La inflación se mantiene en el 4,9% mientras el crecimiento modera su avance al 0,6%
La inflación de septiembre aumentó un 4,9% respecto al mismo mes de 2025, según el dato adelantado este viernes por el INE (Instituto Nacional de Estadística). Se trata del tercer dato más elevado para un mes de octubre desde que existe registro, es decir, desde 2002. Tan solo por detrás del 5,4% de 2021 y del 7,3% de 2022, dos ejercicios marcados por la parálisis económica tras la pandemia y, posteriormente, por la invasión rusa de Ucrania.
Y es que cuatro años después, la prolongación de la guerra en Irán vuelve a situar a los mercados energéticos en el centro de las presiones inflacionistas, tal y como sucedió en 2022. Así, los precios de los carburantes actúan como el motor principal del alza inflacionista ya que, en septiembre, los productos energéticos (electricidad, gas y otros combustibles) registraron un incremento interanual del 13,6%.
Pese a ello, el dato supone una estabilización respecto a septiembre, ya que entonces la inflación también se situó en el 4,9% interanual. Además, ha roto la tendencia de ocho meses consecutivos de subidas, en los que la tasa de inflación había aumentado progresivamente respecto al mes anterior.
Vigilar la inflación subyacente
La cuestión ahora es si este encarecimiento queda concentrado en estos componentes más volátiles o termina trasladándose al conjunto de la cesta de consumo. Aquí es donde entra en juego la inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados para evitar el efecto de sus mayores oscilaciones. Así, su evolución permite comprobar si el encarecimiento de la energía comienza a trasladarse a los precios del resto de bienes y servicios.
En este sentido, en octubre, la tasa se ha situado en el 3,1%, la misma cifra que en septiembre aunque todavía entre el intervalo del 2,8%-3% en el que se mueve desde febrero. Y, aunque continúa por debajo de la inflación general, su evolución será determinante en los próximos meses: cuanto mayor sea la transmisión del encarecimiento energético al resto de componentes, más difícil será que la inflación general vuelva a moderarse.
El PIB se reduce una décima
En paralelo, el INE también ha publicado el avance del crecimiento de la economía española durante el tercer trimestre. Entre julio y septiembre, el PIB aumentó un 0,6% respecto al trimestre anterior, aunque representa una décima menos que en el segundo trimestre.
Por componentes, la demanda nacional aportó cinco décimas al crecimiento intertrimestral. Dentro de ella, el consumo de los hogares aumentó un 0,6%, mientras que el gasto de las administraciones públicas avanzó un 0,9%. La inversión, por su parte, registró un crecimiento más moderado, del 0,1%. Po otro lado, la demanda externa contribuyó con la décima restante, en un trimestre en el que las exportaciones crecieron un 1,3% y las importaciones un 1,1%.
Así, en términos interanuales, el PIB creció un 2,7%, una décima más que en el segundo trimestre, cuando la tasa se situó en el 2,6%.
El Banco de España eleva al 3,9% su previsión para 2026
Este telón de fondo explica los vaivenes de las previsiones de los principales organismos. El Banco de España elevó a principios de octubre su estimación de crecimiento del PIB hasta el 2,6% para 2026, tres décimas más que en sus cálculos de junio, y hasta el 2,2% para 2027, cinco décimas por encima de su previsión anterior.
En la misma línea, la OCDE revisó al alza sus perspectivas de crecimiento para la economía española en septiembre. El organismo prevé que el PIB avance también un 2,6% en 2026 y un 1,8% en 2027, cuatro décimas y una décima más, respectivamente, que en sus anteriores estimaciones.
Sin embargo, el encarecimiento de la energía ha obligado a ambos organismos a elevar sus previsiones de inflación. El Banco de España sitúa ahora la tasa media en el 3,9% para 2026 y en el 3,7% para 2027, lo que supone un incremento de tres décimas y de 1,1 puntos porcentuales respecto a sus cálculos de junio. Además, el organismo que preside José Luis Escrivá anticipa que los precios podrían situarse en torno al 5% a finales de año, incluso teniendo en cuenta las medidas fiscales aprobadas para mitigar el impacto de la guerra en Irán.
Por su parte, la OCDE elevó hasta el 3,7% su estimación de inflación media para España en 2026, cuatro décimas más que en junio, y hasta el 3,4% la de 2027, cinco décimas por encima de su cálculo anterior. El organismo internacional también advirtió del riesgo de que el encarecimiento de la energía termine trasladándose al resto de componentes de la cesta de consumo si las tensiones se mantienen durante más tiempo. De ahí que la evolución de los precios en los próximos meses esté condicionada por la intensidad y la duración del conflicto en Oriente Medio.

