De analizar estadísticas y supervisar a los grandes bancos a aliviar el bolsillo de los ciudadanos: ¿para qué sirve el BCE?
La sede del Banco Central Europeo está en Fráncfort, a orillas del río Meno. Un emplazamiento nada casual. El Tratado de Maastricht sentó las bases de la creación de la Unión Europea, la moneda única y el Sistema Europeo de Bancos Centrales y, con la instalación del BCE en la ciudad alemana, este heredó la credibilidad monetaria del Bundesbank (a apenas cuatro kilómetros de distancia), uno de los bancos centrales más influyentes del mundo gracias a su independencia política y a una férrea orientación hacia la estabilidad de precios. Una herencia que sirvió como aval para que muchos países se sumaran al proyecto europeo y que, a día de hoy, sigue siendo el principal objetivo del BCE.

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