Seat vuelve a parar la producción de eléctricos por falta de baterías mientras busca recortar los costes

La factoría de Martorell suma un nuevo parón por problemas con el transporte de baterías desde China mientras se marca como objetivo mejorar la rentabilidad de los eléctricos tras la caída del beneficio
Un parón en Seat despierta el temor a la escasez de baterías ante una demanda disparada
La fábrica de Seat en Martorell vuelve a detener su actividad por problemas logísticos con las baterías. La compañía ha programado dos nuevos parones durante los turnos de noche del viernes y el lunes, en la línea 1 de montaje, donde se producen los nuevos eléctricos Cupra Raval y Volkswagen ID. Polo. Se trata del segundo episodio de interrupciones en apenas una semana, después de que la factoría tuviera que detener la producción de eléctricos dos días por completo por el mismo problema logístico. De forma paralela, la compañía se ha marcado como objetivo reducir los costes para mejorar la rentabilidad de los nuevos eléctricos tras la caída del beneficio.
El origen de las dificultades de producción está en un problema logístico relacionado con el transporte de las celdas de baterías desde China, según han indicado fuentes de Seat, que añaden que se ha reforzado la logística con más proveedores.
Las celdas que llegan a Martorell, tanto desde China como desde la planta de la filial de Volkswagen Powerco, se ensamblan en una nueva instalación situada en el propio complejo industrial de Seat. Una vez montados los sistemas de baterías, estos se trasladan mediante una rampa automatizada directamente hasta la línea de montaje de los vehículos eléctricos.
Los problemas logísticos de aprovisionamiento de baterías coinciden con un momento especialmente delicado para la filial española de Volkswagen, que necesita elevar la rentabilidad de su nueva generación de modelos eléctricos después de acometer importantes inversiones para transformar Martorell y adaptar sus instalaciones a la electrificación.
116 millones de pérdidas en el tercer trimestre
Los resultados financieros reflejan las dificultades. Seat y Cupra registraron unas pérdidas operativas de 116 millones de euros entre julio y septiembre, frente al resultado positivo de los primeros meses del ejercicio. El deterioro se explica por el aumento de las ventas de eléctricos, la presión competitiva y el coste de los lanzamientos, en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica y regulatoria.
La facturación trimestral cayó un 6%, hasta los 3.414 millones de euros, mientras que las entregas de las dos marcas retrocedieron un 13%, hasta situarse en 139.000 vehículos. El balance de los nueve primeros meses del año todavía se mantiene en terreno positivo, aunque con un margen muy reducido. Seat y Cupra obtuvieron un resultado operativo de seis millones de euros. Las entregas alcanzaron las 468.000 unidades, con un descenso del 3%. El margen operativo se situó en apenas el 0,1%.
La compañía reconoce que la aceleración de la electrificación en mercados europeos como Alemania, Francia y Dinamarca ha superado sus previsiones. Esta evolución confirma la apuesta por los vehículos eléctricos, pero también está presionando las cuentas porque sus márgenes todavía se encuentran por debajo de los modelos de combustión, que además están perdiendo peso en las ventas.
Markus Haupt, CEO de Seat y Cupra, afirmó que “el mercado ha cambiado significativamente en los últimos meses, con una presión competitiva cada vez mayor y un ritmo de electrificación más rápido de lo previsto”. “Esta evolución -añadió- avala nuestra estrategia de electrificación y, al mismo tiempo, refuerza la necesidad de mejorar los márgenes de los vehículos eléctricos en línea con la demanda actual”.
“El ritmo acelerado de la electrificación refuerza la urgente necesidad de reducir los costes de nuestros vehículos eléctricos”, advierte Patrik Andreas Mayer, vicepresidente ejecutivo de Finanzas e IT de Seat y Cupra. El directivo también ha avanzado que la compañía revisará rigurosamente las inversiones previstas y mantendrá una estricta disciplina de costes.
La empresa considera prioritario alcanzar la paridad de márgenes entre los vehículos eléctricos y los de combustión, al tiempo que compensa la pérdida de ventas de los modelos térmicos más rentables. A ello se suma el esfuerzo económico que ha supuesto el lanzamiento de la renovada gama eléctrica de Cupra durante 2026, con inversiones en campañas comerciales y en la entrada en nuevos mercados.
Martorell busca una segunda plataforma
Para responder a este escenario, Seat y Cupra está acelerando la aplicación de su estrategia ELEVATE, que se apoya en tres grandes ejes: excelencia operativa, creación de valor y crecimiento de Cupra. El programa incluye nuevas medidas de control de costes y mejoras de eficiencia en toda la organización.
La dirección también quiere reforzar el papel industrial de Martorell dentro del Grupo Volkswagen. Tras el inicio de la producción del Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo, el siguiente objetivo es incrementar progresivamente el ritmo de fabricación hasta alcanzar la plena capacidad de las instalaciones.
En paralelo, la compañía mantiene su objetivo de conseguir la asignación de una segunda plataforma de vehículos eléctricos de mayor tamaño para la fábrica catalana, una decisión que considera clave para asegurar su actividad industrial y el empleo a largo plazo.
El crecimiento de Cupra constituye el otro gran pilar de la estrategia. La marca superó las 250.000 entregas entre enero y septiembre y el Raval acumula más de 51.000 pedidos desde abril, lo que lo convierte en el lanzamiento más exitoso de su historia. La compañía también prepara su entrada en Oriente Medio para ampliar su presencia internacional.
Sin embargo, el deterioro de los resultados vuelve a poner presión sobre el futuro de la fábrica y sobre las negociaciones laborales. CCOO defiende la necesidad de buscar acuerdos con fabricantes chinos que permitan desarrollar un Seat 100% eléctrico con mayores márgenes y rechaza las medidas de ahorro que plantea el Grupo Volkswagen si afectan a los derechos de los trabajadores.
El sindicato considera irrenunciables tanto la asignación de una segunda plataforma de un vehículo eléctrico de mayor tamaño como el mantenimiento del poder adquisitivo y de las condiciones laborales en la negociación del convenio colectivo.
El ajuste de Seat se produce, además, en un momento de fuertes dificultades para la matriz alemana. El Grupo Volkswagen registró pérdidas de 5.822 millones de euros en el tercer trimestre, afectado por depreciaciones de activos, la debilidad del mercado chino y los costes de su reestructuración, que contempla un amplio programa de reducción de gastos y de empleo.


