Los hechos ocurrieron en la calle Villamanín, en el barrio madrileño de Batán. Una mujer de 42 años fue víctima de una agresión y un robo cuando se dirigía a recoger a sus hijos al colegio. Según pudo saber este periódico, en torno a las 16:00 horas, dos menores la abordaron para robarle. Uno de ellos habría permanecido vigilando mientras el otro intentaba arrebatarle el bolso.
Al no conseguirlo, el presunto agresor optó por tirar con fuerza de la cadena que la mujer llevaba al cuello, provocándole varios arañazos. Tras el asalto, uno de los implicados huyó del lugar, mientras que el otro fue retenido por la propia víctima y varios viandantes que intervinieron para impedir su fuga.
Durante la retención, el menor habría respondido a los vecinos con acusaciones de racismo, pese a que, según los datos aportados, uno de los ciudadanos que participó en su inmovilización era de origen latinoamericano.
Una vez que la Policía acudió al lugar de los hechos, el menor reconoció que ambos eran de nacionalidad magrebi y estaban alojados en el albergue juvenil de la Casa de Campo. Este centro fue reconvertido hace siete años por el Gobierno de la Comunidad de Madrid en un centro para acoger a menores extranjeros no acompañados.
Con todo, el caso habría quedado sin consecuencias penales para el menor tras la realización de una prueba de determinación de la edad que, según los datos aportados, concluyó que era inimputable. Este extremo, así como las circunstancias exactas de la intervención policial y la situación legal de los dos menores, está pendiente de confirmación oficial.
Hay que recordar que, en España, los menores de 14 años son penalmente inimputables, lo que significa que la ley presume que no tienen madurez suficiente para ser juzgados ni castigados por un delito.
La asociación Mayores y Familia denuncia la situación que, a su juicio, sufren los vecinos del entorno del albergue. «Llevamos años esperando a que la Comunidad de Madrid cumpla con su promesa de devolvernos el Albergue Juvenil que nos robó a los madrileños hace más de siete años, mientras tanto sufrimos las consecuencias los vecinos», señalan desde la entidad.
La asociación vuelve así a poner el foco en el uso de estas instalaciones de la Casa de Campo y en la reivindicación de que vuelvan a su función original, una demanda que, según sostiene, lleva años pendiente de respuesta por parte del Gobierno regional.
Francisco Martín se despidió ayer de la Delegación del Gobierno, reconociendo «aciertos y errores», y agradeciendo la confianza depositada por Pedro Sánchez, a pesar de las filtraciones que hablaban de un malestar por su parte al ser excluido de las listas de Madrid para el 29N. Sea como fuere, el relevo lo toma Pilar Trinidad, hasta ahora subdelegada, que también heredará la «patata caliente» que le ha dejado el ya exdelegado: la acampada en la Puerta del Sol contra la subida del precio de la vivienda.
Tras abandonar el cargo y quedar fuera de las listas al Congreso y al Senado, Martín deja de estar sujeto al aforamiento que le correspondía. Las posibles causas penales pasarían, en principio, a los tribunales ordinarios, siempre que no concurra otro fuero especial. De momento, el frente legal que se le abre a partir de ahora es, por lo menos, doble: por un lado, la ya conocida querella de Vox, que le atribuye una omisión del deber de perseguir delitos y una prevaricación administrativa; por otro, la anunciada por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ayer en el Pleno ordinario celebrado en Cibeles.
«Hicimos el requerimiento administrativo y por, pura coherencia jurídica, tenemos que esperar a la finalización de ese plazo. En caso de que no se haya levantado la acampada de Sol, ejerceremos acciones penales», afirmó el alcalde, que celebró el adiós del, en su opinión, «comisario político» de Sánchez.
¿A qué penas se enfrentaría de prosperar las denuncias? De acuerdo con el artículo 408 del Código Penal, la autoridad o funcionario que, «faltando a la obligación de su cargo», dejara intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurriría en una pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público de seis meses a dos años.
Prevaricación administrativa
Por otro lado, el delito de prevaricación administrativa, recogido en el artículo 404 del Código Penal, castiga a la autoridad o funcionario público que, «a sabiendas de su injusticia», dicte una resolución «arbitraria» en un asunto administrativo. La pena prevista es de inhabilitación especial para empleo o cargo público de nueve a quince años, además de la inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo.
A estos frentes se suma el de CEIM Confederación Empresarial de Madrid. La patronal presentó el pasado 22 de octubre un requerimiento ante la Delegación del Gobierno solicitando la adopción de «medidas concretas, graduales y proporcionadas» para compatibilizar en la Puerta del Sol «el ejercicio del derecho fundamental de reunión con la seguridad ciudadana, la salubridad, la movilidad y el normal desarrollo de la actividad económica». En un nuevo comunicado, difundido el pasado lunes, una vez confirmada la salida de Martín, la patronal reclamó el fin de la protesta antes de las 00:00 horas del 13 de noviembre, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral de las elecciones generales.
«La preocupación del tejido empresarial afectado se intensifica a medida que se prolonga la situación. Los datos trasladados por las distintas asociaciones empresariales y empresas afectadas evidencian un perjuicio económico y operativo creciente», señalaba CEIM. Así, la asociación empresarial abría la puerta a una posible denuncia por los daños económicos del comercio. La Confederación de Comercio Especializado de Madrid (Cocem) y el Gobierno regional calculan los perjuicios en torno a 25 millones de euros, mientras que el Ayuntamiento de Madrid eleva la cifra hasta los 30 millones. No se trata de grandes cadenas; hablamos de comercios de proximidad que, como recordaban desde Cocem, atraviesan una «situación crítica» en la ciudad de Madrid: en el último año han desaparecido más de 6.000 establecimientos.
Por otro lado, la protesta, que acaba de cumplir un mes, afronta estos días dos nuevas dificultades: por un lado, la presunta comisión de un delito de agresión sexual; por otro, la apertura de diligencias por parte de la Fiscalía para investigar posibles delitos de odio contra la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.
Sea como fuere, la acampada amaneció ayer con menos tiendas que en sus inicios. Sin embargo, tal y como manifestaron los organizadores, la protesta «sigue y seguirá», aunque se retiren tiendas para facilitar el paso en Arenal o Preciados o el acceso a la «ballena» de Cercanías de Sol.
El Fiet se celebra desde 2002 en Vilafranca de Bonany, un municipio sin plazas turísticas donde una red de voluntarios que alojan a las compañías que viajan a Mallorca resulta clave para mantener en pie uno de los eventos más importantes del calendario teatral español
Barro, cal y tres colores: el universo del 'siurell' que fascinó a Joan Miró
Media mañana en una biblioteca. Pública, pequeña, de pueblo. Está vacía de lectores y estudiantes, pero no deja de entrar y salir gente. Se presentan ante un mostrador, dejan sus datos, recogen una acreditación, que se cuelgan al cuello, y unos folletos, que guardan en una bolsa de tela. La bolsa es un cartel al hombro que ayuda a entender lo que ocurre. Sobre la tela azul clarito, un trapecista se descuelga bocabajo frente a unas ventanas, la mayoría con las persianas abiertas. Debajo del trapecio hay un verso del poeta Joan Alcover: Beneïda l’hora que m’ha duit aquí. Eso mismo –bendita la hora que me trajo aquí– debe pensar Anna Palacios cuando una de las dos mujeres que le han atendido en el mostrador marca un número de teléfono y pregunta por Catalina Bover Nicolau: “Cati, ¿estás en casa? ¿Sí? Ahora te mando a tu invitada. Sí, acaba de llegar desde Palma en bus. En diez minutos más o menos la tienes allí”. Un cuarto de hora más tarde, Cati y Anna se sentarán en dos butacas al aire libre y charlarán –una, en catalán del Pla de Mallorca; la otra, en catalán de las Terres de l’Ebre– como si fueran amigas. De toda la vida. En realidad, se acaban de conocer.
Por alumbrar una escena así podría matar el creativo encargado de escribir un anuncio de una plataforma de alojamiento turístico consciente, pero el encuentro entre Cati y Anna no es ficción. Fue uno entre los muchos que se produjeron este fin de semana en Vilafranca de Bonany durante el Fiet, la Fira de Teatre Infantil i Juvenil de les Illes Balears. Es un milagro altruista en tiempos del turbocapitalismo: si este municipio mallorquín que apenas roza los 4.000 habitantes puede organizar un fin de semana de cuatro días lleno de obras, montajes y espectáculos de calle es gracias “a la red de generosidad de cientos de personas que, entre otras cosas, abren las puertas de sus casas para que entre el teatro”.
Si este municipio mallorquín que apenas roza los 4.000 habitantes puede organizar un fin de semana de cuatro días lleno de obras, montajes y espectáculos de calle es gracias 'a la red de generosidad de cientos de personas que, entre otras cosas, abren las puertas de sus casas para que entre el teatro', comenta el vecino Joan Gomila
Catalina Bover, derecha, lleva años ofreciendo techo y cama a los profesionales del teatro que viajan a Vilafranca con motivo del Fiet y este año ha alojado a Anna Palacios.
La frase la dice –frente a un plato de pollo asado con tumbet, todavía sin empezar, y ya son casi las cuatro de la tarde– Jaume Gomila. Este médico es una de las caras visibles de Sa Xerxa, la entidad sin ánimo de lucro que impulsa un festival que acaba de celebrar su vigesimoquinta edición. “El primer año, 2002, fueron sólo diez obras, todas de compañías de aquí, excepto una que vino de Catalunya”, explica Gomila. “Gustó tanto que, además del Ajuntament, muchos vecinos de Vilafranca se hicieron suyo el Fiet. Desde el principio, colaboran vendiendo entradas en las taquillas, haciendo de jefes de sala, ayudando en la logística, poniendo el cartel del festival en su balcón o decorando su calle… Sin ese voluntariado, esta idea no podría perdurar. Yo mismo me cojo vacaciones para poder estar en la feria, pero lo hago con mucho gusto. El teatro, desde que empecé a practicarlo de joven en Manacor, de donde soy, con el grupo Capsigranys, es mi pasión”.
Yo mismo me cojo vacaciones para poder estar en la feria, pero lo hago con mucho gusto. El teatro, desde que empecé a practicarlo de joven en Manacor, de donde soy, con el grupo Capsigranys, es mi pasión
Joan Gomila— Director de Sa Xerxa y vecino del pueblo
El director de la feria cuenta cómo la penúltima crisis económica les hizo perder el descuento con el que les obsequiaba una cadena hotelera en el mismo momento que muchas subvenciones se esfumaban: “2013 fue el momento clave para el Fiet. A partir de ahí, muchos de los profesionales que venían de fuera se empezaron a quedar en las casas de la gente del pueblo”. Una red que ha ido creciendo. Ya son unas treinta casas las que se abren, todas en Vilafranca. Que buena parte de aquel voluntariado se entusiasmara con la idea de alojar durante un finde largo a un actor, una dramaturga, una directora, un productor, un marionetista o una programadora “reforzó la esencia de la feria”, recalca Gomila.
Una de las obras representadas en el teatro del pueblo.
“Tenemos patrocinadores, pero el Fiet no sería viable si los vilafranquers no lo sintieran como parte de su identidad y eso creo que ocurre porque este pueblo es relativamente joven, se fundó hace menos de cuatrocientos años segregando tierras que pertenecían a Manacor, Petra o Porreres. Eso creo que hace que la manera de ser de la gente de aquí sea muy cooperativista”, añade. Así llegaron las producciones internacionales –este año, de Brasil, Francia o Dinamarca–, los premios –en 2022, coincidiendo con el veinte aniversario, cayeron el 31 de Desembre de la Obra Cultural Balear, el Jaume II del Consell de Mallorca, y el Premio Nacional del Ministerio de Cultura– y el reconocimiento de unos profesionales que, además de las jornadas que el propio Fiet organiza, siguen hablando de teatro cuando se para a comer.
'Que buena parte de aquel voluntariado se entusiasmara con la idea de alojar durante un finde largo a un actor, una dramaturga, una directora, un productor, un marionetista o una programadora “reforzó la esencia de la feria', recalca Gomila
El almuerzo colectivo puede celebrarse en la residencia de mayores o, como es el caso, en el bar del campo de fútbol municipal. Entre albóndigas con patatas, coques de trempó, cafésy vecinos que, al filo de las tres y media, comparecen para echar la partida de truc, el juego de cartas por excelencia de la Mallorca agro, se cultiva un networking bien interesante. Unos han venido a representar y otros, a presentar una idea que todavía hierve en la cazuela. Es el caso, por ejemplo, de Ses Honorables Virtuts Il·lògiques: Diego Martínez y Jèssica Ferrer –los ibicencos detrás de este dúo que mezcla música y poesía con gotas de clown– no esconden que les haría “mucha ilusión” entrar en la parrilla de un evento que se ha puesto a la altura de las citas en las que se inspiró –como la Mostra Igualada– sin perder su espíritu de pueblo. De pueblo sin problemas de alojamiento, aunque sólo cuente con 280 de las 412.000 plazas de alojamiento turístico legal que existen en Mallorca.
Vilafranca de Bonany adorna sus calles para celebrar su feria de teatro infantil y juvenil.
“¿Cuántos hoteles tiene Vilafranca?”
–Porque… ¿cuántos hoteles tiene Vilafranca?
–¡Ninguno! Aquí sólo hay un agroturismo.
–Si no nos alojarais, ¿dónde nos tendríamos que quedar?
–No lo sé… pero si os quedáis en nuestras casas es porque estamos encantadas de que vengáis. A mí me gusta conocer gente.
Gemma Ros –productora de la compañía catalana La Tresca i la Verdesca– y Sílvia Artigues Vilanova –su anfitriona durante el Fiet– están sentadas en un salón amplio. Sofás bajos y cómodos, estanterías llenas de libros y máscaras de dimonis [demonios], fotos de viajes adornando las paredes, y unas ventanas cerradas que filtran una luz otoñal blanca, agradable, cálida. Desde hace un par de años, la casa de Sílvia es una de las treinta que se abren para colaborar con el Fiet.
Un grupo de escolares pasa por delante de una casa engalanada con carteles del festival.
–Para nosotras es un privilegio tener una feria de teatro así en Vilafranca –le insiste Sílvia, la anfitriona–. Yo la he recorrido de pe a pa con mis hijos: cuando eran pequeños, comprábamos el bono de diez o quince actuaciones e íbamos enlazando obras. Ellos se volvían locos de la emoción; yo, también. Luego colaboré como jefa de sala. Ahora, que ya son mayores, echo una mano con el alojamiento.
–Yo ya te digo que el ambiente que me he encontrado aquí no lo he vivido en ninguna otra feria o festival de España –le explica Gemma–. En el Fiet puedes hablar con todo el mundo, puedes moverte con mucha libertad y desde que entras en Vilafranca sientes que el pueblo está en fiestas. Si lo comparas con la FiraTàrrega, que es un monstruo, te das cuenta de que hay mucha calidad y rigor en la programación, pero a una escala muy humana.
El ambiente que me he encontrado aquí no lo he vivido en ninguna otra feria o festival de España
Gemma Ros— Productora de la compañía catalana La Tresca i la Verdesca
Y Sílvia sonríe al escuchar a Gemma. Que el Fiet continúe celebrándose en el pueblo donde ha elegido vivir es una “prioridad”. Ella es palmesana –“por eso no tengo la ele tan profunda que pronuncian aquí”–, pero “al terminar la uni” decidió marcharse de la ciudad para poner un centro de psicomotricidad y vivir más tranquila en el pueblo del que procedía su familia, mucho antes de que los precios de la burbuja inmobiliaria empujaran a otros a seguir el mismo camino.
La iglesia parroquial de Santa Bàrbara es uno de los escenarios de un evento que dura cinco días y programa decenas de actuaciones.
De abuelos a madres, de madres a hijos
En una Mallorca cada vez más acelerada, Cati Bover saca con orgullo el carácter vilafranquer que antes describía Jaume Gomila. Según ella, que el pueblo no renunciara a la agricultura y la ganadería cuando se produjo el boom turístico está muy conectado a la “sed de cultura” que recorrió a su generación en los setenta y ochenta –Cati era maestra y se ha jubilado hace poco– y que se ha traspasado a la de sus hijos. Como si campo y curiosidad caminaran de la mano.
–Yo toda mi vida he visto gente en mi casa, mis padres eran una pareja muy amorosa, muy tranquila, y era normal alojar a personas que ni siquiera conocíamos, simplemente porque eran amigos de amigos de amigos. Esa forma de entender la vida se mezcló muy bien con el Fiet, que tiene su origen en la cesión que le hizo la parroquia al ayuntamiento: la antigua rectoría se convirtió en un teatro. Había que hacerlo funcionar y, Jaume Sansó, el alcalde que teníamos entonces, era un gran entusiasta del teatro y encontró a la gente ideal para que programara y lo gestionara. Son las mismas personas que siguen sacando tiempo de sus trabajos para levantar el Fiet cada octubre, y creo que es de valorar que un acontecimiento así lo siga organizando una entidad sin ánimo de lucro, que aunque se haya profesionalizado no se ha convertido en un promotor que se lleva una gran ganancia. Al revés, la feria mueve la economía de Vilafranca de una manera muy circular –le cuenta Cati a Anna Palacios, su huésped, que es vicepresidenta de la Xarxa d’Espectacles Infantil i Juvenil de Catalunya y se dedica a programar montajes desde Amposta, la pequeña ciudad en la que vive.
Anna Palacios recoge su acreditación como participante en el Fiet.
–A mí, que ya llevo cuatro años viniendo, y siempre me he quedado en casa distinta, esa generosidad es la que me fascina –le responde Anna–. Vivir el teatro es vivir también lo que hay detrás del telón. Quien piensa que el teatro infantil son obras para entretener a niños (cada vez más pequeños) se equivoca. Un titiritero puede representar una obra que llegue, de manera diferente, a todos los públicos. Porque la finalidad del teatro siempre será hacerte pensar y, a veces, pecamos de querer dejar ideas demasiado claras u obvias. ¡Y eso los niños no te lo compran!
A mí, que ya llevo cuatro años viniendo, y siempre me he quedado en casa distinta, esa generosidad es la que me fascina
Anna Palacios— Vicepresidenta de la Xarxa d’Espectacles Infantil i Juvenil de Catalunya
–Eso lo hemos notado hace un rato cuando hemos entrado en la iglesia a fotografiar y empaparnos del ambiente de una de las primeras obras que se representaban. El público estaba formado por alumnos de párvulos. Había música y sombras chinas, pero no parece fácil que niños tan pequeños mantengan la atención si no les interesa lo que ven.
–¡Si los niños son los que más espíritu crítico tienen, son más listos que el hambre! –exclama Cati– A mí me encanta que, en el alojamiento del Fiet, haya relevo y se animen a participar los hijos de quienes comenzamos a alojar a las compañías al principio. De niños, vivieron muy intensamente la feria y les ha dejado marca. A ti, Anna, te he preparado el cuarto de mi hijo, que ya se ha independizado (me voy a pasar el Fiet viendo obras con mi nieto). Yo te doy la llave y tú entras y sales cuando quieras.
–Anda, ¿y este piano tan bonito?
–Es de mi hermano, que se dedica a la música, pero como había estudiado Arquitectura. Él me hizo los planos de la casa…
Mark Carney has become one of the most watched figures on the international stage. The Canadian prime minister draws admiration and recognition for the way he has steered his country amid trade hostilities with the United States; also for the alliances he seeks to forge with other middle powers as the geopolitical landscape shifts. His predecessor, Justin Trudeau, also enjoyed high levels of popularity, though for different reasons. In fact, fame has followed Trudeau since birth, being the son of another prime minister — Pierre Trudeau, who served in the 1980s. Even though Justin Trudeau’s final years in politics were marked by an unstoppable decline from the summit, he has comfortably settled into a new stage of his life, and has not abandoned the public spotlight.
Enfrentarse periódicamente al escrutinio de decenas de miles de personas puede parecer una terapia de choque para la ansiedad social, pero el cantante Mora (Bayamón, Puerto Rico, 30 años) admite que hacerse fotos con seguidores aún se le hace cuesta arriba. “Lo hago porque sé que lo merecen, pero no lo disfruto”, confiesa. “Puedo estar cantando frente a 50.000 personas y no hay problema, porque no interfiere en mi espacio personal. Pero si estoy caminando por la calle y se me acercan dos, ya empiezo a sudar. Hay gente que quizás puede decir: ‘Este cabrón es un huelebicho’, pero no es que yo no quiera compartir, es que no tengo unas destrezas sociales muy buenas, que digamos”. Por eso, antes de convertirse en uno de los claros protagonistas de la escena reguetón moderna, Mora se situaba cómodamente en la sombra, como arquitecto de algunos de los éxitos que catapultaron a grandes nombres de hoy, como Bad Bunny (Dákiti o La difícil llevan su rúbrica), Karol G (la omnipresente El makinón),Eladio Carrión o Anuel AA.
Em França, onde tudo começa, a ideia é enfrentar o Estado burguês na rua, minorando “emergências” climáticas, palestinas e de género e voltando às causas sociais, para competir com a direita lepenista
Alberta will not follow Quebec’s path. According to the early results of Monday’s referendum, 76.5% of voters in the provincial government’s consultation chose the first option on the ballot: “Alberta should remain a province of Canada.” The second proposed holding a binding referendum on secession.
El Pleno del Congreso, con la abstención del PSOE, ha rechazado este martes admitir a trámite una proposición de ley de Sumar que buscaba prohibir a empresas y fondos de inversión comprar viviendas y reservar su adquisición exclusivamente a personas físicas.
Mientras en EEUU suenan todas las alarmas por la velocidad en el desarrollo de la IA, una de las voces más autorizadas de Europa apuesta por pisar a fondo el acelerador. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha reclamado que el Viejo Continente redoble esfuerzos a la hora de desarrollar su propio sector de la IA, además de un esfuerzo paralelo por integrar los avances realizados en EEUU. La máxima autoridad del Eurobanco considera que la apuesta de Europa por una industria propia es clave "para mantener suficiente autonomía y no ser arrastrados por los inconvenientes del mercado estadounidense".
Las tecnológicas estadounidenses están sufriendo en sus propias carnes las consecuencias de la oleada de temor ante la Inteligencia Artificial (IA). Después de que el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, reclamara nuevas medidas de seguridad en el ámbito de la IA y una ralentización del desarrollo de sus modelos más avanzados, las empresas más involucradas en la industria están experimentando caídas en Wall Street.
Este de calamares juega precisamente a otra cosa: buen sofrito, un fondo sabroso, el arroz en su punto y unos calamares que aportan carácter sin necesidad de más artificio. Una receta reconfortante, sencilla y muy agradecida, de esas que demuestran que un buen arroz caldoso no depende del lujo del ingrediente, sino de cocinarlo con mimo y dejar que el caldo haga su trabajo.