Feijóo promete «gestión» y exige a Sánchez y Puente que se aparten: «Si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas»
Alberto Núñez Feijóo enmarca la tragedia ferroviaria en Urda como un fracaso del Gobierno de Sánchez. «Quien ha faltado a su deber de gestionar con seriedad el Ministerio de Transportes tiene que cargar con ello, y quien lo ha nombrado y lo ha mantenido, con más motivo». Por tanto, los dos tienen que ir a la calle. De motu proprio. O por voluntad popular. «Si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas».
El presidente nacional del PP se reunió este viernes en la sede de Génova 13 con expertos del sector ferroviario. Luego, compareció ante la prensa. «Han muerto 46 personas por un mantenimiento deficiente por parte del Gobierno en Adamuz y al menos 69 en Toledo porque el Gobierno no renovó un sistema de seguridad obsoleto cuando debería haberlo hecho», expresó. En la catástrofe de Urda «falló todo lo que podía fallar». A pesar de «advertencias expresas, reiteradas y comunicadas».
Reclamó algo más que respuestas. «Hay que saber cuántos fallos ha habido, por qué no se solucionaron y por qué un Gobierno que ha despilfarrado en asesores ha decidido ahorrar en seguridad» y cargó con dureza contra el Gobierno por querer imputarle la culpabilidad a un operario. «Han fallado todas las capas de seguridad», por lo que «no tiene precedentes» que en Moncloa pretendan «echar la culpa de ocho años de gestión negligente a un operario».
Feijóo censuró la «búsqueda de chivos expiatorios» para armar un relato indulgente. «La tragedia no puede convertirse en un plan de acoso y derribo contra un operario». También disparó contra la filtración de los audios entre el centro de control de Adif y el maquinista fallecido. «Es lamentable». Y también «cobarde e inmoral».
Porque lo ocurrido en Urda, según el presidente popular, no se puede desvincular de lo ocurrido en Adamuz. Ni se puede reducir a un mero «hecho aislado». Va más allá. «Es la dramática gota que colma un vaso que llevaba demasiado tiempo llenándose de incidencias, averías, retrasos, advertencias y, de momento, 115 muertos».
Sobre la dimisión o el cese de Óscar Puente, que reclaman también sectores de la izquierda, Feijóo opinó que si no se produce es porque se ha convertido en «un cortafuegos». El «jefe de electricidad» quiere «mantener ese fusible para que el incendio no llegue a su responsabilidad».
Su opinión es que «en España no caben ministros como Puente» ni tampoco «presidentes como Sánchez». Y ejemplificó qué le ocurriría a Puente en un gabinete liderado por él: «Si yo veo un ministro utilizando las redes sociales con la intensidad y las horas que dedica Óscar Puente, le aseguro que al siguiente Consejos de Ministros no asistiría».
El presidente y candidato popular, además de hacer una enmienda a la totalidad del sanchismo, quiso dibujar otra España. Lanzó un mensaje de esperanza: se puede salir de esta situación con «rigor, experiencia y conocimiento» y situando en los puestos de máxima responsabilidad a «los mejores».
Para recobrar la confianza quebrada en la Alta Velocidad, joya de la corona del transporte español, reclamó en primer lugar una investigación rigurosa que permita saber si la tragedia se podría haber evitado. Eso sí, la revisión debe ser «técnica e independiente» para un «reseteo total» de la red. Además, propuso elaborar un «plan de emergencia» que priorice la seguridad, el mantenimiento y la conservación.
Para un hipotético Gobierno liderado por él prometió un refuerzo del departamento de Seguridad de Adif y Renfe. «Hay que sacar del área de Seguridad la propaganda y dejar entrar la gestión». Lo contrario, señaló, es lo que hay ahora. Un «fallo sistémico» del «deterioro general» de las infraestructuras. «Los trenes chocan por la misma razón que se produce un apagón, se colapsa la vivienda o hay carreteras llenas de agujeros».
Núñez Feijóo tampoco quiso poner paños calientes. Admitió que el problema es grave. Y que la solución no vendrá al toque de una varita. «Ni se puede mentir diciendo que no pasa nada ni se pueden prometer milagros instantáneos porque eso también sería un engaño».
A menos de un mes de las elecciones, el líder del PP empeñó su palabra en «hacer todo lo necesario» para recuperar la red ferroviaria. «Me tomo esto muy en serio porque para mí gobernar no es ninguna broma».
