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El Gobierno entrega al Supremo la lista con los nacionalizados por la ‘ley de nietos’

El Gobierno ha entregado este miércoles al Tribunal Supremo la lista con las identidades de los nacionalizados por la llamada ley de nietos que le reclamó el pasado viernes. Aunque la Abogacía del Estado cifró en 163.020 personas los inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) afectados por la suspensión del derecho al voto decretada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo, fuentes del Gobierno señalan que la relación final, tras repasar todos los expedientes, contiene un total de 163.355 nombres, de los que hay 901 cuyos expedientes acreditan la condición de exilio, que ha sido certificada por los cónsules. Según la orden dictada por el Supremo, solo estos podrán votar en las elecciones del 29-N.

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© Juan Ignacio Roncoroni ((EPA) EFE)

Personas hacen fila en el Consulado General de España la semana pasada, en Buenos Aires (Argentina).
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El riesgo de Broncano: invitar a Abascal convencido de que rechazará la oferta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su entrevista con David Broncano (d), en 'La revuelta'.

Irene Montero y Gabriel Rufián ya han hecho una paradita por La Revuelta de David Broncano en TVE, que, a diferencia de Jordi Wild, sí ha tenido con la formación política morada la deferencia tan habitual en esa casa hacia los morados.

Lo más llamativo de la entrevista de Broncano a Pedro Sánchez del pasado día 22 es que David Broncano quiso dejar claro que él había invitado al programa a Santiago Abascal y a Núñez Feijóo y que eran estos quienes no querían acudir. Curiosos estos tiempos en los que las invitaciones de los Broncanos y los Wilds ya no se conciertan llamando a jefes de prensa ni mandando cartas, sino que se formulan en antena y, si el invitado no responde, la culpa es suya. Broncano le pidió ayuda el pasado jueves a Sánchez con el tema de Feijóo, aunque insistió menos con el de Abascal, no vaya a ser que, de tanto insistir, el candidato verde acabe aceptando.

Y es que, aunque ahora, en tiempos de campaña electoral, Broncano esté obligado a disfrazarse de neutral y equidistante, resulta muy complicado cuando él y sus colaboradores tienen la hemeroteca que tienen en ese campo, según la cual Vox no es un partido más: hay que mencionarlo lo menos posible y, en su lugar, usar el mantra de "la ultraderecha", que es como decir "la amenaza fantasma", un aura deshumanizada que deambula por ahí. Ese fue el lenguaje que entrevistador y entrevistado utilizaron el día 22.

Antes del día 22, sólo dos políticos habían estado en el programa de Broncano. Manuela Carmena en La Resistencia el 22 de enero de 2020, y Gabriel Rufián en La Revuelta el 20 de octubre de 2025; los dos, por tanto, de una tendencia política muy determinada. Pero es que, además, cuando Gabriel Rufián, en aquella entrevista del día 20, preguntó a Broncano si invitaría a Abascal a su programa, este se apresuró a contestar con un contundente y escueto "¡No!", aunque su sueldo también lo paguen los tres millones de votantes de Vox.

No era la primera vez que Broncano saltaba como un resorte ante esa posibilidad. Ya en La Resistencia de Movistar, el 11 de octubre de 2019, cuando Gerard Piqué le preguntó si invitaría a su programa a Abascal (que por aquellas fechas acababa de estar por primera vez en 'El Hormiguero'), la respuesta de Broncano había sido idéntica: "¡No!". Pablo Motos vivió su primera gran cancelación por osar hacer aquella entrevista.

No era un tema personal. Su colaborador Marcos Martínez (Grison) ya expresó en el pódcast Tómatelo con vino, del 10 de junio de 2025, su convencimiento de que Vox nunca iría al programa La Revuelta. Lo decía como si considerara que no existe motivo alguno para que Vox se sienta poco estimado por ellos. El mismo Grison que, unos meses antes, en el programa A las Bravas de la Cadena SER, el 19 de diciembre de 2024, había soltado que no se puede ser negro y votar a Vox. Pero de buen rollito.

Si algo caracterizaba a Broncano en La Vida Moderna era que contra "el fascismo", que es lo que para ellos representa Vox, no se puede ser equidistante. El programa del 26 de mayo de 2020 en la Cadena SER fue cristalino a ese respecto. Frente a quienes buscaban poner al mismo nivel a los partidos a la derecha del PP, como Vox, y a la izquierda del PSOE, como Podemos, Broncano, Ignatius y Quequé tenían claro que no cabía tal equidistancia entre fascistas y antifascistas: "Es como decir: "Ni cáncer ni anticáncer". Hombre, no. El cáncer es una enfermedad y el anticáncer es la quimioterapia. No están al mismo nivel ni se tocan". No parecía que, en aquel momento, a Broncano ni siquiera se le pasara por la cabeza la posibilidad de que la etiqueta de "fascista" pudiera ponerse con suficiente ligereza como para convertirse en el arma ideal para deshumanizar a una opción escogida por unos cuantos votantes.

Como muestra de que TVE se mantiene fiel a esa idea de no ser equidistante con el fascismo, ahí está Silvia Intxaurrondo, quien, al comentar el pacto del PP y Vox en el Senado, se preguntaba a quién iban a votar ahora los seguidores del PP contrarios a juntarse con "homófobos, machistas y racistas". Bonitos adjetivos difundidos por la televisión pública que también pagan esos sucios "homóboides racistas" y "machirulos" que representan a la tercera fuerza política de este país. La deshumanización no es sólo cosa de la izquierda. Anda que no intentaron el PP y sus satélites deshumanizar a Podemos entre 2014 y 2019, como si sus integrantes fueran el ejército infiltrado de Hugo Chávez que venía a expropiarlo todo. Pero, en eso, reconozcamos que el ala diestra siempre es bastante torpe, no por falta de ganas, sino por falta de capacidad.

Es irónico que aquel Broncano que tanto decía que no se podía ser equidistante ahora tenga que simular equidistancia para justificar que, en el programa estrella de TVE, asegure con la boca pequeña que ha invitado a Vox, cuando lo que menos les interesa a él y a sus padrinos políticos es que Santiago Abascal cruce la pasarela de La Revuelta. Pedro Sánchez basa, una vez más, su programa electoral en que, si no gobierna él, vendrá el fascismo en sidecar con Feijóo. Broncano y Grison bromearon con que Abascal y Feijóo no iban a su programa para no cogerles cariño, cuando lo paradójico es que ese es precisamente el motivo por el que a La Moncloa nada le gustaría menos que ver al barbudo del caballo aparecer por su "Revuelta", donde se correría el riesgo de acreditar que es un ser humano.

¿Se imaginan cómo reaccionarían ante esa entrevista Broncano, Grison, Castella y el gran jefe? Ojalá no tuviéramos que imaginarlo, porque, por una vez, los gurús de la comunicación del ala diestra de la política supieran jugar bien sus cartas y, en este caso, Vox aceptara esa entrevista. Y saludará a Broncano, a las productoras externas de TVE y a todos sus amigos. Hasta podría saludarles con un "Hola, aquí el cáncer, que decíais". Él sabrá, pero, si no va, ya sabe Abascal a quién le está haciendo el juego.

No es sólo una cuestión de estrategia para Vox, si no también de coherencia. Manuel Mariscal, diputado de Vox, retó en octubre de 2024 a Broncano a que invitara a Abascal antes de unas elecciones. A regañadientes o no, la invitación está cursada, aunque se haya hecho bajo el convencimiento de que la iban a rechazar. Es Vox quien tiene que decidir si será coherente o no.

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Génova admite el lío del sistema de voto en el Senado tras el pacto con Vox: "Hay que explicarlo muy bien"

Feijóo durante la presentación este martes de la lista del PP por Madrid

"Cuatro escenarios, cuatro", subraya un dirigente nacional del PP a la hora de evaluar cuál puede ser el impacto del acuerdo con Vox para la Cámara Alta. Ayer, durante la presentación de la lista madrileña a las elecciones generales del 29-N todo eran comentarios sobre la metodología del voto, ya de por sí bastante peculiar con esa papeleta sepia tamaño sábana en la que hay que marcar tres nombres. Y temen en el PP que sus electores se confundan una vez que el modelo de colaboración con Vox tiene, efectivamente, cuatro variantes.

"Hay que hacer mucha pedagogía" según los territorios para no confundir a los votantes

Una de las situaciones que puede salvar esas dificultades es el mailing electoral, dado que en la papeleta que el PP manda a los buzones de los electores ya están marcados sus candidatos y, simplemente, hay que depositarla en la urna si su opción es este partido. Pero aún así admiten que en el tiempo que media de aquí al 29 de noviembre "hay que explicarlo muy bien, hacer mucha pedagogía" según los territorios para no confundir a los votantes.

Porque no es fácil, admiten, decirles que en seis territorios (Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares) irá un 'independiente' de Vox en el cupo de senadores del PP por lo que también hay que marcar ese nombre. Que, en cambio, en Girona, Tarragona y Guipúzcoa no hay lista del PP; que en 14 circunscripciones (Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén) Vox presenta sólo un candidato con la esperanza de que los votantes de este partido pongan también una cruz a un par de nombres del PP y que, en el resto de España, ambos partidos van con sus propias y completas candidaturas. Casi nada.

La dificultad se traslada a la campaña electoral

Y no sólo eso. Porque la dificultad derivada de ese complejo panorama se traslada a la propia campaña electoral, según señaaln fuentes populares. ¿Pedirán los populares el voto para Vox en Girona, Tarragona y Guipúzcoa? o ¿lo dejarán correr y dejar que los de Santiago Abascal lleven el peso de sus listas? Otra incógnita. El 'independiente' que Vox incluya en aquellas circunscripciones donde no se presentan con sus siglas, ¿hará campaña con el PP, bajo cuya marca electoral irá su nombre, o con Vox?

Muchos dirigentes nacionales que se recorrerán estos días toda España, al igual que los presidentes autonómicos, deberán ir "adaptándose según los territorios". Pero el principal temor es que apenas dé tiempo para explicar cómo se debe votar para el Senado, "qué minutos de un mitin o de una entrevista se puede dedicar a eso". Y en el fragor de la campaña que, aunque no lo parezca, todavía no ha arrancado "va a ser todavía más dificil".

El líder del PP, Alejandro Fernández, de Tarragona, no tendrá papeleta sepia de su partido

Que el PP no se presente en tres circunscripciones no ha sido un plato de gusto para todos. Hay peculiaridades como la del líder del PP catalán, Alejandro Fernández, censado en Tarragona, que salvo que meta la papeleta sepia con los nombres de los candidatos voxistas, no va a tener a quién votar para el Senado. De hecho, Génova tenía confeccionada su lista completa de candidatos y tuvo que modificarla cuando al filo de las 13,40 de este lunes Vox envió un comunicado a los periodistas que el director de la campaña popular, Miguel Tellado, corroboró en todos sus términos en rueda de prensa.

Ayer por la mañana, en Onda Cero, Alberto Núñez Feijóo explicó que el presidente del PP en País Vasco, Javier de Andrés, estaba al tanto desde muchos días antes de que la negociación pasaba por retirar la lista del PP al Senado en representación de Guipúzcoa. También que éste, «con buen criterio, no se lo transmitió al partido» en la región para mantener la confidencialidad sobre las negociaciones. Recordó que el último senador que el PP obtuvieron por esta circusncripción fue en las generales del año 2000, las de la mayoría absoluta de José María Aznar. En cambio, está muy esperanzado en conseguir un diputado guipuzcoano.

Feijóo centrará esta semana su mensaje en orden y seguridad por los episodios de violencia de ultraizquierda

Nada específico dijo sobre la incomparecencia electoral al Senado en Girona y Tarragona, aunque esperan incrementar su número de diputados catalanes con respecto a julio de 2023. Si entonces llegaron a los seis escaños, cree posible Feijóo subir a ocho. El PSC sigue siendo imbatible, de hecho, uno de los grandes 'proveedores' de escaños para Pedro Sánchez como lo fue antes para José Luis Rodríguez Zapatero.

Feijóo se desplaza este miércoles a Barcelona para hacer campaña junto a su cabeza de lista por esta circunscripción, Xavier García Albiol y Alejandro Fernández. El candidato del PP a la presidencia del Gobierno visitará la 'zona cero' de los disturbios del sábado y domingo en la Ciudad Condal, concretamente la Plaza de Catalunya. Toda la semana estará centrada en los mensajes de orden y seguridad tras los actos violentos de ultraizquierda que se vienen sucediendo por España.

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Vox se esmera en remarcar sus diferencias con el PP ante el riesgo de que el 'voto útil' al Senado les penalice para el Congreso

El líder de Vox, Santiago Abascal, presenta a los candidatos del partido para las elecciones del 29N este lunes en Talavera de la Reina (Toledo)

Hay una cuestión relevante tras el primer pacto preelectoral de la historia de PP y Vox, anunciado para el Senado este lunes. Y es que Vox pasa de criticar la estrategia general del 'voto útil' a la que dedicó notable intensidad Alberto Núñez Feijóo en las pasadas elecciones de 2023 e "impidió la suma" –a las puertas de un diputado en Albacete a costa del PSOE, por ejemplo– según los de Santiago Abascal, a priorizarla para el bloqueo de cualquier posibilidad que dé oxígeno electoral a Pedro Sánchez y a su izquierda. En politología hay un concepto que es el de 'efecto arrastre' al que ocasionalmente se aferran las fuerzas políticas para que al coincidir varias elecciones de distintos niveles, como generales, municipales y autonómicas, una candidatura potente en la primera o la segunda, mueva al electorado hacia un voto generalizado a unas mismas siglas.

Tras comunicar Miguel Tellado e Ignacio Garriga la disposición a un acuerdo mixto en 20 provincias para maximizar el voto de la derecha, el secretario general de Vox, en un vídeo difundido por el partido, en su explicación de los motivos que mueven a la formación a dar el paso, como priorizar el interés general a las siglas, dejaba una frase clave: "Nuestros votantes podrán votar a Vox al Congreso con plena normalidad" en las generales. Preguntadas fuentes de la dirección nacional de Vox sobre si hay temor a que el electorado deduzca que al igual que es provechoso apoyar las listas del PP en ciertas zonas, entendiendo una acción coordinada, eso se 'contagie' a la hora de ejercer el voto al Parlamento, estas no lo consideran probable. El pacto "quedará bien explicado". "No son tantas provincias para no saber explicarlo bien", inciden desde el partido ante consultas de El Indepediente.

En concreto, hay seis provincias donde Vox ocupará la segunda plaza de las tres disponibles en las listas del PP. Son Gran Canaria, Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares. Por otro lado, las 14 provincias donde Vox solo presentará un nombre para incentivar el apoyo a otros dos candidatos del PP, son Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. Independientemente de las condiciones en el Senado, y bajo proyecciones de escaños al Congreso ofrecidas recientemente por las demoscópicas privadas, Vox se juega en esas 20 provincias –a excepción de Guipuzkoa, Girona o Tarragona, donde concurre en solitario– aproximadamente 25 diputados. Eso para un partido que se juega pasar de 33 actuales a un pronóstico medio de 65. Internamente rebajan los datos y afirman que con ello se busca movilizar, entre otros, a la izquierda. Aunque la coincidencia de las demoscópicas es amplia.

Mientras que las fuentes consultadas de Vox se contienen, desde el PP asumen que la fórmula, con las configuraciones que también se dan a la izquierda puede conllevar un lio importante para el electorado y comparten que la explicación al público debe ser precisa. Porque no se trata solo de meter la papeleta con las siglas en la urna salmón, sino de seleccionar a mano candidatos en una votación que no motiva tanto como la del Congreso, donde el elector busca a su partido. La complejidad puede fomentar que haya menos interés pese a que la derecha está generalmente muy movilizada.

Abascal, Buxadé y Figaredo insisten en distinguirse del PP

Lo cierto es que en las últimas 48 horas, Abascal se han esmerado en justificar el acuerdo tanto por posible falta de entendimiento de los sectores de votantes más anti-PP, pero también aclarando que la unidad no les hace similares. En ese concepto se viene centrando la izquierda o el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ve ya indistinguibles a ambas formaciones –algo que usa para movilizar–. Después de la presentación de candidatos a las generales del 29-N en un acto en Talavera de la Reina (Toledo), el presidente de Vox protagonizó una entrevista desde el lugar con Telemadrid en la que destacó "verdaderas diferencias" con los populares, fijando un marco que anticipaba el 'no hay voto útil entre dos partidos completamente distintos'.

Ante el acuerdo del "Frente Corrupto y el Frente Traidor a España", en referencia al PSOE y a Frente Amplio y el acuerdo de coaliciones sellado para el Senado, supimos "que había que dar algún tipo de respuesta, que no podíamos permitir que el cambio que tienen posibilidad de elegir los españoles sea frustrado". "Considerábamos que teníamos la responsabilidad patriótica de hacer algo". "Nosotros tenemos verdaderas diferencias en lo esencial, que tiene que ver con nuestra campaña en la prioridad nacional, en la remigración, en la desregularización y en las bajadas fiscales, porque consideramos que el PP ha formado parte precisamente de las políticas que nos han llevado a ese sitio", aseguró. "Pero ante el intento de todos los cómplices de Sánchez de secuestra el Senado y de impedir el cambio en España, creo que estábamos obligados a hacer un gesto político y esperamos que sea útil", terminó.

Apenas horas después, en una declaración ante los medios en Plasencia, este martes por la mañana, Abascal insistió en esa distinción: "La autonomía de Vox está intacta" para las próximas elecciones. "Vox es un partido muy distinto al PP. Es más, yo quiero señalar que el PP no comparte el mensaje de prioridad nacional de Vox", añadió. Recalcó el distanciamiento del PP respecto a la remigración o la desregularización, y recuperó una de las principales alusiones para atacar antaño, antes de la dinámica de pactos, a los populares: "PP y PSOE mantienen una coalición oculta en Bruselas que durante mucho tiempo ha sido la responsable de toda esa sobre regulación para el campo, la industria, la energía, la educación y en otros ámbitos". La unidad, la explicó, frente a "un intento por parte de una mafia a secuestrar las instituciones después del 29-N, una mafia que ha intentado robar las elecciones con la trampa de los nietos, que se ha corrompido".

Abascal recupera la mención al 'pacto de populares y socialistas' en Bruselas pese a apostarse por la no beligerancia de hace meses

Antes que Abascal, dos pesos pesados de la formación afianzaron el asunto en dos entrevistas. Por un lado, el jefe de la delegación de Vox en Bruselas y eurodiputado, Jorge Buxadé, en RNE, reiteró que el acuerdo de retirada o listas mixtas es "un acto de responsabilidad" y, nuevamente, que "cualquier votante de Vox" va a poder respaldar la marca en todas las provincias. Íntegramente al Congreso. "Vox presenta sus listas. En seis provincias hay candidatos independientes" dentro de las listas del PP con las que "el votante de Vox va a sentirse representado" y con el objetivo de que haya "una mayoría de sentido común". Remarcó, como haría luego Abascal, que no se comparte la prioridad nacional, pero que "estará en la negociación" de un hipotético Gobierno de coalición. Tampoco se comparte el deseo de Feijóo de sostener el Ministerio de Igualdad.

Por otro lado, el portavoz económico y diputado de Vox, José María Figaredo, describió a PP y Vox como "dos partidos con dos planes y medidas diferentes" que se encuentran con el fin de "echar a este psicópata de la Moncloa", expuso en referencia a Sánchez. "Un Gobierno que se quedade brazos cruzados ante injerencias" de Marruecos o que "monta cloacas para intentar silenciar a la juez que investiga al hermano" del presidente. Vox pivota entre mostrarse interesado entre un fin superior y táctico que de resultados en urnas, y en explicar a su electorado que este sacrificio puede ser positivo a medio plazo aunque eso suponga tener que apoyar listas con el logo del PP en el Senado.

Las transferencias de votos en los sondeos

Los microdatos de algunas encuestas recientes como NC Report, Sigma Dos, 40dB o El Ateneo del Dato, que incluyen transferencias de voto respecto a 2023, muestran datos que pueden preocupar a Vox: atrae a altas capas de abstencionistas y tiene una retención muy superior al resto de partidos desde el 23-J, por lo que cualquier malentendido puede trastocar esas cifras y reducir el margen de apoyo. Supera el 80-85% de retención de media y apenas cede entre el 6 y el 10% de sus votos al PP, no más de 350.000 de los 3,3 millones de las anteriores generales. Eso lo compensa sobradamente con un 15% de media de los votos de expopulares, lo que supone algo más de un millón de nuevos sufragios.

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El Constitucional, abocado al bloqueo o a una mayoría progresista si la derecha no logra tres quintos del Senado

El presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, durante un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, en el Real Casino Gran Círculo de Madrid, a 1 de octubre de 2026, en Madrid

No hay margen a un cambio del equilibrio actual en el Tribunal Constitucional (TC) que no pase por que PP y Vox consigan una 'supermayoría' articulada de tres quintos en el Senado, Cámara que después de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, y una vez renovada para la XVI Legislatura, deberá elegir los cuatro magistrados pendientes de cambios desde diciembre de 2025, entre ellos, el puesto de su presidente Cándido Conde-Pumpido, seguido de María Luisa Balaguer, Ricardo Enriquez y José María Macías. Los dos primeros, catalogados como progresistas, y como conservadores los dos últimos. Actualmente, de los 12 puestos que integran el organismo, hay un dominio de 7 vs. 5 representantes de ese ala progresista.

El acuerdo táctico de PP y Vox, formalizado este lunes para la inclusión de representantes de Vox en seis listas y la reducción de las candidaturas de los de Santiago Abascal en otras 14 provincias, refuerza a la derecha y sus previsiones ante la candidatura de coalición de PSOE y Frente Amplio, Senado de Progreso. Permite asegurar una menor pérdida de senadores, arrebatar otros en determinadas circunscripciones y garantizar una mayoría absoluta de 143 votos –según la estimación de El Independiente con los datos de 2023–, pero, a priori, no acercarse a los ansiados 162 escaños (3/5) que darían completa libertad a PP y Vox para la renovación de cargos institucionales. Ese ha sido uno de los propósitos de ambas formaciones: que Sánchez y sus socios pierdan la capacidad de decisión, de condicionar puestos.

El panorama no cambia demasiado la situación actual, porque una mayoría absoluta deja abiertos dos escenarios: que o bien se mantenga el bloqueo de estos momentos o que haya una renovación que cambie ligeramente el equilibrio sin impacto definitivo en el criterio frente a grandes asuntos. En detalle, la caducidad del mandato no implica que los magistrados pendientes de renovación abandonen el puesto. De hecho, siguen en el cargo hasta que eso se solucione y tomen posesión los nuevos sucesores. Así lo regula el artículo 17.2 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Hay precedentes como el de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que pasaron más de cinco años y medio en funciones hasta que hubo un acuerdo entre PSOE y PP en junio de 2024. Por lo tanto, el bloqueo de la situación actual puede seguir manteniéndose si no hay punto de acuerdo entre populares y socialistas, algo más que posible si la mayoría popular depende en ambas cámaras de los acuerdos con Vox, y especialmente si termina habiendo un Gobierno de coalición entre los de Feijóo y Abascal.

Fuentes judiciales de alto rango consultadas por este periódico ven posible que se den múltiples escenarios. No cierran ninguna posibilidad, incluso la de esos tres quintos, hasta que no haya una sentencia firme de las urnas. Pero en el hipotético caso de una mayoría simple conservadora en la Cámara Alta, y además de ese bloqueo, ven posible que haya capacidad de negociación entre populares y socialistas. Recuerdan que la propuesta del PSOE durante esta pasada legislatura era la de un reparto 2-2 como el actual, con dos candidatos progresistas y dos conservadores que satisfaciese a ambos representantes del bipartidismo, pero que el PP no la aceptó a la espera de una renovación parlamentaria que les dejase en una mejor posición negociadora como la de las tres quintas partes comentadas. Estiman que al retomarse la negociación, a partir del lunes 30 de noviembre, el partido de Sánchez podría volver a poner sobre la mesa ese 2-2.

No ven incluso descabellado que se abra la puerta a un 3-1, incluso en un periodo de polarización extrema y con Vox condicionando las políticas del PP, algo de lo que el PSOE actual estaría muy lejos. Un 2-2 mantendría el mismo equilibrio actual, pero supondría la salida de Conde-Pumpido y la sucesión, que de no haber consenso y reiterarse el empate, sería adjudicada por antiguedad en el cargo a Ramón Sáez Valcárcel, designado por Moncloa, íntimo del presidente del TC y de perfil de izquierdas confirmado. De hecho, fue junto al exministro de Justicia Juan Carlos Campo –el otro del Gobierno–los únicos miembros del tribunal que respaldaron el recurso de amparo del Defensor del Pueblo para que los 'nietos' pudiesen ejercer el voto en las próximas elecciones tras la suspensión cautelar del Tribunal Supremo. Se inadmitió. De persistir el empate ante la propuesta de mayor antiguedad, se primaría a la figura de mayor edad, que por siete años de diferencia a Sáez es María Luisa Segoviano, igualmente calificada como progresista.

El relevo de Conde-Pumpido pasaría o por Sáez Valcárcel o por Segoviano, ambos considerados del sector progresista

Ese pacto de mínimos permitiría a la derecha, en todo caso, deshacerse de uno de los cargos más señalados durante esta legislatura, especialmente ante pronunciamientos como el aval a la amnistía, a la ley del aborto trece años después, a la ley de eutanasia, o la anulación de las condenas por los ERE a los exdirigentes socialistas Manuel Cháves y José Antonio Griñan. Un cambio 3-1, si se dan esas circunstancias, sería una cesión del PSOE que cambiaría el balance a un equilibrado 6-6 entre progresistas y conservadores, pero al ser o bien Sáez, por antiguedad, o bien Segoviano por edad, Presidencia, tendría la última palabra ante los empates en las votaciones, y su perfil progresista seguiría siendo determinante.

A poco más de un mes para iniciar de nuevo los contactos para esas renovaciones, solo hay tres comunidades que han puesto sobre la mesa nombres de candidatos a considerar, es el caso de los juristas Xabier Arzoz y Javier García Roca propuestos por el Parlamento Vasco –por el carácter territorial que tiene el Senado–; Yolanda Valdeolivas Garcia y Francisco José Bastida, por el Parlamento de Navarra, y el exministro socialista Francisco Caamaño, a sugerencia del Parlement de Cataluña. Valdeolivas y Caamaño están ligados al PSOE por su paso por el partido, Bastida es propuesta de la izquierda alternativa navarra, mientras que Arzoz y Roca se presentan como figuras sin adscripción reconocida.

De la elección autonómica al voto por 3/5

Los otros ocho puestos en el TC se eligen por tandas. Cuatro también corresponden al Congreso, dos al Gobierno y otros dos por el CGPJ, todos con una mayoría extracualificada de tres quintos salvo los cargos definidos por el Ejecutivo. Se hace por tandas de nueve años, por lo que tras las designaciones de Gobierno y CGPJ a finales de 2022, tocaría en 2031. En 2028 en el caso del Congreso. Sin una mayoría amplia de 210, tanto un Gobierno de izquierdas como de derechas debería pactar por igual los cuatro puestos, lo que mantendría ese equilibrio salvo sorpresa.

Con el caso actual, una vez abierto en el Senado el plazo de presentación de candidaturas, cada comunidad autónoma propone cargos, máximo dos por cámara. Estos nombres deben cumplir requisitos como ser juristas de reconocida trayectoria y competencia, o contar con 15 años de ejercicio profesional. Una vez comunicados, la Comisión de Nombramientos del Senado examina a los candidatos y los aspirantes comparecen ante ella. La comisión determina una propuesta con tantas figuras como puestos se deban cubrir, en este caso cuatro. Llega después al pleno, y después de una votación en urna, con papeletas y secreta, los senadores deciden los nombramientos. Se requiere que cada uno cuente con 3/5 que solo PP y PSOE como mínimo pueden garantizar. Una vez designados, se comunica al Rey las propuestas y se procede a sus nombramientos.

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