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Destinan en Brasil recursos para asistencia social y otras áreas
Brasilia, 28 oct (Prensa Latina) El Gobierno brasileño autorizó hoy un crédito suplementario de cinco mil 166 millones de reales (956 millones de dólares) para reforzar programas de asistencia social, atención sanitaria y otras áreas.
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La anorexia y la bulimia crecen un 71% en tres décadas
La anorexia nerviosa y la bulimia son dos de los trastornos de la conducta alimentaria más preocupantes y la cantidad estimada de personas que lo sufren no ha parado de crecer en las últimas tres décadas, según un estudio que acaba de publicar la revista Jama Psychiatry. La anorexia se caracteriza porque quien la padece restringe alimentos y come menos, pierde peso y le aterra volver a ganarlo. La bulimia puede pasar más desapercibida: se caracteriza por atracones seguidos de intentos de compensarlos mediante vómitos provocados o el uso de laxantes, por ejemplo. En ambos casos, los principales afectados son personas jóvenes y más mujeres que hombres.

© Katarzyna Bialasiewic (Getty Images)
Pandemia climática, siete de cada diez muertes por calor se deben al calentamiento global
Entre 2016 y 2023, el calor se relacionó con una media de 540.800 muertes al año en todo el mundo, casi un 36% más que durante el periodo 2006-2015, según el informe de 2026 de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático. El estudio estima que el calentamiento provocado por las actividades humanas fue responsable del 68% de esos fallecimientos: unas 369.900 muertes anuales y casi tres millones en el conjunto de los ocho años analizados. Esto es, sin cambio climático hubieran muerto casi tres millones menos de personas.
El balance más grave corresponde a 2023, el año más caluroso del periodo estudiado, cuando las altas temperaturas se relacionaron con unas 710.000 muertes, más que las causadas por la malaria o el VIH, según el informe. De ellas, el 71,5% se atribuye al cambio climático.
"Las pruebas son innegables: el cambio climático es una de las mayores amenazas para la salud a las que se enfrenta la humanidad", afirma el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Sus efectos, advierte, ya se manifiestan en "un mayor estrés térmico, fenómenos meteorológicos extremos, inseguridad alimentaria y enfermedades".
El décimo informe anual de Lancet Countdown, dirigido por el University College de Londres y elaborado en colaboración con la OMS, reúne el trabajo de 146 investigadores de más de un centenar de instituciones de más de 30 países. A través de 54 indicadores, sus autores concluyen que muchos de los riesgos y daños para la salud asociados al cambio climático crecieron más deprisa en la década 2016-2025 que en la anterior.
"Una década después del Acuerdo de París, nuestros resultados son inequívocos: los daños del cambio climático para la salud están creciendo más rápido que la respuesta mundial y, en muchos casos, incluso se están acelerando", señala Marina Romanello, directora ejecutiva de Lancet Countdown. Por ello, los autores reclaman que el cambio climático sea reconocido formalmente como una emergencia sanitaria mundial y que la protección de la salud oriente las decisiones sobre emisiones, adaptación y financiación.
Un impacto desigual
Las consecuencias no se distribuyen de manera uniforme. Alan Dangour, director de Clima y Salud de Wellcome, advierte de que los daños recaen con mayor intensidad sobre "los niños, las embarazadas, las personas mayores, quienes trabajan al aire libre y las personas con problemas de salud previos". A su juicio, la escalada de estos impactos constituye "el mayor desafío sanitario de nuestro tiempo".
El calor también limita la capacidad para trabajar y agrava las desigualdades económicas. En 2025, la pérdida de ingresos potenciales asociada a esa reducción de la capacidad laboral se estimó en 1,07 billones de dólares, equivalentes al 0,91% de la producción económica mundial. Fue el tercer año consecutivo en el que esta factura superó el billón de dólares. La agricultura y la construcción concentraron, respectivamente, el 38% y el 29% de las pérdidas.
El 51,8% de la superficie terrestre mundial sufrió sequías extremas durante al menos un mes
El sudeste asiático y África fueron las regiones más afectadas, con pérdidas equivalentes al 3,9% y al 3,2% de su PIB, frente al 0,2% de Europa. En África, la agricultura acumuló el 71% de los ingresos potenciales perdidos por el calor, lo que ilustra la vulnerabilidad de las economías con una fuerte dependencia del trabajo físico al aire libre.
A estos impactos se suman otros riesgos climáticos. En 2025, el 51,8% de la superficie terrestre mundial sufrió sequías extremas durante al menos un mes, el segundo valor más alto registrado, después del de 2023. Las precipitaciones extremas también afectaron a una mayor extensión del planeta durante la última década, con el consiguiente aumento del riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y enfermedades transmitidas por el agua.
"Desde olas de calor e inundaciones mortales hasta inseguridad alimentaria, contaminación y más enfermedades, los impactos climáticos ya están golpeando la salud humana a gran escala y sometiendo a una enorme presión a los sistemas sanitarios y sus trabajadores", sostiene Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, en las declaraciones de apoyo al informe.
Cuando estudiar y seguir jugando es compatible

Inés Francisco (Zaragoza, 16 años) andaba dándole vueltas: ¿tendré que dejar el baloncesto? Las ganas seguían intactas, ella disfruta jugando en el CB Zaragoza. Pero un miedo lícito empujaba en dirección contraria: quiere estudiar Medicina, el curso próximo afronta la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y la nota media que necesita es altísima. ¿No interferirán las horas de entrenamiento con el tiempo de estudio?



NAD+ y cámara hiperbárica: una combinación para impulsar la energía y la recuperación celular
¿Te levantas cansado incluso después de dormir bien? La sensación de fatiga persistente, la dificultad para concentrarse o una recuperación más lenta de lo habitual pueden estar relacionadas con diferentes procesos del organismo. En este contexto, la combinación de NAD+ y cámara hiperbárica se presenta como una nueva vía de exploración en el ámbito de la medicina regenerativa.


El alcohol no solo es una fuente de calorías vacías: también nos empuja a desear comida basura
Se estima que cada gramo de alcohol consumido aporta alrededor de siete kilocalorías ―una cifra muy cercana a la de las grasas― sin ofrecer a cambio al organismo ningún nutriente esencial como vitaminas, minerales, proteínas o fibra. De ahí el concepto de calorías vacías asociado a las bebidas alcohólicas. A esas calorías, además, habría que añadir, en el caso de los cócteles y combinados, las que aportan los refrescos azucarados. Por eso, el consumo de alcohol siempre se ha asociado con la ganancia de peso.

© Iuliia Bondar (Getty Images)
Carlos López-Otín cuenta la historia de Sammy Basso: "Los verdaderos principios transformantes son las personas, no los algoritmos"

Josefina Cruz, oncóloga: "Nunca nos atrevemos a decir que hemos curado el cáncer de mama"
El cáncer de mama es uno de los tumores más diagnosticados en las mujeres de España. En 2026 se estima que se superen los 38.000 casos y el riesgo de recaída puede variar considerablemente dependiendo del tipo. No es la norma, pero precisamente el miedo a volver a la enfermedad es lo que más pesa en las pacientes. Algunas células tumorales pueden permanecer dormidas durante años y según lo que apunta la oncóloga Josefina Cruz, del Hospital Universitario de Canarias e investigadora de GEICAM, a 20bien es que "sigue pendiente poder saber si tenemos enfermedad residual después de haber acabado este tipo de tratamientos".
La doctora asegura que por esas células dormidas o persistentes del organismo "nunca nos atrevemos a decir que hemos curado el cáncer de mama". Todavía queda encontrar una tecnología capaz de determinar quién no tiene la enfermedad en su organismo a nivel microscópico. El cáncer de mama sigue, por tanto, siendo todo un reto para los especialistas como Cruz, que sostiene que siguen "sin conocer todos 'los apellidos' del tumor". Sin embargo, las terapias dirigidas como el uso de ribociclib junto a la hormonoterapia nacen con el objetivo de diseñar nuevas estrategias con resultados respaldados a largo plazo.
El riesgo de muerte se reduce casi un 20%
Recientemente, Novartis presentó en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) 2026 los beneficios de Kisqali (ribociclib) que junto a terapia endocrina (hormonoterapia) han conseguido reducir casi un 20% (19,1%) el riesgo de muerte en pacientes con cáncer de mama precoz HR+/HER2- en estadios II y III con alto riesgo de recaída. Las pacientes recibieron ribociclib durante tres años y continuaron después con el seguimiento. "A seis años, veremos que hay más pacientes que no van a recaer y que se van a curar de la enfermedad con respecto a las pacientes que no recibieron el fármaco", explica Josefina Cruz.
En NATALEE también se refleja que, en cuanto a la muerte específica por cáncer de mama, el riesgo se reduce casi un 30%, concretamente un 26%. "Lo que queremos decir es que, con estos datos, tenemos más pacientes que se curan. Supervivencia global significa eso: que el riesgo de muerte disminuye casi un 20%. Es decir, menos pacientes recaerán y fallecerán por el cáncer", añade. La oncóloga sostiene así que para las pacientes y sus familias se abre una nueva vía para una vida más larga y, sobre todo, evitando tratamientos agresivos.
El miedo a la recaída después de acabar el tratamiento
Diversos estudios han recogido a lo largo de este tiempo a que el miedo de una recaída está siempre presente en pacientes de cáncer de mama. El reciente estudio ImpOrta publicó que esta era la preocupación de un 84% de mujeres con cáncer de mama precoz HR+/HER2-. Según explica la oncóloga, esta vuelta a la enfermedad muchas veces llega cuando ya ha habido una nueva incorporación a la vida laboral y a la social, por lo que "se produce una situación de shock inesperado".
"Aunque la paciente está preocupada cada vez que viene a la consulta, siempre mantiene la esperanza de que eso no vuelva a pasar después de haber hecho todo el tratamiento que le hemos aconsejado al inicio de la enfermedad", nos cuenta Cruz, que añade que en ese momento no se intenta aplacar lo que siente. "Intentamos empatizar con ella y hacer que se sienta acompañada en este nuevo bajón que se produce con la noticia, e intentamos darle herramientas para que no se deprima o caiga en una situación de vacío absoluto".
A partir de ese momento, la oncóloga recalca que conociendo el tipo de tumos, empieza la búsqueda de nuevas opciones para que, si no se puede curar, al menos se pueda controlar. Y aquí es donde entran los nuevos fármacos como el reciente Kisqali (ribociclib). "Gracias a todos los nuevos fármacos que se han ido desarrollando en los últimos años, solemos tener un amplio abanico de posibilidades que pueden ofrecer a la paciente la posibilidad de que, aunque conviva con la enfermedad, pueda hacerlo durante un largo tiempo y con la mejor calidad de vida", concluye la doctora.

Un estudio revela cómo una bacteria es capaz de burlar una de las primeras defensas del organismo
Un equipo del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB-CSIC) ha logrado observar y describir cómo la bacteria Thomasclavelia ramosa, presente habitualmente en el intestino humano, rompe los anticuerpos de inmunoglobulina IgA2, una de las primeras barreras defensivas del organismo.
El hallazgo, fruto de una investigación básica realizada con fragmentos de anticuerpos humanos, permite comprender mejor cómo actúa esta bacteria y abre una vía para el futuro desarrollo de terapias contra enfermedades asociadas a la acumulación de anticuerpos defectuosos, como la nefropatía y la vasculitis por IgA.
El estudio, liderado por Francesc Xavier Gomis-Rüth y Ulrich Eckhard, investigadores del IBMB-CSIC, ha contado con la participación del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), la Universidad de Barcelona y la Universidad Grenoble-Alpes, en Francia. Los resultados se han publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).
Una bacteria capaz de esquivar las defensas
La inmunoglobulina A (IgA) constituye una de las primeras líneas de defensa del cuerpo humano frente a los microorganismos. "Es el principal anticuerpo que protege las mucosas del cuerpo, con una superficie de unos 400 metros cuadrados", explica Gomis-Rüth. Algunas bacterias patógenas consiguen sortear esta protección mediante unas enzimas, denominadas peptidasas, capaces de cortar los anticuerpos y dejarlos inutilizados.
Hasta ahora, se conocía cómo actúan estas enzimas sobre la IgA1, la subclase de inmunoglobulina predominante en la sangre. Sin embargo, la IgA2, presente principalmente en las mucosas y, en especial, en el colon, resiste la acción de las peptidasas bacterianas. La excepción conocida es Thomasclavelia ramosa, una bacteria comensal que habita en el intestino sin causar daños, aunque en determinadas circunstancias puede provocar infecciones. Este microorganismo es capaz de romper tanto la IgA1 como la IgA2, pero hasta ahora se desconocía cómo conseguía actuar sobre esta última.
El equipo investigador ha logrado observar la interacción entre una enzima de T. ramosa y un anticuerpo IgA2, así como describir cómo se unen ambas moléculas justo antes de que la enzima corte el anticuerpo. La dificultad para estudiar este proceso radicaba en que el contacto entre las dos moléculas es muy breve: la enzima se acopla al anticuerpo y lo corta prácticamente de inmediato.
Para capturar ese instante, los científicos estabilizaron la unión entre ambas moléculas mediante un enlace químico denominado puente disulfuro y utilizaron una versión de la enzima incapaz de realizar el corte. A continuación, analizaron el complejo mediante criomicroscopía electrónica, una técnica que congela muestras biológicas a temperaturas ultrabajas y permite reconstruir su estructura tridimensional a partir de miles de imágenes.
El análisis permitió identificar dos momentos del proceso: el reconocimiento del anticuerpo por parte de la enzima y la fase inmediatamente anterior al corte. Las imágenes se obtuvieron en la plataforma de criomicroscopía del IBMB-CSIC, en el Sincrotrón ALBA, en Barcelona, y en el Sincrotrón Europeo ESRF, en Grenoble.
Una clavija que abre la puerta al anticuerpo
Los investigadores descubrieron que la enzima reconoce el anticuerpo mediante una estructura con forma de lazo, que actúa como una clavija y encaja en una cavidad de la propia enzima. Una vez establecida la unión, un enlace interno del anticuerpo gira unos 180 grados y abre una especie de puerta. Este movimiento coloca la bisagra del anticuerpo frente a la zona activa de la enzima, que funciona como unas tijeras y queda preparada para efectuar el corte.
"Los anticuerpos tienen forma de Y: sus dos brazos reconocen a los microbios y el tronco ayuda a eliminarlos. La bisagra es la zona flexible que une ambas partes, de modo que, al cortarla, la enzima separa los brazos del tronco e inutiliza el anticuerpo", explica Gomis-Rüth.
El mecanismo descrito permite entender por qué la enzima de T. ramosa puede actuar sobre las dos subclases de IgA. Mientras que las enzimas de otras bacterias cortan la bisagra de la IgA1, pero no consiguen hacerlo en la IgA2, la de T. ramosa se fija al lazo que actúa como clavija, presente en ambas, y corta el inicio de la bisagra, una región que también comparten los dos tipos de anticuerpos.

Asisa y Adeslas plantan al Gobierno y abandonan la sanidad de los militares

Piden reconocer desinformación climática como amenaza sanitaria
Ginebra, 27 oct (Prensa Latina) Agrupaciones sanitarias internacionales, ambientalistas y de la sociedad civil piden hoy que los miembros de la Organización Mundial de la Salud reconozcan la desinformación climática como una amenaza sanitaria.
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Debatirán en Cuba sobre salud masculina
La Habana, 27 oct (Prensa Latina) Cuba será sede del 1 al 30 de noviembre del III Simposio Internacional Salud Masculina y Enfermedades No Transmisibles, informó hoy la prensa local.
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Sartenes rayadas, plásticos, silicona y más: 5 materiales de cocina que debes revisar para reducir la exposición a tóxicos
Hay algo que hacemos todos los días y en lo que probablemente pensamos muy poco: poner nuestros alimentos en contacto con distintos materiales. Cocinamos en una sartén, removemos con una espátula, guardamos las sobras en una fiambrera, cortamos las verduras sobre una tabla y utilizamos papel de horno blanqueado o de aluminio sin preguntarnos demasiado qué sustancias pueden pasar del utensilio a la comida.

La protesta silenciosa de los médicos madrileños contra las horas extra dispara los pacientes en espera de cirugía

La cascada terapéutica: el error de tratar con más medicamentos los efectos secundarios de los que ya se toman

Marta Tello es una farmacéutica de 23 años que trabaja en una oficina de Algete (Madrid). Hace seis meses, cuando completaba su formación en un equipo de atención primaria en Sevilla, se topó con un caso clínico que recordará durante toda la carrera profesional que ahora empieza: “Esta persona tomaba 18 medicamentos distintos, algo llamativo incluso para alguien de 80 años con varias patologías de base. Analizando el caso, detectamos algunas cascadas terapéuticas que convenía revisar”, afirma.

Una generación devorada por la ansiedad: el peaje mental de una sociedad que vive en alerta
¿Qué nos empuja a buscar una explicación para cada cosa que pasa en nuestra vida? A medio camino entre la angustia de Sábato en El túnel y la lúcida renuncia de Antonio Gala —quien afirmaba que ser feliz exige darse cuenta de que nada es tan importante—, asoma la trampa de la ansiedad, que nace de la obsesión por dar respuesta a todas las preguntas. Y dominarlas. Paradójicamente, cuanto más irracionales y aciagas sean, más nos aferramos a ellas, como si ensayar el desastre nos blindara ante la tragedia.
La ansiedad puede comprenderse a través de la teoría de la intolerancia a la incertidumbre —desarrollada por Michel Dugas, Robert Ladouceur y Mark Freeston—, que define nuestra incapacidad para convivir con lo impredecible. La incomodidad ante la falta de certezas parece empezar a ganar terreno entre los jóvenes, ¿o es que se le está empezando a poner nombre a un malestar históricamente mudo? El reflejo del lastre cobra vida en los datos del Centro Reina Sofía que revelan que el 54,7% de los jóvenes que afirman haber sufrido algún problema de salud mental en el último año. Los trastornos de ansiedad figuran entre los más habituales y, además, son los únicos que continúan creciendo respecto a años anteriores. Unas cifras que permiten tomarle el pulso a una generación cuyo malestar ya no puede despacharse como algo anecdótico.
Una generación que aprende a vivir ansiosa aprende a limitar su vida
Pero ¿qué ocurre realmente en la cabeza de una persona con ansiedad? ¿Qué mecanismos convierten la incertidumbre cotidiana en una amenaza y por qué, a veces, la mente parece empeñada en imaginar precisamente aquello que más teme?
Las personas con ansiedad perciben el mundo como algo peligroso
La ansiedad no es un fenómeno puramente mental, sino una reacción multidimensional que afecta todo el organismo. Vanessa Fernández, doctora en Psicología, explica que esta emoción es una ''respuesta emocional normal y natural, la tenemos todo el mundo y aparece ante situaciones que interpretamos, aunque no lo sean, como amenazantes''. En el plano físico, el cuerpo reacciona con tensión, sudoración y un incremento de las frecuencias cardíaca y respiratoria. Sin embargo, es en el plano cognitivo donde la mente empieza a tejer una red de la que es difícil escapar: cuando esta se ve desbordada, el pensamiento se enfoca de manera obsesiva en la amenaza, magnificando los errores, anticipando catástrofes y minimizando la propia capacidad para afrontar los problemas.
En palabras de la doctora Fernández, ''la persona con ansiedad va a percibir el mundo de una manera peligrosa. Entonces, al percibir una situación como hostil, aparecerá un círculo vicioso en el que el cerebro creerá todo lo que le estás diciendo y liberará más ansiedad''. Esta distorsión no solo altera la percepción de la realidad, sino que paraliza la capacidad de reacción del individuo: el ansioso se bloquea, habla de manera entrecortada y evita de manera sistemática aquellas situaciones que percibe como conflictivas.
Una generación que no tolera el fracaso
Pero la ansiedad –esa que te impide adaptarte a lo que se escapa de tu zona de confort– domina la capacidad de amoldarse a las nuevas realidades; la patología de las nuevas generaciones ya no se circunscribe a hitos vitales concretos y delimitados en el tiempo, como podían ser los exámenes o la emancipación. Marina Díaz Marsá, psiquiatra y presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, señala que nos encontramos ante un malestar mucho más difuso, crónico y anticipatorio, alimentado por la exposición digital permanente, la incertidumbre y la autoexigencia multidimensional.
La doctora Díaz Marsá advierte sobre el impacto de este estado de alerta sostenido en el tiempo y afirma de manera contundente que ''una generación que aprende a vivir ansiosa aprende a limitar su vida''. Este límite se traduce clínicamente en somatizaciones tempranas, una preocupante intolerancia a la frustración y a la incertidumbre. Según la experta, esto es consecuencia directa de un modelo educativo y social que ha reducido las oportunidades para experimentar el fracaso controlado y que, en cambio, refuerza la inmediatez a través de la tecnología.
Tiranía y frivolidad en redes sociales
En este escenario, las redes sociales no actúan como una causa única, pero sí como un amplificador de las inseguridades y de la necesidad de aprobación externa. El cerebro adolescente, biológicamente sensible a la evaluación social, se ve expuesto a un triángulo lesivo para la autoestima: la comparación constante, la búsqueda de validación mediante likes y la exposición a vidas idealizadas; una idea apoyada por Rita, una paciente de salud mental con ansiedad crónica que cuenta a El Independiente lo frustrante que es no poder alcanzar nunca los estándares que se venden en las redes sociales: "No hablo solo de belleza, que al final es algo subjetivo. Hablo del ritmo de vida que parece llevar todo el mundo, de todos los libros que parecen tener tiempo para leer, de los sábados que salen a comer fuera, de las tres carreras y los dos másteres que tienen. De lo normalizado que está ese supuesto éxito que vemos constantemente y que, muchas veces, no es más que una fachada: una imagen de perfección que tiene poco que ver con la realidad y que esconde vidas mucho más complicadas de las que nadie habla".
Por su parte, Alberto Veira Ramos, profesor de Sociología en la UC3M, coincide en el impacto nocivo de esta hiperconexión y en cómo la pérdida de control sobre el propio tiempo libre se convierte en un caldo de cultivo para el malestar. El sociólogo reflexiona sobre las dinámicas de comparación que imperan en la actualidad y destaca que ''nos estamos continuamente comparando con la versión edulcorada que los demás suben de sí mismos a las redes. Eso no pasaba antes''. Esta tiranía de la felicidad obligatoria y del éxito empaquetado se convierte, según el experto, en una auténtica losa para el desarrollo de los jóvenes.
"Más Platón y menos Prozac"
A pesar del incremento en las consultas, los expertos coinciden en que una mayor alfabetización en salud mental ha permitido que los jóvenes identifiquen antes el sufrimiento y dejen de padecerlo en silencio, lo cual representa un avance social significativo.
Sin embargo, la respuesta a este problema no debe limitarse a la vía farmacológica. El consumo de ansiolíticos ha aumentado, y el uso prolongado de benzodiacepinas durante más de 4 semanas genera tolerancia, dependencia e interfiere directamente en el aprendizaje a la hora de elaborar estrategias para afrontar la ansiedad desde el plano mental y no químico.
Lejos de criminalizar la medicación –siempre que haya sido prescrita– faltan herramientas de autorregulación emocional y de autoconocimiento. En su análisis, Veira sugiere volver la mirada, también, hacia disciplinas tradicionales y formativas, señalando que ''en el sistema educativo se está dejando de enseñar herramientas de los filósofos clásicos para controlar el temperamento propio, las propias emociones y gestionar nuestros propios miedos''. Cita, en este sentido, el título de una obra de Lou Marinoff, "Más Plantón y menos Prozac" y alude a corrientes como el estoicismo, que ofrecen recursos valiosos para reducir la vulnerabilidad ante las opiniones ajenas y fortalecer la confianza en uno mismo.
Aprender a gestionar el tiempo, establecer rutinas saludables, asegurar la presencia y el apoyo familiar sin caer en la sobreprotección, y aprender a poner límites en las relaciones personales se perfilan como los pilares fundamentales para desactivar la alerta constante. Solo así se permitirá que los jóvenes se desprendan, de manera saludable, de la asfixiante máscara de la perfección. Quizá la verdadera renuncia de la que hablaba Antonio Gala no sea dejar de aspirar a más, sino dejar de vivir como si nunca fuéramos suficientes.
El 55% de los españoles ignora qué es el hígado graso y el 70% desconoce que puede derivar en trasplante
El 55% de los españoles ignora qué es el hígado graso y el 70% desconoce que puede derivar en trasplante, una enfermedad que afecta a 10 millones de personas en España, según ha revelado la Guía de Práctica Clínica de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH).
Con motivo de la celebración, el 30 de octubre, del Día Mundial contra el Cáncer de Hígado, la AEEH subrayó que el 25% de la población general española tiene hígado graso, según las estimaciones de su Guía de Práctica Clínica, aunque la mayoría ignora qué es y cuáles son sus riesgos reales.
Esta es la principal conclusión del primer Barómetro del Hígado Graso, un estudio sociológico llevado a cabo por la Federación del Hígado en España (FEH) sobre una muestra de 1.512 personas, que analiza el grado de conocimiento de la población sobre esta afección, conocida clínicamente como patología hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (Masld/MASH).
Los resultados de la investigación, que se enmarca en un mes enfocado en la sensibilización sobre el cáncer de hígado, revela una llamativa falta de cultura hepática básica: el 49% de los españoles no considera que el hígado sea un órgano vital.
Esta desconexión se acentúa entre los jóvenes: solo uno de cada tres personas de entre 18 y 24 años, sabe que el hígado es indispensable para vivir. Además, el 87% de la población reduce el papel de este órgano casi en exclusiva al procesamiento del alcohol, ignorando su función clave en el metabolismo o la regulación del azúcar en sangre.
Amenaza silenciosa
Este desconocimiento sobre las funciones del órgano se refleja también en el grado de información sobre la propia patología. El 55% de los encuestados admitió que no sabe qué es el hígado graso: un 10% no ha oído hablar jamás de él y un 40% conoce el término, pero ignora en qué consiste.
A esto se añade la desinformación sobre su evolución clínica y pronóstico. Un 35% de la población ignora que se trata de una condición silenciosa que avanza sin mostrar señales ni causar malestar hasta fases avanzadas, un porcentaje que alcanza el 50% entre los menores de 35 años. Asimismo, un 32% cree erróneamente que es una dolencia irreversible, omitiendo que, detectada a tiempo, se puede revertir.
A este respecto, el vicepresidente de la Federación Española del Hígado en España, Josep María Martínez Rodríguez, explicó que "el hígado graso es la gran epidemia silenciosa del siglo XXI. El hecho de que más de un tercio de la ciudadanía no sepa que avanza sin presentar síntomas dificulta enormemente el diagnóstico precoz y la intervención oportuna en atención primaria".
Trasplante de hígado
El estudio revela que la población desconoce que el hígado graso afecta a todo el organismo y repercute directamente en la salud cardiovascular: el 70% de los españoles ignoran que el avance del hígado graso sin tratamiento puede derivar en la necesidad de un trasplante hepático.
Además, gran parte de la población no es consciente de sus consecuencias vasculares más graves, ya que el 46% desconoce que esta patología incrementa las probabilidades de sufrir un ictus y un 41% ignora su vínculo con los infartos de miocardio.
Del mismo modo, se suele pasar por alto su relación con otras afecciones de gran prevalencia en España, de forma que un 35% no la asocia con la diabetes tipo 2 y un 34% tampoco la conecta con la hipertensión arterial.
Uno de los hallazgos más destacados del informe es el sesgo social que rodea a la patología: el 92% de los españoles sostiene que el propio paciente es el responsable de padecer la enfermedad.
Malos hábitos
En este sentido, un 77% atribuye su origen únicamente a 'malos hábitos' individuales (dieta y sedentarismo), mientras que solo un 24% comprende el peso determinante de los factores genéticos y metabólicos.
Por otro lado, el 53% de los encuestados considera que el hígado graso es una patología exclusiva de personas con sobrepeso u obesidad. Esta percepción genera una falsa sensación de seguridad en personas con un índice de masa corporal normal que padecen disfunción metabólica, lo que contribuye a retrasar su diagnóstico.
"Atribuir el hígado graso únicamente al estilo de vida es una simplificación injusta y peligrosa. Creer que es exclusivo de personas con sobrepeso o culpabilizar al enfermo genera un estigma que aleja a los pacientes de las consultas y hace que muchas personas con peso normal ignoren que también están en riesgo", apuntó Martínez Rodríguez.
