Hope es un espectáculo bestial. En este caso, de trepidante y furiosa acción ante la amenaza aniquiladora de unos seres muy extraños. El título no hace alusión a ninguna esperanza, sino al nombre del pueblo que un día amanece literalmente patas arriba cuando una fuerza ingobernable lo destruye todo. La primera hora de Hope, que empieza con el jefe de policía local a pocos kilómetros del pueblo examinando a una res destrozada por las garras de un animal desconocido, es una delirante persecución sin respiro dentro del laberinto de calles, tiendas, oficinas y mercados del pueblo destruido. Un ejemplo asombroso del arte del exceso.
Función de noche, obra maestra de Josefina Molina, sobrevuela como algo más que un fetiche cinéfilo la ópera prima de Javier Giner, autor de la serie autobiográfica Yo, adicto.Si en aquella película de principios de los ochenta —también con el teatro de fondo y también con el cine de John Cassavetes en su espíritu—, asistíamos al doloroso ajuste de cuentas de un matrimonio separado, el ajuste de Giner ocurre en solitario, sin posibilidad de réplica, ante el espejo roto de dos vidas bifurcadas en una misma ciudad, Bilbao.
Las tradiciones paganas británicas y celtas en torno al mimbre se basan en el misticismo de la madera de sauce y proceden, entre otras fuentes de las antiguas Grecia y Roma, del geógrafo Estrabón, a principios del siglo I, que describió un coloso de paja y madera frente al que se colocaban seres humanos y animales antes de ser quemados, y de La guerra de las Galias, de Julio César, en el siglo I a. C., que contó cómo los antiguos druidas construían gigantescas efigies con ramas de mimbre y las rellenaban con hombres vivos como sacrificio para sus dioses.
Los cineastas con una línea marcada de actuación, de estilo y de temáticas, a los que les ha ido bien en la mayoría de sus películas, y que sin embargo deciden en un determinado momento de sus carreras dar un arriesgado giro en su caminar artístico y profesional con un trabajo que pocos esperaban de él, ya han ganado puntos con la decisión. Salga como salga, porque el volantazo conlleva riesgo e impetuosa vitalidad.
Stephen Graham (53 años, Kirkby, Reino Unido) no sabe qué le ha llevado a acumular en su historial como actor tantos gánsteres, asesinos y hombres violentos o atormentados de todo tipo. “No tengo ni idea por qué, pero muchos de los personajes que he interpretado digamos que se inclinan hacia la naturaleza más oscura de la humanidad”, reflexiona en una entrevista por videollamada con EL PAÍS. Su nuevo trabajo, la serie Nocturno que estrena Apple TV, suma otro personaje así a su carrera. Ahora encarna a Jurek Walter, un peligroso asesino encerrado en un psiquiátrico de máxima seguridad que parece estar relacionado con unas desapariciones que tuvieron lugar cuando él ya estaba en aislamiento. Un detective de homicidios retirado (interpretado por Liev Schreiber) se obsesionará con demostrar su implicación y, para ello, accederá a que su ahijada, también policía, se infiltre en la institución psiquiátrica como una de las internas.
Nuevo capítulo en la agria batalla entre Olivier Martinez y Halle Berry por la custodia de su hijo Maceo. Este jueves, 29 de octubre, el exmatrimonio de actores se ha visto las caras en los juzgados de Los Ángeles para retomar el caso legal por el que ambos se disputan la potestad del adolescente, de 13 años. Y ambos han salido vencedores, o perdedores, según quién cuente la historia.
Jessie Buckley (36 años, Kerry, Irlanda) es la última ganadora del Oscar a mejor actriz; se lo llevó el pasado mes de marzo por su papel protagonista en la película Hamnet, que le valió el reconocimiento de la crítica y el público en todo el mundo. Pero su primer reflejo no ha sido quedarse en Hollywood, sino volver al teatro. Y lo ha hecho a pesar de los sueldos millonarios de la meca del cine que puede ganar quien se hace con la preciada estatuilla. Tras recibir el Oscar, podría cobrar hasta 5,4 millones de euros por película, según analistas del sector consultados por The Times. Pero ella ha cambiado esos millonarios contratos por los 167 euros diarios que paga el teatro Royal Court de Londres, donde protagonizará la obra experimental Afterbirth.
La muerte de la actriz Hayden Panettiere, ocurrida el 16 de agosto a los 36 años, ha sido declarada como accidental, por lo que la investigación policial sobre las causas de su fallecimiento ha concluido, según anunció este miércoles 28 de octubre el Departamento de Policía de Greenville, Carolina del Sur, encargado del caso, ya que es donde se produjo la muerte de la intérprete de Héroes o Nashville.
Susi Sánchez (Chirivella, Valencia, 71 años) espera en la puerta del hotel Capitol de Madrid. Es curioso que admita no saber representar el papel de estrella, porque su figura de estrella clásica de otro tiempo detiene la mirada de las personas que a estas horas, media tarde, cruzan la Gran Vía. Ha trabajado con Pedro Almodóvar en La piel que habito, Julieta y Dolor y gloria. Ganó el Goya a la mejor actriz protagonista en 2019 por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar, y el de reparto en 2023 por Cinco lobitos,de Alauda Ruiz de Azúa. Tiene un premio Max a la mejor actriz de reparto por Cuando deje de llover, en 2014. Sube a la terraza, busca sombra, pide agua. Las miradas de los demás no dejan de llover sobre ella, pero se hace la distraída. Ha dado vida a Pascuala, la abuela de un niño de 11 años que se va a vivir con ella tras la desaparición de su padre, enEl mal hijo, la ópera prima de Jaime Lorente.
También en la televisión hay que saber cuándo parar. American Horror Story debería haberlo hecho hace tiempo, pero en su temporada número 13 el ridículo ha alcanzado niveles celestiales. Ryan Murphy y su equipo querían presentar este año un evento especial con el regreso de sus primeras espadas interpretativas y algunos de los personajes más recordados, pero todo ha quedado en una historia sin rumbo ni sentido y a mayor gloria de una exagerada Jessica Lange, en la piel de cinco personajes.
Alex Consani, Gabourey Sidibe, Frances Conroy, Sarah Paulson, Emma Roberts, Leslie Grossman y Avantika Vandanapu, en el rodaje de 'American Horror Story: 13' en Nueva York.
A un lado del sofá, a primerísima hora de la mañana del martes, la actriz Andrea Ros (Terrassa, 33 años). Al otro, aunque no dejarán de acercarse, tocarse y reírse juntas, Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 45 años). La primera, además de aparecer en series y películas como [REC]2, Zorras o A mil kilómetros de la Navidad, es divulgadora perinatal y cocreadora del podcast La vida secreta de las madres. Sánchez no solo ganó la primera medalla de oro del karate en unos Juegos Olímpicos, es que lo hizo en Tokio, capital del país donde nació este arte marcial, y en 2021, con 39 años. Además, es bicampeona mundial, siete veces campeona de Europa y en aquel 2021 logró la triple corona del tirón: europeo, mundial y Juegos Olímpicos. Ahí queda la hazaña. Y están juntas porque Ros da vida a Sánchez en Karateka, de Aritz Moreno, que se estrena este viernes.
El 25 de septiembre, apenas una semana después de esta entrevista, Susan Sarandon (Nueva York, 80 años) fue detenida a las puertas de la ONU en Nueva York. Protestaba, junto a otras actrices como Hannah Einbinder o Cynthia Nixon, contra la comparecencia en la Asamblea del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. No era la primera vez que la detenían y quizás no sea la última. Susan Sarandon, actriz en más de 100 películas, ha protagonizado éxitos de Hollywood como El cliente, Quédate a mi lado o Las brujas de Eastwick; películas de culto comoThe Rocky Horror Picture Show o Thelma y Louise; y películas comprometidas como Pena de muerte, que le valió un Oscar. Ha aparecido en la serie Friends y ha rodado con Louis Malle. Porque Sarandon escoge sus proyectos como vive, de forma desprejuiciada, con una mezcla de curiosidad y desafío: “Cuando leo un guion quiero que me conmueva. Quiero que el personaje sea algo que no haya hecho antes. Está muy bien si hay un director con una buena trayectoria, pero a veces son directores nuevos. Es genial si te pueden pagar, pero a veces no pueden”. Es el caso de su último proyecto, The Accompanist (aún pendiente de título en español), donde interpreta a Sylvia, una madre de acogida atormentada y excéntrica.