El equipo onubense cae derrotado por 2-3 frente a un Rayo Vallecano al que puso en serios aprietos, a pesar de jugar el Recre con uno menos toda la segunda parte y la prórroga
Ni dos penaltis ni una ventaja en la prórroga bastaron al Espanyol para sobrevivir en Las Llanas. El Sestao lo echó de la Copa con un gol de Jon Rojo en el último minuto del tiempo extra (4-3) y dejó sentenciado a Manolo González, despedido apenas una hora después de la hecatombe. Es el tercer técnico que cae esta temporada. El Espanyol, primer equipo de Primera que se va a casa, perdió ante un rival de Segunda Federación, tres categorías por debajo, al que nunca logró someter y suma un disgusto más para un equipo en descenso y obligado ahora a encontrar un salvavidas en forma de entrenador.La lluvia y el lamentable estado del césped complicaron la noche a los pericos, incapaces de acomodarse a un partido que empezaron ganando. Marcos Fernández convirtió a los seis minutos un penalti cometido sobre él mismo, pero aquella ventaja apenas se notó en el juego. El Sestao apretó, discutió cada balón y encontró espacios para acercarse a Dmitrovic. Carrión recibió de Delgado, recortó ante Hinojo, que acabó en el suelo, y empató.Fue un quiero y no puedo del Espanyol, incómodo con la pelota entre el barrizal y bastante menos intenso que su rival. Ugarte dio ventaja a los locales antes del descanso al cabecear un córner de Delgado para el 2-1. Todavía pudo ampliar la diferencia Laka, cuyo remate en otro saque de esquina salió junto al poste. El equipo de Manolo se marchó al vestuario superado por un adversario que había hecho bastante más que aprovechar el mal estado del campo.Roberto entró tras el descanso y Efremov le negó el empate bajo los palos. Manolo recurrió después a Bryan Zaragoza, Moscardo y Bauzá, pero su equipo fue acumulando balones colgados al área sin resolver el atasco. Incluso necesitó a Dmitrovic para seguir en la eliminatoria: el serbio ganó un mano a mano a Bengoetxea cuando el Sestao pudo marcar el tercero. El empate llegó en el minuto noventa, con otro penalti, esta vez sobre Edu Expósito, que transformó Roberto.La prórroga dio otro respiro al Espanyol. Moscardo acertó desde la frontal y puso el 2-3, una ventaja que solo le duró dos minutos. Laka cabeceó una falta lateral y devolvió la igualdad a un encuentro que los visitantes seguían sin controlar. Cabrera rozó el gol de chilena, pero Iru sacó el remate. Y cuando ya se acercaban los penaltis apareció Jon Rojo para empujar un balón suelto junto a la línea y desatar la celebración de Las Llanas. Elche, remontando, Rayo, en la prórroga, Málaga y Villarreal sí firmaron su pase a la segunda ronda. Este miércoles, turno para Alavés, Levante, Celta, Betis y Valencia.
Las elecciones en Israel, cuyos resultados se dejan ver poco a poco mientras avanza el escrutinio, no dejan claro aún cuál es el futuro de la gobernabilidad del país. Los israelíes respondieron con una movilización histórica en las primeras elecciones tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023. La participación superó el 77 por ciento, la más alta desde 1973 , cuando comenzaron a tomarse registros. Las urnas dibujan, tras haberse computado ya el 55,4% de las mesas electorales, un mapa político en el que Benjamin Netanyahu es el vencedor de los comicios -con hasta 56 escaños-, pero su coalición con ultraortodoxos y ultranacionalistas sionistas no suma los suficientes para formar gobierno.De acuerdo con el recuento oficial, el bloque de formaciones que encabeza Netanyahu acapara un 43,8% de los respaldos (1.245.438 sufragios). Por partidos, el Likud -formación a la que pertenece el primer ministro- se mantiene como la fuerza individual más votada con 27 escaños (20,7% y 586.995 votos), seguido por Judaísmo Unido de la Torá con 9 diputados, Shas y Otzma Yehudit con 7 cada uno, y el Partido Sionista Religioso con 6 asientos.Por su parte, el bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot escala de manera provisional hasta los 49 diputados (tres más que en la anterior legislatura) tras cosechar un 39% de los votos (1.109.374 papeletas). El partido Yashar, encabezado por Eisenkot, se afianza como la segunda fuerza política del país con 21 escaños (16,9% y 479.221 sufragios), seguido por B'Yachad, liderado por Naftali Bennett, con 11; el Partido Demócrata, de Yair Golan, con 9, e Yisrael Beiteinu, de Avigdor Lieberman, con 8.«Este es un día histórico» , proclamó el líder de la Lista Conjunta, Yousef Jabareen, en declaraciones recogidas por el diario israelí 'The Jerusalem Post', tras conocerse las proyecciones que otorgan a su formación y a la Lista Árabe Unida (Raam) una suma de entre 16 y 18 escaños, casi el doble de los que ostentaban en 2022. «El público ha hablado. El Gobierno manchado de sangre debe irse. Hemos demostrado que somos una fuerza política que no puede ser ignorada y que no se puede construir un futuro aquí sin nuestra voz», aseguró Jabareen, impulsado por una fuerte movilización del electorado árabe.En la misma línea se expresó el presidente de Raam, Mansur Abbas. «La sociedad árabe ha reaccionado a la política de este Gobierno» , dijo a la cadena de televisión local Canal 12, dejando claro su objetivo central: «Queremos reemplazar al actual Gobierno en casi todas las formas posibles». No obstante, Abbas mostró cautela a la espera del escrutinio definitivo, advirtiendo de que si el bloque opositor no suma los 61 escaños necesarios con su apoyo, «con los números que tenemos ahora, no hay gobierno».El primer ministro, el dirigente que más tiempo ha gobernado el país , afrontaba las elecciones tras una campaña marcada por el miedo y la votación se convirtió en un plebiscito sobre el futuro del primer ministro, quien ha partido el país en dos. A pesar del 7 de octubre, el Likud volvió a demostrar que tiene una base sólida de votantes, pero en la Feria de Muestras de Jerusalén, lugar elegido para la noche electoral, no se respiraba ambiente de victoria tras conocer los resultados. Las únicas noches se vivieron en las sedes de los partidos árabes.Cerrados los colegios, empezó el recuento de votos y la negociación entre los partidos para formar una coalición que alcance los 61 escaños en el Parlamento para formar gobierno . Mansour Abbas, líder del partido islamista Raam, mostró su disposición a apoyar un gobierno de cambio y declaró que «convertiremos los escaños que hemos conseguido en una nueva realidad para el país».Netanyahu y su esposa, Sara, votaron en un colegio electoral de Jerusalén y lanzaron un mensaje a los israelíes: «¡Id a votar!». Su gran rival, Gadi Eisenkot, votó en Herzliya acompañado de su mujer, Hannah, y declaró que «estamos poniendo a Israel en un nuevo camino y responderemos a la confianza de la gente». Al primero le recibieron al grito de «¡Bibi, Bibi, Bibi!», al segundo, «Gadi, Gadi, Gadi!». Mansour Abbas, líder del partido islamista Raam, mostró su disposición a apoyar un gobierno de cambio y declaró que «convertiremos los escaños que hemos conseguido en una nueva realidad para el país»La participación fue especialmente alta entre los ciudadanos árabes , que representan aproximadamente una quinta parte de la población de Israel. Su movilización puso nervioso a Netanyahu, quien no paró de pedir a los suyos que fueran a votar para frenar a los árabes porque era cuestión «de vida o muerte». Netanyahu se pasó el día lanzando mensajes alarmistas en las redes sociales para sembrar el miedo sobre el voto de la población árabe. El Likud pidió incluso que se alargara el tiempo para votar con la esperanza de que sus seguidores se animaran a acudir a las urnas tras ver los mensajes de su líder. Recuperando una estrategia polémica que ya utilizó en anteriores elecciones, e incluso repitiendo mensajes en X usados en los pasados comicios e imágenes de IA, Netanyahu repitió de forma insistente que los árabes «están intentando robarnos las elecciones» . El primer ministro se olvidó de Irán durante todo el día para centrarse en la supuesta amenaza que supone para el país el voto de los ciudadanos no judíos. «Nada de playa, nada de barbacoas. Todo el mundo a votar al Likud. Lo que está en juego es el futuro de nuestro Estado judío», apuntó el líder conservador antes de advertir que una victoria de la oposición «supondrá el fin del Estado judío tal y como lo conocemos».Yashar, partido de Eisenkot, respondió a estos ataques con un comunicado en el que explicaron que «Netanyahu está entrando en pánico y ha empezado a inventarse historias y a afirmar que le están robando las elecciones. No es ninguna casualidad. Ya está preparando el terreno para impugnar los resultados electorales».División internaA las puertas de los colegios electorales de Jerusalén, el futuro de Netanyahu dividía a los votantes. Tamar Gantz, de 25 años, es religiosa y ha votado siempre al Likud. Hasta este martes porque, según contaba, «quiero un cambio de gobierno. Estos cuatro años han sido horribles para nuestra sociedad. Esta coalición nos ha dividido a los israelíes, nunca he visto tanta división interna». Su apuesta fue por una alternativa encabezada por Naftali Bennett, Eisenkot y Avigdor Lieberman. «Netanyahu es un líder impresionante, pero después del 7 de octubre necesitamos un cambio de verdad. No creo que este Gobierno haya asumido su responsabilidad por lo ocurrido», asegura. Tamar está incluso dispuesta a aceptar una fórmula de gobierno que incluya a los partidos árabes, pese a sus reticencias ideológicas. «No me gusta, pero no tengo otra alternativa, así que lo acepto», reconoce. Sus palabras reflejan el dilema que tiene la oposición, que es tan diversa que tendrá problemas para construir una mayoría parlamentaria capaz de desalojar a Netanyahu del poder.«Netanyahu es un líder impresionante, pero después del 7 de octubre necesitamos un cambio de verdad. No creo que este Gobierno haya asumido su responsabilidad por lo ocurrido» Tamar Gantz Votante desengañada del LikudRoni Razalit, de 69 años, también acudió a votar en Jerusalén, pero no tenía ninguna duda sobre su elección. «A veces es mejor el diablo conocido que el diablo por conocer. No digo que 'Bibi' sea un diablo, pero es mejor que cualquier otro», afirma con rotundidad. Para esta vecina de la ciudad santa, «no existe otro dirigente capaz de gobernar Israel en un momento tan delicado. Ahora mismo, solo él». El miedo marca su voto, como el de muchos israelíes. Roni teme la creación de un Estado palestino y considera que Netanyahu es la mejor garantía para impedirlo. «Voto a Bibi porque tengo miedo, no porque lo quiera tanto», confesaba ante un colegio en cuyas puertas los partidos hicieron campaña hasta el último segundo.
El Madrid prosigue con su ascenso hacia la cima, felices los blancos tras sumar ante el Baskonia su quinta victoria consecutiva en la Euroliga en un partido donde volvieron a sobrepasar la barrera de los 100 puntos. Un éxito rotundo cimentado por Tavares, Maledon y Feliz, los tres líderes por antonomasia del equipo dirigido por Pedro Martínez. Cuando más apretaban los vascos, en el tercer cuarto, caboverdiano, francés y dominicano se conjugaron, junto con Luwawu-Cabarrot, para aguantar el empuje local y finiquitar la faena en el último tiempo. Después de una tremenda pañolada de la afición local contra la directiva del Baskonia, bajo sospecha tras el inesperado despido de Galbiati y la contratación de Perasovic, desembarcó el Madrid en el Buesa con autoridad y con un parcial de 2-10 debajo del brazo. El golpe fue contundente, noqueados los vascos ante un equipo que, una vez más, era dirigido con maestría por Maledon y era acelerado por los aciertos de Jantunen. Solo las penetraciones de Stewart y el talento de Lawson suponían un desafío para la sólida defensa del conjunto blanco que, en general, dominaba el choque con puño de hierro. Tavares era irreductible cuando cargaba el rebote ofensivo, mientras que Okeke y Feliz comenzaban a imponerse a sus respectivos defensores con cada vez más regularidad. Un triple de Maledon colocó a los merengues a 17 puntos de ventaja, un distancia considerable ante la que el Baskonia no tenía respuesta. Incluso Shulga , el fichaje con menos trascendencia de los madridistas, conseguía divertirse ante tan favorable escenario. Un nuevo arreón de Simmons en el ecuador del segundo cuarto pareció volver a colocar al Baskonia a tiro de piedra, pero Jantunen, con tres canastas consecutivas, rebajó las expectativas vitorianas. Baskonia: 86 Baugh (10), Stewart (13), Joksimovic (12), Frisch (2), Faried (7); Lawson (17), Simmons (17), Spagnolo (0), Santos (8), Souza (-), Alves de Souza (-). Real Madrid: 104 Maledon (19), Feliz (12), Procida (5), Jantunen (13), Tavares (10); Shulga (0), Luwawu-Cabarrot (14), Pradilla (2), Abalde (8), Campazzo (3), Okeke (5), Jones (13). Parciales: 19-30; 27-26 (46-56); 19-24 (69-83); 17-22 (86-104). Los árbitros: Mehdi Difallah (Francia), Luka Kardum (Croacia) y Michele Rossi (Italia). Descalificaron a Simmons por cinco faltas personales. Tras el paso por vestuarios, quedó demostrado que el Baskonia seguía creyendo en la remontada, a solo seis puntos después de un triple del jovencísimo Joksimovic desde la esquina. Un empuje al que intentaban hacer frente Maledon, Tavares y Feliz, los tres pilares del Real Madrid de Pedro Martínez. Una hidra de tres cabezas que tuvo éxito en su empresa y consiguió mantener a los locales a una decena de puntos de distancia. De muy poco sirvió el salvaje mate de Stewart sobre Maledon y con falta incluida, pues el Madrid consiguió llegar al último acto con altas probabilidades de victoria. Sin embargo, el Baskonia, negado a la rendición, volvió a acercarse en el electrónico con un parcial de 5-0. El problema era que los locales no estaban tan acertados en defensa, condición que lanzó a los merengues, gracias al acierto de Luwawu-Cabarrot y Jantunen desde la línea de tres, hacia su quinta victoria consecutiva. Además, Tavares superó a Kyle Hines como máximo reboteador ofensivo de la historia de la competición.
Los blancos suman su novena victoria seguida, quinta en Europa, de nuevo por encima de los 100 puntos, en un Buesa Arena que recibió con pañolada a su equipo Leer
Los blancos suman su novena victoria seguida, quinta en Europa, de nuevo por encima de los 100 puntos, en un Buesa Arena que recibió con pañolada a su equipo
El partido entre el Barça y el Bayern en Munich no saldrá en los manuales de baloncesto. Los blaugrana salieron victoriosos (84-88) de un duelo que no pasará a la historia por la calidad y el espectáculo brindado por los dos quintetos. Los aficionados barcelonistas se quedarán con el quinto triunfo en la Euroliga y tratarán de borrar pronto de su memoria el mal juego de los de Sekulic, que muestra nuevamente el inmenso trabajo aún por hacer. Aunque con capacidad para sufrir al final, los blaugrana siguen sin ser un equipo reconocible y con una personalidad colectiva que permita mirar al futuro con optimismo. Ganar o perder en tierras alemanas fue como tirar una moneda al aire en los últimos minutos que salió cara gracias al acierto, sobre todo desde la línea de personal, de Kevin Punter, máximo anotador con 23 puntos.
Tenía las horas contadas, era la crónica de un despido anunciado y la noticia se confirmó cuando el Espanyol aún estaba en Las Llanas, donde se cayó con estrépito de la Copa del Rey. Monchi había viajado a Sestao para acompañar al equipo y la decisión se le comunicó a Manolo González antes de subir al autobús que llevaba a la expedición a Vitoria para regresar a Barcelona.
El Consejo de Ministros ha autorizado financiación por valor de 2.196 millones de euros en préstamos destinados a la compañía Navantia para el desarrollo de tres programas especiales de modernización y para el desarrollo de capacidades navales con interés para el sector de la defensa.
Representantes de nueve sindicatos y asociaciones profesionales mantienen una protesta pacífica e indefinida tras la decisión del ministerio de interrumpir el diálogo por la convocatoria de elecciones generales Leer
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El Espanyol es un zombie y hasta superar la primera ronda de la Copa del Rey le parece completar una odisea, coronar el Everest o pisar la luna. Las Llanas, escenario dantesco, se convirtió en el final más penoso de Manolo González. El estoque llegó en el minuto 121, en la última jugada de la prórroga, pero el descalabro se había ido cocinando durante todo el partido, igual que la agonía del técnico en el banquillo blanquiazul se estaba alargando.
Una sesentena personas han sido identificadas y cuatro han quedado detenidas este martes por la tarde en la plaza Espanya de Barcelona en el marco de un dispositivo de seguridad de los Mossos d'Esquadra por una convocatoria de Blocus.
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