La Guardia Civil busca hogares para sus cachorros: te pagan si los acoges durante un año
La Guardia Civil ha lanzado un plan dirigido a la población a través del cuál puedes adoptar o mejor dicho acoger durante una temporada a uno de los cachorros que probablemente se convierta en un futuro en perro policía.
La Guardia Civil busca hogares para sus cachorros
El plan Fénix es el plan de adopción temporal de cachorros que tiene la guardia civil. Las familias tienen que mandar un formulario, ellos analizan los requisitos y les hacen una entrevista personal en la unidad.
La Guardia Civil se hace cargo de los gastos de alimentación y veterinario. Después de un año con la familia, los cachorros vuelven al centro de adiestramiento, les hacen una evaluación y si la pasan, pasarían a ser perro operativo de la Guardia Civil.
Los requisitos son:
- Vivir dentro de la comunidad de Madrid y al rededores
- No tener ningún animal de compañía en el domicilio
- Que la familia tenga el tiempo suficiente para cuidar de los cachorros
La Guardia Civil entrega cachorros de unos dos meses a familias seleccionadas para que vivan con ellas hasta aproximadamente el año de edad. Durante ese tiempo, la familia debe socializarlo, educarlo en normas básicas de convivencia y ofrecerle un entorno seguro; después, el perro vuelve al Servicio Cinológico para su adiestramiento como futuro perro especialista.
No es una adopción definitiva, sino una acogida temporal de cerca de un año. La convocatoria está dirigida normalmente a familias de Madrid y alrededores, con capacidad para desplazarse al Servicio Cinológico de El Pardo en menos de una hora.
Además, la vivienda no puede tener otras mascotas (perros, gatos, roedores o hurones) que puedan suponer un riesgo para el cachorro o interferir en su desarrollo. La familia también debe disponer de tiempo suficiente para cuidarlo y acompañarlo
¿Cómo se adiestran a los perros policía?
Los perros policía se adiestran mediante un proceso largo que combina socialización, obediencia, trabajo con el guía y una especialidad concreta: detectar drogas, explosivos, dinero, acelerantes o localizar personas. El método habitual es el refuerzo positivo: el perro aprende que encontrar un olor determinado le permite conseguir su juguete, una pelota, un mordedor o la atención de su guía.
Antes del adiestramiento policial, el cachorro necesita acostumbrarse al mundo. Desde los tres meses aproximadamente se le expone de forma progresiva a personas, ruidos, coches, superficies distintas, multitudes y situaciones inesperadas. El objetivo es que, de adulto, pueda trabajar con calma en aeropuertos, estaciones, calles, vehículos o escenarios de rescate sin asustarse ni distraerse.
En el caso de la Guardia Civil, el Plan Fénix, el arriba mencionado es el que busca precisamente esto, que los hogares temporales socialicen a los cachorros durante su primer año, antes de que regresen al Servicio Cinológico para iniciar su formación especializada.
Cuando el perro está preparado, comienza el trabajo con su guía. Primero aprende órdenes básicas: sentarse, tumbarse, quedarse quieto, acudir a la llamada y permanecer junto al agente. Después se trabaja la comunicación entre ambos, porque el guía debe interpretar las señales del perro y este debe responder a sus indicaciones incluso en entornos ruidosos o peligrosos.
El adiestramiento suele empezar en torno al año de edad y puede prolongarse entre nueve meses y dos años hasta que el animal está plenamente operativo, según la unidad y la especialidad.
El perro no “sabe” que busca drogas o explosivos; aprende a asociar un olor concreto con una recompensa. El adiestrador presenta el olor, el animal lo localiza y, al señalarlo correctamente, recibe su premio. Con la repetición, el perro convierte la búsqueda en un juego motivante.


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