2026 no está siendo el mejor año para Meta. Un juez de Nuevo México, EE UU, ordenó este miércoles a la empresa matriz de Facebook, Instagram o WhatsApp el pago de una multa de unos 22.000 millones de euros al considerarla culpable de engañar a los usuarios de Facebook sobre su política de privacidad de datos.
El director general de Meta, Mark Zuckerberg, se pone una gafas inteligentesMeta Ray-Ban Display en el evento corporativo Meta Connect, celebrado el pasado 17 de septiembre.
Las redes sociales fueron recibidas hace 20 años como un gran espacio de libertad. Hoy en día ya sabemos que se han convertido en plataformas dedicadas a encubrir a delincuentes anónimos; en espacios que favorecen la mentira, la injuria y la calumnia, los mensajes de odio; que acogen los acosos sexuales y personales, la xenofobia, el machismo y el racismo, la pederastia, la pornografía infantil, los mensajes yihadistas; en lugares donde se permiten las suplantaciones de identidad (las últimas han sido las sufridas en cuentas del PP el pasado miércoles por los socialistas Begoña Gómez, José Luis Rodríguez Zapatero y José Luis Ábalos, entre otros). Por si fuera poco, su maquinaria utiliza algoritmos con sesgos polarizadores y sus directivos aplican ingenierías fiscales para evadir impuestos en los países donde obtienen los ingresos.
Dawson Kelly sostiene una pancarta con nombres de jóvenes que murieron supuestamente por su uso de las redes sociales. En Oakland, California, el pasado mes de agosto.
Jörg Biebernick, consejero delegado de Paulaner, sostiene una cerveza sin alcohol. No es traición alguna, sino logística. Su marca presume de haber sido la primera en lanzar una cerveza de trigo sin alcohol, en 1986, mucho antes de que nadie hablara de moderación. Ese es hoy uno de los pocos segmentos que crece, y mucho: en Alemania supone entre el 10% del mercado y crece a doble dígito; la cerveza de trigo cero cero crece un 37% este año fuera del país, y en enero llegará la lager cero cero. Biebernick no lo ve como cosa de jóvenes ni de mayores, sino de ocasiones. “Antes, si tomabas una cerveza en la comida, sabías que por la tarde no podías hacer deporte ni trabajar. Ahora la cero cero lleva la cerveza a sitios donde no estaba”. Y ya no es un estigma: “Antes eras el perdedor del día porque conducías. Ya no va de perdedores o ganadores, es tu decisión”. Bien mirado, es una frase que resume el estado actual de la cerveza en el mundo: un negocio de siglos que ha aprendido a dosificarse.
Cuando la Unión Soviética dominaba el ajedrez con una hegemonía aplastante, sólo un puñado de jugadores del resto del mundo eran capaces de competir con ellos por los primeros premios de cualquier torneo. Uno de ellos era el húngaro Lajos Portisch, cuyo perfil deportivo está muy ligado al número ocho. Disputó ocho veces el Torneo de Candidatos, fue octacampeón de su país y dedicó a su entrenamiento ocho horas diarias durante los treinta años que fue miembro de la élite.