Imagine una enfermedad que, en solo un año, se llevara por delante la vida de 710.000 personas, el equivalente a la población de la ciudad española de Zaragoza. Eso ocurrió en 2023, pero no por un virus o una bacteria, sino por la exposición a las altas temperaturas, que se cobró en todo el mundo esa enorme cantidad de vidas. El 70% de esas muertes, además, se pueden atribuir directamente al cambio climático causado por el ser humano debido, principalmente, al uso de los combustibles fósiles. Este es uno de los datos que contiene el informe The Lancet Countdown, que este año cumple su décima edición como el análisis de referencia en establecer la relación entre el calentamiento global y los problemas de salud.
Marta Tello es una farmacéutica de 23 años que trabaja en una oficina de Algete (Madrid). Hace seis meses, cuando completaba su formación en un equipo de atención primaria en Sevilla, se topó con un caso clínico que recordará durante toda la carrera profesional que ahora empieza: “Esta persona tomaba 18 medicamentos distintos, algo llamativo incluso para alguien de 80 años con varias patologías de base. Analizando el caso, detectamos algunas cascadas terapéuticas que convenía revisar”, afirma.