y ofrecerles herramientas que simplifiquen su participación.

El Desayuno Dualiza permitió así acercar dos realidades que afrontan un reto compartido: empresas que necesitan cubrir puestos de trabajo y centros de FP que preparan a los profesionales que pueden incorporarse al sector. La colaboración entre ambos resulta especialmente relevante en ámbitos en crecimiento como las energías renovables, donde la disponibilidad de capital humano cualificado puede convertirse en un elemento determinante para acompañar el desarrollo de nuevos proyectos y consolidar la posición de Castilla y León dentro del sector.

© Cámara de Comercio de Valladolid

Desayuno "Dualiza Energía"
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Aristóteles y su reflexión sobre el entorno: "La amistad basada en la utilidad desaparece cuando deja de ser útil"

Las personas conocemos a mucha gente a lo largo de nuestra vida. Se establecen nuevas relaciones y se confía en quienes nos rodean de forma más cercana. Algunas amistades permanecen durante años, incluso cuando cambian las circunstancias, mientras que otras se debilitan cuando desaparece aquello que las mantenía unidas. Una ayuda que deja de llegar, un favor que ya no se puede devolver o un cambio en la situación económica pueden revelar diferencias que antes pasaban inadvertidas.

Estas experiencias llevan a muchas personas a preguntarse hasta qué punto quienes están a su lado aprecian realmente su compañía o simplemente buscan obtener algún beneficio. Aristóteles dejó una reflexión ideal para analizar este comportamiento: "La amistad basada en la utilidad desaparece cuando deja de ser útil".

Aristóteles distinguía varios tipos de amistad

El filósofo griego Aristóteles dedicó una parte de su obra Ética a Nicómaco a estudiar la amistad y su importancia para alcanzar una vida plena. Para él, las relaciones personales constituían un elemento fundamental de la existencia, pero no todas respondían a los mismos motivos.

Aristóteles distinguía tres tipos de amistad: la basada en la utilidad, la que nace del placer y la que se fundamenta en la virtud. Esta clasificación permite comprender por qué algunas relaciones se mantienen mientras ambas partes obtienen algo a cambio, mientras que otras perduran incluso cuando las circunstancias dejan de ser favorables. No es una cita literal, sino una síntesis de la idea que desarrolla el filósofo en el libro VIII de su obra.

Cómo son las amistades interesadas: así se descubren

Las amistades basadas en la utilidad surgen cuando dos personas encuentran algún beneficio en su relación. Puede tratarse de ayuda profesional, contactos, apoyo económico o cualquier otra ventaja que ambas consideren valiosa. Estas relaciones no tienen por qué ser necesariamente negativas. En la vida cotidiana es habitual establecer vínculos que también responden a necesidades prácticas. El problema aparece cuando el interés se convierte en el único motivo para mantener el contacto.

El planteamiento de este filósofo explica que una amistad de este tipo es más vulnerable porque depende de circunstancias que pueden cambiar. Cuando una persona deja de ofrecer aquello que la otra necesita, el vínculo pierde su razón de ser. Esto explica por qué algunas personas desaparecen cuando alguien atraviesa una etapa complicada o deja de tener la misma capacidad para ayudarles. La relación parecía sólida mientras existía un beneficio mutuo, pero pierde fuerza cuando una de las partes ya no puede ofrecerlo.

La diferencia entre el interés y la amistad verdadera

Aristóteles consideraba que la amistad más valiosa era aquella en la que las personas se aprecian por quienes son, y no únicamente por lo que pueden conseguir de ellas. En este tipo de vínculo, el bienestar del otro importa por sí mismo. La relación no depende exclusivamente de los favores, las ventajas o los momentos agradables que puedan compartir sus integrantes.

Eso no significa que una amistad auténtica se mantenga siempre intacta. Las personas cambian, toman caminos diferentes y pueden distanciarse con el paso del tiempo. Sin embargo, existe una diferencia entre alejarse porque la relación ha evolucionado y hacerlo únicamente porque ya no proporciona un beneficio.

Por qué es importante esta frase en pleno siglo XXI

Aunque Aristóteles desarrolló estas ideas hace más de dos mil años, su análisis sigue encontrando situaciones reconocibles en la sociedad actual. Las relaciones profesionales, las amistades que nacen de un interés común y los vínculos que se mantienen por conveniencia forman parte de la vida cotidiana.

Su pensamiento no propone desconfiar de todo el mundo ni interpretar cada gesto como una forma de interés oculto. La utilidad también puede convivir con el afecto y una relación puede comenzar por motivos prácticos y convertirse, con el tiempo, en una amistad sincera. La cuestión fundamental consiste en comprobar si existe algo más que el beneficio mutuo. La capacidad de escuchar, el respeto, la confianza y la disposición a acompañar al otro cuando atraviesa dificultades ayudan a distinguir una relación basada exclusivamente en la conveniencia de otra que tiene raíces más profundas.

© Dreamstime

Aristóteles es uno de los filósofos más conocidos de la historia, y se puede aprender de sus enseñanzas sobre muchos aspectos de la vida
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El día después en Urda: del silencio en el pueblo a la vorágine de la zona cero del accidente

El día después en Urda: del silencio en el pueblo a la vorágine de la zona cero del accidente

La localidad toledana trata de recuperar la normalidad mientras a unos kilómetros, un operativo de 900 personas trabaja para buscar posibles desaparecidos, recuperar la vía y recabar pruebas

Una avería técnica y una cadena de errores humanos provocaron el fatal accidente de Urda

“Esta mañana cuando me he levantado he dicho, ‘mira, hasta el tiempo llora’. Cuando he salido de casa solo había silencio, silencio, silencio”. Ana, una de las panaderas de Urda, la localidad más cercana al lugar donde se produjo el choque entre dos trenes que ha dejado por el momento 69 fallecidos, empezó a repartir este jueves el pan a sus vecinos bajo una espesa niebla. El miércoles no hubo reparto. En cuanto se enteró del accidente, cargó en su furgoneta las cinco cestas de pan que distribuye diariamente y las entregó en los bares del pueblo y en los dos pabellones dispuestos para recibir a heridos y familiares de las víctimas. 

Un día después, esta localidad de 2.500 habitantes ubicada a 70 kilómetros de Toledo trata de volver a la normalidad. Donde ayer todo era un ir y venir de ambulancias y vehículos de los equipos de emergencia hoy solo hay un “silencio tremendo”, dice Magdalena, que pasó todo el miércoles echando una mano donde se necesitaba. El pabellón del colegio donde se trasladó a los allegados de los pasajeros está cerrado a cal y canto. En una de las puertas todavía está pegado un cartel en el que puede leerse, en mayúsculas, la palabra ‘familias’. 

“Hay mucha tristeza en el pueblo, pienso mucho en la gente que estaba en los trenes y sus familiares. Eso es ya para toda la vida”, dice Ana antes de subirse a su furgoneta para seguir con el reparto de pan. Las calles de Urda están desiertas. Pasaría por un jueves normal si no fuera porque un centenar de periodistas esperan en la plaza donde está en Ayuntamiento la llegada del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que aprovechó la ocasión para cargar contra el Gobierno por “echar la culpa” del accidente a un operador del centro de control de Atocha. Más allá de la nube de periodistas, la visita del líder de la oposición apenas despierta la curiosidad de algunos vecinos. 

Alberto Núñez Feijóo, durante su comparecencia en Urda.
Alberto Núñez Feijóo, durante su comparecencia en Urda.

Mientras Feijóo atiende a los medios, una camioneta de la ONG World Central Kitchen (WCK), fundada por el chef José Andrés, carga víveres en uno de los supermercados del pueblo. Bricks de caldo de pollo, leche, bocadillos… Se dirige al Puesto de Mando Avanzado (PMA) ubicado a apenas ocho kilómetros, en el lugar del accidente. Allí un operativo de casi un millar de personas trabaja para retirar el amasijo de hierro en el que se han convertido los trenes, buscar restos biológicos de posibles víctimas y recabar las pruebas que nutrirán la investigación judicial que ya ha abierto un juzgado de Orgaz. 

En una llanura situada al borde de la carretera, la Guardia Civil y Protección Civil han instalado dos enormes carpas. También hay un vehículo del 112 de la Junta de Castilla-La Mancha. En la mañana de este jueves, el operativo de emergencia continúa plenamente desplegado en el punto del accidente ferroviario y las localidades colindantes, con más de 900 efectivos sobre el terreno.

El dispositivo cuenta con 422 agentes y 123 medios de la Guardia Civil —que incluye tres helicópteros, drones del Servicio Aéreo, Puesto de Mando Avanzado, Oficinas Móviles de Atención a la Ciudadanía, patrullas de caballería y guías caninos del Servicio Cinológico—, respaldados por 250 militares y 85 medios de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Completan la intervención 143 agentes y 26 vehículos de la Policía Nacional procedentes de las comisarías provinciales de Toledo y Ciudad Real, así como 102 miembros de Protección Civil dedicados a labores de apoyo y asistencia logística.

El día después en Urda.
El día después en Urda.

La agente Llanos Olivares, que ejerce tareas de portavocía, explica que parte del trabajo de la Guardia Civil está centrado en localizar restos biológicos en los trenes para tratar de localizar a las personas que aún continúan desaparecidas. Durante la mañana, el instituto armado despliega también un dispositivo aéreo contra drones intrusos al detectar “drones intrusos” sobrevolando los restos de los trenes sobre los que se está trabajando tanto en la búsqueda de pasajeros como en la investigación del siniestro.

En la zona, el ritmo es frenético. Agentes de la Guardia Civil, miembros de la UME y operarios de Renfe y Adif se acercan a la carpa instalada por WCK para coger algo de comer. Hay café, chocolate, bocadillos. Javier Sánchez, cocinero de la ONG, explica que están preparando comida para entre 700 y un millar de personas. “Nos iremos los últimos, cuando aquí no quede nadie. Nos reconforta poder ayudar dentro de nuestras posibilidades”, sostiene. 

En la zona también presta su ayuda la psicóloga Teresa Martín, especializada en la atención a los intervinientes en operativos de emergencias. Su labor es prestar asistencia psicológica a los agentes y técnicos que están participando en la búsqueda de desaparecidos. “El peso del uniforme no permite expresar emociones”, dice esta experta. Explica que, en estos momentos, su labor consiste en ayudarles con “pequeñas ventilaciones” para tratar de reducir el impacto del estrés acumulado y en darles pautas para cuando se retiren de la zona cero y sean conscientes de la “impactante” realidad vivida.

El día después en Urda.
El día después en Urda.
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