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Carmen, la viajera que sobrevivió al accidente de Adamuz y Urda

29 October 2026 at 18:35

Los ecos de la tragedia de Urda siguen sonando en la cabeza de toda España. Las 69 víctimas mortales contabilizadas hasta ahora han convertido el accidente en esta pequeña localidad toledana en uno de los peores de la historia del transporte ferroviario en nuestro país. Un golpe tremendo para las familias que han perdido a alguno de sus seres queridos, para los heridos que siguen luchando por su vida y también para los supervivientes.

Entre este último grupo destaca Carmen, una mujer que ayer fue una de las más afectadas en el Pabellón de Urda, donde recibió atención psicológica. Su caso es excepcional: hace apenas diez meses también sobrevivió al trágico accidente de Adamuz. En apenas 282 días ha vivido dos accidentes ferroviarios. Una coincidencia extraordinaria que, lejos de convertir su historia en una anécdota, plantea interrogantes sobre el impacto psicológico de enfrentarse dos veces a una experiencia límite.

Su historia se conoció gracias a Carmen García, una trabajadora de Cruz Roja desplazada hasta el lugar del accidente para atender a los afectados. En declaraciones a «En Boca de Todos», la voluntaria explicó que la superviviente no iba a hablar porque estaba «muy afectada». «No tiene daño físico, pero emocionalmente está muy afectada», señaló.

Porque no todas las heridas quedan a la vista. Algunas cicatrices se esconden en el interior y pueden tardar mucho más en sanar, especialmente cuando una nueva tragedia reabre recuerdos recientes. Así lo explica a LA RAZÓN la psicóloga Tamara Arroyo: «Vivir dos experiencias tan impactantes, tan graves como estas y tan próximas puede tener un efecto acumulativo. Es decir, el segundo suceso, el de ahora, puede que esté reactivando en ella recuerdos y sensaciones del primero, además de generar el propio impacto de este suceso».

Esa acumulación puede traducirse en dificultades para dormir, imágenes que regresan de forma involuntaria, sobresaltos, miedo o una persistente sensación de inseguridad. No significa que Carmen tenga necesariamente un trastorno concreto, pero sí que lo vivido merece atención. Tras una experiencia traumática, el cuerpo y la mente pueden seguir reaccionando como si el peligro continuara presente, incluso cuando la persona ya está a salvo.

A ese impacto se suma la dificultad de procesar lo ocurrido por segunda vez. El recuerdo del primer accidente puede mezclarse con las imágenes del segundo y hacer que ambas experiencias se alimenten entre sí. Por eso, Arroyo señala la importancia de ayudar a la persona a situarse en el presente, reconocer dónde está y recordar que, en ese momento, se encuentra en un lugar seguro. Son gestos sencillos que no borran lo sucedido, pero pueden ayudar a reducir la sensación de amenaza.

También pueden aparecer emociones difíciles de conciliar. Sobrevivir puede provocar alivio, pero ese alivio no elimina el miedo, la tristeza o la angustia. Incluso puede surgir culpa por seguir viva cuando otras personas han muerto o continúan heridas. Arroyo recuerda que sentir culpa no significa ser responsable de lo sucedido. Conviene distinguir entre las emociones y los hechos, y preguntarse qué estaba realmente bajo el propio control.

En esos primeros momentos, el entorno cumple una función esencial. Escuchar sin presionar, evitar frases que obliguen a «ser fuerte» o a mirar el lado positivo y reconocer el dolor son formas de acompañar. Una persona puede sentirse aliviada por haber sobrevivido y, al mismo tiempo, continuar sufriendo. No hay una única manera de reaccionar ni un plazo idéntico para todos.

La evolución, sin embargo, no siempre es lineal. Puede haber días en los que la persona parezca haber recuperado cierta normalidad y otros en los que una imagen, un ruido o un recuerdo desencadene de nuevo la angustia. En esos momentos, contar con un entorno que ofrezca seguridad, sin exigir explicaciones ni imponer plazos para pasar página, resulta fundamental. Recuperarse no consiste en olvidar lo ocurrido, sino en conseguir que el recuerdo deje de condicionar el presente.

La recuperación requiere tiempo, seguridad y apoyo. Mantener pequeñas rutinas, descansar y apoyarse en personas de confianza puede ayudar, igual que limitar la exposición repetida a imágenes del accidente. Si el malestar es intenso, empeora o interfiere en la vida cotidiana, conviene buscar ayuda profesional sin esperar a que transcurra un periodo determinado. Existen tratamientos específicos para el trauma, como la terapia EMDR, que pueden formar parte del abordaje.

La historia de Carmen no permite anticipar cómo evolucionará su recuperación ni qué necesitará en las próximas semanas. Sí recuerda que sobrevivir físicamente no significa salir indemne. Después de dos accidentes en menos de un año, el reto no es solo dejar atrás el lugar de la tragedia, sino recuperar poco a poco la sensación de seguridad.

© La Razón

Accidente de tren en Urda

El tramo de Urda ha sufrido al menos 10 incidencias en el último año, pero no estaba considerado como uno de los puntos negros del sistema ferroviario

29 October 2026 at 18:01
La mayoría de ellas están relacionadas con la señalización, ya sea por robos de cable o por motivos no especificados Leer

La mayoría de ellas están relacionadas con la señalización, ya sea por robos de cable o por motivos no especificados

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Mortes em colisão de trens na Espanha sobem para 69; brasileira fica ferida

O número de mortos na colisão entre dois trens em Toledo, no centro da Espanha, subiu para 69 nesta quinta-feira (29), enquanto equipes de resgate ainda vasculham vagões retorcidos em busca de vítimas. Entre os feridos, 57 permaneciam hospitalizados, segundo as autoridades. Este é o segundo choque fatal com trens de alta velocidade na Espanha neste ano. Leia mais (10/29/2026 - 09h52)

Espanha: equipes fazem buscas na esperança de encontrar sobreviventes

Logo Agência Brasil

Equipes de resgate vasculham vagões destruídos, nesta quinta-feira (29), na esperança de encontrar mais sobreviventes do segundo acidente neste ano na Espanha, envolvendo trens de alta velocidade. Até o momento foram registrados 69 mortos e mais de 100 feridos.

Equipes de emergência foram vistas carregando o que parecia ser um corpo, envolto em um cobertor, de um dos trens em uma área rural na província central de Toledo, depois que guindastes trabalharam durante toda a noite para retirar partes dos destroços do acidente ocorrido nessa quarta-feira (28).

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“As equipes de resgate ainda estão trabalhando com muito cuidado, pois ainda não podemos afirmar com certeza que não há mais vítimas presas nos destroços retorcidos”, disse Esther Padilla, porta-voz do governo regional de Castela-La Mancha, à TVE.

“Uma unidade canina foi mobilizada ontem. Eles voltarão hoje para garantir que ninguém mais permaneça lá”, acrescentou.

O governador regional, Emiliano Garcia-Page, informou que o número de mortos subiu para 69 e que restos mortais foram encontrados durante os trabalhos de resgate realizados durante a madrugada. Os trabalhos agora envolvem operações com guindastes, especialmente em um vagão que ainda estava tombado.

“Não acreditamos que possa haver mais vítimas sob esse vagão, mas digo isso com cautela”, afirmou.

Greve dos maquinistas

Enquanto isso, os maquinistas na Espanha seguem com uma greve previamente planejada para pressionar por mais investimentos na segurança ferroviária, um dia após o acidente ferroviário mais grave da Europa desde o descarrilamento ocorrido em 2013 em Santiago de Compostela, na Espanha.

O acidente, que se seguiu a outro em janeiro envolvendo as mesmas empresas ferroviárias na mesma linha, também abalou a campanha para as eleições antecipadas de 29 de novembro, com os líderes dos dois principais partidos da Espanha suspendendo eventos. 

O governo espanhol declarou três dias de luto nacional pelas vítimas do acidente em que um trem de alta velocidade colidiu com outro.

Entre os feridos, as autoridades informaram que 57 continuam hospitalizados.

O acidente desencadeou uma grande operação que, segundo o Ministério do Interior da Espanha, envolveu a mobilização de mais de 800 militares e policiais, mais de 200 veículos, três helicópteros, um posto de comando móvel, drones, unidades montadas e cães de busca.

Com o início das investigações, um juiz em Toledo proibiu qualquer pessoa que não estivesse envolvida em atividades de emergência, segurança, assistência médica ou judiciais de entrar no local do acidente, estabelecendo uma área de exclusão de 2 km, em ambas as direções, ao longo da linha ferroviária de alta velocidade Madri-Sevilha.

*(Reportagem adicional de Charlie Devereux, Corina Pons e Mireia Merino)

*É proibida a reprodução deste conteúdo.

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Manuel, vecino de Urda, fue de los primeros en llegar a socorrer a las víctimas del accidente: "Me vino Adamuz a la cabeza, temía una catástrofe igual"

29 October 2026 at 06:00

Manuel Ortiz llevó a su hija al colegio como cualquier otro día. No obstante, más allá de ser miércoles, no todo parecía igual. Sonaban sirenas alrededor de la localidad de Urda, el municipio toledano en el que vive, y se temía que algo malo estaba pasando, pero continúo normal y fue al centro médico. Tenía cita, pero "vio mucho revuelo" y se empezaban a escuchar las primeras informaciones: había ocurrido un accidente de tren.

"Enseguida me vinieron a la cabeza las imágenes de Adamuz, y me temía una catástrofe igual", cuenta a LA RAZÓN el toledano, asegurando que "me temía una catástrofe igual". Inmediatamente, cogió el coche y se dirigió al lugar del accidente. "Llegué a las 9:16, poco después de producirse. Fui de los primeros en llegar a la zona".

Y al llegar, se certificaron sus peores presagios. Poco antes de las nueve de la mañana de este miércoles, un tren de AVE impactó de lleno contra el último vagón de un tren Iryo, el cual permanecía parado en la vía por orden de control de transportes. El restablecimiento de la circulación había llegado al primero, pero en teoría no al segundo. Dos vagones cayeron por el terraplén en el que se encontraban en ese momento, camino a Los Yébenes, siguiente parada a la que no llegaron.

"Un error humano", dicen desde el Gobierno, asegurando que se trataba de un "fallo de comunicación". Mientras, desde el servicio de alta velocidad niegan la interpretación del Ministerio, asegurando que "no había llegado señal ninguna".

Una tragedia mayor que la de Adamuz

Hasta ahora, más de 65 muertos y decenas de heridos, muchos de ellos graves. Otros tantos desaparecidos que podrían estar entre los escombros, o bien en los cuerpos todavía sin identificar. Una tragedia todavía mayor a la de Adamuz, también en este año. Hace solo nueve meses, la localidad cordobesa lamentaba el fallecimiento de 46 personas. Una situación similar, misma línea de tren involucrada con tan solo unos kilómetros de diferencia.

"Sigo en shock, intenté ayudar en lo que pude, socorrer a los heridos. Ojalá alguien se haya podido salvar por mi ayuda". Manuel realizó varios viajes con su coche desde la zona cero del accidente hasta Urda para trasladar a las víctimas. Desde muy temprano, hizo todo lo que pudo durante el día de ayer. "El olor a catástrofe se palpaba en el ambiente, la situación era dantesca".

 

Como él, muchos vecinos de la localidad de Urda, de unos 2.400 habitantes, acudieron sin pensar a ayudar y hacer "lo que hiciera falta". Entre los vecinos urdeños quizás muchos se conocían, entre víctimas, no. Pero en una tragedia de este calibre, no hay nombres ni apellidos, solo personas a las que salvar su vida.

"Hemos ido todos a una. Somos un pueblo muy solidario. En cuanto me han visto, muchos me han seguido. Yo llegaba con el coche, tiraba del freno de mano y me tiraba de él casi en marcha. En ese momento te da igual todo. Y cada vez empezaba a moverse más gente".

Una de las víctimas era una joven procedente de Cantabria que viajaba en uno de los vagones. Era la última de una larga lista de personas que se socorrió, y consigo llevaba el móvil de una compañera, a la que no fue capaz de encontrar: "Su padre le estaba llamando al móvil, no daba con ella. Ha sido un momento muy duro, ojalá puedan localizarla".

© EUROPAPRESS

Dos trenes colisionan en la estación de Urda (Toledo)

Palomo cumple 10 años en la moda: “Karl Lagerfeld no fue muy amable conmigo. Beyoncé, sí”

29 October 2026 at 04:30

Hay pocas figuras en España reconocidas únicamente por su nombre –Raphael, Chenoa, Amaia, Rosalía, Ramoncín–, muchas menos reconocidas únicamente por su primer apellido y puede que solo una reconocida por el segundo. Todo el mundo sabe quién es Palomo, el personaje, pero no tantos que su nombre completo es Alejandro Gómez Palomo. Alejandro nació en Posadas, Córdoba, y tiene 34 años. Palomo ha cumplido diez como firma y también como gran personaje de la moda española del siglo XXI. Ha conseguido que una propuesta revolucionaria y desafiante llegue al gran público, a las pasarelas internacionales, a acuerdos con todo tipo de marcas y a los famosos más absolutamente famosos del mundo. Y el hombre detrás de Palomo, gracias a su presencia constante en medios, se ha convertido en una figura en sí mismo, uno de esos modistas que consiguen llegar a una audiencia que tal vez no sepa de patrones o costuras, pero reconoce el impacto cultural y las hechuras que definen a una estrella. En ICON hemos pedido a Palomo y a Alejandro Gómez Palomo, a los dos a la vez, que repasen los cinco momentos que han definido esta década que ha pasado desde el nacimiento de su marca.

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© © Fede Delibes (EL PAÍS)

Retrato de Alejandro Gómez Palomo.

Urda, un oasis de solidaridad en medio de un escenario «dantesco»

29 October 2026 at 01:00

La pequeña localidad toledana de Urda ha llenado titulares, minutos de radio y televisión y vídeos en redes por el accidente sufrido al chocar un AVE y un Iryo en la línea de alta velocidad que une Madrid y Andalucía. Un pueblo que ha hecho gala de eso tan español como es la solidaridad y la ayuda cuando la tragedia golpea con la fuerza con la que ambos trenes impactaron en las vías manchegas.

La respuesta vecina de Urda se ha convertido en el principal soporte de ayuda de los supervivientes del accidente en un primer momento. Más de 500 habitantes de este pueblo se han movilizado enseguida para ayudar en la medida de lo posible a quienes intentaban salir por su propio pie de ese amasijo de metal en el que se habían convertido los vagones de ambos trenes.

Uno de los primeros en llegar a la zona fue Manuel Ortiz, convertido en ángel de la guarda de las personas que intentaban encontrar ayuda en mitad del campo manchego. «He llegado de los primeros y al principio me he quedado un poco atrás, pero luego he llegado más a la zona cero. He llegado, he tirado del freno de mano y me he tirado del coche casi en marcha. Me daba igual todo. He ido a por ellos», recuerda este vecino de Urda, que ha dejado atrás su aprensión para ayudar «como habría hecho cualquiera».

Manuel, que se enteró después de dejar a su hija en el colegio y mientras estaba esperando a ser atendido en el centro médico, hizo de conductor de las víctimas al acercarlas a los centros habilitados para ayudar. Y entre sus pasajeros, se queda con una escena: «Me he llevado a una chica de Cantabria, que ha sido la última que me he llevado, que llevaba el móvil de una compañera a la que no era capaz de encontrar y el padre de esa compañera estaba llamando al móvil. Ha sido muy duro. Sigo en shock. He intentado ayudar en lo que he podido, socorrer a los heridos y si alguien se ha podido salvar por mi ayuda, mejor que mejor».

Ortiz se puso al volante de un coche que hizo varios viajes hacia el pabellón de Urda, donde decenas de vecinos se agolpaban alrededor de diferentes furgonetas que llevaban mantas, hielo, agua y sillas. Dentro esperaban otros tantos voluntarios como Elisabeth, que se enteraba en el gimnasio. No dudó en dejarlo todo. Volvió a casa y se puso al servicio de los demás, repartiendo comida y bebida. «La imagen que más me llama la atención de la gente aquí en el pabellón son las miradas perdidas. Eso te llega al corazón, esa mirada perdida de no saber dónde estás. Y también supongo que es la mirada perdida del horror de lo que han visto».

Otro de los vecinos de Urda que más se volcó en la ayuda tanto a las víctimas como a los servicios de emergencia fue Miguel, dueño del bar La Piscina. Un local que habitualmente abre para dar desayunos hasta las 12 de la mañana y que ayer no cerró sus puertas en todo el día. «No ha dejado de pasar gente. De hecho, nos hemos quedado sin pan para poder hacer más bocadillos. Ha sido una locura de día».

José Manuel Pastrana, sacerdote en Consuegra, tardó pocos minutos en ponerse la camisa y el alzacuellos y coger su coche para recorrer los 13 kilómetros que le separaban de Urda. No se quedó en el pueblo, sino que fue a la zona cero. «Desde el primer momento que llegas aquí todo es dantesco, toda la situación con cuerpos fallecidos, órganos esparcidos por distintos sitios. No tengo palabras para describirlo. Era el momento de estar y escuchar a quienes necesitaban ayuda. Ha sido incluso bonito poder hablar y atender a los heridos y que me pidan que rece por todos».

Efectivos de emergencia

La ayuda ciudadana fue fundamental hasta que llegaron los servicios de emergencia, que también se movilizaron en masa hasta Urda. La UME fue ejemplo de ello, duplicando el dispositivo inicial con 200 efectivos en la zona. Su principal objetivo era la localización urgente y el rescate de personas atrapadas, así como la estabilización del entorno mediante la apertura de vías de acceso y la retirada de elementos ferroviarios de gran tonelaje.

Para las labores de búsqueda y rescate intervinieron sobre el terreno un equipo de búsqueda técnica, un equipo cinológico, una Sección de Zapadores y un equipo de aeronaves pilotadas por control remoto, fundamentales para la inspección y reconocimiento visual de zonas de difícil acceso, según reconoció el Ministerio de Defensa.

Todo fue poco para intentar paliar los efectos de una tragedia que ha afectado a más de un centenar de personas y a sus familias.

Asimismo, la dimensión de la tragedia provocó la necesidad de colaboración por parte de las instituciones hospitalarias. Las víctimas del accidente fueron atendidas durante todo el día tanto en el pabellón de Urda como en centro de mando situado en el lugar del siniestro, así como en los hospitales de Toledo, Alcázar, Ciudad Real, Albacete y Madrid, que abrió las puertas de La Paz, 12 de Octubre, Getafe, Puerta de Hierro, La Princesa, Fundación Jiménez Díaz y Hospital del Henares, Hospital del Tajo, Hospital de Fuenlabrada y el Hospital de Torrejón, donde fueron trasladados los heridos durante toda la tarde del día de ayer.

Por su parte, Cruz Roja movilizó a unas 150 personas tras el accidente. Este dispositivo se centró en dos tareas: el apoyo psicosocial y la entrega de avituallamiento a los pasajeros que se quedado bloqueados a la espera de una solución a su situación. En estos momentos, las prioridades para Cruz Roja son la identificación de los fallecidos, así como el apoyo y acompañamiento a sus familiares y amigos, que buscan noticias tanto en la estación de Atocha como en Urda o en Toledo, según señaló a Ep el director de Emergencias de Cruz Roja Española, Íñigo Vila. Asimismo, el responsable de la ONG explicó que «siempre viene bien» y «es necesario» contar con donaciones de sangre.

Los heridos encontraban refugio en los hospitales y las familias que no tenían noticia de los suyos lo tenían en el colegio de Urda, que abrió sus puertas a quienes llegaban hasta el corazón de La Mancha preguntando por un hijo, un padre o un amigo del que no tenía noticias desde las 8 de la mañana. Las lágrimas eran sus compañeras de viaje, mientras esperan una llamada o un mensaje de esperanza después de una tragedia que ha vuelto a encoger el corazón de todo un país.

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