Democrats seek to weaken the Republican lead in state legislatures
Republicans control 10 more state legislatures than Democrats. That's where most laws on taxes, abortion, crime and schools are made.
(Image credit: Aimee Dilger)
Republicans control 10 more state legislatures than Democrats. That's where most laws on taxes, abortion, crime and schools are made.
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Unicaja ha obtenido un beneficio neto de 543 millones hasta septiembre, lo que supone un incremento del 8,1% ante el tirón del negocio y la mejora de los márgenes. Tras este resultado, la entidad ha decidido abonar un segundo dividendo de 6,42 céntimos por acción a cuenta de los resultados de 2025, cuyo pago está previsto para el 17 de diciembre. Este pago junto al abonado el mes pasado suman 382 millones, un 126% más con respecto al año anterior.
Los ingresos totales contabilizados en el periodo fueron de 1.629 millones, un 3,5% más. De esa cifra, el margen de intereses alcanza los 1.151 millones (+3%). En paralelo, las comisiones avanzaron un 1,3% con 397 millones. "La evolución del trimestre refleja la estabilidad de la capacidad de generación recurrente de ingresos de la entidad. La diversificación de las fuentes de ingresos y la gestión activa del balance permiten sostener la evolución favorable del margen, absorbiendo el incremento del coste de los depósitos en un entorno de tipos de interés al alza", explican desde el banco.
En el documento remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) destacan la evolución "favorable" de los negocios considerados prioritarios en el plan estratégico. En este sentido, el crédito a empresas despunta un 11,4%, frente al 3,5% de la media del sector, al tiempo que la financiación al consumo sube un 11,9%, avance que contrasta con el 0,6% registrado por el mercado. En la misma línea, los fondos de inversión avanzan por encima del sector (13,9%) y "reflejan el dinamismo comercial" del banco.
En cuanto a la nueva producción, destaca el incremento de nuevas hipotecas con un repunte del 30,5%, hasta los 2.851 millones. De su lado, la nueva financiación al consumo se coloca en los 753 millones (+33,4%) y la nueva financiación al sector privado alcanza los 8.091 millones (+18%).
Las inversiones vinculadas al plan estratégico 2025-2027 han provocado un aumento de casi el 5% del gasto, hasta los 674 millones. Dentro de esta partida destaca la externalización de determinadas actividades operativas y el plan de prejubilaciones que tiene en marcha para mayores de 57 años. Todo ello empuja la eficiencia, que mide la capacidad de un banco para generar ingresos utilizando la menor cantidad posible de recursos, por tanto, es mejor cuanto más baja es, en el 46%. En el tercer trimestre, el banco ha cerrado 23 oficinas, pero ha incrementado la plantilla total en 21 personas, hasta los 7.418 trabajadores.
Al término de septiembre, el banco contabilizaba en su balance un total de activos valorados en 97.860 millones (+2,4%). Más de la mitad de esta cifra se corresponde con préstamos y anticipos a la clientela, totalizando 50.930 millones (+5,1%). Unicaja ha reforzado su posición financiera y la tasa de morosidad cayó hasta el 1,8%, 41 puntos menos en doce meses, con una tasa de cobertura, porcentaje de créditos dudosos que un banco tiene cubiertos mediante provisiones, del 84%.
En los últimos años, Unicaja ha hecho un ejercicio por reducir los activos improductivos, denominados en la jerga NPA. Se trata de aquellos bienes o préstamos en balance de un banco que no generan ingresos, por el contrario, acarrean costes. En el periodo analizado, los activos improductivos se han reducido un 22,4%, hasta los 1.392 millones, con un descenso tanto en activos adjudicados como en crédito dudoso.
La evolución de la cuenta de resultados va en línea con lo establecido en su hoja de ruta, marcada por los mayores volúmenes de negocio, una creciente aportación de la gestión de patrimonios y seguros, así como mejoras en los indicadores de vinculación. A este respecto, los clientes vinculados superan el 41%, siete puntos más que hace un año con una cuota de mercado de cuentas nómina del 4,2%. El banco corrige en bolsa un 0,8% en la apertura, hasta los 3,14 euros.

CaixaBank bate las estimaciones con un nuevo récord de beneficio hasta septiembre. La entidad ha obtenido un beneficio neto de 4.962 millones en los nueve primeros meses del ejercicio, casi un 13% más interanual, apoyado en el tirón del negocio. La subida de los tipos de interés ha beneficiado al grupo, así como los mayores volúmenes que elevan el pago del impuesto sobre margen de intereses y comisiones (el impuesto al sector financiero) a 452 millones, ocho millones más que el año anterior.
El banco destaca el "sólido" crecimiento con unos ingresos récord. Al cierre del primer trimestre, esta partida se había incrementado un 4,4%, hasta los 12.656 millones. De esta partida, el grueso se corresponde con margen de intereses, que asciende a 8.186 millones (+2,9%), mientras que los servicios, que engloba gestión patrimonial, seguro de protección y comisiones bancarias repuntan un 7,7%, hasta 4,182 millones. En cuanto a los ingresos procedentes de la cartera de sus participadas llegan a los 349 millones, un 7,8% más interanual.
En conjunto, su volumen de negocio ha alcanzado los 1,16 billones al término de septiembre, al calor de la mayor financiación tanto de familias como de empresas, de tal manera que el crédito sano se coloca en los 397.469 millones. El segmento de empresas despunta un 11,4% y se erige como el que más crece, seguido de consumo (9,8%) y adquisición de vivienda (+7%). Dentro de la cartera hipotecaria, seis de cada diez préstamos están referenciados a tipo fijo cuando en 2021 apenas llegaban al 20%, justo antes del inicio del ciclo de subidas de tipos.
"Crecemos de forma sólida y equilibrada, ganando clientes y aumentando nuestra actividad. Y lo hacemos gracias a nuestra posición de fortaleza", indica el consejero delegado, Gonzalo Gortázar. El banco prevé distribuir 1.281 millones entre sus accionistas, equivalente a 18,44 céntimos por acción, pagadero el próximo 6 de noviembre. Esto equivale al 40% del beneficio neto correspondiente al primer semestre. El plan de dividendos establecido para 2026 recoge una distribución en efectivo de entre el 50 y el 60% de las ganancias a abonar en dos pagos.
El grupo acaba de superar los 21 millones de clientes entre España y Portugal tras sumar 480.000 nuevos usuarios en los últimos doce meses. De ellos, alrededor de 3,7 millones tienen contratados productos de ahorro de medio y largo plazo. La expansión del negocio se produce con una tasa de impago contenida después de que la morosidad se haya situado en el 1,76%. De su lado, la eficiencia, que mide la capacidad de un banco para generar ingresos utilizando la menor cantidad posible de recursos, por tanto, es mejor cuanto más baja es, se sitúa ligeramente por debajo del 40%.
Todo ello lleva a la rentabilidad sobre el capital tangible expresada en ROTE al 18,8%, un punto porcentual más que hace doce meses. "Seguimos avanzando en el proceso de transformación de CaixaBank con el objetivo de ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes. Estamos incorporando la inteligencia artificial y nuevas herramientas tecnológicas en toda la organización, con mejoras ya tangibles en la experiencia de cliente y en nuestra capacidad comercial", señala Gortázar.
Por filiales, imagin, su banco digital, cierra el tercer trimestre con 4,3 millones de usuarios (+9%) y un volumen de negocio de alrededor de 24.300 millones (+18%). En cuanto a BPI, su filial portuguesa, que controla en un 100%, registra también un aumento continuado del volumen de negocio (+7%) con avances en cuota de mercado. Su contribución al resultado roza los 340 millones entre enero y septiembre. CaixaBank corrige un 1,8% tras los resultados y cae por debajo de los 11 euros por título.


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La autora del excepcional ensayo 'El jardín contra el tiempo' publica una novela ambientada en la Roma de Cinecittà que remarca los paralelismos entre 'Saló' y 'Casanova' de Fellini
Pedro Almodóvar: “La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'”
A mediados de los años 70 del siglo pasado, Italia era un hervidero de creatividad cinematográfica. Los directores que han pasado a la historia rodaron durante aquella época algunas de sus mejores películas. Y algunos murieron asesinados, como en el caso de Pier Paolo Pasolini. Él es uno de los objetos de interés de Olivia Laing, que ha incluido dicho suceso en la trama de su segunda novela El libro de la plata, que la editorial Alpha Decay acaba de publicar en España traducida por Albert Fuentes.
Laing ha ambientado su libro en aquel momento para mostrar el ambiente efervescente de aquel sector dentro de Italia, pero también para advertir de lo que puede suceder en la actualidad. Quien se adentre en el libro conocerá a Nicholas –el único personaje inventado–, un joven inglés que comienza una relación con Danilo Donati, el reputado diseñador de vestuario y escenógrafo. En ese momento, él trabaja con Federico Fellini en Casanova, que se graba en los estudios de Cinecittà en Roma y su amante se convierte en aprendiz.
Gracias a esas enseñanzas, el británico descubre que la belleza puede ser una ilusión creada con recortes de cartón e ingredientes cotidianos como la sal o el azúcar. Y también que no todo es lo que parece. Como él mismo, que guarda un secreto que acerca la trama al thriller, aunque el libro no termine de serlo. Su periplo continúa hasta Venecia, donde Pasolini rueda la que será su última película, Saló o los 120 días de Sodoma.
“Danilo era un verdadero artista, increíblemente ingenioso, un coleccionista ecléctico —una especie de urraca que reunía todo tipo de objetos— y un visionario”, sostiene Laing. Sin embargo, su nombre no dice nada para una parte importante del público, pese a su importancia en las producciones. Pero eso no quiere decir que no fuese afamado en su entorno laboral y, de hecho, Laing quiso huir de la imagen de genio solitario, que le parece muy aburrida. En su novela, recreó cómo era su método, que era muy colaborativo tanto en el set como en su taller. “Fellini definía su forma de trabajar como ‘un cine de papel y tijeras'. Es un arte hecho a mano, fruto del trabajo conjunto de personas en una misma sala”, comenta a elDiario.es. Según su visión, en una época en la que la inteligencia artificial ha convertido la creación humana en algo “atomizado y alienante”, es una alegría recuperar esa forma de producir.

Laing tuvo la idea de la novela mucho antes de empezar a escribirla, concretamente mientras navegaba en un taxi acuático en Venecia. Y con la trama le llegó también el título: “Plata por el cine –que en inglés decimos ‘pantalla de plata’—, pero también ‘plata’ por las ilusiones, los espejos, los reflejos y los sueños”, desarrolla. Realizó muchos viajes a Roma y a Venecia desde Reino Unido para investigar y llegó a visitar incluso Cinecittà. Recopilaba la información que necesitaba en un cuaderno y, cuando llegó septiembre de 2024, se sentó y escribió el libro de rápidamente. Terminó antes de que acabase el otoño.
“Fue una experiencia ideal: podía salir a pasear por los jardines de Villa Borghese, igual que hace Nicholas, o acercarme al Tíber para observar qué color tenía ese día”, explica. Además, tuvo la oportunidad de estudiar el vestuario de Danilo Donati, que se encuentra en el barrio romano del Trastévere, y poco a poco, captó cómo era la ciudad en su época. Define la experiencia como “una forma de trabajar magnífica” y, según lo relata, no cabe demasiada duda.
Entre tanta figura italiana, Laing necesitaba un personaje que observara esa realidad desde un punto de vista ajeno a la idiosincrasia del país. De ahí sale Nicholas, que desde las primeras páginas se sabe que huye de algo con pinta de ser, como poco, complicado. “Me interesaba mucho la idea de una persona sumamente bella que irrumpe en la vida de los demás; es aceptada de inmediato, pero, a su paso, siembra el caos”, declara. Cuando se puso manos a la obra, se imaginó un personaje al estilo de El talento de Mr. Ripley, pero el suyo no es manipulador ni cruel. “Nicholas resulta ser una persona bondadosa, aunque profundamente herida y muy joven. Su ceguera es su mayor defecto: no percibe cuándo lo están manipulando y es incapaz de ver el peligro hasta que ya es demasiado tarde”, manifiesta.
La primera página de esta segunda novela de Laing está precedida de una cita de Federico Fellini: “Maquillarse es una derivación de nuestra modernidad. Así, lo soy todo y no soy nada. Soy lo que me invento”. Es un trasunto de definición de su personalidad, que la escritora –que se identifica como trans y no-binaria– considera como “el gran soñador, el poeta del deseo humano”. Le encantan sus películas aunque Casanova, que es la que se rueda en el libro, no es su preferida. Aun así, le resulta fascinante porque el realizador “se enfrenta a su propia relación con la seducción. Él percibe el vacío de ese estilo de vida, y la película es, a la vez, bellísima y está impregnada de una profunda repulsión”.
Curiosamente, esa cinta se rodó a la vez que Saló, de Pasolini. A Laing este detalle le parece muy interesante porque ambas “observan con horror la figura del libertino. Vivimos en la era del movimiento Me Too, con un sinfín de relatos sobre violencia sexual —desde el caso Epstein hasta el de Giséle Pelicot—, lo que convierte a ambas películas en obras más importantes y relevantes que nunca”. Además, hay una teoría sobre el asesinato de Pasolini que gira en torno al robo de las bobinas de dicha película y Laing descubrió que también habían desaparecido las de Casanova y que parte del equipo técnico había trabajado en las dos. Ahí, la autora se dio cuenta de que había encontrado el escenario de su novela.
Sin embargo, las dos cintas no tienen nada que ver entre sí ni en su parte visual ni en la forma de expresar las ideas que contienen. Saló es una adaptación libre de Los 120 días de Sodoma del marqués de Sade. Ambientada en los años finales del frente italiano de la Segunda Guerra Mundial, está cargada de violencia, sexo explícito y hasta consumo de heces. Obviamente, tuvo una recepción que osciló entre el escándalo y el aplauso, con más peso en la primera parte de la balanza. El director estaba en el punto de mira de la extrema derecha de su país por sus posicionamientos políticos y murió asesinado en Ostia en 1975. Aunque en aquel entonces se dijo que lo había matado un joven trabajador sexual al que conoció en un prostíbulo en Roma, lo más convincente es que fueron sus enemigos quienes terminaron con él.
“Él escribía sobre la corrupción y el auge del fascismo en Italia. Matarlo de esa manera supuso un doble asesinato: acabó con su vida, pero también destruyó su reputación. En realidad, enterró las advertencias que él estaba lanzando”, apunta Laing, que también firmó un artículo sobre el tema en The Guardian. Pero tampoco quería que su libro se centrase en este suceso, sino que fuese un personaje secundario “dentro de una historia de amor ficticia entre dos hombres. Solo al final del libro Pasolini pasa a ocupar el centro de la escena”.
El director cinematográfico advirtió antes de su muerte de la vuelta del fascismo. Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de la situación de la política actual, puede darse cuenta de que el italiano tuvo algo de oráculo. “Creo que él previó el tipo de auge de la derecha que estamos presenciando a nivel mundial en la actualidad”, reconoce Laing, que considera que Saló fue su advertencia sobre lo que podría suceder en una situación así. “Especialmente sobre los terribles peligros de la aquiescencia y la complicidad. Considero que los colaboradores y las víctimas —que parecen caminar sonámbulas— que aparecen en esa película tienen precisamente la función de alertarnos sobre esto”, remarca. El filme se tachó de pornográfico, en lugar de como una llamada a la acción y a la resistencia.
Construir un libro sobre un tema o personalidad que le interesa en ese momento de la vida es un modus operandi de Laing. Al repasar su bibliografía, en su mayoría títulos de no ficción, se encuentran ensayos como La ciudad solitaria: Aventuras en el arte de estar solo (Capitán Swing, 2016. Traducción de Catalina Martínez Muñoz), que elaboró cuando se mudó a Nueva York y sintió la sensación en carne propia. En El viaje a Echo Spring (Paidós, 2024. Traducción de Nuria de la Rosa Regot) indaga en la relación de los procesos creativos de grandes escritores norteamericanos con el alcohol, impelida por el alcoholismo de su padre. Y, también en 2024, se inspiró en la restauración de su propio jardín para intentar responder a la pregunta de si aún es posible vivir en un edén a lo largo de El jardín contra el tiempo. En busca de un paraíso común (Capitán Swing, 2024. Traducción de Lucía Barahona).
Su primera novela fue Crudo (Alpha Decay, 2019. Traducción de Albert Fuentes), con la que llegó al público de forma masiva. De hecho, formó parte de la lista de los 100 mejores libros del año del New York Times en la que, aunque parezca larga, no es tan fácil entrar. La protagonista es Kathy, una mujer de 40 años que está a punto de casarse. Pero en lugar de estar feliz, está muy preocupada por la situación política del momento –fue la época del primer mandato de Donald Trump y del Brexit– y se plantea si tiene sentido seguir adelante con sus planes de matrimonio.
Una duda que podría volver a surgirle a día de hoy –al fin y al cabo, Donald Trump vuelve a estar ahí– incluso con más potencia si se rememora lo que predijo Pasolini. “Él vio el regreso del fascismo mucho antes que nadie. Comprendió que, cuando volviera no tendría la forma de nazis con botas militares; vio que se fusionaría con el consumismo y el capitalismo, y que tendría efectos devastadores en el medio ambiente, la cultura y la sociedad. Comprendió que sería, a la vez, banal y brutal”, concluye Laing.
Director: Christopher Cartagena. Guion: Christopher Cartagena, Joan-Pol Argenter e Imanol Ortiz López. Intérpretes: Claudia Salas, Fariba Sheikhan, Eloy Azorín y Noah Casas. Duración: minutos. España, 2025. Terror.
Disforia: estado de ánimo de tristeza, ansiedad o irritabilidad. ¿Y quién no la padecería en un futuro mediato como este? El mundo se derrumba, una crisis económica a nivel internacional provoca manifestaciones muy violentas, las ciudades son saqueadas y los suicidios, como si fuera una especie de pandemia, se cuentan en el planeta por miles y miles porque «la muerte es una liberación», la única. Esther, con serios problemas mentales, y Tomás, un matrimonio en crisis, escapan con su pequeña hija Say (que esconde tras la máscara de un simio el miedo que siente por la muy inestable situación emocional de la joven) de la destrucción para llegar a una casa de campo, apartada de todo y que compraron en tiempos mejores, para venderla rápidamente y cruzar la frontera hacia Francia al día siguiente.Pero lo que parecía una huida desesperada y casi necesaria oculta algo: Tomás esconde un terrible secreto que pondrá en peligro la vida de su familia. En medio del caos, este desaparece mientras llega a la propiedad una chica que dice tratarse de la compradora. Una atmósfera ciertamente claustrofóbica, asfixiante, envuelve la interesante y sangrienta opera prima de Christopher Cartagena que, quizá al final, debe hacer algunos malabares para cerra la propuesta. Pero, vaya, un debut que se las trae.
Lo mejor:
El violentísimo duelo, llevado hasta el límite, entre los dos personajes femeninos
Lo peor:
No quiero ni imaginar los traumas que provocará en esta pobre niña todo lo que pasa


© Imdb
Directores: Olivier Nakache, Eric Toledano. Guion: O. Nakache, E. Toledano y Nathalie Hertzberg. Intérpretes: Louis Garrel, Camille Cottin, Pierre Lottin, Simon Boublil. Francia, 2026. Duración: 116 minutos. Comedia
En las paredes, en la radio y en los tocadiscos reinaban The Cure, Georgel Michael, Imagination, Depeche Mode... Los vídeo clubs estaban aún atestados y comenzaba a proliferar los ordenadores, unos armatostes tremendos. Bienvenidos, de nuevo, a los años 80, concretamente, al París de ese tiempo, hasta donde nos llevan Nakache y Toledano, autores, entre otras, de la sobrevalorada «Intocable», esta vez con una comedia que quizá sea ya la mejor de su trayectoria.
Tierna, entrañable, divertida y blanquísima, Vincent, de 13 años, pertenece a una familia de raíces judías y árabes donde el padre disimula malamente que se ha quedado en el paro, la madre intenta escalar puestos en la empresa donde trabaja y su hermano mayor se saca unos buenos francos vendiendo radiocasetes con la mejor música del momento. Vincent comienza a sentir algo distinto por una chica del colegio mientras se plantea preguntas sobre su propia identidad y la película apunta, aunque más tímidamente, a otros asuntos, como la emancipación femenina o la crisis económica que padeció Francia entonces. Pero, sobre todo, «Tiempos de ilusión» es las trastadas de los niños, el baile que ambos adultos se marcan un día de pronto en el salón, el primer beso bajo un cinematográfico aguacero; una encantadora tarde de cine, en fin, al ritmo de cualquier temazo de Duran Duran o, por ejemplo. ¿Se acuerdan, no?
Lo mejor: El reparto, la ambientación y una banda sonora que encantará a muchísimos
Lo peor: Se nota bastante que evita todo el tiempo profundizar en cualquier tema peliagudo


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Pedro Sánchez y sus gurús electorales calculan qué les cuesta más: mantener a Óscar Puente y asumir el desgaste político de la tragedia ferroviaria de Toledo o promover su dimisión y exponerse a que su destitución se interprete como el reconocimiento de un fracaso de gestión. El cálculo es estrictamente electoral, no en clave de obligada rendición de cuentas, a pesar de que el presidente del Gobierno haya llegado a reconocer que es «inasumible» la situación. Hasta ahora, parece que el presidente protege a su ministro, pero en Moncloa revisan estrategia política y en el PSOE crece la preocupación por las consecuencias electorales de dos accidentes de alta velocidad que han dejado, al menos, 120 muertos en tan solo nueve meses.
La decisión sobre el futuro de Puente no está exenta de riesgos y esto es lo que miden en Moncloa. El cese sería un intento de representar una respuesta política contundente ante la tragedia, pero también abriría una discusión sobre las deficiencias de gestión que justificarían la destitución. Mantenerlo evita ese reconocimiento inmediato, aunque prolonga la exposición de Sánchez al desgaste y a las informaciones que puedan conocerse durante la investigación. Esta ecuación se hace aún más difícil de resolver porque faltan apenas cuatro semanas para las elecciones generales y Moncloa se ha quedado sin plan para recuperar la iniciativa política que había comenzado a construir alrededor del «amor» y la confrontación con la derecha.
De hecho, en las filas socialistas cunde el desconcierto. Mientras Moncloa sostiene que la gestión de Puente «no está en cuestión», son más los dirigentes del PSOE que reconocen que la campaña ha quedado rota y que será muy difícil remontar la situación. La preocupación no se limita al impacto emocional de la tragedia, sino que también alcanza a la posibilidad de que la seguridad ferroviaria se convierta en uno de los principales asuntos de debate durante las próximas semanas.
Puente era, además, uno de los principales activos de confrontación del presidente. Su presencia en las redes sociales, sus ataques al PP y su capacidad para marcar la agenda lo habían convertido en una pieza clave del sanchismo. Ahora, ese perfil combativo se ha quedado anulado y cada intervención pública del ministro será examinada a la luz de las responsabilidades de su departamento y de las explicaciones que todavía debe ofrecer.
La presión no procede exclusivamente de la oposición. Frente Amplio ha reclamado responsabilidades políticas a todos los niveles, mientras Sumar, ERC y Podemos exigen explicaciones parlamentarias. La controversia alcanza así al propio espacio político y limita las posibilidades de presentar las peticiones de responsabilidades como una ofensiva de la derecha.
La gestión de la emergencia ha dejado, además, un contraste político dentro del propio PSOE. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, está dando un ejemplo de coordinación de los servicios de emergencia, de atención a las familias y de presencia institucional junto a los afectados. Su participación en los dispositivos de respuesta y su acompañamiento a las víctimas proyectan una imagen de cercanía que contrasta con las dificultades de Moncloa para asumir las responsabilidades políticas de lo sucedido y con un presidente del Gobierno encapsulado en su cordón de seguridad por miedo al rechazo de la calle y al dolor y al malestar de las víctimas.
La comparación resulta incómoda para Sánchez porque evidencia que la empatía y la credibilidad institucional no dependen de una campaña de imagen, sino también de la capacidad para ofrecer respuestas.
Por eso, el problema ya no es únicamente el futuro del ministro. Al centro del debate ha saltado justo lo que los asesores presidenciales pretendían dejar esquinado: la rendición de cuentas. «Los de Moncloa pueden cambiar ahora el lema de campaña, los mensajes y la estrategia. Pero Sánchez no puede ya presentarse como ajeno a las consecuencias de la gestión de su Gobierno. Ninguna campaña del amor podrá evitar que tenga que responder por ello», reflexionan en una de las federaciones socialistas que todavía mantiene poder territorial. Por cierto, en sectores del PSOE interpretan que Sánchez intenta aprovecharse políticamente de la imagen de García-Page en estos momentos tan delicados. La paradoja, según esta lectura interna, es que Moncloa busque cobijo en lo que representa el presidente manchego después de haberle satanizado en público y en privado.
