Burning: «Hemos arañado el cielo, pero hemos visto el infierno»
En 1991, Burning se hallaban en una encrucijada. Habían sido, desde mediados de los 70, los inventores del molde del rock en español. Por actitud y por hábitos, eran los más directos representantes carpetovetónicos del rock stoniano con acento cheli. La banda de La Elipa habían abierto la puerta, pero tuvieron menos suerte que Tequila. Durante la década de los 80, Pepe Risi, Toño Martín y Johnny Cifuentes bregaban en las mil noches de Madrid, pero el grupo, de exquisita reputación callejera, entra en la atonía. «Éramos un grupo minoritario. Tocábamos en salas, lo que estaba de puta madre y teníamos algunos discos, pero no nos conocía demasiada gente», dice Johnny Cifuentes. Los problemas con la heroína empujaron a Toño fuera del grupo y los discos que menciona el teclista de la banda apenas lograron eco. Sin embargo, el repertorio construido a lo largo de los años sumaba una veintena de temas inmortales que quizá hubieran merecido mejor suerte. «Paco Espínola tuvo la idea. Él nos propuso hacer algo nunca visto en el rock en España: juntar a un montón de gente en un escenario para tocar nuestros temas. Y fue la locura», dice Cifuentes sobre dos noches que quedaron inmortalizadas en el «Directo» de Burning que catapultó a la banda hasta el siguiente infortunio. Porque nada en la historia de la banda ha sido sencillo: el mismo año que grabaron su redención había fallecido Toño debido a una sobredosis.
Aquel álbum hizo historia: «Fue como una patada el culo», dice Cifuentes de un trabajo que corrió como la pólvora gracias a un ramillete de canciones inmortales y unas colaboraciones, de Rosendo a Loquillo, de Los Secretos a Miguel Ríos, pasando por Antonio Vega y Sabina, de auténtico lujo. «Imagínate los camerinos con esas personas...», dice el único superviviente de la banda tronchándose de risa y negándose a entrar en detalles. «Hay gente que no está con nosotros pero se ha quedado para siempre. Alguna vez lo pongo. Es el trabajo que nos abrió la puerta a los estadios y las plazas de toros, a los grandes festivales. Para nosotros y para la gente, el disco fue especial». No es solo que en su día fueran populares: la interpretación de «Una noche sin ti» de Pepe Risi se sigue viralizando cada cierto tiempo. Coincidiendo con el 50 aniversario de la banda, Cifuentes y su compadre Nico Álvarez tuvieron una feliz ocurrencia: volver a grabar, en el mismo orden, y en directo de nuevo, aquellas canciones. Acaban de publicar un nuevo «Directo» grabado en la sala La Riviera de Madrid en marzo de 2024.
Filo de la navaja
La banda celebra medio siglo de historia. «Esto nace, como todo el mundo debe saber ya, por una serie de gente de barrio que quiere salir de él y hacer lo que admiran. Tuvimos la suerte que el denominador común de todos era que nos gustaba la misma música. Por eso yo creo que también ha durado tanto en el tiempo, con ese sonido que no es ni demasiado duro ni demasiado blando, que es como un rollo filo de la navaja y por eso nos mantenemos ahí después de un montón de años y lo controlamos, estamos a gusto», dice Cifuentes, que recuerda el momento en que todo empezó. Ocurrió gracias a una persona clave para la música popular española. El productor Gonzalo García Pelayo fue su «descubridor» cuando trabajaba en el sello Gong de la discográfica Movieplay. Entró en su camerino y les preguntó si querían grabar un disco, que apareció en 1974. «Ese fue el momento donde dijimos: vamos a por ello, estamos en la película», recuerda el cantante de la banda. Conocieron la felicidad, pero apenas siete años después del «Directo», la muerte de Pepe Risi hirió de muerte a la banda: «Hemos arañado el cielo, pero hemos visitado el infierno», confirma el superviviente, que corrobora: «También nos lo hemos pasado estupendamente. Me preguntan mucho qué tal vivíamos bajo la dictadura de Franco. Y yo siempre vacilo: ‘‘¿De quién me hablas?’’. Íbamos a lo nuestro y aquello nos costó más detenciones, más noches en comisaría. Pero yo vivía para el rock and roll».
Por si alguien no lo sabe, el repertorio de Burning (pronúnciese por indicación expresa de Cifuentes «búrning», con media sonrisa chuleta y nada de «bárning», porque esto no es Londres, es mi barrio) incluye cimientos de la actitud rockera como «Mueve tus caderas», «Una noche sin ti», «No es extraño», «No pares de gritar», y las inmensas «¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?», que en el nuevo lanzamiento aparece interpretado con Coque Malla, o «Esto es un atraco», junto al recientemente fallecido Jorge Ilegal. «¿Cómo podemos hablar de eso, de él?», se pregunta el vocalista. «Ya le conocías. Apareció la noche de la grabación diciendo: ‘‘Joder, sois unos malvados’’. Con sus coñas, gritaba, ‘‘me las voy a follar a todas’’ –ríe Cifuentes y casi se nos escapa una lágrima–. Y luego la nada, un golpe seco». Burning no piensa en la parca, sino en mantener el pulso de longevidad a los Stones. «Cada día me afeito mirando una foto de Keith Richards y esas autopistas que tiene por la cara y le digo: ‘‘Estamos muy bien, ¿eh?’’. Ellos son nuestros ídolos y nunca lo hemos ocultado. Es lo que hemos mamado y siguen estando ahí. Y si ellos están, el horizonte para mí es el siguiente escenario, la próxima canción. Volver a tocar», dice evitando cualquier conversación trascendental. La madurez no se concibió para el rock & roll. «Uf, yo he tenido algunas cagadas... todavía me recuerdan que dije que un tío, con más de 30 tacos, ya es una mierda. Pero cuando eres un chavalote cruzas siempre el telón de acero». Es decisión.


© PHOTOGRAPHERS
© Jesus G. Feria.


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