"Trump não tem uma estratégia clara de saída"



La operación para evacuar a los habitantes de la población de Oleshki ha comenzado este viernes por la mañana y sigue en marcha. 25 autobuses con capacidad para 750 pasajeros, camiones y varias ambulancias estaban listos desde horas antes para ingresar a la ciudad según ha informado el Defensor del Pueblo de Ucrania para los Derechos Humanos, Dmitro Lubinets, que encabeza la delegación ucrania. Su homóloga rusa, Yana Lantrátova, se encuentra también en la ciudad ocupada, según ha dicho en un mensaje en la red social Telegram, para organizar la evacuación.

© Office of the Ombudsman of Ukrai
Lejos de mostrar enojo por los nuevos insultos proferidos por Donald Trump contra Noruega, al que definió el domingo como “un país de mierda”, la oficina de turismo noruega ha respondido al presidente tirando de ironía y promocionando de paso los espectaculares paisajes nacionales y la premiada arquitectura vanguardista de sus aseos públicos, que muestra en diferentes fotografías y un vídeo promocional en su web.

© EP-stock (Getty Images)

© HOUTHI MILITARY MEDIA CENTER HANDOUT/EPA
Los letones no se fían de sus “simpáticos vecinos”. Tal es así que usan con cierto hábito este atajo lingüístico, lleno de retintín, antes que hablar a las claras de rusos y bielorrusos. Con estos dos viejos aliados de la vasta llanura, Letonia ― con 1,8 millones de habitantes― comparte más de 450 kilómetros de su frontera este. Es por esto que su linde forma parte de lo que, entre la tropa, se denomina flanco oriental de la OTAN y la Unión Europea. Consecuencia: está en la diana del enemigo número uno, esto es, de Rusia. En mayo, la colisión de tres drones que volaban desde el frente de batalla ucranio hizo saltar por los aires la coalición del Gobierno letón. En solo cinco meses, el país báltico se ha blindado defensivamente gracias, en parte, al empuje de la producción local de vanguardia de armas autónomas. Pero el temor continúa.





© María Page

Cuando los estadounidenses voten en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, los europeos esperarán con inquietud los resultados. Es comprensible que, después de casi dos años de abusos del Gobierno de Trump, estén ansiosos por un cambio de rumbo. Un buen resultado de los demócratas transmitirá una señal política importante, incluido el deseo de mejorar las relaciones con los aliados hoy menospreciados. Sin embargo, los europeos harían bien en moderar sus expectativas sobre los cambios que va a haber en la práctica, porque se tardará tiempo en reparar el daño causado.