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Canadá sigue adelante con su plan y compra sus primeras unidades del avión de combate F35A a pesar de las amenazas de Donald Trump

Canadá ha dado el primer paso tangible para renovar su aviación de combate con la recepción de dos cazas F-35A Lightning II, fabricados por la compañía estadounidense Lockheed Martin. Las aeronaves fueron entregadas el 22 de octubre de 2026 en la base aérea de Luke, en Arizona, donde se utilizarán para formar al personal canadiense antes de que los aviones comiencen a operar desde territorio nacional.

La entrega llega en un momento delicado para las relaciones entre Ottawa y Washington. Las amenazas comerciales de Donald Trump y sus declaraciones sobre una posible anexión de Canadá han contribuido a aumentar las dudas sobre la dependencia militar del país vecino. Por ese motivo, el Gobierno canadiense está revisando el alcance de su adquisición y estudia alternativas europeas, aunque no ha cancelado el programa ni anunciado una decisión definitiva sobre el tamaño de la futura flota.

Los primeros F-35A llegan mientras Ottawa revisa el contrato

Canadá anunció en enero de 2023 su intención de adquirir 88 F-35A para sustituir a los veteranos CF-18 Hornet, en servicio desde la década de 1980. El programa contempla no solo los aviones, sino también armamento, formación, equipos de apoyo, mantenimiento e infraestructuras necesarias para operarlos.

Sin embargo, en marzo de 2025, el primer ministro Mark Carney ordenó revisar la adquisición para evaluar sus costes, las necesidades operativas y las implicaciones estratégicas de depender de tecnología estadounidense. El presupuesto de adquisición anunciado asciende a 27.700 millones de dólares canadienses.

La revisión no ha impedido que avance la incorporación inicial de los cazas. Los dos primeros aparatos permanecerán en Arizona para facilitar el entrenamiento, mientras que las primeras entregas destinadas a operar en Canadá están previstas para 2028. El plan oficial contempla que la capacidad operativa inicial llegue en 2029 y que la plena operatividad se alcance en 2033.

La flota de F-35 está llamada a desempeñar un papel importante en la defensa del espacio aéreo canadiense, así como en los compromisos del país con el Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD) y la OTAN.

El Gripen de Saab, una alternativa en plena tensión con Estados Unidos

Entre las opciones que estudia Ottawa figura el Gripen E, desarrollado por la compañía sueca Saab. La empresa ha planteado una mayor participación de la industria canadiense, incluida la posibilidad de fabricar o ensamblar aviones en el país si obtiene un contrato suficiente.

Una flota combinada de F-35 y Gripen permitiría repartir las misiones entre dos plataformas con características distintas, pero también supondría mantener cadenas logísticas, sistemas de entrenamiento y estructuras de mantenimiento diferentes. Además, el Gripen E utiliza un motor estadounidense, por lo que tampoco eliminaría por completo las dependencias tecnológicas de Estados Unidos.

La dimensión industrial pesa en la decisión: más de 110 empresas canadienses han recibido contratos relacionados con el programa F-35, por un valor superior a 5.200 millones de dólares canadienses, según datos oficiales. Cambiar parte del pedido podría alterar tanto las oportunidades industriales como el calendario de modernización de la Fuerza Aérea.

Las presiones políticas de Washington han añadido una dimensión diplomática a la elección. En enero de 2026, el embajador estadounidense en Canadá advirtió sobre posibles cambios en la cooperación de defensa aérea si Ottawa reducía la compra prevista. Aun así, la decisión canadiense deberá equilibrar sus necesidades militares, el coste, el empleo nacional y la autonomía estratégica.

La llegada de los dos primeros F-35A, por tanto, no significa que Canadá haya confirmado definitivamente la adquisición de los 88 aviones. El programa avanza, pero el Gobierno sigue evaluando cuántos cazas comprará y qué combinación de capacidades servirá mejor a sus intereses a largo plazo.

© Fly News

Imagen representativa de un avión de combate F-35A de Canadá
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Francisco Martínez, campeón de la Copa Mundial de Maîtres de Hotel: “Somos vendedores de felicidad”

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Natural de Sabiñánigo (Huesca), Francisco Martínez Becerra, de 33 años, representa una forma de entender la hostelería en la que técnica y atención al detalle son tan importantes como la empatía y el trato humano. Su triunfo la semana pasada en la Copa Mundial de Maîtres de Hotel 2026 celebrada en Tokio (Japón) supone un reconocimiento a su trayectoria y a una filosofía basada en hacer que el cliente se sienta especial. “Ha sido la mayor alegría profesional en mi vida”, señala de vuelta a España.

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Este viejo bombardero de la Guerra Fría continúa en servicio y pronto será más peligroso gracias a este upgrade

El B-52 Stratofortress lleva más de siete décadas formando parte de la aviación militar estadounidense, pero está lejos de retirarse. La Fuerza Aérea de Estados Unidos continúa invirtiendo en su modernización para mantenerlo como plataforma de ataque de largo alcance y ampliar el armamento que puede transportar.

Uno de los avances más recientes es el impulso al AGM-183A ARRW (Air-Launched Rapid Response Weapon), un misil hipersónico desarrollado por Lockheed Martin. El 27 de octubre de 2026, la compañía anunció un contrato de producción por valor de 694 millones de dólares, un paso importante después de años de desarrollo y pruebas. La decisión no significa, sin embargo, que todos los misiles estén ya entregados ni que el sistema haya alcanzado plena capacidad operativa.

ARRW: un misil que supera cinco veces la velocidad del sonido

El ARRW está diseñado para superar Mach 5, es decir, cinco veces la velocidad del sonido. Su sistema de propulsión acelera el vehículo hasta alcanzar velocidades hipersónicas y después libera un planeador capaz de continuar el vuelo hacia su objetivo.

Esta arquitectura busca permitir ataques de largo alcance en plazos reducidos y complicar la respuesta de las defensas enemigas. La combinación de velocidad y trayectoria de planeo puede reducir el tiempo disponible para detectar y responder al ataque, aunque la eficacia real depende de factores como la precisión, la trayectoria y las capacidades defensivas del adversario.

El contrato adjudicado a Lockheed Martin marca el paso del programa hacia la fabricación. La empresa también ha iniciado la ampliación de sus instalaciones en Troy, Alabama, con 47.000 pies cuadrados adicionales de espacio industrial para producir el sistema. La compañía prevé utilizar automatización, robótica y tecnologías digitales para aumentar la capacidad de fabricación.

Por motivos de seguridad operativa, la Fuerza Aérea no ha divulgado públicamente el número de misiles contratados ni un calendario detallado de entregas.

El B-52 se moderniza para seguir volando durante décadas

El B-52 realizó su primer vuelo en 1952 y entró en servicio ese mismo año. A pesar de su antigüedad, su gran capacidad de carga y su autonomía lo mantienen como una plataforma relevante para misiones estratégicas. Los planes estadounidenses contemplan prolongar su vida operativa hasta mediados de siglo y más allá.

La modernización incluye nuevos motores Rolls-Royce F130, una actualización del radar y mejoras en los sistemas eléctricos, de comunicaciones y de navegación. El futuro modelo B-52J pretende ofrecer una mayor fiabilidad y facilitar la integración de armamento moderno.

El ARRW no es la única arma avanzada contemplada para esta plataforma. El bombardero también participa en los trabajos relacionados con otros sistemas de largo alcance, mientras continúa desempeñando misiones convencionales y estratégicas.

La combinación de una aeronave veterana con armamento nuevo permitiría a Estados Unidos mantener una plataforma de gran carga útil sin depender exclusivamente de bombarderos de nueva generación. No obstante, el impacto del ARRW dependerá de su producción, de las pruebas pendientes y de cuándo pueda desplegarse de forma operativa.

© Migflug

Un bombardero B-52 en vuelo durante unos ejercicios aéreos
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Alex Spencer, historiador y especialista en aviación, condena el mejor avión utilizado por la Alemania Nazi: «El Me 262 no fue un factor significativo en el resultado de la Segunda Guerra Mundial»

La Alemania nazi desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial varias armas tecnológicamente avanzadas con las que pretendía compensar su creciente desventaja militar. Entre ellas destacó el Messerschmitt Me 262, un caza a reacción que sorprendió a los pilotos aliados por su velocidad y potencia de fuego. Pese a sus prestaciones, el avión no consiguió alterar el curso de la guerra.

Alex Spencer, conservador del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian, analizó sus fortalezas y debilidades en un artículo publicado en Smithsonian Magazine el 13 de julio de 2021. Su conclusión fue clara: el Me 262 representó un salto tecnológico extraordinario, pero su influencia en el resultado del conflicto fue limitada. Más que condenar el avión, Spencer puso de relieve las limitaciones que impidieron aprovechar todo su potencial.

Un caza revolucionario con importantes problemas técnicos

El Me 262, apodado Schwalbe —«golondrina» en alemán—, podía alcanzar velocidades superiores a los 870 kilómetros por hora. Era aproximadamente 160-190 kilómetros por hora más rápido que el P-51 Mustang, uno de los cazas aliados más destacados de la época, dependiendo de las condiciones de vuelo.

Su armamento también era formidable: la variante de caza Me 262A-1a incorporaba cuatro cañones de 30 milímetros, capaces de infligir graves daños a los bombarderos aliados. Su diseño de alas en flecha y sus motores a reacción anticipaban características que se convertirían en habituales en los aviones militares posteriores.

Pero la tecnología todavía presentaba inconvenientes importantes. Los motores tenían una vida útil reducida, requerían mantenimiento frecuente y podían sufrir problemas de funcionamiento. El avión también era menos maniobrable que algunos cazas de hélice y necesitaba pilotos capaces de adaptarse a velocidades y técnicas de combate completamente nuevas.

Además, el humo de sus motores facilitaba su detección. Durante el despegue y el aterrizaje, cuando era especialmente vulnerable, los cazas aliados podían aprovechar esa debilidad para atacarlo.

Por qué no cambió el desenlace de la guerra

Aunque se fabricaron aproximadamente 1.400 ejemplares del Me 262, se estima que solo unos 300 llegaron a participar en combate. La producción comenzó demasiado tarde para compensar la superioridad aérea aliada, mientras los bombardeos, la escasez de combustible y la falta de pilotos experimentados dificultaban su despliegue.

La Luftwaffe tampoco disponía del tiempo ni de los recursos necesarios para convertir el nuevo caza en una fuerza capaz de frenar la ofensiva aliada. Su velocidad podía darle una ventaja decisiva en determinados enfrentamientos, pero esa superioridad técnica no bastaba para compensar la situación estratégica de Alemania en 1944 y 1945.

El legado del Me 262, no obstante, fue considerable. Tras la guerra, Estados Unidos y Reino Unido examinaron ejemplares capturados para estudiar sus motores, su configuración y sus soluciones aerodinámicas. El avión contribuyó así al desarrollo de la aviación a reacción de posguerra.

La valoración de Spencer resume la paradoja del Me 262: fue una aeronave adelantada a su tiempo, pero una innovación militar no garantiza por sí sola la victoria si llega demasiado tarde y carece de los recursos necesarios para desplegarse a gran escala.

© Difoosion

Messerschmitt Me 262 totalmente restaurado y preparado para despegar
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Esta fragata pesa 6.000 toneladas y Estados Unidos promete que cambiará el panorama de la guerra naval ¿Es cierto?

Estados Unidos busca nuevas fórmulas para ampliar su flota de buques de superficie después de los problemas que han afectado al programa de fragatas Constellation. En ese contexto, la compañía británica Babcock ha planteado ofrecer su diseño Arrowhead 140 a la Armada estadounidense como una posible alternativa para incorporar nuevos buques sin comenzar completamente desde cero.

La propuesta llega en un momento en el que la Marina estadounidense intenta equilibrar sus necesidades operativas, los costes de construcción y los plazos de entrega. Aunque el diseño británico ya ha sido seleccionado para programas de otros países, todavía tendría que superar un proceso de evaluación y adaptación antes de convertirse en un buque estadounidense.

Arrowhead 140: una fragata de unas 6.000 toneladas

El Arrowhead 140 diseño de fragata desarrollado por Babcock es un diseño de buque de guerra desarrollado por la empresa británica Babcock a partir de la fragata danesa Iver Huitfeldt. Su configuración básica ronda los 138 metros de eslora y las 5.700-6.000 toneladas de desplazamiento, dependiendo de la configuración.

El buque emplea propulsión diésel y puede superar los 28 nudos de velocidad, según las especificaciones publicadas. Su diseño está concebido para misiones generales de escolta y seguridad marítima, además de operaciones navales que requieren sensores y armamento para hacer frente a diferentes amenazas.

La plataforma ya cuenta con referencias internacionales. Reino Unido la eligió como base de sus fragatas Tipo 31, mientras que Polonia e Indonesia también han seleccionado el diseño para sus respectivos programas navales. Esa experiencia puede resultar atractiva para Estados Unidos, que necesita evitar que sus nuevos buques acumulen retrasos y sobrecostes.

No obstante, una plataforma probada en otros países no puede incorporarse automáticamente a la Armada estadounidense: adaptar sistemas de combate, sensores, comunicaciones y armamento puede exigir modificaciones importantes.

¿Puede cambiar el futuro de la Armada estadounidense?

La necesidad de nuevas fragatas ganó urgencia tras la reestructuración del programa Constellation, cuyo diseño derivado de la fragata europea FREMM sufrió cambios, retrasos y aumentos de costes. La Armada estadounidense ha optado por revisar su estrategia de buques de superficie y avanzar hacia nuevas soluciones.

Una fragata basada en el Arrowhead 140 podría asumir misiones de escolta, presencia naval y seguridad marítima, liberando a destructores más costosos para tareas de mayor exigencia, como la defensa antiaérea de área y los ataques de largo alcance.

Pero la propuesta no significa que Estados Unidos haya elegido ya el diseño británico ni que el buque vaya a revolucionar por sí solo la guerra naval. Su impacto dependerá de la configuración final, el armamento, los costes, el ritmo de producción y las necesidades operativas que determine la Marina.

© Difoosion

Maqueta de la fragata Arrowhead 140
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El Generalísimo Suvorov, submarino nuclear de Rusia, acaba de lanzar su primer misil a 8.000 kilómetros de distancia y esto no es bueno para Estados Unidos

Rusia ha realizado una nueva prueba de su capacidad de disuasión nuclear marítima. El 28 de octubre de 2026, el submarino estratégico Generalísimo Suvorov disparó un misil balístico intercontinental Bulavá desde una posición sumergida en el mar de Ojotsk, en el extremo oriental del país, con destino al polígono de Chizha, en la región de Arcángel, al norte de Rusia.

Según el Ministerio de Defensa ruso, el lanzamiento formaba parte del programa de adiestramiento militar y las ojivas alcanzaron la zona prevista a la hora programada. La prueba se efectuó a miles de kilómetros del punto de lanzamiento y pone de relieve una de las características más importantes de los submarinos estratégicos: pueden lanzar misiles de largo alcance sin necesidad de emerger.

Bulavá: un misil balístico con capacidad nuclear

El R-30 Bulavá, también conocido como RSM-56, es un misil balístico intercontinental lanzado desde submarinos. Su alcance se estima en aproximadamente 8.000-8.300 kilómetros, aunque la distancia recorrida durante una prueba concreta no tiene por qué coincidir con su alcance máximo.

El misil utiliza propulsión de combustible sólido y está diseñado para transportar varias ojivas nucleares. Las estimaciones públicas sobre su carga varían, pero algunas fuentes especializadas señalan que puede llevar hasta seis. Los detalles de la configuración utilizada en el ensayo más reciente no se han divulgado.

El lanzamiento desde una plataforma sumergida dificulta la detección previa del submarino y añade flexibilidad a las fuerzas nucleares rusas. A diferencia de un silo terrestre, una unidad submarina puede desplazarse y operar en distintas zonas marítimas, lo que complica la localización de todos los posibles puntos de lanzamiento.

Moscú afirma que las ojivas alcanzaron el área designada. Sin embargo, la información publicada no ofrece datos independientes sobre la trayectoria completa, la precisión o el rendimiento detallado del misil.

El Generalísimo Suvorov refuerza la disuasión nuclear rusa

El Generalísimo Suvorov, identificado también como K-553, pertenece a la clase Borei-A, una generación moderna de submarinos nucleares estratégicos rusos. Entró en servicio en diciembre de 2022 y fue destinado a la Flota del Pacífico en 2023.

Estas unidades pueden transportar hasta 16 misiles Bulavá. Su función principal no es combatir buques enemigos en enfrentamientos convencionales, sino proporcionar a Rusia una capacidad de represalia nuclear desde el mar, como parte de su estrategia de disuasión.

El ejercicio del 28 de octubre no fue el primer lanzamiento de Bulavá efectuado por este submarino: ya había probado un misil en noviembre de 2022, durante sus ensayos previos a la entrada en servicio. Por ello, describir la prueba actual como su «primer misil» sería inexacto; se trata de un nuevo lanzamiento de entrenamiento.

Para Estados Unidos y sus aliados, la importancia del ensayo reside en que confirma —según los datos difundidos por Moscú— que Rusia continúa entrenando a sus fuerzas nucleares estratégicas. No demuestra, por sí solo, una nueva capacidad ni un cambio inmediato en el equilibrio militar.

© Difoosion

El Generalísimo Suvorov durante unas maniobras en alta mar
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Miguel Ivorra, teniente general y director del DIGEID, señala el camino para el Ejército Español: «la innovación se traduzca en capacidades reales»

El Ministerio de Defensa ha situado la innovación tecnológica entre las prioridades para modernizar las capacidades militares españolas. En este proceso, el teniente general Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa, desempeña un papel central en la coordinación de las prioridades tecnológicas y su conexión con la industria nacional.

Durante la presentación de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa 2026 (ETID 2026), celebrada el 21 de abril en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), Ivorra destacó la importancia de que la investigación no se quede en desarrollos experimentales, sino que termine materializándose en capacidades utilizables y sostenibles por las Fuerzas Armadas. Su planteamiento busca vincular la política tecnológica con las necesidades operativas y la capacidad industrial española.

Una estrategia para convertir la investigación en capacidades militares

La ETID 2026 establece el marco que orientará las actuaciones de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) del Ministerio de Defensa durante los próximos años. Su objetivo es dirigir los recursos hacia tecnologías con impacto en la operatividad y modernización de las Fuerzas Armadas, además de fortalecer la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa.

Entre sus ámbitos prioritarios figuran la inteligencia artificial, los sistemas no tripulados, la ciberdefensa y la integración multidominio, que permite coordinar capacidades procedentes de distintos entornos operativos. La estrategia también contempla tecnologías emergentes, soluciones de uso dual y una mayor colaboración con universidades, centros tecnológicos, empresas y organismos de investigación.

Ivorra ha defendido que la innovación debe abarcar todo el recorrido, desde la investigación inicial hasta el despliegue y el sostenimiento en condiciones operativas. Esta perspectiva pretende reducir la distancia entre los avances científicos y su aplicación práctica, de manera que la inversión tecnológica contribuya efectivamente a mejorar la preparación militar.

Industria nacional y cooperación para reforzar la autonomía estratégica

La estrategia también busca consolidar una industria española de defensa sólida, innovadora y competitiva. Para ello, promueve la cooperación entre la Administración y el sector empresarial, así como la participación de pequeñas y medianas empresas, startups y centros de conocimiento en el desarrollo de nuevas soluciones.

El fortalecimiento de esta base industrial puede contribuir a reducir determinadas dependencias tecnológicas del exterior y a mejorar la capacidad nacional para mantener, adaptar y evolucionar los sistemas militares. Al mismo tiempo, la cooperación con socios europeos y aliados permite compartir conocimientos, impulsar proyectos conjuntos y ampliar las oportunidades de desarrollo.

La ETID 2026 plantea, además, mejorar la gestión de los programas de I+D+i, priorizando los recursos y favoreciendo una coordinación más eficaz entre las necesidades de defensa y las capacidades disponibles en el tejido tecnológico.

La visión de Ivorra se resume en un principio: la innovación debe producir resultados concretos. El reto no consiste únicamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en lograr que lleguen a las unidades militares y se mantengan disponibles para responder a las necesidades operativas.

© Ministerio de Defensa

El teniente general Miguel Ivorra tomando posesión del cargo
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Amparo Valcarce, Secretaria de Estado de Defensa de España, sobre las capacidades tecnológicas de las fuerzas armadas: «invertir en I+D+i es invertir en soberanía, en autonomía estratégica y en libertad de acción»

La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, defendió el papel estratégico de la inversión tecnológica durante la presentación de la ETID 2026, celebrada el 21 de abril en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). En la clausura del acto, subrayó que la capacidad de innovar resulta fundamental para garantizar la seguridad y la eficacia operativa de las Fuerzas Armadas.

La estrategia establece las prioridades que orientarán la política de I+D+i del Ministerio durante los próximos años. Además de impulsar capacidades militares avanzadas, busca fortalecer la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa española, favoreciendo que el país pueda desarrollar, mantener y adaptar tecnologías esenciales para sus necesidades de seguridad.

Inteligencia artificial, sistemas no tripulados y ciberdefensa, entre las prioridades

La ETID 2026 responde a un entorno internacional marcado por la aceleración tecnológica, los cambios geopolíticos y la aparición de nuevas amenazas. En este escenario, el documento plantea concentrar los esfuerzos en tecnologías capaces de mejorar las capacidades militares y reforzar la preparación operativa.

Entre los ámbitos prioritarios figuran la inteligencia artificial, los sistemas no tripulados, la ciberdefensa y la integración multidominio, que permite coordinar capacidades de distintos entornos operativos. La estrategia también contempla tecnologías emergentes y transversales, así como la innovación abierta y el aprovechamiento de soluciones de uso dual, aplicables tanto al ámbito civil como al militar.

Otro de sus objetivos es mejorar la cooperación tecnológica con socios nacionales, europeos y aliados. El Ministerio pretende favorecer la participación de empresas, universidades, centros tecnológicos y organismos de investigación, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas y a las empresas emergentes.

Reforzar la industria nacional para ganar autonomía estratégica

La estrategia no se limita al desarrollo de nuevos sistemas militares. También busca consolidar una base industrial capaz de contribuir al diseño, la producción, el mantenimiento y la evolución de las tecnologías que necesitan las Fuerzas Armadas.

Para ello, la ETID 2026 plantea mejorar la planificación, la contratación y la evaluación de los proyectos de innovación, además de facilitar el acceso a infraestructuras de ensayo y experimentación. La intención es reducir las barreras que separan la investigación inicial de su aplicación práctica y convertir la inversión en capacidades efectivas.

El documento se alinea con las principales directrices nacionales de defensa, seguridad e innovación, y promueve la participación española en iniciativas europeas y aliadas. Esta cooperación busca ampliar las oportunidades tecnológicas e industriales del país sin renunciar al desarrollo de capacidades propias.

La declaración de Valcarce resume el enfoque del Ministerio: la investigación y la innovación no son únicamente instrumentos para modernizar el equipamiento militar, sino también factores que contribuyen a la autonomía estratégica y a la capacidad de España para tomar decisiones en materia de defensa.

© Ministerio de Defensa

Amparo Valcarce, Secretaria de Estado de Defensa de España durante una intervención
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BAE Systems, multinacional experta en sistemas de defensa, presenta su nuevo lanzador de misiles que cambiará la guerra en el mar

La Marina de Estados Unidos busca formas de mantener su potencia de fuego durante operaciones prolongadas lejos de sus bases. En un conflicto naval de alta intensidad, los buques pueden consumir rápidamente sus reservas de misiles, mientras que reponerlas en el mar continúa siendo un desafío logístico.

Para responder a este problema, BAE Systems ha probado el Adaptable Deck Launcher (ADL), un sistema de lanzamiento instalado sobre la cubierta que aprovecha tecnologías ya utilizadas por la Armada estadounidense. La compañía anunció el ensayo el 27 de octubre de 2026, tras completar la primera demostración de fuego real del dispositivo.

Un lanzador que aprovecha la tecnología existente

El ADL utiliza elementos de la arquitectura del sistema de lanzamiento vertical Mk 41, ampliamente empleado en buques de guerra estadounidenses y aliados. En lugar de alojar los misiles en celdas verticales bajo cubierta, el nuevo dispositivo permite instalarlos en módulos protegidos sobre la cubierta del buque.

El sistema es compatible con los contenedores Mk 25 Quad-Pack del misil antiaéreo Evolved SeaSparrow Missile (ESSM), que permiten alojar cuatro misiles en cada contenedor. Estos proyectiles están diseñados para defender los buques frente a aeronaves, misiles antibuque y otras amenazas aéreas.

Aprovechar la electrónica y la infraestructura logística del Mk 41 podría simplificar su integración y reducir la necesidad de crear cadenas de mantenimiento completamente nuevas. BAE Systems también plantea configuraciones adaptables a distintos tipos de buques, incluidos portaaviones, buques anfibios y plataformas de superficie no tripuladas.

La empresa desarrolló el sistema bajo un contrato del Departamento de Defensa estadounidense para la Oficina del Proyecto NATO SeaSparrow, responsable del programa internacional de estos misiles.

Más capacidad de combate sin regresar a puerto

La principal ventaja potencial del ADL es facilitar la reposición de armamento durante despliegues prolongados. Al ofrecer una configuración alternativa para almacenar y lanzar misiles, podría ayudar a mantener las reservas disponibles y ampliar las opciones de instalación en plataformas que no cuentan con lanzadores verticales convencionales.

El concepto también encaja con la estrategia de distribuir capacidades de combate entre un mayor número de plataformas, incluidos buques no tripulados. Esto permitiría estudiar nuevas configuraciones para transportar armamento sin depender exclusivamente de los grandes combatientes de superficie.

Jason Casciotti, vicepresidente de Sistemas de Armamento de BAE Systems, calificó la demostración como un hito para mejorar la preparación operativa de la Armada y destacó la flexibilidad que ofrece para mantener la carga de combate en el mar.

No obstante, la primera prueba de fuego real no demuestra por sí sola que el sistema esté listo para su despliegue generalizado. Todavía será necesario evaluar su fiabilidad, integración en buques y utilidad logística en condiciones operativas.

Si cumple esos objetivos, el ADL podría complementar los sistemas existentes y ofrecer nuevas opciones para sostener la defensa naval durante operaciones de larga duración.

© BAE Systems

Arte conceptual del Adaptable Deck Launcher
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Francisco Braco, general del aire y jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, sobre el presente de la tecnología militar española: «la transformación digital no es una opción, es una necesidad»

La tecnología está cambiando la manera en que las Fuerzas Armadas detectan amenazas, planifican operaciones y coordinan sus sistemas de armas. En el ámbito aeroespacial, donde las decisiones deben tomarse en segundos y los aviones dependen de redes de sensores y comunicaciones, la transformación digital se ha convertido en una cuestión operativa, además de industrial.

Esta necesidad fue uno de los mensajes centrales del general del aire Francisco Braco Carbó, jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), durante su participación en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF), celebrada en Madrid en mayo de 2025. En la mesa redonda «Retos tecnológicos y transformación operativa en las FAS», junto a los jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra y de la Armada, Braco defendió que la digitalización debía formar parte de la evolución de las capacidades militares españolas.

Proyecto Titán: convertir los datos en decisiones operativas

Uno de los programas destacados por Braco fue el Proyecto Titán, concebido para facilitar la toma de decisiones mediante el análisis y la integración de datos. Su aplicación abarca tanto la programación de la actividad aérea como el sostenimiento de las unidades, con el objetivo de utilizar mejor los recursos y mejorar la planificación.

En una fuerza aérea, integrar información sobre disponibilidad de aeronaves, mantenimiento, personal y necesidades de entrenamiento permite organizar las operaciones de manera más eficiente. La digitalización también puede ayudar a anticipar problemas logísticos y reducir los tiempos necesarios para preparar las misiones.

El general subrayó asimismo la importancia de proteger los activos espaciales, especialmente los satélites, y reforzar las capacidades de ciberdefensa. Estos ámbitos son esenciales para unas fuerzas militares que dependen cada vez más de las comunicaciones, la navegación por satélite y el intercambio seguro de información.

La transformación tecnológica no consiste únicamente en incorporar nuevos equipos, sino en lograr que los sistemas existentes compartan información y puedan operar de forma coordinada. Esa integración será determinante para desarrollar el combate colaborativo y responder a amenazas cada vez más complejas.

BACSI y la futura nube de combate aeroespacial

Otro de los proyectos centrales es BACSI (Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente), una iniciativa destinada a conectar personas, infraestructuras, equipos y procesos dentro de las bases aéreas. El objetivo es conseguir instalaciones más ágiles, productivas y seguras, aprovechando la digitalización para mejorar la actividad diaria.

Braco destacó que la tecnología no constituye por sí sola el centro de la transformación. «El centro de gravedad de la transformación digital no es la tecnología, sino nuestro personal, los aviadores», señaló durante su intervención. Por ello, la adaptación de la formación es tan importante como la incorporación de nuevas herramientas.

En este ámbito, el Ejército del Aire y del Espacio está impulsando Sistemas Integrados de Enseñanza en Vuelo para mejorar el entrenamiento de los pilotos, optimizar recursos y aumentar la seguridad durante la instrucción.

De cara a 2030, el JEMA situó entre las prioridades la preparación de la fuerza aeroespacial y la integración de los sistemas de armas en una futura nube de combate. Esta arquitectura permitiría compartir información entre plataformas y mejorar la coordinación de las operaciones.

Braco también reclamó una financiación en defensa sostenida y predecible, necesaria para que la industria española pueda planificar inversiones y desarrollar capacidades a largo plazo. El mensaje de FEINDEF fue claro: la transformación digital requiere tecnología, personal preparado, cooperación industrial y continuidad presupuestaria.

© Difoosion

Francisco Braco durante la toma de posesión de su actual cargo en el Ejército del Aire
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José María Millán, teniente general y director general del CESTIC, hace una advertencia desde las fuerzas armadas españolas: «la tecnología actual puede llegar a ser muy peligrosa»

La inteligencia artificial, los sistemas autónomos y la automatización están transformando las capacidades de las Fuerzas Armadas. Estas tecnologías pueden acelerar el análisis de información, mejorar la planificación y facilitar decisiones en entornos complejos. Sin embargo, también plantean interrogantes sobre la supervisión humana, la responsabilidad y la confianza que los militares deben depositar en los sistemas digitales.

El teniente general José María Millán Martínez, director general del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC) del Ministerio de Defensa, abordó estos desafíos durante una conferencia celebrada en la Academia General Militar de Zaragoza. Su intervención, titulada «Cerebro y corazón. Tecnología y humanismo para la conquista del futuro», inauguró el ciclo de conferencias de la Cátedra Cervantes para el curso 2026-2027.

El riesgo de una tecnología que actúa de forma autónoma

Durante su intervención del 25 de septiembre de 2026, Millán advirtió: «La tecnología actual puede llegar a ser muy peligrosa porque los sistemas inteligentes tienden al automatismo y a hacer muchas actividades por su cuenta». A continuación, defendió la necesidad de integrar «el humanismo, la ética y los códigos morales» en el uso y el conocimiento de estas herramientas.

La reflexión cobra especial importancia en el ámbito militar, donde los sistemas automatizados pueden intervenir en tareas de vigilancia, análisis de inteligencia, comunicaciones y apoyo a la toma de decisiones. A medida que estas herramientas adquieren mayor capacidad para ejecutar procesos de forma automática, resulta fundamental definir qué decisiones pueden delegarse y cuáles requieren intervención humana.

El director del CESTIC no planteó renunciar a los avances tecnológicos, sino utilizarlos con criterios claros de control y responsabilidad. La automatización puede aportar velocidad y eficiencia, pero no elimina la necesidad de evaluar las consecuencias de las decisiones ni de establecer quién responde por ellas.

Su mensaje también conecta con un desafío industrial y estratégico: desarrollar sistemas fiables, seguros y adaptados a las necesidades de las Fuerzas Armadas, evitando que la incorporación de nuevas herramientas avance más rápido que los procedimientos para supervisarlas.

Inteligencia artificial, confianza y liderazgo militar

Millán también se refirió directamente al empleo de la inteligencia artificial en operaciones militares. Según explicó, el personal que utilice estos sistemas necesita confiar en sus resultados, siempre que estén debidamente controlados o gobernados. Esa confianza, señaló, constituye un elemento fundamental para aprovechar su potencial en combate.

No obstante, confiar en una herramienta no significa aceptar automáticamente todas sus recomendaciones. En entornos militares, la fiabilidad de los datos, la posibilidad de detectar errores y la comprensión de las limitaciones del sistema son factores esenciales para evitar decisiones equivocadas.

El teniente general identificó tres pilares de la transformación digital: los datos, los procesos y la tecnología. Pero destacó que la persona debe permanecer en el centro de ese cambio, acompañándolo con una evolución de la mentalidad y de la manera de trabajar.

También defendió que los mandos militares deben conocer las tecnologías con las que operan. En el caso de la inteligencia artificial, destacó que la creatividad humana sigue siendo importante para resolver problemas complejos que requieren interpretar el contexto de una situación.

La advertencia de Millán refleja, así, uno de los grandes retos de la defensa contemporánea: aprovechar las ventajas de la automatización sin perder la capacidad humana de juicio, adaptación y responsabilidad. Para las Fuerzas Armadas españolas, el desafío no consiste únicamente en incorporar tecnología avanzada, sino en garantizar que su uso sea eficaz, seguro y compatible con los principios éticos que deben orientar las decisiones militares.

© Ministerio de Defensa

José María Millán durante la toma de posesión del CESTIC
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Muñoz pide a Sánchez que dimita si no es capaz de garantizar “el orden y la seguridad”

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Tras los últimos altercados públicos en ciudades españolas como A Coruña, Barcelona o ayer en Bilbao, la portavoz de campaña del PP, Ester Muñoz, le ha exigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que garantice el orden y la seguridad en el país. “Y si no es capaz, que se vaya ya”, ha añadido.

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Detenido el instagramer Paracetamol por difundir mensajes de odio contra inmigrantes, enfermos y homosexuales en sus canciones

La Policía Nacional llevaba meses tratando de identificar a este hombre, que había logrador acumular casi 100.000 seguidores en sus redes sociales Leer

La Policía Nacional llevaba meses tratando de identificar a este hombre, que había logrador acumular casi 100.000 seguidores en sus redes sociales
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Un grupo de investigadores de la Universidad Internacional de Florida han creado un sistema de identificación de drones: es barato y tiene una precisión casi del 100 %

Los drones pequeños representan un desafío creciente para la seguridad de instalaciones militares, infraestructuras críticas y posiciones en el campo de batalla. Su tamaño reducido y su bajo coste dificultan la detección mediante sistemas convencionales, mientras que los equipos basados en radiofrecuencia pueden tener problemas para localizar aeronaves que no transmiten señales identificables.

Ante este escenario, investigadores de la Universidad Internacional de Florida (FIU) han desarrollado un sistema experimental que aprovecha una característica física de los drones eléctricos: el campo magnético generado por sus motores. La tecnología combina sensores y algoritmos de inteligencia artificial para detectar aeronaves e identificar distintos modelos, sin necesidad de emitir señales de radar.

Detectar drones mediante su firma magnética

El equipo dirigido por el profesor Arjuna Madanayake utiliza una antena especializada para captar las emisiones magnéticas de muy baja frecuencia producidas por los motores eléctricos sin escobillas de los drones. Después, procesa las señales y las analiza mediante una red neuronal convolucional, entrenada para reconocer patrones asociados a diferentes aeronaves.

Cada configuración de motor puede generar una firma electromagnética característica. El sistema trata de aprovechar esas diferencias para distinguir la presencia de un dron y determinar a qué modelo corresponde.

En las pruebas de campo al aire libre, los investigadores alcanzaron una precisión de detección de hasta el 98,52 % a distancias de 15 metros. Sin embargo, al clasificar cuatro escenarios —tres modelos de drones y una situación sin aeronave—, la precisión global fue del 83,5 %. Son métricas distintas y no deben confundirse.

Una de las principales ventajas es que el dispositivo funciona de manera pasiva: recibe señales, pero no transmite ninguna. Esto podría dificultar que un adversario localice el sensor mediante equipos de detección de emisiones. Además, el método no depende de que el dron mantenga una comunicación por radio con su operador.

Un sistema económico con margen de mejora

Según los investigadores, construir el prototipo cuesta unos cientos de dólares. Esta cifra lo convierte en una posible alternativa económica para complementar radares, cámaras y sensores acústicos, aunque no equivale todavía al coste de un producto comercial listo para desplegar.

La limitación más evidente es su alcance: unos 15 metros siguen siendo insuficientes para sustituir los sistemas militares de vigilancia de largo alcance. También será necesario comprobar su rendimiento ante diferentes modelos de aeronaves, interferencias electromagnéticas y condiciones operativas más exigentes.

El grupo de investigación ya colabora con empresas estadounidenses para seguir desarrollando la tecnología y ampliar su alcance. Entre sus posibles aplicaciones figuran la vigilancia de perímetros, la protección de instalaciones sensibles y la detección de drones a corta distancia.

Si las siguientes fases de desarrollo confirman sus prestaciones, esta técnica podría incorporarse a sistemas de defensa multicapa, en los que diferentes sensores trabajan conjuntamente para localizar y clasificar amenazas. Por ahora, los resultados constituyen una demostración experimental prometedora, no una solución militar plenamente validada.

© DeDrones

Imagen representativa de un radar antidrones
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La nueva máquina del Ejército para acelerar el despliegue militar

Hoy, en un mundo hipertecnologizado, los medios tradicionales de transporte parecen no tener ya cabida, pero siguen siendo imprescindibles para el movimiento de los ejércitos. No hablamos de automóviles o aviones, sino de trenes y ferrocarriles. La innovación militar ha copado todos los titulares: drones, misiles hipersónicos, ataques informáticos. No obstante, el transporte de los efectivos militares (personal y material) sigue siendo un aspecto crucial a la hora de entender la organización, despliegue y capacidades de unas fuerzas armadas cualesquiera.

La logística, como decía un teniente coronel del Ejército, «es un arte sin gloria». Y esta afirmación es imposible de negar. El transporte de los recursos necesarios para que un ejército funcione no recibe la misma atención que las armas y sistemas que utiliza. Por eso ahora es importante destacar que el Ejército de Tierra va a incorporar nuevas herramientas para la conservación de vías férreas, así como el movimiento de plataformas creadas para el traslado de carros de combate allí donde se necesiten.

En una información a través de José María Navarro –de Defensa–, se ha sabido que la firma Uromac Systems va a entregar muy pronto una nueva dresina a las fuerzas terrestres españolas. La dresina es un vehículo clave a la hora de entender cómo se gestionan las líneas ferroviarias usadas por el ejército. Incorpora de una grúa para realizar trabajos de mantenimiento de la vía y, entre las labores que puede llevar, a cabo están el cambio de cupones de carril y de traviesas. Un cupón de carril es un segmento del propio raíl que puede utilizarse para sustituir una sección o completar un tramo. Por otro lado, las traviesas son el elemento básico sobre los que se apoyan y fijan los carriles, manteniendo su posición en la vía para que los vehículos y vagones puedan circular.

Uromac Systems no solo ha entregado esta dresina. En la actualidad la empresa está centrada al diseño y fabricación de maquinaria automotriz especial. La firma fue fundada en el año 1991 en Castropol y desde entonces ha reestructurado sus intereses. Comenzó sus andanzas en el sector de la maquinaria de obra pública y construcción, pero a raíz de la crisis de 2009 se redirigió hacia el sector ferroviario. Aparte de esa maquinaria, también fabrica retroexcavadoras adaptadas al ancho de vía y locotractores para realizar maniobras. Por tanto, este material completa el panorama logístico español. En concreto son buenas noticias para el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros n.º 12, que incorpora expertos en cuestiones ferroviarias.

La suma de este material es importante y se produce en un escenario de apoyo ferroviario a las Fuerzas Armadas. Aparte del material que va a añadirse al parque de maquinaria del Ejército de Tierra, el Gobierno logró el pasado septiembre un convenio entre Defensa y Renfe de hasta 110 millones de euros para transportar personal y material militar entre 2026 y 2030. Un acuerdo que incrementa las posibilidades de despliegue de los contingentes terrestres del Ejército español.

Es verdad que los trenes y dresinas no suelen llamar la atención del público, pero como decíamos son fundamentales. En caso de amenaza o conflicto, los vehículos que usan las distintas armas no pueden llegar al lugar indicado por sus propios medios. Eso conllevaría un desgaste temprano de todos sus componentes y a la hora de entrar en combate el rendimiento sería menor. Es aquí donde entran los vagones, locomotoras y demás maquinaria. Material diseñado para transportar mucho peso a grandes distancias para evitar que los carros de combate lleguen en óptimas condiciones.

Dentro de la misión encargada a los elementos ferroviarios, las dresinas, retroexcavadoras y locotractores son incluso más importantes, ya que se encargan de conservar el estado de las vías por donde circulan los vagones de transporte. Si un tramo está en mal estado, los operarios deben utilizar estas herramientas pesadas para realizar las reparaciones que hagan falta. Sin duda no es una tarea «vistosa», pero sin ella, las fuerzas militares perderán toda su capacidad de despliegue y de rápida actuación.

España no afronta hoy una situación comprometida, aunque la geopolítica es convulsa y está repleta de retos, lo que implica cuidar el apartado logístico.

Este verano en Ceuta se ha vivido una situación de crisis migratoria. Una invasión instigada desde Marruecos que ha requerido el despliegue de fuerzas militares para contener y mantener el orden. En caso de que estallara un conflicto de mayor calado que necesitara más efectivos, la logística debe poder tramitar esos envíos, tanto de personal como de material. Estar al otro lado del Estrecho no impide el transporte de los recursos desde los puertos peninsulares por medio de ferrocarriles llegados de los depósitos en el interior. Pero hay que contar con unas vías en perfecto estado: ahí entra la logística ferroviaria.

© Uromac

La nueva dresina de Uromac, con los colores del Ejército de Tierra
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