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Anatomía de la reconstrucción tras la dana: reparaciones de urgencia a la espera de las obras antirriada y de edificar menos y mejor

29 October 2026 at 04:30
Estado actual del barranco del Poyo en el tramo de Picanya.

El riesgo cero no existe, repiten rotundos los expertos, y menos ante un desastre como el causado en la provincia de Valencia por la dana del 29 de octubre de 2024, que dejó 233 fallecidos, precipitaciones extraordinarias de más de 771 litros por metro cuadrado en apenas horas y caudales superiores a los 2.200 metros cúbicos por segundo —varias veces el caudal del río Ebro—, bajando a toda velocidad por ramblas y barrancos. El resultado fue una gran ola que se llevó todo por delante en la zona cero, un territorio densamente poblado y vulnerable por su alto riesgo de inundación. Después ha habido más danas y episodios de lluvias torrenciales y en todas ellas la población ha revivido el miedo a que una tragedia así se repita. “Queremos un futuro mejor y que los proyectos se hagan. Nos interesa estar en un horizonte seguro”, reivindica Salvador Piqueras, miembro de uno de los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción (CLER), creados tras la dana para dar voz a la población damnificada por la riada.

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Estado actual del Barranco del Poyo en el tramo de Picaya. Se aprecia la construcción de muros y mantos de escollera para proteger las orillas  frente a la erosión.Barrera instalada para contener el agua en el barranco de la Saleta de Aldaia cada vez que hay lluvias. El desvío que proyecta la CHJ evitará las constantes inundaciones del municipio.Una vecina cruza la Rambla del Poyo con un puente peatonal en Picanya (Valencia), con los márgenes del barranco llenos de escombros y destrozos, del 13 de noviembre de 2024, unos días después de la terrible dana.

Expertos piden que el cambio climático se aborde como una emergencia de salud mundial: “La Tierra está en camino de sufrir un golpe de calor”

28 October 2026 at 00:01

Imagine una enfermedad que, en solo un año, se llevara por delante la vida de 710.000 personas, el equivalente a la población de la ciudad española de Zaragoza. Eso ocurrió en 2023, pero no por un virus o una bacteria, sino por la exposición a las altas temperaturas, que se cobró en todo el mundo esa enorme cantidad de vidas. El 70% de esas muertes, además, se pueden atribuir directamente al cambio climático causado por el ser humano debido, principalmente, al uso de los combustibles fósiles. Este es uno de los datos que contiene el informe The Lancet Countdown, que este año cumple su décima edición como el análisis de referencia en establecer la relación entre el calentamiento global y los problemas de salud.

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© Caroline Brehman (REUTERS)

Ola de calor a principios de octubre en Los Ángeles, California (EE UU).
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