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"Querido Charlie": a subasta la carta que fichó al batería de los Rolling Stones

29 October 2026 at 08:33

No existirían The Rolling Stones sin Brian Jones. El músico británico, nacido en 1942, fue no sólo miembro fundador de la banda, sino quien se encargó en gran medida de impulsarla, proyectarla, y de fichar (entre insistencias) a los artistas que debían formar parte de ella. Fue tocando una canción de Elmore James como Keith Richards y Mick Jagger conocieron a un Jones, quien buscaba gente con quien formar una banda y a quien se unieron sin pensarlo. En julio de 1962, ofrecieron uno de los primeros conciertos bajo el nombre de The Rolling Stones, y ahí comenzó una aventura para la que, no obstante, faltaban más componentes. Jones era, en gran medida, quien se encargaba de buscar y convencer a músicos para formar la banda, y prueba de ello es una subasta que pone a la venta la carta con el que el guitarrista llamaría la atención del futuro gran batería de los Stones, Charlie Watts.

Se trata de una misiva manuscrita fechada en 1962, en la que Jones trata de reclutar al baterista, y que se ofrece a subasta por parte de la hermana de Watts. La carta ha permanecido hasta la fecha en la familia, y se dará a conocer al público por primera vez de la mano de Sotheby's: "Ofrece una visión extraordinaria de primera mano", asegura la casa de subastas, subrayando que resulta determinante para entender los primeros meses de formación de una banda icónica y en activo aún en nuestros días.

En el momento en que Jones envió la carta al batería, éste seguía trabajando en publicidad mientras tocaba con Blues Incorporated, uno de los grupos más destacados de la floreciente escena rythm and blues en el Londres de los años 60. "Querido Charlie, si consideras esta carta algo impertinente, te pido disculpas", arranca escribiendo el guitarrista, para a continuación preguntar sobre la participación de Watts en la citada banda como forma de introducción antes de epxoner sus argumentos para que dirigiese sus baquetas hacia The Rolling Stones.

"Estamos buscando un buen baterista. Ya consideramos que nuestra banda es mucho mejor que la de Alex (Alexis Korner, líder de Blues Incorporated), estamos logrando un sonido muy compacto", escribe Jones. Describe asimismo la formación de la banda, entonces compuesta por dos guitarras, armónica, piano y batería. "¡Nuestro baterista actual es pésimo!", valora al final de la misiva.

Una banda legendaria

No obstante, este escrito no hizo efecto instantáneo, pues pasaron siete meses antes de que Watts se uniese oficialmente a la que se convertiría en la banda de su vida, en enero de 1963. "Pocos documentos nos acercan tanto a la formación de una banda legendaria como esta carta", explica a "The Guardian" Craig Inciardi, especialista en música y cultura pop de Sotheby's. "Captura la emoción y la ambición de una banda a punto de hacer historia. Constituye un extraordinario testimonio de primera mano del momento en que Brian Jones se propuso reclutar al batería cuyo sonido distintivo ayudaría a dar forma a una de las bandas más influyentes de la historia del rock".

Watts falleció en agosto de 2021, tocando y grabando junto a los Stones hasta el final. Por su parte, Jones nos dejó mucho antes. Fue expulsado de la banda en junio de 1969, debido a problemas legales relacionados con las drogas que le impedían girar o entrar en EE UU. Fue sustituido por el guitarrista Mick Taylor, y falleció en su piscina con 27 años, menos de un mes después de dejar la banda.

La carta estará expuesta al público en Sotheby's Nueva York entre el 2 y el 8 de diciembre, y la subasta se celebrará a partir del 2 de diciembre. Se estima que pueda alcanzar un precio de entre 70.000 y 80.000 dólares, equivalentes a entre 63.000 y 72.000 euros.

De izquiera a derecha, Brian Jones, Charlie Watts, Mick Jagger, Keith Richards y Bill Wyman en 1965 cuando todavía eran el germen de lo que llegarían a ser unos años después

© Sotheby's

Imagen del sobre y la carta que enviaron a Charlie Watts

© Sotheby's

El inicio de la carta que envió Brian Jones a Charlie Watts

© Sotheby's

Al final de la carta, Brian Jones le dice a Charlie Watts que su actual batería "es pésimo"

La broma de Óscar Puente sobre las averías de Renfe vuelve al foco

28 October 2026 at 10:03

Ocho días han pasado desde que el ministro de Transportes, Óscar Puente, protagonizase un vídeo que se hizo viral más por su mal gusto que por su sentido del humor. Fue invitado de Marc Giró en "Cara al show", programa que se emite en laSexta, y para el que se difundió un vídeo de promoción, sketch de menos de un minuto de duración. En él aparecía Puente entrando en un ascensor y pidiendo ir "a la sexta". Sin embargo, por megafonía se anuncia una "avería del sistema", por el que el ascensor "estará parado más tiempo de lo habitual". "Vaya por Dios. Como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya", dice acto seguido el ministro, quien termina bailando junto al presentador. Una "broma" que el propio Puente compartió en sus redes sociales junto a la frase "Si sobevivo a esto...", y que ahora vuelve al foco. Ya no sólo por seguir tan presente el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado enero, sino que ahora este sketch se vuelve aún más improcedente tras la tragedia ocurrida esta mañana en Toledo.

La Asociación de Víctimas Desacrrilamiento Adamuz (AVDA) condenó el pasado 20 de octubre y tachó de "mofa" dicho spot. Los afectados mostraron su "indignación", considerando que el ministro "se está riendo de la situación por la que atraviesa Renfe". Mario Samper, presidente de dicha asociación, compartió "el pesar, consternación e idignación por comentarios que se hacen en este sketch televisivo", considerando que Puente realizó "un chiste bastante fuera de lugar y de muy mal gusto. Muestra su absoluta insensibilidad una vez más y su absoluta incapacidad para estar en un ministerio del que se atreve incluso a hacer chistes teniendo sobre su mesa a 46 fallecidos, muchas familias destrozadas y heridos, algunos de ellos con graves secuelas".

 

Ante lo ocurrido en Toledo, sobre lo que aún se está ampliando información, este vídeo se vuelve aún más desafortunado. El humor es una herramienta para sanar, pero es oportuno según el contexto. En este sentido, si bien en el vídeo no se hizo ninguna referencia directa a la tragedia de Adamuz, no era necesario mucho esfuerzo para que sus palabras se relacionaran con un incidente que sacudió a toda la sociedad española. Una polémica que planteó una cuestión sobre la sensibilidad exigible a un responsable público, y que ahora se refuerza.

El nuevo siniestro vuelve a colocar la gestión del transporte ferroviario y la responsabilidad pública bajo el foco. En el momento en el que se escribe este artículo, se conoce que la colisión entre dos trenes se ha producido en la mañana de este miércoles entre Los Yébenes y Urda, en el trayecto que conecta Madrid con Andalucía. El choque se ha producido entre un Iryo y un AVE, y según los primeros testigos al menos dos vagones han caído por un terraplén. Alrededor de las 10:30 de la mañana, Protección Civil de Castilla-La Mancha elevaba a 46 la cifra de fallecidos.

© Atresmedia

Óscar Puente junto a Marc Giró en el vídeo promocional

Descubren la fecha y el cielo real que inspiraron a Van Gogh para "La noche estrellada"

28 October 2026 at 08:35

Existen dos posibilidades: que Vincent Van Gogh crease el cielo de su icónica "Noche estrellada" a partir de la imaginación, o que realmente se fijase en la oscuridad de la noche y en sus constelaciones para reproducirlas tal cual. Y, según unos investigadores, es posible que ocurriese la segunda opción. Se conoce que "La noche estrellada" la pintó el postimpresionista en 1889, y representa la vista desde la ventana de su habitación en el asilo en Saint-Rémy de Provence, lugar donde Van Gogh desarrolló una intensa producción artística, pintando cerca de 150 cuadros y numerosos dibujos. Entre ellos, el que ocupa a este artículo, uno de sus lienzos más icónicos y para el que, según un estudio, se pudo inspirar en un cielo nocturno real de la Francia de julio de 1889.

Según "Associated Press", un equipo surcoreano "informó el pasado jueves que, tras años de astronomía forense e investigación sobre el artista holandés, han logrado relacionar su obra maestra con un cielo al amanecer sobre Saint-Rémy de Provence, alrededor del día 22 de julio del año citado". Señalan una fecha un mes más tardía de la aceptada hasta ahora por los historiadores, que fechaban "La noche estrellada" a mediados de junio de 1889, basándose en una carta que Vincent envió a su hermano Theo alrededor de ese mes.

La investigación, liderada por el astrónomo Elijah Jeong-hyun Kim, ha utilizado técnicas de simulación por ordenador. Unas herramientas, por cierto, inexistentes en los años ochenta, época en la que se produjeron los primeros intentos de datar el cuadro astronómicamente, y que han reconstruido el cielo exacto que se veía desde la ventana del asilo. Así, observaron que el cielo de mediados de junio no encajaba con el cuadro, pues en esas fechas el cielo cercano al amanecer carecía de estrellas brillantes.

A partir de un método matemático, el estudio señala que las estrellas del cuadro coinciden con las coordenadas celestes reales, una coincidencia hallada por el software y que hace encajar la fecha con el momento en que se pintó el cuadro. Señalan que el grupo de estrellas que domina el centro de la pintura no es la constelación de Aries, como se sugería en los años 80, sino del cúmulo estelar de las Híades, que forma una característica "V" invertida en la constelación de Tauro. Además, señalan que el artista plasmó en el lienzo el planeta Venus rodeado de un cielo de estrellas giratorias, confirmando la investigación que dicho planeta brillaba con intensidad en aquellas madrugadas de verano.

"No hay dos cielos iguales", ha asegurado Kim a "Associated Press", añadiende que "siempre hay algo que cambia. Creo que Vincent se percató de ersos cambios y los plasmó en el cuadro. Estoy seguro de que el 22 de julio es la mejor fecha. Apuesto por ella".

© Archivo

Noche estrellada

© Scientific Reports

Imagen del estudio sobre "La noche estrellada"

María José Navia: «El arte que transforma vidas es el que hacemos los seres humanos»

28 October 2026 at 01:59

Es el tejido de una guirnalda una mezcla de elementos que buscan lo minucioso, la belleza del detalle. Quizá por eso Judy escogió apellidarse Garland (guirnalda en inglés): porque recogía esa esencia de ser resultado de un moldeado, cerca del adorno. La actriz nació como Frances Gumm, y pasó a la historia como Dorothy, dado su eterno papel en [[LINK:INTERNO|||Article|||691ebddd511f480007a34bce|||«El mago de Oz»]] (1939). Una joven a la que Hollywood perfiló a su antojo, creando una aglomeración de identidades que, no obstante, y como ocurre en la primera novela de María José Navia, no tenían en su cruce nada de casual. La autora chilena propone en «El cielo sobre las nubes» (Seix Barral) una trama también tejida a modo de guirnalda. Más bien, de tornado salpicado de estimulantes vientos, como aquel que llevó a Dorothy a buscar la Ciudad Esmeralda: una niña actriz corre de audición en audición mientras recita detalles de la vida de Garland, una pintora fascinada con O’Keeffe se enfrenta a un particular encargo, y una arquitecta cuida a su abuelo a la vez que coordina la construcción de un misterioso hotel. Tres personajes que terminan entrelazándose y que tienen algo en común: encuentran refugio en «El mago de Oz».

¿Qué lectura propone de «El mago de Oz»?

Es un mundo muy rico que sirve para hablar de todo. Muchas referencias para directores de cine como David Lynch salen de ahí. Además, la gente que ha visto la película cree que conoce ese mundo, pero tan sólo fue una adaptación de la primera parte del primero de catorce volúmenes que escribió Lyman Frank Baum. En mi novela se trata de la fascinación por todo el universo de Oz, y es un remolino que arrastra referencias del arte de Georgia O’Keeffe, Graham Wood o Virginia Woolf.

¿Cómo acaban 14 libros «reducidos» en una sola historia?

Uno se queda con la idea de que Dorothy viaja a Oz y después regresa a casa chocando los zapatitos. Pero después vuelve, se lleva a sus tíos, porque el tornado del primer tomo destruyó su casa y quedaron endeudados con el banco... Estos libros tienen muchas preocupaciones por cosas muy concretas y prácticas. Baum trabajó asuntos sobre la tecnología o el abuso de poder. Incluso prohibieron sus libros en EE UU muchísimos años, porque en Oz el dinero está prohibido y se pensaba que estaba proponiendo una especie de utopía comunista. Es un mundo con muchas vidas, y la gente se queda con esa imagen de historia inocente. Pero lo cierto es que ha tenido un impacto tremendo, y tiene que ver también con el efecto que tiene el arte creado por seres humanos, con todas sus maravillas y también sus fallos. Esta obar la crea un autor de Estados Unidos a finales del siglo XIX, y se publica en 1900, transformando el mundo del cine, y siguiendo aún hoy cambiando la vida de muchas personas. Eso es algo que el arte creado por IA no lo va a conseguir.

Eso se suma, en su novela, a otras figuras del mundo de la cultura que toman la realidad como análisis o herramienta. ¿Hace un alegato a que el arte no es sólo belleza y entretenimiento?

El arte es urgente, y a veces se piensa que es algo accesorio. Nos da otra velocidad, otros ojos para mirar, nos transforma en realidad y lo necesitamos tanto como comer o tener una casa. Cada vez vemos más uso de IA en creaciones, y estoy muy opuesta a eso, porque el arte que transforma vidas es el que hacemos los seres humanos. Un mundo sin arte sería un mundo realmente gris, y si no lo tuviéramos nos daríamos cuenta del tremendo vacío, del error gigante.

«El mago de Oz» no deja de ser literatura infantil.

Y como pasa con la buena literatura infantil, nos habla de la sociedad, de la realidad. Si uno piensa en «Las Crónicas de Narnia», «Peter Pan» o «Alicia en el país de las maravillas», son grandes obras literarias que muestran una imagen de su época, de las cosas que se creían o soñaban en ese momento. La literatura infantil es importantísima, tiene un poder transformador tremendo, y muchas veces los autores escriben porque se encontraron de niños con algún libro que les voló la cabeza.

Uno de los personajes de su novela es una niña apasionada con Judy Garland, que quiere ser actriz... y también sufre los caprichos de la industria del cine.

Garland siempre quiso ser actriz, pero después su madre tomó el control de las cosas, hasta el punto de decir que ella era la verdadera bruja malvada del oeste. A diferencia de muchos casos en Hollywood en los que no se quiere envejecer, Garland sí quería. Pero le ponían corsé o le apretaban los pechos para que pareciera una niña de 13 años. No tuvo identidad, fue pasando de rol en rol sin finalmente saber quién era realmente, y tratando de satisfacer las expectativas de otras personas. Ella decía que su canción favorita eran los aplausos. En mi novela quise contar una historia que es bastante triste con colores luminosos, mezclando esta obsesión apasionada por el cine y por el arte.

"Los libros de Oz se prohibieron en EE UU porque se veían como una utopía comunista"

María José Navia

En su escritura ha habido mucha investigación y algún parentesco inesperado.

Uno de los disparadores de esta novela fue que, cuando me leí todos los volúmenes de Oz, empecé a investigar y me enteré de que el primer guionista al que le pasaron el libro para adaptarlo al cine fue German Mankiewicz, que fue primo de mi bisabuelo. Luego, fueron años de investigar, leer, ver películas... Viajé a Chicago a la casa de Frank Baum, también a la de O’Keeffe, fui al parque de diversiones perdido en mitad de las montañas de «El mago de Oz», que abre tres fines de semana al año... Ha sido un proceso de vida.

La inteligencia del espantapájaros, el corazón del hombre de hojalata y la valentía del león. ¿Cómo llegan a esta época despersonalizada y de tecnologías pasivas estos símbolos?

Es bonito pensar que son personajes que creían que les faltaban esas cosas, pero finalmente no es así. Hoy ocurre parecido, pues hay una urgencia de buscar sentido a las cosas. Hay muchas cosas despersonalizadas que dan terror, sobre todo la IA, que nos está convirtiendo en espantapájaros. Le estamos dando mucho poder a las máquinas cuando, al final, no va a venir ningún mago a salvarnos.

¿Hay que ser menos pasivos?

En ese sentido Dorothy fue muy revolucionaria en su época, porque en general en los libros infantiles si había un personaje que fuera niño o niña era por lo general de clase alta, sofisticada. Pero Frank Baum decidió traer los cuentos de hadas a EE UU con cosas muy propias de este mundo. Dorothy es huérfana, vive en una realidad muy triste, con mucha carencia material, y no necesariamente se quiere ir a explorar el mundo, sino que llega un tornado que le lleva a estas aventuras. Es un personaje que no tiene cualidades de heroína, y sin embargo lo es. Es un lindo mensaje, porque nos hace ver que no paramos de volver a Oz.

© PHOTOGRAPHERS

Entrevista por su libro El cielo sobre las nubes a María José Navia. David Jar

© PHOTOGRAPHERS

Entrevista por su libro El cielo sobre las nubes a María José Navia. David Jar

Puentes y aeronáutica: la colección ingenieril del Prado

27 October 2026 at 01:45

Al fondo de «La Torre del Oro», de David Roberts, se percibe la silueta del puente de Barcas de Sevilla, una estructura construida por los almohades en el siglo XII, a partir de barcas amarradas entre sí por unas gruesas cadenas que sostenían los tablones que conformaban la pasarela. Fue la única unión entre esta ciudad y Triana durante casi 700 años. También en un detalle del «Luis XIV» de Hyacinthe Rigaud, se aprecia el histórico puente de Jambes sobre el río Mosa, al pie de la actual Bélgica. Y en la «Vista de Zaragoza» de Martínez del Mazo se muestra el puente de Piedra arruinado a causa de la tremenda crecida del río Ebro en 1643. «La presencia de la ingeniería en el arte nos habla del grado de desarrollo de la sociedad del momento, o del ojo del artista capaz de fijarse en infraestructuras importantes e interesantes para su creación», explicaba ayer Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, durante la presentación de un nuevo itinerario. Hasta el 21 de febrero, el visitante podrá observar la colección permanente desde un nuevo ángulo: «La ingeniería en el Prado: un puente entre el arte y la técnica».

Las pinturas mencionadas al inicio de este artículo son algunas de las 29 obras que componen esta nueva perspectiva, piezas en las que caminos, puentes, puertos, molinos, recintos fortificados y otras infraestructuras ocupan un lugar destacado. Desarrollado en colaboración con la Fundación Fhecor, y comisariado por los ingenieros Javier León y Francisco Javier Fernández, el itinerario se extiende por las tres plantas del Edificio Villanueva, y abarca obras de entre el siglo XV y finales del XIX. «El objetivo era difundir que la ingeniería está en todas partes, es algo evidente de la vida diaria, y lo mismo ocurre en el Prado», resume Fernández, matizando que la selección se ha realizado «de manera que hubiese un recorrido lógico por las diferentes salas del museo, y que no fuesen las grandes obras de la colección que ya todo el mundo visita».

Se incluyen así pinturas tan dispares como «El Tránsito de la Virgen», de Andrea Mantegna –incluye el puente que constituía la entrada principal a Mantua–, «Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez», de Antonio Carnicero –representa una obra de ingeniería aeronáutica, inédita en el XVIII–, o «La pradera de San Isidro», en la que Goya incluyó el puente de Segovia y el pontón de San Isidro de Madrid. Unas piezas que responden, dicen los comisarios, a tres bloques. En primer lugar, el que agrupa las obras donde la protagonista absoluta es la ingeniería, como en «El puente de Martorell», de Mariano Ramón Sánchez. Por otro lado, están las obras donde la ingeniería desempeña el papel de testigo mudo de la escena principal, como es el caso de la pintura de Goya. Y el tercer bloque es el que requiere de un mayor nivel de observación, pues son aquellas en las que encontrar la ingeniería resulta todo un reto, pues está prácticamente oculta. «Es muy interesante este último grupo, nos hace preguntarnos qué quiso el artista al incluir esos detalles», apunta Fernández, refiriéndose al que se cree como el Puente Buriano de Arezzo en la «Mona Lisa» del Prado, del taller de Da Vinci.

© Museo del Prado

«Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez», obra de Antonio Carnicero

© EFE

Presentación de 'La ingeniería en el Prado: un puente entre el arte y la técnica', una nueva mirada sobre sus colecciones
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