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‘Esta soledad’: el autor de ‘Yo, adicto’ debuta con una honda crónica del desamparo

30 October 2026 at 04:30

Función de noche, obra maestra de Josefina Molina, sobrevuela como algo más que un fetiche cinéfilo la ópera prima de Javier Giner, autor de la serie autobiográfica Yo, adicto. Si en aquella película de principios de los ochenta —también con el teatro de fondo y también con el cine de John Cassavetes en su espíritu—, asistíamos al doloroso ajuste de cuentas de un matrimonio separado, el ajuste de Giner ocurre en solitario, sin posibilidad de réplica, ante el espejo roto de dos vidas bifurcadas en una misma ciudad, Bilbao.

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Esta soledad

Dirección: Javier Giner.

Intérpretes: Oriol Pla, Marina Salas, Gemma Martínez, Kai Etxaniz, Itziar Lazkano, Ione Irazábal.

Género: drama. España, 2026.

Duración: 110 minutos.

Estreno: 30 de noviembre

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Oriol Pla, en 'Esta soledad'.

‘Colisión’: Sánchez Arévalo da un volantazo a su estilo con un creativo ‘thriller’ de atracos

30 October 2026 at 04:30

Los cineastas con una línea marcada de actuación, de estilo y de temáticas, a los que les ha ido bien en la mayoría de sus películas, y que sin embargo deciden en un determinado momento de sus carreras dar un arriesgado giro en su caminar artístico y profesional con un trabajo que pocos esperaban de él, ya han ganado puntos con la decisión. Salga como salga, porque el volantazo conlleva riesgo e impetuosa vitalidad.

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Colisión

Dirección: Daniel Sánchez Arévalo.

Intérpretes: Laia Costa, Álvaro Cervantes, Tamar Novas, Karra Elejalde, Luis Zahera.

Género: thriller. España, 2026.

Plataforma: Netflix.

Duración: 122 minutos.

Estreno: 30 de octubre.

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Álvaro Cervantes, en 'Colisión'.

Susi Sánchez, actriz: “Vivimos en un mundo muy difícil, muy retorcido, y a veces pierdo el contacto conmigo y necesito preservarme”

29 October 2026 at 04:30
Susi Sánchez posa en el Hotel Vincci Capitol en Madrid.

Susi Sánchez (Chirivella, Valencia, 71 años) espera en la puerta del hotel Capitol de Madrid. Es curioso que admita no saber representar el papel de estrella, porque su figura de estrella clásica de otro tiempo detiene la mirada de las personas que a estas horas, media tarde, cruzan la Gran Vía. Ha trabajado con Pedro Almodóvar en La piel que habito, Julieta y Dolor y gloria. Ganó el Goya a la mejor actriz protagonista en 2019 por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar, y el de reparto en 2023 por Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa. Tiene un premio Max a la mejor actriz de reparto por Cuando deje de llover, en 2014. Sube a la terraza, busca sombra, pide agua. Las miradas de los demás no dejan de llover sobre ella, pero se hace la distraída. Ha dado vida a Pascuala, la abuela de un niño de 11 años que se va a vivir con ella tras la desaparición de su padre, en El mal hijo, la ópera prima de Jaime Lorente.

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Susi Sánchez, en Madrid.

Diccionario Enrique Vila-Matas

29 October 2026 at 04:30
Enrique Vila-Matas, Premio Nacional de las Letras Españolas de 2026.

A de La asesina ilustrada: la novela nació de la idea de un libro que mata a todos sus lectores. B de Bartleby, el escritor que no escribe: un diagnóstico que inauguró una taxonomía de enfermedades literarias. C de citas: todas las citas son falsas y todos los recuerdos son inventados, incluido este. D de Marguerite Duras: casera de Vila-Matas en París. Su joven inquilino le preguntó qué le hacía reír. Las caídas por pisar pieles de plátano, soy muy clásica, dijo ella. E de escribir, también de Duras, y su frase: “Escribimos para saber lo que escribiríamos si escribiéramos”. F de F for Fake, una de sus películas preferidas: su obra está llena de imposturas, falsificaciones, fetichistas e imitadores (y paranoia). G de Gombrowicz, el escritor al que quiso parecerse antes de leerlo. H de Historia abreviada de la literatura portátil, donde inventaba una sociedad secreta, de la que formaban parte Duchamp, Fitzgerald, Vallejo y Georgia O’Keeffe. Ahí arrancan su canon excéntrico y su mundo literario. I de identidad: carga pesadísima. J de Julien Gracq y su La littérature à l’estomac. K es de Kafka, que durante mucho tiempo aparecía en las portadas de todos los libros de Vila-Matas. Algunos textos suyos tienen algo de versiones de la Carta al padre: a veces le da la razón al hijo y a veces al progenitor. L por literatura: “Yo no escribo sobre literatura, soy literatura”, dijo una vez, y se quedó tan ancho. M por El mal de Montano, preocupante enfermedad libresca. N de no, por los escritores del no y su renuncia radical. Ñ por la lengua española: un castellano elegante y de oraciones largas, con un humor entre Dalí y Buster Keaton y frases que funcionan como leitmotifs. O por la orden del Finnegans. P de Perec, escritor lúdico y triste, agotador de plazas y hospitalario dueño de una cafetería en París, que no se acaba nunca. Q por cucaracha, que según Sergi Pàmies es el animal favorito de Vila-Matas, porque fusiona lo mexicano y lo kafkiano. R de Rilke en Ronda; de Rosa Schwarzer, que vuelve a la vida; de raro. S de Tristram Shandy, que leyó en la traducción de Javier Marías, y que le inspiró una conspiración y el dibujo de las dedicatorias. T de tímido: La timidez es una máscara y el humor es otra, no dejes que te quiten las dos al mismo tiempo: una idea de Monterroso que cita Vila-Matas. U de unión de narración y pensamiento. V es inicial del apellido, de viajes y de vida, y recurre sospechosamente en los títulos. La W es de Robert Walser y su Jakob von Gunten. X de exploración y extraño. Y de yo: “Soy el que se desconoce”. Z, de tapiz que se dispara en muchas direcciones.

APEC en Shenzhen, China 2026. ¿Pre-Yalta 2.0? Algunas especulaciones

By: A A
28 October 2026 at 13:17

Una guerra total en ciernes será parida por el curso inexorable de la Historia.

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“No permitiría que las decisiones de las grandes potencias fueran juzgadas por países pequeños”

Iosif Stalin. Actas de Yalta 1945

“El pasado no puede cambiarse; el futuro está en nuestras manos, pero las leyes que rigen el destino de las civilizaciones son tan implacables como el movimiento de los astros”

  Arnold J. Toynbee. Estudio de la Historia.  1933

Adivinar antes de demostrar. ¿Necesito recordaros que así se han hecho todos los descubrimientos importantes?

— Henri Poincaré El valor de la ciencia 1902

La mayoría de los escritores de otras y esta prestigiosa publicación, Strategic Culture Fundation, entregan sus apreciaciones y cavilaciones con base en una mayor o menor capacidad de acceso a fuentes primarias, complementadas con lo que se denomina ‘fuentes abiertas’.

En mi caso particular mis análisis se fundamentan en el registro histórico, las fuentes abiertas y la información de portales fiables o instituciones oficiales de los gobiernos y estamentos, según el tema abordado en cada tema. A ello sumo una profunda desconfianza acerca de que aquello que puedo observar sea tal cual como se presenta, incluso el decir de los personajes centrales de la vida pública internacional.

Este preámbulo para reivindicar la tarea de todos los analistas, sobre todo aquellos sin fuentes primarias y cercanas al poder, porque ofrecemos eso: un uso objetivo de la imaginación, una intuición afinada a pulso de seguir el día a día del acontecer y afirmarlo, compararlo, ponderarlo con el registro histórico. Van así, algunas especulaciones, sobre lo que será y no será la reunión a tres bandas de las grandes potencias actuales.

Reunión Xi – Putin – Trump ¿Pre-Yalta 2.0?

Los días 18 y 19 de noviembre, tendrá lugar el foro número 33 de Asia-Pacific Economic Cooperacion, APEC, en China. El lema elegido es “Construyendo una comunidad Asia-Pacífico para prosperar juntos”. Al margen de la misma, se especula sobre una reunión a tres bandas de los líderes de las grandes potencias globales y se presume un diálogo donde China, indiferente a la violencia en el mundo, es tenida en cuenta como un alto jerarca que dará la venia a los acuerdos entre las partes del conflicto o al menos, no interferirá, mientras logra algunos intereses.

En Yalta, Península de Crimea, actual Federación de Rusia, los mandatarios, Franklin D. Roosevelt, presidente de Estados Unidos, Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido y Iósif Stalin, líder de la Unión Soviética, en febrero de 1945, tuvieron la histórica reunión concretada cuando la derrota de la Alemania Nazi era inminente. Se define como la reunión donde se repartieron las áreas de injerencia de los vencedores de la guerra.

Al parecer, aunque no conozco pronunciamiento definitivo de ningún gobierno, la reunión es tan inminente como la derrota de la OTAN y su proxy ucraniano, y es también inminente la crisis de fertilizantes, ergo de alimentos y de combustibles por el problema en los estrechos de Ormuz y Bab El Mandeb, por la guerra Israel – EE.UU. contra Irán.

Si esto parece un Yalta es porque Ucrania, exhibida como ‘defensora de su soberanía’ bajo el lema europeo de ‘ataque ruso no provocado’, así como la OTAN, de una forma irónica, no son convidadas. Son por el contrario tratadas como al nazismo derrotado.

A esto se suma la ambivalencia hipócrita de Estados Unidos, líder de la OTAN y agresor asesino de civiles rusos y que siendo co-beligerante en el conflicto se exhibe como mediador.

Europa, al margen del nuevo ciclo histórico de grandes potencias, se encuentra inmerso en protestas por la crisis de su Estado de bienestar en varios de sus países y no ignora cómo lo deja su ausencia en la reunión en Shenzhen, según el viejo dicho: ‘si no estás en la mesa de comensal, estás en el menú’. Por cierto. El 27 de octubre, ya comenzaron a llamar los pusilánimes líderes europeos de Finlandia y Noruega, al presidente Putin.

Estados Unidos negocia cierto aislamiento de Irán, por parte de Rusia y China. Esto con el fin de obrar de la mano del sionismo de manera más agresiva e impune. También, hablará de un acuerdo nuclear que comprometa a China, pese a no tener ésta ni una tercera parte del armamento que poseen Rusia o EE.UU.

La compra del diésel a Rusia, no es sólo una cantidad simbólica. Determinará en parte cómo se acumulará tal exportación rusa a través de la ruta del ártico, de la cual acaba de activar su mayor puerto exportador de combustible, Vostok Oil, en la región de Krasnoyarsk, con una capacidad inicial de 30 millones de toneladas al año de petróleo proyectadas en aumento gradual.

En promedio, entre 2023-2024, por el golfo Pérsico circularon alrededor de 860.000–870.000 barriles por día (bpd) de exportaciones marítimas de diésel de la región. Y llegaron a 1,8 millones bpd en junio de 2024, esto impulsado por nuevas refinerías en Kuwait y Omán.

Mientras, Rusia en 2025 exportó alrededor de 780.000–820.000 bpd (aprox. 3,3 millones de toneladas al mes). Siendo el segundo mayor exportador mundial de diésel después de EE.UU. Puede alcanzar 3–3,5 millones de toneladas al mes (equivalente a unos 700.000–850.000 bpd).

Lo anterior tenderá a estabilizar en parte la demanda de diésel y además vincular la ruta ártica como una forma vanguardista de circulación de todas las demás mercancías. De hecho, China, país no ártico, se ha sumado en lo que llama “Ruta de la Seda del Hielo” Donde además hay cooperación científica.

Aun siendo socios de Irán con similares intereses geopolíticos esto de alguna manera debilita la carta iraní para afectar a Trump en las elecciones y tensionar la economía global para presionar a USA y claro, proyecta una ruta poderosa que puede debilitar otros pasos marítimos de su socio BRICS+ -Egipto en el canal de Suez- y en el contexto del cambio de temperatura que afecta también al canal de Panamá con prolongadas sequías mientras se despeja el tránsito glacial del ártico a causa de la misma variación de temperatura.

A lo anterior se conecta, por un lado, el control que finalmente ha ejercido EE.UU. sobre Dinamarca para ceder Groenlandia, punto de salida ártica al Atlántico. Por otro, una dulce venganza china que fue apartada de su participación creciente en Panamá por la ‘doctrina Donroe’.

También EE.UU. negocia inversiones en los óblast nuevos que ha incorporado Rusia, donde hay grandes riquezas naturales, incluido litio e industrias metalúrgicas, además de querer administrar el gaseoducto Nord Stream, luego de haberlo hecho volar por los aires en 2022.

A cambio, Rusia espera que esta vez sí se cumplan los acuerdos a diferencia del encuentro en Anchorage, Alaska, en 2025. Estos acuerdos deben presionar a Ucrania a reconocer las regiones rusas, hacer elecciones, renunciar a su deseo de incorporación en la OTAN y a la vez, crear una arquitectura de seguridad mutuamente beneficiosa para Rusia y Europa; además el reintegro de los activos rusos incautados ilegalmente por Euroclear. A esto se suma la reanudación de las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos en Abu Dabi en noviembre.

Por su parte China desea respeto a las mismas leyes del mercado inventado ‘libre’ por occidente y articulado por la OMC; lo que implica no ser bloqueado en su rama expansiva automotriz ni de alta tecnología, -IAG- ni interrumpida en su corredor de la Ruta de la Seda que cruza por Irán. Se suma, y creo a esto se debe en parte el resultado electoral en Brasil, respetar las inversiones en el país suramericano, que es el brazo fuerte de Latinoamérica en BRICS+. Esto también implica respetar las inversiones chinas y rusas en la nueva y americanizada Venezuela.

Abro un paréntesis, respecto a las recientes elecciones en Brasil, en mi concepto el Big-Tech estadounidense es lo suficientemente fuerte para acomodar elecciones donde quiera y, por cierto, en la misma fecha del 25 de octubre, Vucic en Serbia, perdió las elecciones y denunció la previsibilidad del resultado ante el acorralamiento planteado por Europa – OTAN.

¿Hubo acaso una guerra electrónica China – EE.UU. determinando el resultado electoral? ¿Cómo entender la derrota sionista en Brasil? ¿En verdad creen que hubo tal derrota? La Bancada Evangélica que hace lobby en el parlamento, Frente Parlamentario Evangélico, o la Igreja Universal do Reino de Deus en São Paulo, réplica del Templo de Salomón, son parte de lo activo que es el sionismo desde hace años. Por si hace falta decirlo, Lula es un administrador del capitalismo brasileño, a ningún millonario le va mal con él y el sionismo sigue en expansión.

Los ‘progres’ del planeta estaban contentos por el triunfo de Lula, pues desconocen los matices duros y subrepticios de la política, sobre todo, de la política de grandes potencias. Yo también la ignoro, pero sé que siempre negocian sus intereses y no los de terceros. Recuerde el lector la cita de Stalin con la que inicio el artículo.

Esto se aprecia en la mirada a otro lado de China, India y Rusia, ante el genocidio israelí en Gaza, Líbano y Cisjordania. Esto se vio en las negociaciones ruso-estadounidenses de la crisis de los misiles en 1962 donde omitieron a Cuba. Esto no los hace países malos, son simplemente las expresiones inerciales del poder; cosa que tenía clara el cubano Enrique José Barona al describir a inicios del siglo XX a la naciente potencia norteamericana.

En mi concepto Brasil ganó con Lula, sí. Pero también puede explicarse como un principio de flexibilidad del neo imperialismo estadounidense que ha aprendido de El arte de la guerra, de Sun Wu (孫武), en aquel segmento donde señala que, al enemigo acorralado siempre se le deja una salida, para evitar volverlo violento, indómito y peligroso, al sólo poder huir hacia delante.

Si la región pierde la esperanza por estar copada de sionistas y neoliberales, puede volverse más proactiva. La tesis funciona también como complemento a las negociaciones entre potencias. No vi muy acongojado a Trump.

Cálculo de la guerra y cumplimiento de los objetivos rusos

Los objetivos de la Operación Militar Especial, si bien no han cambiado en su fondo sí lo han hecho en su forma, y ésta, es la forma de las regiones necesarias a incorporar en Rusia para acabar con la esperanza de nuevas guerras en 20, 50 o 100 años con la Ucrania occidental; que siendo la más anti rusa, es la que menos muertos ha puesto, menos destrucción ha sufrido y la que más respalda la continuación de la guerra. ¿Por qué bailan tranquilas las élites no busificadas -reclutadas por la fuerza- en bares nocturnos en Kiev y Leópolis?

Es la zona más oriental rusa étnica, idiomática y con doctrina ortodoxa la que más destrucción y muerte ha sufrido. Entonces ¿Qué negociará o negoció Rusia?

Dijo el propio presidente Putin que el acuerdo de Anchorage lo había aceptado bajo la condición de que Ucrania cedería gran parte del Donbás (Donetsk) a Rusia y a cambio, Rusia devolvería territorios que ocupa en Sumy y Járkov, que servían como “zonas de amortiguación”. Moscú mantendría su ofensiva hasta que esa fórmula fuera aceptada.

Pero esto fue hace un año. La situación siempre ha cambiado según como marche todo en el terreno. Rusia no quería incorporar regiones en la Operación Militar básica, pero ante el fracaso de las negociaciones en Estambul, saboteadas por Inglaterra, se efectuó un referéndum y se asumieron como rusas las cuatro regiones, más Crimea. Sólo resta un 9% del Donbás, ¿Por qué no tomarlo militarmente?

En mi concepto esto no es suficiente. Rusia debe tomar toda la región de la costa del Mar Negro, que implica adhesión total a Rusia de la región histórica de Novorossiya integrada por Odesa, Mykolaiv, Kherson, Dnipropetrovsk, Zaporizhzhia, Donetsk, Luhansk y Crimea. Si esto no se cumple, quedará el mar negro abierto para una futura escalada con Europa, siendo necesario tocar frontera con Moldavia y la franja de Transnistria para evitar también desestabilización, así como apoyar a los ciudadanos rusos, que son el 30% de la población allí, particularmente hostilizada o segregada. Además, toda Novorossiya es étnicamente rusa.

Entonces, luego de casi cinco años de guerra, Rusia simplemente mientras gana abrumadoramente en el campo de batalla, hará un trato que le pondrá en unos años en una amenaza quizá peor, cuando Europa y la OTAN o el cuerpo militar que sea, tal vez la propia Alemania, se hayan recuperado. ¿Perdonará Rusia una vez más a sus enemigos históricos que la odian hasta el tuétano de sus imperialistas huesos?

Los europeos y los nazis ucranianos no firmarán una derrota por convicción, guardarán más resentimiento, sus bases más radicales están casi intactas en Europa y Ucrania occidental, Rusia al menos debería acrecentar los bombardeos en esa zona y entender que es la Ucrania católica prooccidental la que debe ser desmantelada, piedra por piedra, para evitar su resurrección. Un imperio es arrogante por inercia, sólo la derrota humillante en su piel e ideas fundacionales le harán ver la verdad.

El presidente Putin tiene como reto ser tan o más grande que Pedro y Catalina. Debe corregir el error de Lenin, Stalin y Khruschev, así como el error de la firma de acuerdo entre Bielorrusia, Ucrania y Rusia -Tratado de Belavezha de diciembre de 1991- que cimentó en Ucrania el camino hacia la apología al nazismo, a Stephan Bandera y a la reescritura de una historia deformada y excepcionalista.

Otro aspecto que el canciller Sergei Lavrov ha señalado desde el acercamiento con la administración estadounidense trata sobre el castigo a victimarios nazis que deben ser juzgados en un Nuremberg 2.0 y para lo cual debería habilitarse una orca. Este tema de los juicios y reparaciones no se vislumbra o es de lo que menos se habla; lo que implicaría una impunidad de los crímenes sobre la población rusa e incluso la ucraniana desde 2014, cuando con el golpe de Estado, se inició la des rusificación de los oblast que intentaron ser autónomos mediante los acuerdos de Minsk y que ahora son parte del cuerpo político administrativo de la Federación de Rusia y gozan de representantes en la Duma, según las últimas elecciones de septiembre.

Entonces, desmilitarización, desnazificación, castigo a crímenes de guerra, allanamiento de toda posibilidad de osadía occidental contra Rusia, ¿Quedarían totalmente resueltas en una mesa de diálogo? ¿Congelar los logros en el terreno sin copar todos los territorios que ya son parte de Rusia, no es una debilidad? Por otra parte, ¿Entiende el Kremlin que China es un enemigo latente y solapado que tampoco desea la paz de Rusia, sino su atemperamiento mediante una guerra eterna? ¿Dimensiona la pobreza intelectual y diplomática de los emisarios estadounidenses, Kushner y Witkoff, vulgares mercaderes inmobiliarios?

La Historia es superior a los hombres, incluso a los más poderosos

Cuando en el título señalo un pre – Yalta 2.0, quiero enfatizar que, si bien se reúnen tres potencias globales, la única que desea la paz es Rusia y puede ser, como señalé, una paz que sacrifique objetivos urgentes para el futuro.

Sin embargo, la pérfida y detestable Europa, llena de crisis por estos días, no soportará ser un convidado de piedra al concurso del nuevo orden mundial post unipolar. Podría obrar de mala fe. Las élites internas de Estados Unidos que odian a Rusia volverán a impedir un acuerdo; la CIA – Mossad son su arma. Israel no desea una Rusia fuerte, aunque la mayoría de sus sionistas tienen sangre eslava, desde hace ochenta años se alinearon con el mundo anglosajón.

Como señalé, China tampoco es un socio fiable y no olvida la osadía del viejo zarismo ruso que le quitó los actuales oblast de Primorie y Amur. Tampoco los varios conflictos sostenidos, incluso durante la era soviética.

Sólo si alguno de los tres hombres y sus élites se rinde en el pre-Yalta 2.0, habría paz relativa o una nueva forma de guerra solapada. Si entiendo el carácter existencial de esta guerra para al menos dos de las partes, no será una mesa de diálogo la que lleve el fin de la guerra en Ucrania y la que se ha producido en Irán; profundamente interconectada con la primera.

Una guerra total en ciernes será parida por el curso inexorable de la Historia. Nunca un humano ha podido detener aquello que con tanto ahínco se fue formando durante siglos. Pueden los hombres aplazar los fenómenos, pero no detenerlos. Rusia deberá despejar por la fuerza las dudas que tienen sus enemigos sobre su determinación a existir.

Vladímir Putin, presidente de Rusia, siempre ha sido un buen lector de la Historia. La ve como un río que fluye inexorablemente y le pone piedras con cuidado para moldear cadencias en su cause o atemperarlo, retardarlo, pero nunca para detenerlo o desviarlo. Eso implica que la guerra total será, pero en los términos que va moldeando Rusia, Putin, su Staff.

‘Karateka’: la impresionante historia de Sandra Sánchez, que ganó el oro olímpico a los 39 años superando todas las adversidades

28 October 2026 at 04:30

A un lado del sofá, a primerísima hora de la mañana del martes, la actriz Andrea Ros (Terrassa, 33 años). Al otro, aunque no dejarán de acercarse, tocarse y reírse juntas, Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 45 años). La primera, además de aparecer en series y películas como [REC]2, Zorras o A mil kilómetros de la Navidad, es divulgadora perinatal y cocreadora del podcast La vida secreta de las madres. Sánchez no solo ganó la primera medalla de oro del karate en unos Juegos Olímpicos, es que lo hizo en Tokio, capital del país donde nació este arte marcial, y en 2021, con 39 años. Además, es bicampeona mundial, siete veces campeona de Europa y en aquel 2021 logró la triple corona del tirón: europeo, mundial y Juegos Olímpicos. Ahí queda la hazaña. Y están juntas porque Ros da vida a Sánchez en Karateka, de Aritz Moreno, que se estrena este viernes.

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Sandra Sánchez, medalla de oro en karate en Tokio 2021, y la actriz Andrea Ros, que la encarna en 'Karateka'.

Bajo el volcán (persa)

By: A A
27 October 2026 at 14:00

Irán y Rusia, ambos sometidos a sanciones que los llevan al olvido, están, de hecho, más alineados que nunca, coordinando todo en un frente común.

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En lo que respecta a Ucrania, Washington podría estar pasando a un modo total de “salvar las apariencias”.

Después de todo, la magnitud de la derrota estratégica del Imperio, sumada al desmoronamiento de Occidente en el país 404, es abrumadora. A esto se suma la derrota estratégica en Irán y el implacable golpe que Yemen le está asestando a la Casa de Saud.

El gran maestro Lavrov lo expresó así:

Occidente nunca volverá a ser el actor principal que dicta las condiciones”.

La tentación de identificar un camino más directo hacia un orden mundial multinodal y policéntrico puede ser grande —a raíz de todas esas concesiones descabelladas y sin precedentes de Trump a Moscú—. Pero entonces siguen llegando las verdaderas nubes negras.

El culto a la muerte en Asia Occidental y el Sindicato de Epstein en su conjunto han logrado dominar a toda la masa de neoconservadores rusófobos repartidos por todo el MICIMATT (complejo militar/industrial/congresional/de inteligencia/mediático/académico/de think tanks, según la memorable definición de Ray McGovern) y reconstituir a Irán como la única e indiscutible emergencia de seguridad nacional.

El plan de 7 puntos o nada

El apresurado viaje del mariscal de campo Asim Munir, organizado a última hora desde Islamabad a Teherán a principios de esta semana, al final no pudo mediar en nada.

Munir se reunió con todas las personas importantes. Le preguntó sin rodeos al presidente del Parlamento, Ghalibaf: ¿qué se necesita para encontrar una solución al estancamiento entre Irán y EE. UU.?

Ghalibaf fue contundente —y lo repitió al menos ocho veces durante su reunión—:

Washington debe implementar las condiciones de siete puntos de Irán, que son esencialmente un resumen del memorando de entendimiento (MoU) que ha fracasado una y otra vez, el cual Trump firmó y luego destruyó.

Los siete puntos se propusieron por primera vez a Tweedledum y Tweedledee —Witkoff y Kushner— a través de los qataríes en una ronda anterior de negociaciones indirectas entre Irán y EE. UU.

El presidente Pezeshkian y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SNSC), Mohsen Rezaee, en sus reuniones, hicieron hincapié exactamente en lo mismo. Ese es el mensaje que Munir debería transmitir al «sociópata en jefe».

Las fuentes oficiales iraníes no lo confirmarán; solo la versión estadounidense, fuertemente manipulada. Pero es posible que Munir haya transmitido un ultimátum definitivo de EE. UU. a Rezaee, Pezeshkian y Ghalibaf: abandonen su programa nuclear o enfrenten ataques masivos, dirigidos principalmente contra la Montaña del Pico.

Además de los 7 puntos, Mohsen Rezaee le informó nuevamente a Munir —y, por lo tanto, a la Casa Blanca— que ni una sola partícula de polvo nuclear saldrá de Irán. Volviendo a la única posibilidad de retomar las negociaciones: Washington debe aceptar los 7 puntos.

El ministro de Relaciones Exteriores, Araghchi, sigue insistiendo en lo esencial: «Estados Unidos no ha logrado ninguno de sus objetivos de guerra».

Así que la cadena de causalidad es ineludible: no hay victoria militar (ni cambio de régimen); los costos económicos son insoportables; la situación política es insostenible; por lo tanto, la única salida son los siete puntos.

Y, además de todo eso, Teherán controla el tiempo.

Paralelamente, en medio de la «Tormenta Yemení», Saná también controla el tiempo.

Con Aramco —el sustento vital de EE. UU., Israel y los matones salafistas-yihadistas al estilo del ISIS, y una fuente privilegiada de financiamiento para las «guerras eternas»—, ahora en la línea de fuego directa de Ansarallah, el impulso yemení es trabajar «para secar las fuentes del terrorismo».

Sin embargo, Riad está redoblando la apuesta, amenazando con bombardear cada reunión de tribus yemeníes. Si eso ocurre, más de un millón de yemeníes más se unirán a las Fuerzas Armadas de Yemen y marcharán hacia la frontera entre Yemen y Arabia Saudita.

Después de todo, las tribus, bien entrenadas y fuertemente armadas, solo están esperando una orden del líder de Ansarallah, Abdul-Malik Badr al-Din al-Houthi, para invadir el sur de la «Arabia Saudita» y recuperar las tres provincias —Najran, Jizan y Asir— que son tierras ancestrales yemeníes robadas por los británicos en 1934.

Un precio que no te puedes permitir pagar

Se puede desatar el infierno: ahora; pronto; o a más tardar a finales de noviembre. Si llegara a suceder antes, antes de las elecciones israelíes, es un hecho que el impulsor es el culto a la muerte.

El sociópata en jefe prefiere un ataque después de las elecciones de mitad de mandato.

El culto a la muerte está preparando un ataque masivo contra centrales eléctricas iraníes, infraestructura petrolera, objetivos militares e instalaciones nucleares.

Teherán ha advertido repetidamente que cualquier ataque, ya sea conjunto o por separado, por parte de EE. UU. e Israel, será tratado como una «Totalen Krieg», una guerra total, y que la respuesta romperá cualquier límite o restricción.

La inteligencia interna de Irán está totalmente enfocada en un escenario de bombardeos a gran escala que ocurriría antes del próximo martes, día de las elecciones en el culto a la muerte.

Pase lo que pase, la respuesta de Teherán se asegurará de que el precio a pagar sea más que prohibitivo. En cuanto a Israel, Irán contraatacará ambas refinerías israelíes; los puertos de Haifa y Ashdod; todas las bases aéreas; y Dimona, solo si se atacan las propias instalaciones nucleares de Irán.

En caso de un ataque de EE. UU., cualquier monarquía petrolera del Golfo que albergue un punto de lanzamiento se convertirá instantáneamente en un objetivo legítimo, incluyendo redes eléctricas; plantas desalinizadoras; refinerías; puertos; centros de datos; sedes e instalaciones de empresas estadounidenses.

El Estrecho de Ormuz quedaría completamente cerrado. El precio del barril de petróleo se disparará. La economía mundial entrará en una Gran Depresión.

Desde un punto de vista imperial, eso sería tan desolador como que Washington permitiera a Irán administrar el estrecho de Ormuz y cobrar tarifas por el tránsito: en realidad, el humillante fin de la talasocracia unilateral —con la Quinta Flota de EE. UU. teniendo que pedir permiso para entrar o salir de su propia base en ruinas en Bahrein—.

Mohammad Mokhber, uno de los principales asesores del líder Mojtaba Jamenei, subrayó que

si Estados Unidos e Israel atacan nuestra infraestructura petroquímica o nuestras centrales eléctricas, Irán atacará a nueve países».

Además, la agencia de noticias Fars, muy cercana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), se enteró de una serie de nuevas directivas: si los ataques implican el asesinato de funcionarios iraníes y la muerte de civiles, la respuesta iraní incluirá objetivos políticos asociados con Estados Unidos y todas las naciones que participen en la guerra, además de su infraestructura.

Lavrov y Araghchi reactivan el RIC

En medio de tanto horror, intentemos destacar al menos una tendencia positiva. Durante la reciente visita de Lavrov a Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Araghchi, fue directo al grano:

Nunca en nuestra historia Rusia e Irán han colaborado tan estrechamente como ahora.

El concepto clave es «Nunca en nuestra historia». Lavrov y Araghchi hablaron de «todo, desde Europa hasta Asia Occidental». Pero especialmente de estos cuatro temas: Líbano, Palestina, Ucrania y Yemen. Sin mencionar todo lo relacionado con la ampliación de la cooperación económica y «nuclear».

La cooperación económica se refiere especialmente al INSTC —el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur que conecta a tres socios de los BRICS y la OCS: Rusia, Irán e India.

Vean mi documental sobre el INSTC filmado en Irán el año pasado.

El Imperio del Caos se basa en sanciones, amenazas y bombardeos. La integración de Eurasia se basa en la construcción de infraestructura, el aumento del comercio y la cooperación soberana.

Por eso, Lavrov y Araghchi tuvieron que reactivar una vez más el RIC: la conexión original entre Rusia, India y China, concebida inicialmente como el Triángulo de Primakov, pero ahora con Irán en lugar de India.

Lavrov propuso que el nuevo RIC estableciera una «estructura de seguridad común» en el Golfo Pérsico mediante una cumbre trilateral. Eso equivale a que el RIC defina un marco unificado para el Estrecho de Ormuz.

La respuesta del Imperio será una mayor desorientación. Porque, una vez más, se trata de la «indivisibilidad de la seguridad» —tal como Rusia se lo propuso a EE. UU. y a la OTAN en diciembre de 2021—. En ese entonces, eso fue recibido con una respuesta que no fue tal.

En cuanto al Líbano, Palestina, Ucrania y Yemen, Lavrov y Araghchi se encontraban en primera línea de combate. Donde tenemos al Imperio del Caos y a sus aliados/vasallos de un lado, y a Rusia y a los aliados de Irán del otro.

Todo está interconectado, por supuesto. Un arco imperial de presión militar se extiende desde Ucrania hasta Yemen. La respuesta gira en torno a cómo coordinar la resistencia (cursiva mía) a dicha presión.

En cuanto a la cooperación económica, tanto Irán como Rusia se encuentran bajo un tsunami de sanciones. Sus bancos han sido expulsados de SWIFT y las exportaciones de petróleo están severamente restringidas. Por lo tanto, el comercio entre ambos países debe eludir el dólar estadounidense; todo el sistema financiero occidental; y la talasocracia impuesta por la Marina de los Estados Unidos.

El conocimiento técnico para eludir las sanciones es algo que Irán y Rusia podrían compartir con todo el Sur Global, a través de liquidaciones en monedas locales; el comercio de trueque; los corredores terrestres; el INSTC; y el comercio a través del mar Caspio.

Y eso nos lleva una vez más al estrecho de Ormuz, que controla Irán. Las petro-monarquías del Golfo están en pánico total. Rusia mantiene canales sólidos tanto con Irán como con el Golfo. Lavrov está en total sintonía con todos ellos. Llevó las preocupaciones del Golfo a Teherán y, a su vez, transmitió las condiciones de Teherán de regreso al Golfo.

Lavrov enfatizó que el Memorando de Entendimiento de Islamabad —que ha sido declarado muerto en repetidas ocasiones— es el único camino a seguir. Exactamente lo que Xi le dijo a Trump en el Despacho Oval. Exactamente lo que los líderes iraníes le dijeron a Asim Munir en Teherán.

También hizo hincapié en que las petro-monarquías del Golfo Pérsico deben ponerse de acuerdo y entablar un diálogo serio sobre seguridad con Irán y las naciones árabes, incluidos vecinos como Irak y Jordania, e involucrar a la Liga Árabe, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) y a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Una vez más: la indivisibilidad de la seguridad.

Irán y Rusia, ambos sancionados hasta el olvido, están de hecho sincronizados como nunca antes, coordinando todo en un frente común, mientras que el desesperado Sindicato de Epstein permanece atrapado en su propia pesadilla de la «Guerra Eterna».

Traducción:  Observatorio de trabajador@s en lucha

El dominio del miedo y la pandemia de estulticia

By: A A
26 October 2026 at 14:00

Por Juan José SALINAS

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Vulgo pelotudez. Vengo de tomar un café con Osvaldo, un amigo entrañable con el que compartimos el temor de estar volviéndonos cada vez menos inteligentes, entre otros motivos porque cada vez delegamos más nuestra memoria a los dispositivos electrónicos, compus, smartphones y nubes.

El llevaba consigo un ejemplar de Moisés y la religión monoteísta y yo un libro mio escrito hace más de dos décadas que le regalé diciéndole que a veces me creo incapaz de volver a escribir algo de esa calidad (sea la que fuere). Antes, él había recordado un comentario mio sobre la película Ideocracy de hace, también, dos décadas atrás. Por que hace tiempo habíamos recordado esta premonitoria pelicula y cavilado sobre la estulticia creciente que venimos detectando. En un momento él se fue al baño y yo abrí su libro en la parte en que Freud conjetura que Moisés era un noble egipcio ¡Que calidad la de su escritura! Recordé la prosa eximia de Trotsky y cuando mi amigo regresó nos preguntamos si las redes sociales y la IA están aplanando notoriamente las mentes, como parece probarlo la existencia de presidentes de las cataduras de Milei y Trump.

De vuelta a casa, me pongo a leer esta nota de otro gran amigo que, justo, qué casualidad, aborda este mismo tema, por suerte con mucha mayor profundidad. Me digo que todo tiene que ver con todo. Y recuerdo a mi amado Luis Alberto Spinetta cuando zahería a los necios del público que no se cansaban de pedirle a gritos que cantara Muchacha ojos de papel: «Tengan cuidado que en un ratito pasa el bobero».

La estupidez contemporánea

El sistema que controla la realidad política y social necesita al estúpido, así como el mercado necesita que la libertad individual se confunda con el acto del consumo. La estupidez que rige el capitalismo destruye fuerzas productivas, atacando capacidad industrial en decenas de países, en función de juegos especulativos. En el escenario de la crisis de 1929, solo el 3% de los estadounidenses estaba vinculado con la especulación bursátil. Ahora es superior al 60%. Y la crisis “in progress” ya no es solamente financiera, sino también energética, alimentaria, psicológica, ambiental.

POR ÁNGEL BECCASINO / LE MONDE DIPLOMATIQUE

En la Convención Republicana de Dallas (8-9-26), Trump anuncia que comprará votos. Promete 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si sus votos permiten a los republicanos retener el control del Congreso en las elecciones de noviembre. ¿Seducirá la oferta a un país que suma millones de familias viviendo en la pobreza, y en el que la inflación está desbocada desde que el gobierno decidió atacar a Irán? Como un adelanto de posible respuesta, los asistentes a la Convención chillan y aplauden gritando “U.S.A!, U.S.A!”, y lanzan ovaciones cuando Trump les promete seguir bombardeando Irán.

Toda elección nos pone delante una foto de la sociedad, una radiografía política-ideológica de un momento dado. En la radiografía actual, el éxito de personajes como Trump, Bolsonaro, Milei, Kast, muestra una sociedad liderada por una identidad política que tiene como denominador común la exclusión violenta de todo aquel que piense diferente. Y también tiene en común algo que Umberto Eco desarrolló en una entrevista que publicó el diario turinés La Stampa, en junio de 2015, que “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Lo redondeó alguna vez el escritor de ciencia ficción Harlan Ellison: “Los dos elementos más comunes en el universo son el hidrógeno y la estupidez.”

“El cibercapitalismo aumenta su control gracias a la guerra neocortical, cuya capacidad para anular la conciencia y la reflexión eleva el grado de sumisión y acrecienta el socialconformismo”, comenta Marcos Roitman Rosenmann, en La democracia, una práctica política venida a menos. Y Arturo Pérez Reverte, sintonizado con aquello que observó el historiador económico Carlo Mario Cipolla, de que la estupidez no se corrige ni con la experiencia, ni con estudios, ni tampoco desaparece con el tiempo, por lo cual “la persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe”, aporta: “Yo pensaba cuando era jovencito que lo peor eran los malvados. No. Con el tiempo, la edad, la comprensión de causa-efecto, te das cuenta que lo peor son los tontos. El mayor mal del mundo son los idiotas, que son fácil presa para los malvados. Tú juntas un malvado con cien tontos y tienes 101 malvados. Dando un click en “salvar a las focas” sientes que ya no estás solo, formas parte de un conjunto, de un territorio moral en el cual te sientes arropado y te sientes importante. Es que es muy fácil para un tonto sentirse importante. Las redes sociales te lo facilitan.”

Encerrado en una celda de la Alemania nazi, poco tiempo antes de ser ejecutado por ese régimen el 9 de abril de 1945, el teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer reflexionó sobre la imbecilidad de la sociedad de su tiempo, una característica que identificó como más peligrosa que la maldad. Porque la persona estúpida se siente tan segura de sí misma, que con ella no tienen ningún efecto ni los argumentos lógicos ni los hechos objetivos. Heredero de aquella observación, al igual que Pérez Reverte, Cipolla exploró el controvertido tema de la estupidez en un ensayo breve de 1988, titulado Allegro ma non troppo, observando a los estúpidos como un peligro mayor que la mafia o el complejo industrial-militar. Sus conclusiones aplican a la perfección y en múltiples sentidos a un momento en que, como parte de la normalidad, algunos gobernantes conjugan mafia, negocios militares y estupidez, seguros de que la historia los acariciará por haber arrojado toneladas de bombas sobre niños, al tiempo que un ministro israelí celebrado en su patria, aboga por asesinar cada noche 30 o 40 habitantes de Gaza. Y, en la vida cotidiana social, como muestra del poder adquisitivo, en una subasta alguien paga 3,35 millones de dólares por un balón que, como valor añadido, carga el haber sido aquel del gol hecho con la “mano de Dios” encarnada en Maradona, o alguna cifra más o menos similar por los calzones que usó una cantante, mientras miles se arrastran por una limosna en las calles y el hambre grita en el cuerpo de cientos de millones.

La gama de la estupidez contemporánea supera la de todos los tiempos, incluidos en ellos personajes como Calígula o los ideólogos nazis que creyeron ser parte de una raza superior, como la creen hoy los sionistas que llevan adelante el genocidio de palestinos. Estúpido es quien no aprende de lo que ha sufrido, como lo es quien repite errores porque es incapaz de autocrítica, y entonces siempre cree estar en lo correcto. Estúpido es el gobernante que, ante una devastadora tragedia, impide ayuda humanitaria por consideraciones ideológicas. Estúpido es quien no evalúa el efecto de sus decisiones más allá, o no, de lo inmediato. Estúpido es el que en una pandemia difunde consejos falsos, o llama a tener conductas perjudiciales para la salud, como Donald Trump. Estúpidos son quienes promueven discursos negacionistas sobre evidencias históricas, verdades objetivas y consensuadas, el caso de la negación de la tortura y el asesinato de miles de personas en Argentina y Chile por sus actuales gobernantes, aunque su estupidez opere desde el cinismo oportunista que implicaría una funcionalidad.

Estúpidos son quienes se llenaron de temores cuando en mayo del año anterior en el manga japonés El futuro que vi, un vidente, maestro de feng shui, predijo una catástrofe: el 5 de julio se abrirá una grieta bajo el lecho marino entre Japón y Filipinas, cuya consecuencia serán olas tres veces más altas que las que siguieron al terremoto de Tohoku en 2001. Y acto seguido se disparó esa versión de la estupidez que es la superstición, produciendo una crisis en la industria japonesa del turismo: los visitantes desde Hong Kong, Korea y otros países asiáticos se redujeron a la mitad. Porque el algoritmo refleja, y multiplica la reproducción de aquello de lo que más gente está hablando, construyendo certezas por repetición de una versión. En otras palabras, operando una vez más esa ley de la comunicación con intención persuasiva que dice que la clave para el logro del objetivo no es otra que el mensaje más su frecuencia de exposición. Lo cual tiene como segunda versión aquello de que la mentira repetida muchas veces termina siendo percibida como incuestionable verdad. Que es lo que ocurre con las versiones generadas por sectas paranoicas como la norteamericana Qanon que veían pederastas y niños en el sótano de una pizzería, o con aquellos que movidos por sus cámaras de eco, como una jauría de estúpidos tomaron el capitolio de Washington reclamando por unas elecciones que perdió Trump, como los brasileros que intentaron tomarse Planalto en Brasilia cuando ganó Lula. Estúpidos que se hacían selfies destrozando lo que encontraba a su paso, como turistas encandilados con lo que están haciendo, y colgaban las imágenes en tiempo real para que todos sepan que han sido ellos.

 

El gran problema es que cuando se intenta convencer al estúpido de su error, este se atrinchera en su estupidez como si fuera su mayor valor. Así como ocurre cuando se le ridiculiza detonando su resentimiento. Ni la razón, ni la exposición de los hechos, ninguna evidencia sirve para convencer a quien vive en la repetición del relato afín a sus creencias.

El algoritmo depredador de la singularidad

—“Así como un cordón umbilical satisface las necesidades de un feto antes de que pueda comunicarlas, las plataformas tecnológicas se esmeran para asociar nuestros deseos antes de que los hayamos expresado”. Mark Andrejevic, Automated Media.

Así como Google y Wikipedia hicieron desaparecer las enciclopedias, cuando se masificó el uso de smartphones o teléfonos móviles “inteligentes, la posibilidad práctica que ofrecían condujo a la delegación de una amplia gama de funciones cerebrales. Y llegó el confortable sometimiento al algoritmo decidiendo qué deseamos, qué nos interesa, cómo movernos por la ciudad, adónde ir a comprar algo, cuál restaurante elegir para comer, qué modelo de cualquier cosa escoger. Una suerte de vida en piloto automático, siguiendo Google maps.

Si el humano evolucionó por siglos poco a poco, y la sociedad otro tanto a través de la cultura y sus lentos ritmos, con la evolución de la tecnología y sus usos todo se aceleró, y la vida se fue “algoritmizando” velozmente. Respondiendo a las órdenes del algoritmo, y no a la realidad “natural” del mundo, se eliminaron diferencias unificándose mercados, generándose tendencias que estandarizan conductas, y se avanzó en la intervención sobre la biología eliminando particularidades para optimizar la explotación de seres vivos como fuentes de proteína. De orientarnos por nuestro sentido de ubicación y conocimiento del territorio, estando atentos a lo que ocurría a nuestro alrededor, pasamos a movernos obedeciendo al GPS y dejando atrás nuestro vínculo cerebral con la calle. Al igual que los niños delegando la función de sumar 2+2 en una calculadora o una tablet, nos entregamos a la facilidad que proporciona una máquina, y eso mismo ocurrió con nuestra forma de conectar con la información como búsqueda de conocimiento. Información cuyo flujo enorme pasó a ser una parte más del entretenimiento, y por tanto dejó de producir el efecto de atención, reflexión, conciencia que en otros tiempos producía.

No más que dos o tres décadas antes del presente, hablar de “algoritmo” era hablar de matemáticas. Hoy es hablar de tendencias, de conductas, de reacciones sobre lo que nos ocurre, sobre lo que nos interesa. El algoritmo se ha convertido en quien orienta nuestras vidas, ofreciéndonos la convergencia entre lo que buscamos y lo más popular en las búsquedas como guía. Es decir, el algoritmo nos integra a las corrientes dominantes de cada momento, haciéndonos sentir integrados, “parte” de ellas. El algoritmo nos hace sentir pertenencia, identidad. Y lo hace porque conoce de nosotros lo que nos interesa, los lugares donde estamos y donde planeamos estar, lo que hemos venido comprando, los que repetimos en nuestra escogencia  (N. del E.:  Acción y efecto de escoger) y a partir de eso nos hace sentirnos parte, encajar en el mundo. Entonces nos pone delante ofertas en función de nuestras preferencias y nivel económico. Y juega con nuestra ansiedad, diciéndonos que hay otros mirando lo que nos están ofreciendo, amenazándonos con perder las oportunidades. Pero, además, nos gestiona dentro de contextos comerciales, porque no solamente cruza oferta con demanda, sino que evalúa disponibilidad de lo que se busca, la ansiedad que tenemos por llegar a tenerlo, la insistencia en la búsqueda, y en función de eso decide la relación, el precio. Por eso a dos personas de igual característica que preguntan en busca de un resultado, la respuesta les sorprende con dos precios diferentes para alcanzarlo.

Hoy que ya nadie lee la letra pequeña y se universaliza el “acepto término y condiciones”, así como el “acepto cookies” para poder acceder a casi cualquier página, se ha logrado instalar la idea de que la política es una idea pasada de moda y que todos los políticos son la misma cosa, sean de derecha o de izquierda, y que, finalmente, lo único que puede salvarnos somos nosotros mismos, cada uno por su cuenta. Y ahí juega el libre mercado, mostrándonos que ya no se trata de la lucha colectiva por el acceso a mayores niveles de igualdad y distribución de la riqueza, sino que todo depende de cada uno, y para muestra, la exhibición de algunos cuantos que, seg{un nos dicen, se han vuelto millonarios con solo proponérselo y ser constantes en lo que se han propuesto.

Refiriéndose a las plataformas digitales que “controlan todos los flujos de información, lo que en una sociedad digitalizada comprende una buena parte de las relaciones sociales”, en su texto La Sociedad Serializada, Edwin Cruz Rodríguez escribió en Desde Abajo, 19 de julio de 2024 que “dado que se trata de información cuantitativa en grandes cantidades y que circula a gran velocidad, las personas quedan sin posibilidad de dotarla de significado para convertirla en conocimiento, como hacían con los mensajes televisivos o radiales. Solo las grandes empresas tecnológicas disponen de los medios para convertir los datos en conocimiento y solo ellas se benefician de ese enorme poder.” El algoritmo cuenta con toda nuestra data, nuestros movimientos físicos por la ciudad, nuestros movimientos de tarjetas de crédito, nuestras repeticiones de compras, la comida que pedimos al domicilio, los espectáculos por los que nos interesamos, lo que miramos en las páginas, la música que escuchamos… Y así como se controla el consumo, se construyen tendencias en momentos electorales, guiando las decisiones del votante, y en general se gestionan las tendencias de opinión, tanto como de emoción política, en dirección al objetivo de proyectos que cuentan con los apoyos que se requieren para hacerlo.

La situación de los humanos (entre otros avances civilizatorios de la estupidez)

Desde hace décadas la estupidez es una política pública, comenzando por la educación, que forma a los niños priorizando la memorización sobre el pensamiento crítico, reflexivo. Es la biopolítica de la ignorancia, de que hablaba Michel Foucault. Es el trabajo del sistema para neutralizar cualquier rebeldía, cualquier motivación en dirección a cuestionar el sistema, de imaginar otra posibilidad. Y es el resultado de la manipulación sistemática de ese miedo que, como sensación, acompaña a la humanidad quizás desde siempre. Porque ese miedo que para Aristóteles era el resultado del diálogo entre las pasiones y las creencias, y que hacía a John Locke decir que es “la emoción más fuerte que la mente pueda sentir”, y por eso nos mueve más que el deseo, es hoy la máxima herramienta de cohesión social, rigiendo las relaciones de desequilibrio entre quienes tienen y quienes necesitan.

Haciendo equilibrio entre el miedo de Hobbes y esa ansiedad masiva ante la pérdida de control, a la que Montesquieu define como el terror, en medio de la desorientación que produce la rapidez con que cambian las cosas en la escena pública, Alexis de Tocqueville centra su mirada en el miedo político, que observa como algo que afecta a la masa produciendo un estado psíquico colectivo al que el individuo se somete. Entonces escribe que “vivimos en una época y en una sociedad democrática en que los individuos, incluso los más grandes, son muy poca cosa”. Y por eso necesitan de la autoridad para superar la angustia del sentimiento de estar solos. Tocqueville, que cree que cuanto más sentido del yo tiene una persona menos propensa es a sufrir ansiedad, ve en la masa el mal, y afirma en Democracy que un pueblo sumido en la desagradable ansiedad y pretendiendo estabilidad y orden con respecto a las cosas, temeroso del posible irrespeto por la propiedad, en suma, se convierte en un pueblo que aplaude la esclavitud, que deja que le quiten su libertad, y que “incluso con frecuencia la entrega él mismo”.

Hay un elemento nuevo en el territorio del miedo, y es la irrupción de un posible apocalipsis tecnológico como consecuencia del desarrollo de la Inteligencia Artificial y la robótica. En los primeros días de septiembre 2026, Evan Hubinger, jefe de seguridad de Anthropic, una de las empresas líderes en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, escribe en X: “Creemos sinceramente que la IA podría acabar con la humanidad”. Días después Darío Amodei, CEO de la misma Anthropic, se manifiesta en el sentido de que es necesario frenar el desarrollo de la IA con el fin de evaluar mejor los riesgos derivados de sus crecientes capacidades que le permitirían “controlar toda internet”, esto es, superar la capacidad humana para controlarla. De inmediato recibe el apoyo de Sam Altman, cabeza de su competidora Open AI, y de Elon Musk, al tiempo que el rechazo de Donald Trump y otros de su círculo, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, que argumenta a CNN que si el congreso intenta regular la IA “perderemos la carrera de la Inteligencia Artificial con China”, y eso no se debe permitir que suceda.

En otras palabras y hablando claro, no importa si la IA toma independencia y decide cualquier desastre sobre el mundo, porque la estupidez indica que lo único importante es la carrera de negocios sobre los usos militares de la IA y el potencial para desarrollar mayor poder destructor.

IA a un lado, Craig Gent, en su libro Cyberboss: TheRise of Algorithmic Management and the New Struggle for Control at Work (Cyberjefes: El auge de la gestión algorítmica y la nueva lucha por el control en el trabajo), observa que el problema para los trabajadores, además de la sustitución por robots, fáciles de ser afectados por el polvo y caros de mantener, y por tanto no tan funcionales en la mayoría de trabajos, es ser dirigidos por ellos mediante la gestión algorítmica. Esto es, el reemplazo del gestor humano como autoridad del sistema informático en la supervisión de la productividad de los trabajadores, tal como funciona en las cadenas de comida rápida o en el servicio de taxis. En los centros de trabajo logístico, tipo Amazon, los algoritmos gestionan a los trabajadores tanto como controlan los procesos de transporte de mercaderías: el trabajador interactúa con una pantalla, que organiza los pedidos, así como en la economía colaborativa interactúa con una aplicación. Las computadoras dirigen a los trabajadores optimizando su rentabilidad, al tiempo que los sustituyen. La tecnología reconfigura el trabajo, lo “optimiza” reorganizando procesos, controlando los tiempos del trabajador. Las computadoras no son humanas, por tanto, el trabajador no podrá exigir por su dignidad, pidiendo que sea respetado y, obviamente, esto conduce a implicancias de inhumanidad.

Por otra parte, de igual modo al que opera para intensificar el trabajo, esto es rentabilizarlo al máximo cuantificando la productividad sobre el tiempo, la gestión algorítmica opera también para incrementar el consumo, al tiempo que trabaja a otros niveles. El objetivo es que las mayorías acumulen cosas, en su mayor parte rápidamente desechables, para que unas mínimas minorías acumulen capital. Y hay cuestiones más de fondo, como lo que también ocurre en aquella “superestructura” de la que hablaba Gramsci, cuando en los Estados Unidos de la eugenesia o el supremacismo blanco anglosajón, se viralizan en las redes sociales mensajes publicitarios como el de American Eagle protagonizado por Sydney Sweeney y el slogan “Good Jeans” jugando con la homofonía entre “jeans” y “genes”, ya que la pronunciación de ambas palabras en inglés es muy similar.

La rubia de cuerpo deseable es portadora de buenos genes, decodifica el consumidor. Y así la marca de los “buenos jeans” marca la cultura aspiracional desde la hegemonía de los “buenos genes”. Y esto mientras millones utilizan diversos robots de asistencia sexual y “conversan” con la IA sobre sus vidas, sus deseos, sus traumas, sus fantasías, y en una nueva versión de la transferencia del psicoanálisis, le consultan qué decisiones les conviene tomar para resolver conflictos afectivos, o cómo resolver sus angustias, su depresión.

La economía de la estupidez

En su trabajo sobre el capitalismo y la contracción del sueño reparador en las personas, Jonathan Crary afirma que el tiempo medio dedicado al sueño en el último siglo ha disminuido dos horas: de ocho horas y media a seis y media. Y se pregunta sobre el efecto que el bombardeo de impulsos electrónicos, independiente del contenido, tiene en la mente humana y su capacidad de discriminar lo verdadero y lo falso, lo conveniente y lo inconveniente. Indiferente ante esto, y desde el pragmatismo que requieren sus intereses, el director general de Netflix, Reed Hastings, declara en una entrevista que el principal competidor de su negocio es el sueño. Si la persona duerme, no ve su oferta de entretenimiento. Como parte del deseo de colonizar horas de sueño por parte de las plataformas de streaming y del comercio en general, ante la fragilidad de la atención y la contracción constante del tiempo disponible para dejarse capturar por un estímulo, se observa la priorización de temas como los asesinos en serie, así como del impacto visual y la simplificación en la oferta de contenidos tanto como en la publicidad. Esto es, nuevos ingredientes para la profundización de la estupidez.

En su escrito sobre el Brutalismo Suprematista Libertario, Franco Berardi recuerda a Mc Luhan, que en 1964 escribió aquello de que cuando la comunicación interhumana pasa de la dimensión lenta de la técnica alfabética a la dimensión rápida de la técnica electrónica, el pensamiento se vuelve inadecuado para la crítica y el pensamiento mitológico se restablece. Ahí observa Berardi que, en la mirada libertaria, la empatía “no es compatible con la economía de la supervivencia; de hecho, es autolesiva.” Y escribe que “Mientras que la justicia social se condena como una intrusión aberrante del socialismo de Estado en la libertad de los individuos, la ferocidad competitiva se naturaliza: en la lucha por la vida, aquellos que no están a la altura de la ferocidad merecen morir.”

Entre el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad, que mencionaba Gramsci, se ha vuelto normal aceptar que esta será una generación que vivirá peor que la anterior. Lo contrario a lo que venía sucediendo. Un reciente estudio liderado por el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y encargado por la presidencia del G-20, que el mundo está atravesando una “emergencia de desigualdad” derivado de la alta concentración de la riqueza por parte de los más privilegiados. La definición de alta desigualdad que hace el Banco Mundial, aplica al 83% de los países, que representan al 90% de la población mundial, mientras que la riqueza de los multimillonarios equivale ya al 16% del PIB global, alcanzando el nivel más alto de la historia. En términos cotidianos, la situación es que, en el año 2025, 2.300 millones de personas se vieron obligadas frecuentemente a no ingerir alimentos, lo que representa 335 millones más que el registro correspondiente al año anterior a la pandemia Covid19.

«Medir la prosperidad en puntos de PIB es tan absurdo como pretender medir la felicidad en metros cuadrados.»

La prosperidad de los países se sigue midiendo a través de un indicador, el Producto Interno Bruto, que cuando sube se considera que la economía ha crecido, que las cosas están funcionando, que todo va de maravillas, en tanto cuando baja se encienden las alarmas. No entran en estas consideraciones los daños ambientales que genera en muchos países el crecimiento de ese PIB, lo que sugiere que medir la prosperidad en puntos de PIB es tan absurdo como pretender medir la felicidad en metros cuadrados. Entonces aparecen voces críticas que piden políticas de decrecimiento, reducir la producción y el consumo, acabar con la obsolescencia programada, deconstruir la lógica comercial-consumista, para con esto solucionar la crisis climática y otros problemas ambientales. Y se propone optar por una economía que contemple límites, aceptando el vivir bien con lo que tenemos, lo que se traduce en el concepto de simplicidad voluntaria, o de sobriedad feliz, de hedonismo alternativo, como alternativa a la búsqueda individual de más ingresos para así poder comprar más cosas.

El éxito del capitalismo que nos muestran los medios de comunicación a través de «alfombras rojas», vestidos largos, yates y mansiones, concursos de belleza y laureles de artistas, deportistas y monarquías, representa a una muy ínfima parte de la humanidad, menos del uno por ciento. Y nos tratan de convencer de que algún día podremos vivir como ese 1% que posee la mayor parte de la riqueza, y por tanto tiene acceso a las posibilidades de multiplicar esa fortuna de tal forma que algunos cuantos de ellos ganan cada día más de mil millones de dólares mientras, gracias a su poder de influencia, o distintas formas de lobby, casi no pagan impuestos. En tanto un trabajador de un país pobre entrega más de un 30, o un 40% de sus ingresos en impuestos directos o indirectos, los grandes millonarios no pagan más de un 3 o un 5%.

La voracidad capitalista que “optimizando costos” ha ido exterminando derechos laborales adquiridos tras largas luchas, que luego ha pasado a atacar al sistema pensional, que le quita a cada país sus recursos naturales, sus “commodities”, su patrimonio público, después de haberle robado los derechos a su pueblo, se ha enseñado como la lógica que debe regir el mundo. La lógica de la voracidad del deseo de lucro, que en su aprobación del egoísmo regente solo habla de crecimiento y progreso en términos de incremento de ese lucro, jamás de inclusión, de incorporar multitudes humanas a la posibilidad de vivir con lo que necesitan, como el camino para que industria y comercio se expandan.

La lógica de economías en que el Estado se sostiene endeudado y reendeudándose, y a su déficit constante debe sumar el creciente pago de intereses en los que se va la calidad de vida de sus ciudadanos. Un modelo evidentemente insostenible, pero que mientras siga implantado nos seguirá convirtiendo, generación tras generación, en aquellos “hombres degradados” a los que Hegel atribuía impotencia física y espiritual.

Publicado originalmente por  Pájaro rojo

¿De verdad nos hemos vuelto tan IMBÉCILES?

By: A A
24 October 2026 at 15:00

Pepe LUENGO

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En los últimos años alguien está poniendo el mundo patas arriba. Los gobiernos ya no gobiernan; delinquen. Los médicos ya no curan; hacen de la enfermedad un negocio. Los jueces ya no juzgan; manipulan la justicia. Los científicos ya no hacen ciencia; hacen pseudociencia. Los medios de comunicación ya no informan; desinforman. Las religiones ya no predican amor, sino odio… Y así podríamos seguir con una lista interminable.

¿Te has parado a pensar en que todo lo que nos enseñaron desde pequeñitos puede que sea una gran mentira? Hay una evidencia: la gente que se atreve a cuestionar las cosas llega a la conclusión de que absolutamente todo nuestro sistema esta cimentado sobre mentiras. Da igual por donde empieces (Estado, gobierno, democracia, sistema financiero,…), todo es una farsa. Y los acontecimientos que estamos viviendo últimamente, como la reciente “pandemia”, el cambio climático antropogénico, la invasión de Ceuta o cualquiera de las guerras actuales, más de lo mismo.

Todo lo que nos contaron sobre la necesidad incuestionable de someternos a un gobierno, sobre la función que desempeña el sistema financiero, sobre el papel del Estado, incluso sobre la libertad que supuestamente disfrutamos en las democracias occidentales son flagrantes mentiras. Mentiras, por otra parte, que nos fueron inculcadas por padres y educadores sin ser conscientes de que nos contaban una milonga. Sin embargo, estas mentiras son mantenidas y acrecentadas por políticos y medios de comunicación a sabiendas de que son mentiras.

La realidad es que estamos gobernados por una panda de plutócratas, agencias gubernamentales y poderosos lobbies bancarios que manipulan el mundo con total impunidad.

En el transcurso del tiempo, una banda de banqueros internacionales ha creado un sistema de control financiero privado para dominar la política de cada país y la economía mundial. Familias de banqueros como los Rothschild, Morgan, Warburg, etc., junto con la masonería y otras organizaciones nada transparentes como el Club Bilderberg, el CFR. o el Club de Roma, han establecido un cártel financiero y de poder internacional durante los últimos 200 años.

Siendo los amos del dinero -tomándose muy en serio el lema de “quien controla el dinero gobierna el mundo”- se han hecho los dueños de los respectivos gobiernos que manejan a su antojo.

Los amos del mundo han creado una sociedad disfuncional, donde si no cumples con los estándares establecidos -trabajar y consumir toda una gama de productos innecesarios- eres considerado “persona non grata”, por decirlo de una manera suave. Nos han programado para competir con nuestros semejantes y para que nuestra vida sea un cúmulo de metas profesionales y económicas, donde el fin último es la acumulación de bienes materiales. Luego, cuando te mueres, todas esas metas que conseguiste y los bienes materiales que acumulaste se quedan aquí. Lo único bueno que dejas –si es que lo dejas- es tu legado del conocimiento; el resto, un montón de cosas superfluas. Así que la pregunta es: ¿merece la pena tanto esfuerzo?

La mayoría de la gente que peina canas sabe por experiencia propia que esta es una forma de vida demencial que, sin embargo, se ha extendido por todo el mundo. Porque disfrutar de la vida –y cuando hablo de disfrutar de la vida no me estoy refiriendo a viajar en un crucero de lujo, etc.- no requiere ningún esfuerzo. Basta con deleitarse con las experiencias sensoriales que nos brinda la vida en cada momento, disfrutar de las maravillas de este extraordinario planeta azul y compartir conocimiento y alegría con nuestros semejantes.

Cuando tienes salud, familia y amigos que te quieren, una actividad provechosa y ningún conflicto es que la vida no te va nada mal. Entonces, ¿por qué se empeñan en convencernos de todo lo contrario?

El día que dejemos de escuchar en nuestra mente todas esas retahílas programadas sobre el éxito, la competitividad, la codicia y el miedo a todo lo que no se encuentre dentro de nuestra zona de confort es cuando realmente empezaremos a vivir. Porque la vida no es más que eso que sentimos cada mañana al despertar, y no una programación continua de nuestro tiempo, por parte de otros, que es lo más valioso que tenemos en esta vida.

La nuestra es una civilización profundamente enferma. Una civilización donde se le ha dado la vuelta a todo: hombres que ahora son mujeres y viceversa o delincuentes que tienen derechos y víctimas que no los tienen.

Veamos, a modo de ejemplo, el reciente caso de la invasión de Ceuta. En Ceuta los invasores son protegidos por el gobierno que sufrió la invasión y sus gobernados, los Ceutíes, abandonados a su suerte. Y lo más incongruente: el país invadido da las gracias al país invasor y tilda de fascistas y xenófobos a los invadidos que piden una solución. Esta es la locura a la que hemos llegado en una sociedad distópica, donde se le ha dado la vuelta a todo.

La pregunta es: ¿cómo ha sido posible esto? Pues mediante la contaminación de nuestras mentes a través del relato. Porque quien controla el relato controla nuestro pensamiento; quien controla nuestro pensamiento controla nuestro comportamiento; y quien controla nuestro comportamiento influye en nuestras opiniones, estado de ánimo y, por supuesto, en nuestros miedos. Por lo tanto, llegar a ejercer una influencia de la percepción del mundo que nos rodea se ha convertido en la manera más sutil de ejercer el poder. Por cierto, esto lo hace de maravilla nuestro Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez.

Pero las cosas son de esta manera porque la mayoría de la gente ha aceptado voluntariamente la esclavitud, ya que el ser humano es el único animal en la naturaleza que se deja gobernar. La absurda idea de elegir un amo que le controle y domine es lo mejor que ha podido salir de su cabecita. Obviamente, es el gobierno quien desempeña el papel de amo. Por lo tanto, la sumisión al gobierno, y el voto para legitimarlo, hace responsables de la situación actual a todos aquellos que siguen estas prácticas. Y lo más incongruente. Si lo han querido así ellos mismos, ¿de qué coños se quejan?

El “populacho” –pobre e ignorante- parece empeñado en su propia desgracia. Ha perdido su dignidad dejándose despojar de su riqueza y su libertad sin la más mínima resistencia. Y aunque bien es verdad que desde tiempos inmemoriales ha sido pobre e ignorante, es a partir del Covid-19 cuando, además, se ha vuelto extremadamente imbécil. Y así no hay manera.

El dilema de China se ha convertido en el aprieto de Estados Unidos

By: A A
23 October 2026 at 15:00

 Yiğit Saner

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Estados Unidos se ve arrastrado a su propio «dilema de Malaca»

El sistema de pago que Irán pretende imponer a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz está inspirando también a otros países. Esta fuente de inspiración amenaza no solo los equilibrios de poder regionales, sino también el propio «orden mundial».

Recientemente, Talmiz Ahmad, un diplomático que anteriormente ocupó el cargo de embajador de la India en Arabia Saudí, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, advirtió de que está aumentando el riesgo de que el estrecho de Malaca se utilice para generar ingresos.

Indonesia, Malasia y Singapur bordean el estrecho de Malaca. Malaca es una ruta comercial tan importante como Hormuz. Aproximadamente dos meses después de que comenzara la guerra de Irán, el ministro de Hacienda de Indonesia propuso cobrar a los buques que atravesaran Malaca. Los ingresos se repartirían entre los tres países ribereños del estrecho.

Singapur rechazó la propuesta, Malasia abogó por un compromiso e Indonesia anunció que, por el momento, no se impondrían tasas de tránsito. Sin embargo, la idea de implantar un sistema de este tipo en Malaca u otros estrechos ha pasado a formar parte del debate mundial.

Se proponen cortar el cordón umbilical de China

Los expertos entrevistados por The Diplomat advierten de que el estrecho de Malaca podría convertirse pronto en un punto donde «se cruzan los intereses comerciales, las preocupaciones de seguridad nacional y la competencia geopolítica». Tienen buenas razones para hacerlo, ya que la cuestión no se limita a la imposición de tasas de tránsito de una u otra forma, sino a la influencia estratégica que podría llegar a tener el estrecho. Las siguientes cifras bastan por sí solas para ilustrar la importancia geopolítica de Malaca:

  • Aproximadamente el 29 % del petróleo transportado por mar y el 24 % de todas las mercancías comerciales pasan por el estrecho de Malaca.
  • Entre el 75 % y el 80 % de las importaciones de petróleo por vía marítima de China se transportan a través de Malaca.

Si bien esta ruta satisface las necesidades de China, la dependencia que genera constituye también una vulnerabilidad estratégica. Esta situación se conoce como el «dilema de Malaca».

Sin embargo, la amenaza no proviene únicamente de la propia dependencia de China. Durante años, los estrategas estadounidenses también han estado debatiendo formas de convertir esta vulnerabilidad en un arma contra Pekín.

Un artículo publicado en el Georgetown Journal of International Affairs en 2023, titulado «El reto de la seguridad económica de China», sostenía que Estados Unidos y sus aliados deberían dificultar que China superara su dilema de Malaca.

Un estudio de 2024 de la Brookings Institution, titulado «After Primacy: US Military Options in Contemporary East Asia» (Tras la primacía: opciones militares de EE. UU. en el Asia Oriental contemporánea), incluía entre las opciones militares disponibles en caso de un conflicto en torno a Taiwán un contra-bloqueo basado en una coalición dirigido al tráfico marítimo comercial de China. Dicho bloqueo podría extenderse a puntos estratégicos clave como Malaca. El análisis también señalaba que tal medida podría acarrear elevados costes para la economía mundial.

De la vulnerabilidad a la ventaja

Según el periodista Andy Browne, ganador del Premio Pulitzer, los estrategas estadounidenses llevan aproximadamente 25 años considerando el bloqueo de las importaciones marítimas de petróleo de China como un arma poderosa contra Pekín. Aunque esta estrategia sigue siendo objeto de debate en la actualidad, la guerra de Irán ha presentado un panorama que pone en tela de juicio las hipótesis en las que se han basado los estrategas estadounidenses:

  • China ha demostrado que puede capear las interrupciones en el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz sin sufrir daños significativos.
  • Además de utilizar sus reservas de petróleo para aliviar la presión sobre numerosos países, China también contribuyó a evitar que los precios de los combustibles se dispararan aún más fuera de control. Al mismo tiempo, los oleoductos terrestres, las tecnologías de conversión del carbón en productos químicos y la capacidad de energía verde han reforzado la posición estratégica de China.
  • Los aliados de EE. UU. en la región de Asia-Pacífico, incluidos Japón y Filipinas, que se han visto muy afectados por la guerra, siguen lidiando con el aumento de los precios de la gasolina y el gasóleo, la disminución de las reservas estratégicas y la creciente inflación. Los aliados de EE. UU. en Asia Occidental y Europa están sufriendo los mismos efectos.
  • La imagen de Estados Unidos como potencia capaz de proyectar su poderío militar ha sufrido un duro golpe.

A la luz de estas realidades, los expertos estadounidenses reconocen ahora que el cierre del estrecho de Malaca podría dejar a los aliados de EE. UU. en la región sin petróleo antes de que ello afectara de manera significativa a China.

Según Andy Browne, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China se ha convertido en una «medida defensiva», que crea rutas alternativas para eludir un bloqueo energético al tiempo que refuerza las conexiones euroasiáticas.

Pero la cuestión no termina ahí. La guerra de Irán también ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades de las bases, los destructores y los portaaviones estadounidenses en la región de Asia-Pacífico. Los misiles hipersónicos, de crucero y balísticos de China podrían alcanzar estos objetivos, del mismo modo que los misiles iraníes han alcanzado activos estadounidenses en Asia Occidental. Las reservas chinas de misiles avanzados son enormes.

Dado que los actores asiáticos también debaten la posibilidad de generar ingresos a partir del estrecho, Washington se ve abocado a su propio «dilema de Malaca».

Una reacción en cadena que trastoca la doctrina estadounidense

La ecuación multidimensional que se está configurando actualmente indica que el objetivo de «controlar la alta mar» y «actuar como garante de la libertad de navegación» —la columna vertebral de la hegemonía estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial— se enfrenta a su crisis más grave de la era posterior a la Guerra Fría.

La pérdida efectiva del control de Washington sobre estrechos estratégicos clave como Ormuz y Bab el-Mandeb está desencadenando una reacción en cadena que podría extenderse a la región de Asia-Pacífico y a otros estrechos críticos. A medida que convergen los avances en la tecnología de misiles, las amenazas asimétricas y las reivindicaciones de soberanía e ingresos de los actores locales, la capacidad de proyección de poder a escala mundial en la que Estados Unidos ha confiado durante décadas se está erosionando rápidamente.

El fin de la libertad de navegación garantizada por Washington en algunas regiones, y su creciente vulnerabilidad en otras, representa ahora algo más que un fracaso de la política exterior. Supone una grieta en el pilar marítimo fundamental que sustenta la hegemonía global de Estados Unidos.

Publicado originalmente por   United World International
Traducción:  Geopolítica rugiente

Cómo se manipula a la «generación Z»

By: A A
22 October 2026 at 14:00

Una docena de Estados ya han vivido –a veces con éxito– manifestaciones de la “generación Z”, y las que acaban de producirse en Francia abren la puerta a que la población sea manipulada. Los actos destrucción programados que se vieron en Francia el 17 de octubre tienen el aspecto de un montaje con vista a la proclamación de una especie de estado de emergencia que permita suspender la próxima elección presidencial, como viene sucediendo en Ucrania desde hace 2 años.

Thierry Meyssan

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En este artículo analizaré una docena de movimientos de protesta, más o menos organizados, de la llamada “generación Z”, o sea de la población de entre 14 y 29 años. Muchas de esas protestas han tenido lugar en otros países, pero la generación Z siempre ha denunciado la corrupción, el nepotismo y los abusos de poder, por encima de cualquier otra injusticia.

En todo momento tendré en mente el hecho que, aunque no se puede provocar la colera de una multitud, sí es muy fácil desviarla de su objetivo inicial. Esas manifestaciones siempre comienzan invocando un interés general pero pueden confundir sus objetivos una vez en marcha.

Una característica inicial de esos movimientos es que todos han estallado después de escándalos de corrupción y de represión. Los manifestantes no han enarbolado una ideología política en particular pero todos han expresado, ante todo, su exigencia de justicia.

• Mongolia, 11 de enero de 2025: Jóvenes se congregan en Ulan Bator para denunciar la vida de lujos de la familia del primer ministro Luvsannamsrai Oyun-Erdene. Rápidamente, el movimiento de protesta denuncia también la corrupción generalizada de la clase política y exige la renuncia de 33 diputados. El primer ministro dimite el 3 de junio.

• Indonesia, febrero de 2025: La isla Java es teatro de manifestaciones contra la corrupción. Un sindicato estudiantil se suma a las manifestaciones cuando el gobierno implica las universidades en varios proyectos de minería a cambio de comidas gratis para los estudiantes. Cesan las manifestaciones pero el descontento se extiende por todo el país mientras que el gobierno otorga privilegios a los militares y apoya públicamente el “traslado” de la población de la franja de Gaza, anunciando la posibilidad de que sea enviada al «Estado musulmán más grande del mundo».
Las manifestaciones se reanudan en agosto de 2025, respondiendo a un llamado de los camioneros y en protesta contra importantes alzas de los impuestos.
Es entonces cuando aparece en las manifestaciones la bandera de la “Banda Pirata del Sombrero de Paja”, que se convierte en símbolo de la lucha contra la corrupción. Portar esa bandera, que proviene originalmente de la serie manga One Piece, se convierte en motivo suficiente para ser enviado a los tribunales bajo la acusación de traición.
Finalmente, el presidente Prabowo Subianto reconoce que los jóvenes tienen derecho a manifestar su descontento y hace levantar las sanciones y la prohibición de portar la bandera pirata.

• Togo, 26 de junio de 2025: Estallan protestas contra el arresto del rapero Aamron, quien es además es torturado por la policía. Las protestas toman rápidamente un giro político ante el hecho que los policías habían filmado las torturas infligidas a Aamron, en momentos en que el presidente Faure Gnassingbé había iniciado un cambio de régimen con reformas a la Constitución. El movimiento dura hasta diciembre y acaba disolviéndose ante la represión, particularmente violenta, que deja saldo de muertos y heridos.

• Nepal, del 8 al 14 de septiembre de 2025: Se desarrollan en Katmandú grandes manifestaciones de jóvenes contra los hijos y las familias de los responsables políticos que exhiben sus lujos y privilegios en las redes sociales. El poder bloquea las redes sociales, pero esa medida exacerba las protestas. El primer ministro Khadga Prasad Sharma Oli dimite.

• Timor Oriental, del 15 al 17 de septiembre: Una organización estudiantil realiza en Dili, la capital, una serie de protestas contra las ventajas económicas de los miembros del parlamento. En definitiva, estos últimos acaban renunciando a los automóviles de lujo que estaban a punto de comprar.

• Filipinas, 21 de septiembre de 2025: Unos 100 000 jóvenes desfilan por las calles de Manila protestando contra la corrupción de los dos clanes que ostentan el poder en el país, la familia Marcos y la familia Duterte. El 70% de los fondos destinados a la lucha contra las inundaciones parece haber “desaparecido” de las cajas del Estado.

• Madagascar, septiembre de 2025: Un discurso desafortunado del presidente Andry Rajoelina sobre un progreso económico que la población no percibe en la vida diaria da lugar al inicio de protestas contra la repartición desigual del crecimiento económico. Las manifestaciones se generalizan y desembocan en un golpe de Estado militar y la huida del presidente Rajoelina.

• Marruecos, 27 de septiembre de 2025: Unos 200 000 jóvenes se lanzan a las calles en las principales ciudades del país para protestar contra la corrupción y el nepotismo. El movimiento de protesta comienza en momentos en que el reino dedica sumas importantes a la preparación de la Copa del Mundo de futbol… mientras que los hospitales se caen a pedazos. La represión pone fin al movimiento.

• Paraguay, 28 de septiembre de 2025: Se inician manifestaciones en las que los jóvenes protestan contra la corrupción y rechazan un intento de modificar la Constitución que daría al ex presidente Horacio Cartes la posibilidad de regresar al poder. La población amerindia se incorpora a las protestas al enterarse de que la sede del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) se traslada a una base militar. El movimiento de protesta se extingue el 3 de octubre, cuando el presidente Santiago Peña anula el traslado de la sede del INDI.

• México, 15 de noviembre de 2025: Después del asesinato de un alcalde a manos de un cártel de la droga, decenas de miles de jóvenes salen a las calles para protestar contra la inseguridad y la corrupción. Las manifestaciones cesan a mediados de diciembre, sin adopción de nuevas medidas.

• Bulgaria, 26 de noviembre de 2025: Se registran protestas masivas de jóvenes contra la corrupción y contra un proyecto de presupuesto que transfiere el financiamiento de las jubilaciones y de la seguridad social en las empresas al sistema fiscal. Las protestas cesan al cabo de un mes, después de la retirada del proyecto de reforma y la dimisión del gobierno Zheliazkov.

• Japón, 3 de mayo de 2025: Alrededor de 50 000 jóvenes inician protestas contra la remilitarización del país. Como en los conciertos de K-Pop y durante las protestas contra la proclamación de la ley marcial en Corea del Sur, los manifestantes esgrimen objetos lumínicos. Las protestas se extienden rápidamente por todo el país, pero el movimiento se disuelve por agotamiento.

• India, 15 de mayo: El presidente del Tribunal Supremo compara a los jóvenes desempleados con cucarachas. Un estudiante indio de comunicación de la universidad de Boston crea entonces, en la India, el “Partido de las Cucarachas” y organiza manifestaciones hasta forzar la renuncia del ministro de Educación. El Partido de las Cucarachas reaparece en octubre con un movimiento de protesta contra la revisión de las listas de electores, de las que se están viendo excluidas las personas más pobres. El movimiento se mantiene en este momento [1].

La manifestación del 17 de noviembre en Francia

En Francia, a partir del 18 de septiembre pasado comienzan a verse manifestaciones de los alumnos de la enseñanza media. Comienzan por Creteil, una comuna de los alrededores de París, rápidamente se extienden por la capital y después por todo el país. Pronto se unen a ellas los estudiantes universitarios. Los sindicatos del sector público no tardan en sumarse a las protestas.

Las primeras manifestaciones son pacíficas –los adolescentes denuncian inicialmente las malas condiciones de sus centros de estudio y la escasez de profesores– pero los desórdenes comienzan cuando algunos dirigentes de izquierda legitiman la violencia. Elementos violentos no vinculados a los manifestantes, pero bien organizados, se hacen presentes en las protestas causando daños materiales en los centros de estudios de los manifestantes. Mientras tanto, los policías en el terreno se interrogan sobre sus superiores al darse cuenta de que están recibiendo órdenes contradictorias que les impiden proteger a los verdaderos manifestantes y que los ponen a ellos en peligro ante los grupos violentos.

Las manifestaciones adquieren una envergadura nacional el 17 de octubre. Los “chalecos amarillos”, el movimiento informal surgido en 2018-2019 contra el alza de precios de los combustibles y en defensa de la Francia que vive en los barrios periféricos, en los suburbios de las grandes ciudades, se unen al movimiento, retomando su lucha contra el alza del costo de la vida.

La seguridad territorial de Francia, que habitualmente se caracteriza por la gran precisión de sus previsiones, esta vez subestima la cantidad de potenciales manifestantes situándola en unos 150 000 –en realidad, la cifra de personas que finalmente salió a las calles de Francia el 17 de octubre se sitúa entre 550 000 y 800 000. La dirección de los cuerpos policiales se asegura de que la cantidad de agentes en las calles corresponda al estimado extrañamente conservador de la inteligencia territorial.

Mientras tanto, los black blocs europeos envían a Francia miles de individuos, principalmente desde Italia, Suiza, Alemania y Bélgica.

El 17 de octubre las acciones violentas comienzan antes del mediodía, o sea antes de que se abra el cortejo de manifestantes aprobado por las autoridades, y se prolongan durante la madrugada del día 18. Se reportan más de 600 policías y gendarmes heridos –pero sólo 26 personas serán enviadas a los tribunales–, 1 500 establecimientos comerciales saqueados y destruidos y varios edificios históricos incendiados. Los daños estimados se elevant a cientos de millones de euros.

Análisis

En Francia, las protestas de los alumnos de la enseñanza media no fueron motivadas por un hecho en particular. Se trata de un malestar generalizado exacerbado por la sensación de abandono de toda una generación a la que se le explica que debe conformarse con estudiar en instalaciones mal preparadas, en las que se sufre por el calor o por el frio, según la época del año; que nadie enviará profesores sustitutos si sus profesores se enferman; que, a fin de cuentas nunca tendrá un empleo porque para los patrones la inteligencia artificial es más rentable… pero que, a pesar de todo, tendrá pagar la deuda que sus padres han acumulado y hasta los intereses de esa deuda.

Inicialmente, un partido político de izquierda trató de captar a los jóvenes manifestantes viniendo hasta las puertas de sus centros de enseñanza. Pero todo cambió el 17 de octubre.

Es evidente que ciertos responsables, en el seno de los mandos policiales, hicieron todo lo posible para que la gran movilización del 17 de octubre acabará cayendo en la violencia, a pesar de los manifestantes y de los policías. El 14 de octubre, un sindicato de los policías, Alliance, presentó una denuncia contra X por poner en peligro las vidas de otros. Ese sindicato está recogiendo testimonios por todo el país para identificar a los oficiales que propiciaron el caos.

Como lo hacen esos policías, tenemos que preguntarnos qué objetivo perseguían los instigadores ocultos de los actos de violencia. Es probable que se esté preparando una operación encubierta para perturbar la próxima elección presidencial, prevista para el 18 de abril y el 2 de mayo de 2027.

Es posible que esos instigadores ocultos estén en Francia, pero es igualmente posible que hayan actuado desde el extranjero, una hipótesis que se refuerza cuando se comprueba la participación de los black blocs europeos.

¿Es posible que hayamos olvidado que, en 2011, el candidato a la presidencia de Francia que aparecía a la cabeza en todos los sondeos, Dominique Strauss-Kahn, fue arrestado en Nueva York por la policía estadounidense, pero con ayuda del Pentágono, y acusado de “violación”, lo cual hizo posible la elección de Francois Hollande? [2]

¿Cómo es posible olvidar que, en 2017, otro candidato a la presidencia de Francia que también lidereaba los sondeos, Francois Fillon, fue objeto de un linchamiento mediático por haber contratado a su esposa como asistente parlamentaria? Lo cual abrió el camino a otro candidato salido prácticamente de la nada… el actual presidente Emmanuel Macron.

¿Cómo podemos entonces evitar pensar en la posibilidad de que, en 2027, el aspirante a la presidencia mejor posicionado en los sondeos, que no es otra que Marine Le Pen, pueda verse condenada por la justicia y despojada de sus derechos cívicos? ¿O que se cree una coyuntura bajo la cual se decida proclamar un “estado de emergencia” en el país? ¿O que, utilizando la nueva disposición incluida en la ley aprobada el 16 de agosto de 2026, se proclame un “estado de alerta de seguridad nacional”?

Al dirigirse a la Nación, menos de 24 horas después de las concentraciones del 17 de octubre, el presidente Emmanuel Macron hizo un rápido balance de las destrucciones registradas [3]. Y concluyó que los franceses son incapaces de enfrentar esos actos de violencia, antes de terminar diciendo que espera que se restablezca el orden… para poder realizar la elección presidencial.

[1] «Le “Parti du Peuple des Cafards” sonne la révolte des démunis à Bahrat», Red Voltaire, 15 de octubre de 2026.

[2] «Obama, la guerra financiera y la eliminación de DSK », por Thierry Meyssan, Komsomolskaïa Pravda (Rusia), Red Voltaire , 26 de mayo de 2011.

[3] «Allocution du Président de la République», Emmanuel Macron, Palais de l’Élysée, 18 de octubre de 2026.

Arabia Saudí reaviva su guerra sectaria en Yemen

By: A A
21 October 2026 at 14:05

Riad vuelve a tender la mano a las fuerzas religiosas cuya influencia MbS se pasó años frenando.

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En unas imágenes difundidas desde Dhubab, al oeste de Adén, un vehículo blindado atropella a unos hombres identificados como combatientes capturados de las fuerzas de Saná. Las imágenes, relacionadas con las movilizaciones de las Brigadas Salafistas de los Gigantes y difundidas por medios afines a Arabia Saudí, han despertado en Yemen el temor a una vuelta a los métodos de los grupos takfiri, que tachan a otros musulmanes de infieles. Reuters verificó las imágenes de vehículos arrollando a combatientes, entre ellos hombres desarmados, e informó de que las Brigadas de los Gigantes habían abierto una investigación.

Las imágenes se producen mientras las formaciones respaldadas por Arabia Saudí pierden terreno ante una ofensiva lanzada por Saná bajo el lema coránico «Y Alá es más poderoso y más severo en el castigo».

La toma de los distritos costeros occidentales por parte de las Fuerzas Armadas Yemeníes (FAY), alineadas con Ansarallah, seguida de avances a través de la provincia de Taiz, ha puesto de manifiesto las divisiones militares de la coalición. Las FAY calculan que su control territorial ronda el 95 % del territorio de la provincia. La respuesta de Riad ha recurrido cada vez más a un instrumento habitual de su guerra en Yemen: la movilización de la hostilidad sectaria contra Ansarallah.

Recurrir a las dos ciudades sagradasDesde el verano de 2026, en medio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Riad ha reavivado la incitación sectaria contra Ansarallah con la ayuda de grupos salafistas que ocupan un lugar destacado entre las fuerzas combatientes de la coalición. Tras pasar del patrocinio emiratí al saudí, estas formaciones ofrecen al reino una base de apoyo cuya hostilidad doctrinal hacia los zaidíes puede canalizarse hacia el campo de batalla.

Arabia Saudí se ha mostrado cada vez más decidida a dotar a sus políticas de legitimidad religiosa. Su versión de un ataque con drones cerca de La Meca el 15 de septiembre de 2026, seguida de afirmaciones de que se interceptó un misil de crucero en la región de Medina el 15 de octubre, proporcionó material para campañas que invocaban la defensa de las ciudades sagradas del islam. Las fuerzas yemeníes negaron haber atacado los lugares sagrados y rechazaron la acusación sobre Medina calificándola de invención. Los yemeníes también celebraron una manifestación masiva en Saná «en defensa de La Meca y los lugares sagrados».

Los medios de comunicación saudíes promovieron las acusaciones, y los medios del Golfo y yemeníes alineados con la coalición se hicieron eco de ellas. Las campañas resultantes buscaban desacreditar a Ansarallah, cuya popularidad había aumentado gracias a su campaña militar en apoyo de Gaza, y replantear el enfrentamiento como una defensa de los lugares sagrados musulmanes frente a un enemigo sectario.

Fatwas a la carta

Paralelamente a estas acusaciones, Arabia Saudí movilizó a sus predicadores contra Ansarallah mediante fatwas emitidas «a la carta». Esta renovada coordinación une a las instituciones religiosas y políticas del reino después de que el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MbS) pasara años debilitando las estructuras clericales que habían sustentado su alianza.

El gran muftí Saleh al-Fawzan, que asumió el cargo en octubre de 2025, emitió un comunicado en el que condenaba directamente a Ansarallah y otorgaba autoridad religiosa a la campaña en su contra. Su intervención situó al máximo cargo religioso del reino del lado de las fuerzas que se enfrentan a Saná, presentando su misión como la defensa de los lugares sagrados musulmanes y la obediencia a los gobernantes legítimos.

La declaración de Fawzan también asoció a Ansarallah con Satanás y presentó la resistencia a su dominio como un deber sancionado por Dios.

El muftí fue nombrado por recomendación de MbS y tiene un historial de posturas hostiles hacia los Hermanos Musulmanes y los chiitas. En abril de 2026, los medios árabes informaron de que ya no se podía acceder a su página web ni a su archivo de fatwas, lo que suscitó especulaciones sobre la eliminación o revisión del material acumulado a lo largo de décadas. Su última intervención contra Ansarallah otorga a esa autoridad religiosa un papel destacado en el renovado esfuerzo bélico de Riad.

El 25 de septiembre, el clérigo saudí afirmó: «El grupo hutí se fundó sobre la corrupción en el credo y la corrupción en el enfoque, por lo que se rebeló contra sus gobernantes y dividió al país y a su pueblo». Lo describió como «una secta descarriada y un grupo desviado que declara infieles a los Compañeros, considera lícito derramar sangre musulmana y permite la demolición y destrucción de sus mezquitas». Restablecer la seguridad en Yemen bajo su liderazgo reconocido, declaró, era «uno de los deberes más imperativos».

Predicación para el frente

La alineación entre los predicadores salafistas de Yemen y el discurso wahabí saudí es evidente en el uso de dictámenes religiosos para legitimar la guerra contra Ansarallah. Ahmed bin Hassan al-Muallim, presidente de la Asociación de Eruditos Yemeníes, hizo un llamamiento a la movilización como deber religioso y nacional. El diputado de Islah y portavoz de la asociación, Mohammed Nasser al-Hazmi al-Idrisi, también desempeñó un papel en la incitación a la lucha contra Ansarallah al adoptar una retórica religiosa que legitima enfrentarse a ellos y apoya la búsqueda de ayuda de Arabia Saudí.

A medida que las fuerzas de Saná avanzan por Taiz, fuentes de alto nivel vinculadas a sus negociaciones con tribus y formaciones armadas informan a The Cradle de que Arabia Saudí está trabajando intensamente para explotar las divisiones sectarias en la provincia. Dichas negociaciones tienen como objetivo evitar enfrentamientos y derramamiento de sangre, mientras que Riad busca movilizar a las fuerzas que se resisten al avance de Saná.

Las fuentes describen una escalada de la incitación en el interior de las mezquitas por parte del partido Islah, afiliado a los Hermanos Musulmanes, y de grupos salafistas, que utilizan una retórica sectaria para fomentar la lucha contra Ansarallah. En este contexto, Ali al-Imad, miembro del buró político de Ansarallah, advirtió de que Arabia Saudí estaba movilizando a grupos takfiri bajo designaciones militares.

Múltiples fuentes locales informan a The Cradle de que una retórica similar se ha extendido por las mezquitas y las escuelas religiosas de las provincias del sur. En Lahj, los anuncios de reclutamiento obtenidos por The Cradle convocan a una brigada salafista para apoyar la guerra del reino contra las fuerzas de Saná.

Uno de ellos exige a los solicitantes que sigan un «enfoque salafista» y describe el reclutamiento para una «Brigada Tawhid» contra la «marea hutí rafidí», utilizando un término despectivo para referirse a los chiitas. Las fuentes locales califican la formación propuesta de takfiri y inspirada en el ISIS.

La compra del frente sur

Arabia Saudí también ha proporcionado apoyo financiero a comandantes militares salafistas leales en el sur de Yemen, con el objetivo de reforzar sus formaciones y ampliar su papel en el campo de batalla. Según fuentes locales, estas formaciones incluyen a miembros de organizaciones takfiri a quienes Riad ha enviado a los frentes tras la extensión del control de Saná a lo largo de la costa occidental hasta Bab al-Mandab.

Entre los beneficiarios señalados se encuentran el general de división Hamdi Hassan Mohammed Shukri, comandante de la Cuarta Región Militar, de la Segunda División de las Brigadas Gigantes y de la Séptima Brigada de Infantería; el general de división Abdulrahman Saleh Hassan al-Lahji, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas del Escudo de la Nación y comandante de la Cuarta Brigada de Infantería; y Rashad al-Dhalei y Qusai al-Damani.

Abyan Today, citando fuentes políticas, informó de que estos comandantes y otros recibieron alrededor de 600 millones de riales saudíes del «Comité Especial» saudí. Según la misma información, el Eje de Taiz, afiliado a Islah, quedó excluido, lo que pone de manifiesto las divisiones dentro del bando respaldado por Arabia Saudí y las recriminaciones por las retiradas y la rendición.

El esfuerzo por comprar lealtades militares va acompañado de una expansión de las redes religiosas que pueden ayudar a sostener las formaciones sobre el terreno. Además de reforzar las Brigadas Gigantes bajo el mando de Abdulrahman al-Muharrami, conocido como Abu Zara, el activista yemení Adel al-Hasani afirma que Riad estableció 62 centros religiosos durante la tregua, que se extienden desde Bab al-Mandab hasta Mahra.

Otro informe sobre sus acusaciones señala al oficial saudí Falah al-Shahrani y al embajador Mohammed al-Jaber como responsables de supervisar la red. Según se informa, muchos de ellos están dirigidos por seguidores del predicador salafista Yahya al-Hajuri y se basan en autoridades religiosas como Rabee al-Madkhali.

Desde que el enfrentamiento entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos se intensificó a finales de 2025, Riad ha acelerado sus esfuerzos por reorganizar las formaciones armadas del sur y ganarse a sus comandantes, aprovechando el declive de la influencia militar emiratí tras la derrota, en enero de 2026, de las fuerzas respaldadas por Abu Dabi.

En febrero se informó de que el reino había destinado casi 3.000 millones de dólares al pago de los salarios de militares y civiles yemeníes, incluidos aproximadamente 1.000 millones de dólares para los combatientes del sur a los que antes pagaban los Emiratos Árabes Unidos.

Un bando salafista dividido

Los reveses sufridos por las formaciones respaldadas por Arabia Saudí reflejan un liderazgo fragmentado y objetivos políticos contradictorios, además de las pérdidas en el campo de batalla. Dentro del movimiento salafista yemení, algunos líderes han rechazado el intento de Riad de avivar las divisiones internas.

Personalidades del norte, entre ellas el jeque Mohammed al-Imam, han considerado la guerra contra Ansarallah como un conflicto entre musulmanes y han firmado acuerdos de coexistencia y distensión en zonas como Saada, Dhamar y Mabar.

Esos acuerdos contribuyeron a mantener a grupos de combatientes al margen de los combates. Su negativa a considerar el enfrentamiento como una obligación religiosa ha complicado el rumbo que Riad pretendía imponer a otras formaciones salafistas, financiándolas y armándolas antes de empujarlas al combate.

Las divisiones atraviesan las redes religiosas de las que depende el reino, así como las formaciones militares que ha puesto bajo su patrocinio. Para aquellos líderes salafistas que firmaron acuerdos locales, la coexistencia con Ansarallah ha supuesto una forma de mantener a sus comunidades al margen de los combates, lo que entra en conflicto directo con la movilización que Riad está fomentando en otros lugares.

Entre las fuerzas alineadas con Abu Dabi, voces vinculadas al Consejo de Transición del Sur (STC, en inglés) también han advertido de que la renovada dependencia de Riad respecto a los combatientes del sur refleja sus dificultades militares más que un cambio en su postura política.

Temen ser utilizados hasta que la amenaza inmediata remita, para luego volver a ser marginados. En su opinión, los llamamientos saudíes a las fuerzas del sur no ofrecen ninguna garantía de que el reino vaya a atender sus demandas políticas una vez que esos combatientes hayan cumplido su propósito militar inmediato.

Saná ha ampliado sus contactos tribales y ha aprovechado las divisiones entre sus oponentes, en paralelo a su campaña militar. Los informes sugieren que estas negociaciones, las infiltraciones de seguridad y los ataques contra depósitos de armas han contribuido a debilitar a las formaciones enemigas y a preparar el terreno para nuevos avances.

El investigador y analista político Ahmed al-Hasani describe el sectarismo como una de las principales herramientas de movilización de Arabia Saudí en Yemen. Sin embargo, distingue entre las escuelas salafistas vinculadas a Riad, otras ligadas a Abu Dabi y aquellas que conservan cierta independencia.

La escuela del imán de Dhamar considera la guerra como un conflicto interno, explica, mientras que Arabia Saudí sigue cortejando a figuras de la escuela Fuyush de Adén sin haberlas involucrado aún en la batalla, a pesar de las fatwas de los clérigos saudíes —incluida la de Fawzan—.

Hasani afirma a The Cradle que la predicación incendiaria se ha extendido por las mezquitas, mientras que los grupos takfiri más cercanos al ISIS operan al margen de las estructuras tradicionales de las mezquitas y las escuelas religiosas. Se concentran en zonas rurales y en torno a las líneas del frente, combatiendo en frentes como los de Bayda y Marib.

Las Fuerzas del Escudo de la Nación siguen desplegadas a lo largo de las líneas de contacto en Marib, Jawf, Shabwa, Bayhan y Abyan, en alerta frente a Ansarallah, pero sin que actualmente se estén llevando a cabo ofensivas de gran envergadura en esos sectores.

Reclutamiento más allá de Yemen

A medida que sus formaciones aliadas pierden posiciones estratégicas, Riad ha buscado refuerzos en el extranjero. Axios informó de conversaciones entre Arabia Saudí y Siria sobre el envío de tropas a Yemen, en medio de informes independientes sobre esfuerzos para reclutar combatientes takfiri que lucharon en Siria.

Estas medidas coincidieron con la activación del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán. A pesar de los informes sobre la concentración de soldados pakistaníes cerca de la frontera con Yemen, Islamabad afirmó que sus fuerzas no cruzarían a Yemen y que su misión se limitaba a defender el territorio saudí.

La movilización religiosa también se ha extendido más allá de Yemen. Páginas sirias y relatos procedentes de Damasco, Idlib y Hama han seguido de cerca los combates, mientras que fuentes yemeníes declararon a Al-Akhbar que se estaba trasladando a combatientes desde Siria a través de territorio saudí, con la ayuda de Turquía para que algunos llegaran a los frentes de Marib, Jawf, Adén y Hadramaut.

El exministro del Interior iraquí Baqir Jabr al-Zubaidi afirmó que se había organizado un puente aéreo para trasladar a combatientes sirios a Yemen tras el fracaso de las campañas militares del Golfo.

La Asociación de Eruditos Musulmanes de Irak, una organización clerical suní, emitió un comunicado en el que pedía apoyo político, mediático, ideológico y en el campo de batalla para los combatientes contrarios a Ansarallah. También condenó la matanza de hombres que habían depuesto las armas, describiendo el incidente como una grave violación religiosa y exigiendo medidas correctivas contra los responsables.

Hadi Qubaisi, director del Centro Ufeed de Investigación y Estudios e investigador especializado en asuntos políticos e islam político, sostiene que:

«La apuesta por traer combatientes de Siria a Yemen se basa principalmente en aprovechar el número, más que en reactivar un proyecto yihadista capaz de atraer a grandes masas. Si se tratara de una auténtica movilización yihadista, sus ecos habrían llegado hasta Trípoli y los campos palestinos. Pero el atractivo de este discurso ha disminuido, sobre todo tras la guerra de Gaza y la brecha que esta puso de manifiesto entre las consignas y las posturas prácticas».

Arabia Saudí ha perdido parte de su capacidad de movilización religiosa, añade Qubaisi a The Cradle, mientras que las autoridades sirias controlan el discurso religioso y están reformando los planes de estudios. Por lo tanto, enviar un número limitado de combatientes difiere de lanzar una amplia campaña de reclutamiento.

En Yemen, Islah y sus aliados también han utilizado la retórica religiosa y takfiri en su enfrentamiento con Ansarallah. Su capacidad para traducir esa predicación en un reclutamiento generalizado ha seguido siendo limitada, a pesar de los esfuerzos por presentar la participación en los combates como un deber religioso.

Qubaisi considera que el traslado de combatientes a Yemen se enfrenta a obstáculos sustanciales, desde el escaso atractivo del campo de batalla y la ausencia de incentivos económicos que se ofrecen en otros lugares hasta las divisiones y las luchas internas entre las fuerzas armadas del sur.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

Exclusiva: Lo que realmente está ocurriendo en la frontera entre Irán y Pakistán

By: A A
20 October 2026 at 15:05

No hay forma de luchar contra el Imperio sin eludir su control sobre el sistema financiero internacional.

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Ya se ha desatado el caos a la hora de investigar qué está ocurriendo exactamente en relación con los últimos movimientos, sin duda turbios y vinculados a EE. UU., en territorio y aguas pakistaníes. Tras una evaluación inicial en Transition Protocol —que, como se reconoció, no proporcionó todas las respuestas necesarias—, profundizamos en un análisis mucho más exhaustivo respaldado por varias fuentes.

Lo que estamos observando en varios puntos clave de la conexión terrestre entre Irán y Pakistán, de extrema sensibilidad, no es un cierre total de la frontera, sino un delicado equilibrio de doble vía por parte de Islamabad entre la tremenda presión financiera de Washington y el salvavidas estratégico de Teherán.

Así que esta es la situación actual, combinando los datos contrastados con nuestras últimas consultas.

El punto clave: el detonante normativo fue una medida de sanciones bancarias, no solo la seguridad fronteriza.

Aunque los responsables provinciales de Baluchistán justificaron públicamente el sábado el cierre de dos puntos clave —Taftan y Gabd–Rimdan— alegando motivos de seguridad, lucha contra el terrorismo y lucha contra el contrabando, lo que más importa es el mecanismo exacto en torno a un memorándum emitido el viernes pasado por el Ministerio de Comercio pakistaní.

Dicho memorándum revocó de inmediato una prórroga, concedida el 3 de octubre, de la exención del Formulario Electrónico de Importación (EIF, en inglés) para mercancías importadas de Irán, y coincidió con la orden de Islamabad de cerrar el puesto de inmigración de la Agencia Federal de Investigación (FIA, en inglés) en Taftan.

Lo fundamental es que, sin la exención del EIF, los importadores pakistaníes deben tramitar las compras iraníes a través de los canales bancarios oficiales de Pakistán —lo que, por supuesto, las sanciones estadounidenses hacen absolutamente imposible.

Peyman Sanandaji, presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Comercio de Teherán, confirmó oficialmente que ha sido el cumplimiento de las sanciones bancarias (el abandono del EIF) lo que ha paralizado las exportaciones iraníes a Pakistán.

El impacto inmediato en los pasos fronterizos oficiales fue considerable: están en peligro más de 4.000 toneladas de importaciones diarias de GLP iraní a través de Gabd–Rimdan. El expresidente de la Cámara de Comercio de Quetta, Ayoub Miryani, informó de que solo en Gabd–Rimdan hay más de 2.000 contenedores varados, con cientos de camiones de mercancías más atascados en Taftan.

¿Por qué está ocurriendo esto ahora? Debido a la nefasta coincidencia entre el pago del tramo del FMI del 7 de octubre que Pakistán tenía que abonar y la «Operación Economic Outcast» del Tesoro imperial estadounidense.

En el marco de la «Operación Economic Outcast», Washington dio a terceros países un «plazo definido para cerrar» las vías de suministro comerciales relacionadas con Irán o enfrentarse a la expulsión del sistema financiero estadounidense. A esto le siguieron las designaciones de la OFAC del 1 de octubre contra las redes ferroviarias terrestres e industriales de Irán y las medidas del 8 de octubre contra 17 petroleros de la «flota en la sombra».

Pero entonces, el 7 de octubre —solo nueve días antes de que el Ministerio de Comercio revocara la exención del EIF—, Islamabad llegó a un acuerdo con el FMI sobre la cuarta revisión de su Servicio Ampliado del Fondo para desbloquear 1.210 millones de dólares. Esto aún requiere la aprobación del Consejo Ejecutivo del FMI.

Por supuesto, no existe ningún documento público que demuestre una orden directa de EE. UU. o del FMI para cerrar las fronteras entre Irán y Pakistán. Pero fuentes de Islamabad subrayaron que mantener vigente una exención de instrumentos bancarios de duración indefinida antes de la votación del Consejo del FMI se había convertido en una vulnerabilidad insostenible para Pakistán en materia de sanciones.

Las fuentes de Islamabad insisten en que la medida vino acompañada de auténticas preocupaciones por el contrasabotaje y se coordinó discretamente entre Islamabad y Teherán (cursiva mía) para que la pausa no rompiera las relaciones bilaterales.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, calificó públicamente la interrupción como una pausa temporal debida a «problemas técnicos» y «medidas de precaución».

Las fuentes oficiales pakistaníes, por su parte, insistieron en que el endurecimiento de los controles es una medida conjunta de lucha contra el terrorismo que refleja un «entendimiento mutuo» con Teherán tras un repunte de los atentados en Sistán-Baluchistán; las emboscadas en autopistas; y un ataque marítimo perpetrado el 11 de octubre contra embarcaciones de la Guardia Costera de Pakistán frente a Jiwani —que las autoridades pakistaníes atribuyeron a «actores extranjeros» que pretendían sabotear la mediación de Pakistán en el acuerdo de paz con Irán—.

Vuelta al mismo patrón de siempre: yihadistas salafistas utilizados como arma y manipulados por los sospechosos habituales.

La única llamada telefónica confirmada públicamente entre el viceprimer ministro Ishaq Dar y el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi tuvo lugar el domingo 18 de octubre —dos días después del memorándum del 16 de octubre— y sus comunicados oficiales solo mencionan la diplomacia regional y la reunión de la OCI en Bagdad.

Por lo tanto, la coordinación previa a nivel de los ministros Dar y Araghchi y las detenciones específicas por sabotaje forman parte de nuestra propia información.

Exportaciones asimétricas de alimentos y rutas informales

En resumen, los productos siguen cruzando las fronteras. Islamabad ha permitido deliberadamente que sigan circulando los productos perecederos y las exportaciones alimentarias pakistaníes hacia Irán. Los productos perecederos esenciales —entre ellos, tomates, patatas y cebollas— siguen circulando, junto con los flujos tradicionales de petróleo y combustible, a través de la porosa frontera de 909 km.

El registro normativo explica el motivo: hace ocho meses, Pakistán promulgó una exención bancaria específica para diez productos alimenticios exportados a Irán por vía terrestre (en la que se enumeraban explícitamente el arroz, las patatas, las cebollas, los tomates, la carne y la fruta), además de productos farmacéuticos.

La Cámara de Comercio de Teherán confirmó el pasado sábado que, si bien las exportaciones iraníes a Pakistán se ven paralizadas por la normativa del EIF, las importaciones de Pakistán a Irán continúan, y el comercio informal de combustible y el comercio fronterizo a través de Baluchistán ya alcanzan un volumen estimado de entre 800 millones y más de 1 000 millones de dólares anuales al margen de los controles aduaneros oficiales.

Debe prestarse especial atención a los puertos de Gwadar y Karachi, así como a la arquitectura general de tránsito entre China e Irán. Según nuestras fuentes, el tránsito de terceros países y el tránsito entre China e Irán a través de Pakistán sigue estando protegido.

A nivel jurídico, un documento que detalla el tránsito de mercancías por Pakistán estableció seis corredores de tránsito terrestre designados que unen Gwadar, Karachi y Port Qasim con Gabd y Taftan para la carga de terceros países con destino a Irán bajo una garantía bancaria.

Además, una notificación de la Junta Federal de Ingresos del pasado mes de junio designó formalmente la estación de ferrocarril de Taftan como puesto aduanero terrestre, y los ministros iraníes y pakistaníes han promovido el corredor ferroviario para conectar China con Irán y Europa.

Sin embargo, siguen existiendo dos limitaciones operativas muy complicadas.
La modernización de la línea ferroviaria Quetta-Taftan sigue figurando oficialmente como una mejora prevista; y la designación por parte de la OFAC, el 1 de octubre, de la Compañía Ferroviaria de la República Islámica de Irán (RAI) tenía como objetivo explícito frenar el cambio de Teherán de las rutas marítimas bloqueadas al ferrocarril.

En resumen: se necesita una habilidad extraordinaria para enfrentarse al Imperio de la Piratería.

Islamabad ha llevado a cabo una maniobra clásica y calculada: revocar de forma visible la exención formal de importación del EIF en Taftan y Gabd-Rimdan para proteger su próximo tramo del FMI, de 1.210 millones de dólares, y a los bancos paquistaníes de las sanciones secundarias del Tesoro de EE. UU.

Y todo ello sin dejar de mantener vivas las exportaciones alimentarias paquistaníes, las vías fronterizas informales y los marcos de tránsito de terceros países con Teherán.

Que esto siga siendo un breve reajuste administrativo o se consolide en un cuello de botella más prolongado lo decidirán tres indicadores durante las próximas quince días:

  1. Una notificación modificada del EIF o del trueque por parte del Ministerio de Comercio.
  2. Despacho de aduanas independiente para la carga en tránsito por Gwadar/Karachi.

Movimientos de mercancías documentados a través del enlace ferroviario Taftan-Zahedan.

Que la lección quede grabada en las tierras raras para que todo el Sur Global reflexione: no hay forma de luchar contra el Imperio sin eludir su control del sistema financiero internacional.

Bakú pone punto y final a la fórmula «una nación, dos Estados»  

By: A A
19 October 2026 at 16:42

Ehsan MOVAHEDIAN

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La advertencia de Aliyev contra la influencia extranjera llega en medio de una disputa con los círculos políticos turcos sobre la religión, Karabaj y las relaciones de Azerbaiyán con Israel.

En el octavo congreso del Partido del Nuevo Azerbaiyán, celebrado en Bakú el 2 de octubre, el presidente Ilham Aliyev ofreció una descripción inusualmente directa de lo que denominó la «seguridad ideológica» de Azerbaiyán. Era tan importante como la seguridad física, afirmó, ya que las amenazas ideológicas podían traspasar las fronteras a través de Internet, los ciberataques y la inteligencia artificial (IA).

Hizo un llamamiento a la educación y al patriotismo para defender el espacio político del país, al tiempo que insistió en que Azerbaiyán no necesitaba «ayuda ni patrocinio» extranjeros. Añadió que otros Estados no debían interferir en sus asuntos ni decirle cómo vivir.

Estas declaraciones las realizó el presidente y líder del partido gobernante en un congreso en el que se definió su rumbo político. Aliyev situó el control de la esfera ideológica de Azerbaiyán al mismo nivel que el poder militar, la independencia económica y la toma de decisiones soberana.

No mencionó a Turquía como fuente de ninguna amenaza. Sin embargo, sus palabras se produjeron en medio de críticas en los círculos políticos y mediáticos turcos hacia las políticas internas de Azerbaiyán, especialmente su trato a las estudiantes que llevan hiyab. El 26 de septiembre, el Consejo de Medios de Comunicación y Radiodifusión de Azerbaiyán acusó a círculos no identificados de llevar a cabo una campaña contra el país en los medios turcos y en las redes sociales.

Ese enfrentamiento agudiza aún más la fórmula «una nación, dos Estados». La proximidad política nunca ha eliminado las diferencias en los intereses nacionales. A medida que Ankara y Bakú se han ido acercando, la cuestión de quién define su identidad común —y qué influencia permite— se ha vuelto más difícil de eludir.

Los analistas que hablaron con The Cradle consideran que el discurso de Aliyev es un intento de renegociar la relación, más que de romperla. Azerbaiyán no tiene ninguna intención aparente de renunciar a su asociación militar, económica y cultural con Turquía. Sin embargo, Bakú quiere dejar claro que el parentesco no otorga a Ankara ninguna autoridad sobre la política interna azerbaiyana.

Una advertencia que se ha escuchado en Ankara

Hazel Yalin, investigadora especializada en las relaciones turco-rusas, interpreta que el discurso estaba dirigido, en gran medida, al Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan. El analista turco Aydin Sezer también percibe un mensaje diplomático indirecto. Según Sezer, Aliyev se dirigió a varios públicos, entre ellos Occidente, Armenia, Rusia e Irán, pero es posible que Ankara se encontrara entre sus principales destinatarios.

El contexto inmediato es la controversia sobre la religión en las escuelas de Azerbaiyán. Una enmienda de septiembre a las normas de vestimenta de las escuelas públicas prohíbe prendas adicionales consideradas incompatibles con la educación laica. La decisión no menciona el hiyab por su nombre, pero las noticias de que se ha impedido a algunas niñas asistir a clase por llevar pañuelo en la cabeza han suscitado objeciones por parte de críticos turcos.

Ankara no ha abordado públicamente el tema con Bakú. Sezer interpreta la exhortación de Aliyev a que otros países se ocupen de sus propios asuntos como una advertencia contra convertir el lenguaje de la hermandad en un derecho a supervisar a Azerbaiyán.

La propia alianza reconoce este límite. La Declaración de Shusha de 2021 celebra «una nación, dos Estados» y formaliza una amplia cooperación, pero también compromete a Ankara y Bakú a respetar la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de la otra parte. La disputa actual ha puesto en contacto esas dos partes de la declaración.

Si los actores políticos turcos reclaman voz en la política religiosa y educativa de Azerbaiyán alegando una nacionalidad compartida, el margen de soberanía ideológica de Bakú se reduce. Si esas cuestiones pertenecen exclusivamente a Azerbaiyán, el lema sigue siendo una expresión de afinidad cultural y solidaridad política, sin otorgar a ninguna de las dos capitales un mandato sobre la otra.

¿A quién pertenece la victoria en Karabaj?

Yalin afirma que los canales de noticias y las cuentas en redes sociales pro-Erdogan han acusado a Bakú de presionar a los musulmanes en materia de prácticas y organización religiosas. Algunos también han presentado la victoria de Azerbaiyán en la Segunda Guerra de Karabaj como algo que debía a Turquía, calificando las políticas laicas de Aliyev de ingratas y exigiendo respeto por las sensibilidades religiosas turcas.

«Este argumento también se ha esgrimido basándose en el lema “dos Estados, una nación”: si los turcos y los azerbaiyanos son miembros de la misma nación, entonces, según este razonamiento, el Gobierno azerbaiyano también debería tener en cuenta la voz de esa nación».

El discurso de Aliyev en el congreso apuntaba en la dirección opuesta. Afirmó en repetidas ocasiones que Azerbaiyán había actuado por su cuenta, había pagado sus armas y se había impuesto sin ningún patrocinador externo. Esta fue su interpretación política de la guerra; no debe interpretarse como una conclusión de que el apoyo turco no desempeñó ningún papel.

De hecho, la Declaración de Shusha recoge explícitamente el agradecimiento de Bakú por el apoyo moral y político de Turquía. La controversia gira en torno a quién puede atribuirse el mérito político del resultado y qué derechos podría otorgarles ese mérito para exigir algo posteriormente.

Para Aliyev, la victoria militar forma parte de un proyecto más amplio de construcción del Estado. Describió la independencia, la fortaleza económica, el poderío militar y la confianza en las capacidades azerbaiyanas como la línea de actuación duradera de su Gobierno. Cuanto más se convierte esa narrativa en el eje central de su legitimidad, menos margen queda para que otra capital se presente como la artífice del éxito de Azerbaiyán.

La implicación es significativa: no se puede permitir fácilmente que un actor externo —ni siquiera uno amigo— se convierta en el artífice político del éxito de Azerbaiyán.

Jafar Haghpanah, profesor de la Universidad de Teherán, sostiene que Bakú ya no quiere ser tratado como un socio subordinado de Turquía. Yalin identifica tres elementos en la postura de Aliyev.

El primero es la preocupación por la presión ideológica: según la interpretación de Yalin, el intento de golpe de Estado de 1995 contra el padre de Aliyev, Heydar Aliyev, dejó una advertencia duradera sobre las posibles consecuencias de la actividad política vinculada a Turquía.

El segundo es la resistencia a las descripciones nacionalistas turcas de Azerbaiyán como un «hermano pequeño». El tercero es la creciente confianza de Aliyev en que Azerbaiyán puede ejercer su propia influencia política en toda la región. Las acusaciones relativas a figuras turcas en el episodio de 1995 no deben confundirse con la responsabilidad por parte del actual Gobierno turco.

Bakú tiene ahora un mayor peso militar y económico que a principios de la década de 2000. La Compañía Estatal de Petróleo de la República de Azerbaiyán (SOCAR) ha ampliado el alcance energético de Azerbaiyán; el país ha establecido profundos lazos con Israel, relaciones estratégicas con China y Estados Unidos, y ocupa un lugar destacado en la Organización de Estados Turcos (OTC). Esas conexiones le dan más margen para rechazar una jerarquía dentro de su alianza más estrecha.

Yalin cita el respaldo de Sinan Ogan a Erdogan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Turquía de 2023 como ejemplo de cómo la influencia azerbaiyana podría convertirse en un tema de debate en la política turca. A Ogan se le preguntó si Aliyev había influido en su decisión y lo negó explícitamente, afirmando que Aliyev no le había llamado. La acusación no puede demostrar que Bakú dirigiera su elección. No obstante, su difusión muestra la rapidez con la que la cuestión de la influencia funciona en ambos sentidos.

El alcance de la seguridad ideológica

La advertencia de Aliyev fue más allá de la controversia sobre los uniformes escolares. Su respuesta consistió en reforzar la educación y el patriotismo y, con ellos, el control del Estado sobre cómo se interpretan su historia y sus victorias.

Turquía dispone de medios inusualmente potentes para llegar a ese público: la televisión, las redes sociales, las universidades, las redes religiosas, la cultura popular, las empresas y las instituciones del mundo turco en general. Esas conexiones han ayudado a mantener la alianza. También pueden inquietar a Bakú cuando los debates políticos turcos comienzan a moldear las expectativas sobre el orden interno de Azerbaiyán.

El problema para Aliyev no es que la influencia turca sea uniformemente hostil. Es que incluso una influencia amistosa puede seguir desafiando la autoridad de un Gobierno para definir la identidad y la política nacionales. Su énfasis en la seguridad ideológica sugiere que pretende proteger esa autoridad incluso dentro de la asociación más estrecha de Azerbaiyán.

El lugar de Israel entre los aliados

La relación de Azerbaiyán con Israel añade otra fuente de tensión. Ankara ha condenado la guerra de Israel contra Gaza, mientras que Bakú ha mantenido estrechos vínculos en materia de seguridad y energía con Tel Aviv. Las armas israelíes han constituido una parte importante del arsenal de Azerbaiyán, y el crudo azerbaiyano ha seguido llegando a Israel a través del puerto de Ceyhan, en Turquía, a pesar de las restricciones comerciales declaradas por Ankara. The Cradle ha informado sobre la relación en materia de armas y petróleo y sobre los continuos flujos de petróleo.

El analista del Cáucaso Ahmad Kazemi no considera que las diferencias entre Ankara y Bakú sean lo suficientemente profundas como para amenazar su alianza. No obstante, cree que la confianza de Aliyev se basa en parte en el apoyo israelí.

Según la valoración de Kazemi, «si Bakú se viera obligada a elegir entre Ankara y Tel Aviv, elegiría a Israel». También sostiene que Bakú sabía que la presencia de su representante durante el discurso del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ante la ONU en septiembre desagradaría a Turquía. Un análisis de la Agencia Anadolu reveló que Turquía se sumó a la protesta contra el discurso, mientras que Azerbaiyán siguió estando representado.

Kazemi ve otra consecuencia para el Cáucaso. Sostiene que la preocupación compartida por Turquía e Irán respecto a la posición de Israel en Azerbaiyán podría acercar a Ankara y Teherán en algunas cuestiones, incluidos los corredores de transporte regionales. Dicha convergencia tendría que lidiar con la amplia cooperación estratégica y de defensa de Turquía con Bakú.

Haghpanah ofrece una interpretación más contundente del discurso pronunciado en el congreso:

«Aliyev pretendía con su discurso indicar a Turquía que Azerbaiyán es el principal aliado de Israel y que Ankara debería moderar su tono hacia Tel Aviv y evitar adoptar una postura dura contra este país. Predice que Turquía e Israel entrarán en conflicto por los recursos energéticos del mar Mediterráneo, así como por sus intereses geoeconómicos y geopolíticos».

Yalin interpreta de manera similar las referencias de Aliyev a la producción y venta de petróleo de Azerbaiyán como una respuesta a las críticas a su comercio con Israel. Esas observaciones por sí solas no permiten determinar las intenciones de Bakú. Por su parte, Dariush Safarnejad, un destacado experto en el Cáucaso, señala la relación «petróleo por armas», pero espera que la influencia israelí en Azerbaiyán se reduzca en cierta medida si la cooperación directa de Bakú con Washington se intensifica tras la iniciativa de paz con Armenia. También hace referencia al debate sobre unos lazos más estrechos con la OTAN.

Los demás socios de Bakú

Aliyev aprovechó el congreso para describir a China y a EE. UU. como las dos superpotencias mundiales y para destacar las alianzas estratégicas de Azerbaiyán con ambas. El esfuerzo de Bakú por establecer vínculos con centros de poder rivales le proporciona alternativas a la dependencia de un único socio, ya sea turco, ruso, chino u occidental.

Sus comentarios sobre Armenia y Rusia encajan en ese contexto. Yalin llama la atención sobre la afirmación de Aliyev de que Armenia reconoció la integridad territorial de Azerbaiyán en octubre de 2022, con el consiguiente reconocimiento de la soberanía azerbaiyana sobre Karabaj.

Aliyev presentó el restablecimiento del control azerbaiyano como un logro conseguido frente a la presión de las grandes potencias. Yalin considera que esto forma parte del intento de Bakú de reposicionarse tras la guerra.

Azerbaiyán y Armenia rubricaron un borrador de acuerdo de paz en Washington en agosto de 2025, aunque aún no se ha firmado el tratado definitivo. Safarnejad sostiene que unos lazos más estrechos con Washington podrían dar a Bakú más margen para tratar directamente con EE. UU. y, con el tiempo, reducir su dependencia de Israel.

Hermandad sin un socio dominante

Ninguno de los cinco analistas sugiere que sea inminente una ruptura entre Ankara y Bakú. Safarnejad destaca la profundidad de su interdependencia: la cooperación militar, las infraestructuras energéticas, los corredores de transporte, la inversión, las industrias de defensa y las instituciones culturales confieren a la alianza una base sólida.

La OTS refuerza esos lazos. En septiembre, funcionarios turcos y azerbaiyanos seguían debatiendo una cooperación más profunda en materia de defensa y seguridad.

Azerbaiyán sigue queriendo a Turquía a su lado en materia de seguridad, comercio y diplomacia regional. Aliyev marca el límite en lo que respecta a la influencia de Ankara sobre la política religiosa de Bakú, sus vínculos con Israel y sus relaciones exteriores en general. Para él, el lema «una nación, dos Estados» otorga a Azerbaiyán la última palabra sobre sus propios asuntos.

Hasta qué punto Bakú podrá hacer valer esa reivindicación dependerá, en parte, de la política interna de Turquía tras Erdogan, de la durabilidad de la relación de Azerbaiyán con Israel y de su capacidad para gestionar las relaciones con Washington, Moscú, Pekín y Teherán sin perder el apoyo de Ankara.

Para Irán, un Bakú más seguro de su independencia pero más dependiente de Israel difícilmente resultaría tranquilizador. La alianza puede perdurar; la discusión sobre quién establece sus límites ya está en marcha.

Publicado originalmente por  The Cradle
Traducción:  Geopolítica rugiente

Exclusiva: Irán, una cobra enroscada lista para atacar

By: A A
18 October 2026 at 14:00

Irán y Pakistán están inmersos en la construcción de un orden financiero posestadounidense en la encrucijada entre Asia Occidental y Asia Meridional.

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Vayamos directamente al meollo de la cuestión: tras examinar minuciosamente el tablero de ajedrez, los dirigentes políticos y militares de Teherán ya han llegado a la conclusión de que un ataque conjunto de EE. UU. e Israel —cuya planificación avanza a un ritmo frenético— es inevitable.

Por eso se han posicionado ahora como una cobra enroscada, lista para atacar e inyectar su veneno mortal ante el primer indicio de una amenaza inminente del Sindicato de Epstein, incluso sin esperar a que se produzca un ataque real.

La ofensiva preventiva, ya delineada, será devastadora, se extenderá más allá de las bases estadounidenses en Asia Occidental a otros objetivos regionales e incluirá potencialmente la infraestructura energética del Golfo y los cables submarinos (en este caso, afectando principalmente al Golfo y a la India, mucho más que a EE. UU. y Europa).

Nos encontramos en territorio de peligro claro y presente: una maniobra militar estadounidense-israelí destinada a ejercer presión se interpretará sin duda en Teherán como el inicio de un ataque.

Así pues, la presión a favor de la guerra por parte del culto a la muerte y de Trump se encuentra ahora con un umbral iraní peligrosamente bajo. Las opciones de ataque del Pentágono abarcan desde las instalaciones nucleares iraníes hasta la infraestructura energética.

Huelga decir que el «sociópata en jefe» —que ya está en pánico ante la inminente debacle de las elecciones de mitad de mandato— es una presa fácil para el poderoso lobby sionista y los donantes a favor de la guerra. El peligro estratégico supremo es, pues, que esta presión incesante pueda generar una señal que Teherán interprete como un ataque inminente, incluso mientras Washington mantiene públicamente que no se producirá ningún ataque antes de las elecciones de mitad de mandato.

Yemen está llevando todo esto al siguiente nivel

Paralelamente, fuentes privilegiadas en Islamabad confirman el éxito de una prueba de misil paquistaní a Mach 7, con un alcance de varios miles de kilómetros. Esta nueva capacidad tiene todo lo necesario para alterar sustancialmente el equilibrio de poder en Asia Occidental, reforzando el alcance disuasorio de Pakistán y su capacidad para influir en todos los cálculos de seguridad regional, además de contribuir a la creciente interconexión de Pakistán con China, Irán y las petro-monarquías del Golfo.

Y ahora, otra exclusiva: personal de la inteligencia militar israelí, incluido un general de división, ha abandonado Riad después de que MbS, en un supuesto momento de lucidez, dijera «no» a la oferta de «asistencia» del culto a la muerte. Y, sin embargo, siguen allí más de 100 miembros del CENTCOM.

Es posible que la decisión de MbS le haya sido impuesta por Turquía y Pakistán —los otros dos signatarios de la Alianza de Defensa de La Meca—, que de repente se encontraron en la misma sala de guerra en Riad, codo con codo con agentes del culto a la muerte.

Ahora bien, aunque su partida puede haber eliminado un riesgo de escalada, los agentes estadounidenses siguen expuestos: cualquier ataque, venga de donde venga, que provoque bajas estadounidenses arrastrará inmediatamente a Washington a la guerra entre Arabia Saudí y Ansarallah.

La guerra entre Arabia Saudí y Ansarallah, de hecho, está alcanzando el siguiente nivel: la volatilidad. La mezcla tóxica de la interceptación de un misil de crucero sobre la provincia de Medina; las interceptaciones de drones en otras partes de Arabia Saudí; y los ataques con misiles de las Fuerzas Armadas yemeníes contra el complejo presidencial del gobierno títere de Adén es solo el principio.

Lo que ocurrió después de que Ansarallah atacara Najran —una de las provincias del sur de Arabia Saudí arrebatadas a Yemen en 1934 por los británicos— es algo que realmente llama la atención.

Un portavoz saudí acusó a Ansarallah de lanzar un misil de crucero contra Medina. La respuesta del emblemático portavoz de las Fuerzas Armadas yemeníes, el general Yahya Saree, fue contundente: «Hoy no hemos llevado a cabo ninguna operación militar dirigida contra territorio saudí. Por lo tanto, la afirmación del enemigo saudí de que Medina fue atacada es una invención absoluta y una grave falsedad».

Traducción: Yemen ataca una de sus antiguas provincias; los saudíes recurren a noticias totalmente falsas, inventándose un ataque contra una de las dos mezquitas sagradas —sin duda como preparación para una operación de bandera falsa—; luego, Yemen niega de inmediato haber atacado ningún (cursiva mía) territorio saudí.

Esto significa que Saná está declarando sutilmente, para que todo el mundo lo entienda, que ya no lleva a cabo operaciones en el extranjero (cursiva mía) en las tres provincias: Jizan, Najran y Asir. Ya están —psicológica y operativamente— preparando el terreno para recuperar su territorio robado.

Todo ello se plasma en este conciso análisis desde Yemen sobre la deconstrucción de la ostentosa Casa de Saud:

«Yemen está destrozando los pilares extremadamente frágiles de la economía no petrolera en la que los piratas del desierto depositaron todas sus esperanzas: imagen, inversiones (IED), escapismo e impunidad e invulnerabilidad frente al terrorismo en el extranjero».

Cómo Pakistán e Irán eluden al FMI

Ahora prestad atención a algo bastante sorprendente que ocurrió a mediados de semana en Bangkok, durante la reunión anual del FMI y el Banco Mundial —dignamente recibida por protestas callejeras tailandesas—.

El presidente del Banco Central de Irán, Abdolnaser Hemmati, se reunió con el presidente del Banco Central de Pakistán, Jameel Ahmad, al margen del principal ritual anual en alabanza del dólar estadounidense.

Pakistán se encuentra bajo las feroces garras del ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial —y, además, amenazado con sanciones estadounidenses por comerciar con Irán—.

Así pues, que Pakistán e Irán estén discutiendo de facto la desdolarización justo en la guarida del león —el templo del dólar estadounidense— no tiene precio.

La infraestructura está en marcha desde 2023, a través de un acuerdo de intercambio de divisas que utiliza el rial y la rupia en lugar del dólar estadounidense. El trueque lo gestionan ambos bancos centrales, y los canales bancarios pasan por el Banco Melli en Irán y el Banco Mellat en Pakistán. Sus mercados fronterizos —al menos seis de ellos— están en pleno auge: rutas comerciales físicas que eluden por completo al dólar estadounidense.

Lo que se debatió en Bangkok a principios de esta semana es cómo ampliar todo este sistema: les importan un comino las sanciones secundarias de EE. UU. Sobre todo porque Teherán ofrece a Islamabad lo que el sistema estadounidense simplemente no puede ofrecer: soberanía, sin cambio de régimen, sin austeridad, sin sermones y, sobre todo, sin ajuste estructural.

Por no mencionar que Pakistán necesita urgentemente el gas iraní —y las rutas comerciales de la Nueva Ruta de la Seda impulsadas por China—.

Irán ha construido toda una economía que elude por completo al FMI —y capaz de sobrevivir a un tsunami de sanciones, a un bloqueo y a la guerra—.

Ahora, Irán y Pakistán están inmersos en la construcción de un orden financiero posestadounidense en la encrucijada entre Asia Occidental y Asia Meridional —con intercambios de divisas, comercio de trueque, mercados fronterizos en auge y canales bancarios adecuados—, lo que convierte las sanciones secundarias en una burla.

Por cierto, esto está ocurriendo justo cuando un inmenso tren iraní, cargado de petróleo crudo —y el primero de muchos— está listo para partir hacia… China a través de Asia Central, por la línea ferroviaria de la Nueva Ruta de la Seda construida por China.

La cobra enroscada puede estar lista para atacar. Pero a la cobra, desde tiempos inmemoriales, también le encanta hacer negocios.

Traducción: Geopolítica rugiente

Occidente es el Titanic y el Sur Global su iceberg

By: A A
17 October 2026 at 19:22

Ninguna forma de gobernanza inclusiva puede sostenerse sin el respeto por las identidades culturales de los pueblos: ahí es donde se puede reconstruir la confianza, el bien que más le falta al mundo hoy en día.

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¿Dónde persiste el crecimiento y a qué costo?

Quienes estudian las crisis económicas suelen imaginarlas como choques repentinos: un colapso que desata el pánico, un mercado bursátil que se desploma en una sola sesión, una frontera que se cierra.

Estos son los sucesos de 2008 y 2020, las tormentas que marcan un antes y un después.

Pero existe una segunda forma de sufrimiento, menos fotogénica y más insidiosa, que no llega a los titulares: la parálisis lenta, la ausencia de crecimiento, una economía que da vueltas en vacío sin hundirse ni recuperar impulso.

Esta situación les resultaba familiar a los marineros. Los veleros que cruzaban el Atlántico temían a los huracanes, pero también temían al Mar de los Sargazos, esa extensión sin corrientes donde el viento se calmaba y el casco quedaba atrapado entre las algas durante semanas. En 2026, la economía mundial se enfrenta sobre todo a esta segunda amenaza, y es como el Titanic, tal como Leonid Grigoryev escribió brillantemente.

El transatlántico, para seguir con la metáfora, no se ha hundido: sigue a flote y aún crece, pero avanza lentamente y su casco tiene varios agujeros. Los vigías escudriñan una niebla que no da señales de disiparse, y los capitanes confían en que el iceberg se mantenga a distancia.

En sus proyecciones de julio, el Fondo Monetario Internacional ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento mundial para 2026, situándolo en un 3 por ciento, en comparación con el 3,5 por ciento del año anterior. Traducido a términos absolutos, frente a un PIB mundial que supera los cien billones de dólares en paridad de poder adquisitivo, esa pérdida de medio punto equivale a cientos de mil millones que no se convertirán en salarios, ingresos fiscales ni inversión.

La guerra arancelaria entre Washington y Bruselas está siendo absorbida por los principales actores, pero deja a su paso reajustes y fricciones colaterales, desde Irlanda hasta Canadá; y, por razones puramente contables más que políticas, resurge la perspectiva de la fragmentación económica del Reino Unido.

La fase expansionista pospandémica nunca ha seguido un rumbo claro y sigue topándose con los obstáculos de la geopolítica. Un factor en particular ha impulsado el crecimiento del PIB en los últimos trimestres: la carrera por construir centros de datos.

Esto representa una demanda de inversión masiva y geográficamente concentrada, que ha impulsado las exportaciones de los proveedores asiáticos de semiconductores y equipos —Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia—, pero que depende de unas pocas empresas y de rendimientos esperados que aún no se han materializado.

Este ciclo impulsa el PIB mientras las obras de construcción están en marcha; el quid de la cuestión surge más adelante, cuando la capacidad instalada debe generar ingresos proporcionales al capital invertido.

Fuera de este marco, las economías que crecen lo hacen por razones internas: China gracias a su propia demanda y sector manufacturero, la India gracias a su mercado interno y Estados Unidos gracias a una combinación de inmigración, entradas de capital y gasto público.

El caso estadounidense, en particular, merece una aclaración que desmienta un error común. Cada año, Estados Unidos importa bienes por un valor de alrededor de un billón de dólares más de lo que exporta y, al mismo tiempo, sus líderes lamentan la pérdida de su base industrial.

Ambas circunstancias no son contradictorias: son la misma ecuación vista desde dos ángulos. Un déficit en cuenta corriente de tales proporciones no es, por definición contable, más que la contrapartida del ahorro extranjero que fluye hacia Estados Unidos: el mundo suministra bienes y, a cambio, acumula activos en dólares, bonos del Tesoro y acciones.

Mientras el dólar siga siendo la moneda de reserva y el mercado de valores estadounidense el mercado más líquido disponible, este privilegio financia el déficit en condiciones inalcanzables para cualquier otro país.

Sin embargo, ese mismo flujo sostiene el tipo de cambio real, penaliza a la industria orientada a la exportación y es precisamente lo que provoca la desindustrialización que tan a menudo se lamenta. Los aranceles atacan el aspecto comercial, pero dejan intacta la raíz financiera: reajustan el equilibrio, no lo eliminan.

El yugo de los rendimientos y el peso de la deuda

Hacia mediados de año, la inflación mundial volvió a repuntar, impulsada en gran medida por el aumento de los precios de la energía. Un aumento de los precios derivado de los costos, más que de un exceso de demanda, plantea a los bancos centrales su decisión más difícil: frenar una economía ya debilitada por la crisis, para no permitir que las expectativas se desanclen.

Los altos precios de la energía actúan como un impuesto regresivo, erosionando el ingreso disponible y repercutiendo en los niveles de precios al ritmo lento que dictan los contratos indexados y los precios regulados.

En el frente de la deuda, la tensión es aún más evidente. Los rendimientos de los bonos del Estado a largo plazo están aumentando a un ritmo alarmante: en Estados Unidos, el rendimiento a 10 años ha alcanzado el 5 por ciento, y otras economías avanzadas siguen el mismo camino.

No solo importa el nivel, sino también su estructura. El extremo largo de la curva refleja una prima de plazo al alza —es decir, la compensación que exigen los inversionistas por inmovilizar su dinero a largo plazo cuando la inflación y el volumen de dinero nuevo que ingresa al sistema siguen siendo inciertos.

El stock de deuda ya es colosal, y los bonos baratos emitidos durante la era de las tasas de interés cero están siendo reemplazados, a medida que vencen, por emisiones mucho más caras: el costo promedio aumenta con un retraso, pero sí aumenta.

Aquí prevalece una aritmética elemental e inflexible: la comparación entre la tasa de interés real y la tasa de crecimiento real. Cuando la economía crece más rápido que el costo de su deuda, la carga se aligera por sí sola; cuando la relación se invierte —y esto es lo que está sucediendo hoy en varios países ricos—, mantener estable la relación deuda-PIB requiere superávits presupuestarios que el electorado rara vez permite.

Una maniobra técnica con implicaciones políticas está contribuyendo a apretar el lazo. Los ministerios de Hacienda de las principales economías buscan devolver al mercado abierto una parte de los bonos a largo plazo que hasta ahora figuraban en los balances de los bancos centrales, justo cuando estos últimos están dejando que venzan los bonos acumulados durante la flexibilización cuantitativa y reduciendo sus activos.

El resultado es que la oferta neta de bonos a largo plazo disponibles para los inversionistas privados aumenta en el momento en que el prestamista de última instancia se retira; para absorber esta oferta, el mercado exige rendimientos más altos.

Al mismo tiempo, los bancos centrales están elevando gradualmente las tasas de interés para combatir la inflación, y la combinación de estos factores está empujando al sistema hacia el estancamiento. Es la calma del Mar de los Sargazos, no la tormenta.

En este contexto, cada unidad adicional de gasto militar, en presupuestos ya al límite, se convierte en una unidad menos para la salud, la educación y las obras públicas: la vieja disyuntiva entre «armas y mantequilla», que se repite a escala continental.

Las rentas energéticas están cambiando de manos

Toda una región, el Medio Oriente, ha caído en territorio negativo debido a la caída en la producción y las exportaciones de hidrocarburos. El aumento de los precios y los márgenes —y, en consecuencia, de los dividendos y los precios de las acciones— ha beneficiado a las empresas energéticas estadounidenses, que controlan la capacidad de producción marginal y pueden abrir el grifo cuando los precios suben.

Se trata de una redistribución de la renta: del proveedor tradicional al productor que ha ganado flexibilidad en los últimos años. Oriente Medio paga por partida doble —por sus ingresos actuales de exportación y por su infraestructura física desgastada o dañada—, mientras que las ganancias emigran al extranjero.

Los precios más altos del petróleo crudo y la escasez de diésel no solo afectan a las fábricas, al transporte y al sector de la construcción.

El diésel impulsa la logística y la agricultura mecanizada, y un aumento en su precio se propaga por toda la cadena de suministro con una omnipresencia de la que carece la gasolina. Las repercusiones más graves, sin embargo, van más allá de las estadísticas: la incertidumbre sobre los precios de la energía aumenta la tasa a la que las empresas descuentan los proyectos a largo plazo y desalienta la acumulación de capital de la que depende el crecimiento del futuro. Ninguna prosperidad puede sostenerse solo con centros de datos.

Europa en un letargo

En este contexto, el segundo bloque económico más grande del mundo —la Unión Europea, incluido el Reino Unido, con más de 500 millones de consumidores— no ofrece ningún contrapeso.

Su PIB, en la práctica, crece al mismo ritmo que su población: medido per cápita —la única forma que refleja verdaderamente los niveles de vida—, el estancamiento es casi total. Se ve lastrada por la deuda pública y los déficits, por estructuras industriales e infraestructura obsoletas, y por una demografía que ni siquiera los flujos migratorios han logrado rejuvenecer con la rapidez suficiente.

El problema subyacente tiene un nombre específico: una brecha de productividad que se ha venido ampliando desde hace más de una década. Europa gasta menos en investigación y capital digital, fragmenta el mercado de capitales en veintisiete sistemas jurídicos y no ha logrado producir líderes tecnológicos comparables a los de Estados Unidos o China.

El capital se está yendo a Estados Unidos, atraído por rendimientos más altos y mercados más profundos; la industria manufacturera está perdiendo terreno frente a la producción china, que ahora es competitiva no solo en costos sino también en tecnología; y la política, casi en todas partes, está fragmentada en mayorías frágiles que hacen que cualquier reforma de gran alcance sea una lucha.

Los costos de la energía son estructuralmente mucho más altos que en Estados Unidos —un legado de la dependencia del gas importado y de una transición iniciada sin un puente de suministro estable— y esta brecha está erosionando a las industrias que consumen mucha energía.

La productividad sigue estando muy por debajo de la de China en sectores competitivos, y el estado de ánimo del electorado, como muestran las encuestas, es más sombrío de lo que cabría esperar en un rincón tan afortunado del mundo.

Mientras tanto, el clima también se ha calentado demasiado, sin esperar a que se materialicen los beneficios de los programas ecológicos.

Las sanciones y el cambio de rumbo

Casi todos son conscientes de los peligros asociados con la espiral creciente de sanciones, pero los descartan como una molestia en la gestión cotidiana.

El punto es que no hay una salida ordenada de la maraña de restricciones legales, intereses comerciales y cálculos políticos —determinados por órganos legislativos y administrativos que no logran coordinarse entre sí—.

Queda la medida extrema que la historia asocia con Solón: hacer tabla rasa de un solo golpe, como lo hizo Atenas a principios del siglo VI a. C. con la seisachtheia, el alivio de la deuda que borró las deudas y restableció el pacto cívico.

Mientras tanto, las sanciones, la destrucción de la capacidad de extracción y transporte, y la pérdida de mercados de exportación —factores que se acumulan— se comportan como olas gigantes: surcan los océanos y regresan, a menudo con mayor fuerza, hacia quienes las generaron, en forma de inflación importada, interrupciones en el suministro y reajustes del tipo de cambio.

Hay una máxima de Clausewitz que aquí conviene invertir: si, para él, la guerra era la continuación de la política por otros medios, las sanciones son la continuación de la guerra por medios distintos a las armas.

Y los golpes más duros —así como los más injustos— recaen sobre países y clases sociales que no están involucrados en esos conflictos y preferirían seguir sin estarlo.

Tras tales experiencias, es difícil no anhelar menos globalización y menos interdependencia: la teoría de sistemas nos enseña que, cuando los elementos de una gran red se vuelven inestables, el retorno al equilibrio es más lento, porque las perturbaciones se propagan a lo largo de las conexiones en lugar de extinguirse.

Es la amarga otra cara de una economía global que había hecho de la integración su fortaleza y ahora descubre su vulnerabilidad.

Un inventario de desequilibrios

La probabilidad de una recesión depende, como siempre, de dos factores: la acumulación de desequilibrios y un detonante que, por definición, no se puede predecir.

Los desequilibrios son la pólvora —apalancamiento excesivo, valoraciones bursátiles infladas, riesgo concentrado en unos pocos actores, vencimientos de deuda agrupados en los mismos meses—; el detonante es el evento que enciende la mecha: una nueva pandemia, una caída de la bolsa, un colapso mayor similar al de 2008.

Si la pólvora se está acumulando es ahora objeto de debate entre los especialistas. A esto se suma un número creciente de entidades que ya han sido sacrificadas por los conflictos geopolíticos, por la desaceleración y por el desvío de recursos, que se han desviado del desarrollo para contener las pérdidas.

En la cima de la lista de costos olvidados se encuentran los problemas globales: la pobreza, las brechas de desarrollo y el cambio climático. Es probable que los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU para 2030 se alcancen en torno al 17 por ciento, con secciones enteras apenas esbozadas.

Se necesita un proyecto global de nueva generación, pero esto presupone paz, compromiso, coordinación, estabilidad y confianza: todos recursos escasos, y la confianza más que ningún otro.

Las clases dirigentes parecen haber desplazado su enfoque de los horizontes a largo plazo hacia los enfrentamientos a corto plazo. Las organizaciones internacionales tienen poco impacto; las principales naciones desarrolladas están ocupadas con sus propios problemas y sanciones; y nadie responde a la pregunta de quién asumirá las tareas compartidas: el desarrollo para acortar brechas, la reducción de la pobreza y la gestión de los bienes públicos globales.

En casi todos los países, amplios sectores de la población se enfrentan a algún tipo de dificultad, ya sea en materia de salud, educación o desigualdad en los niveles de vida.

¿Quién pagará la cuenta?

Esa carga recaerá, por defecto, sobre los hombros de las principales economías emergentes, cuyos intereses coinciden en gran medida con los objetivos globales y ciertamente no van en contra de ellos: el grupo BRICS y varios países con ideas afines.

Cuentan con menos recursos que Occidente, pero la necesidad los obliga a coordinar sus esfuerzos. La Declaración de la última cumbre, que marca el vigésimo aniversario del grupo, resuena como una voz de la razón en una época que evoca con inquietud la llamada «trampa de Tucídides»: ese mecanismo por el cual el miedo mutuo entre una potencia dominante y una emergente las empuja hacia el conflicto, incluso cuando ninguna de las dos lo busca realmente.

No faltan las fricciones entre los miembros, con sistemas políticos divergentes y niveles desiguales de prosperidad; sin embargo, el documento señala el camino hacia el compromiso —concretamente, el fortalecimiento de la ONU y la reforma del FMI—, reconociendo que no existen atajos radicales.

En el párrafo 49, se reconoce que los desafíos globales están entrelazados y son complejos, lo que obstaculiza el crecimiento y exacerba las disparidades persistentes entre países y regiones.

A nivel operativo, la Declaración esboza una política industrial y energética adaptada a la tarea de ir más allá de la Cuarta Revolución Industrial: completar la infraestructura, impulsar la manufactura, los ferrocarriles y la innovación, garantizar el acceso a la tecnología y realizar la transición hacia tecnologías de desarrollo propio, al tiempo que se invierte en capital humano y en cuestiones sociales.

También defiende el libre comercio, los mercados abiertos, la libertad de circulación y la seguridad del ahorro y las finanzas globales, y presenta una postura independiente sobre la gobernanza de la inteligencia artificial —mirando ya más allá del presente—.

La exigencia fundamental es institucional: estos países han operado durante décadas dentro de marcos diseñados por Occidente y ahora reclaman organismos que trabajen en pro de su propio desarrollo. Una revisión de las cuotas del FMI para reflejar el peso económico real, un papel más amplio para instituciones como el Nuevo Banco de Desarrollo y canales de pago menos expuestos al uso geopolítico de las monedas de reserva.

En qué medida todo esto se traducirá en capacidad real sigue siendo la verdadera incógnita, que debe medirse en términos de probabilidad más que de certeza.

Es plausible, con un grado moderado de confianza, que en los próximos años el grupo consolide los sistemas de liquidación en monedas nacionales y el financiamiento para el desarrollo; por el momento, es poco probable que suplanten a las instituciones existentes o socaven la moneda de reserva —un objetivo que requeriría mercados de bonos profundos y líquidos fuera de la zona del dólar, los cuales no se observan actualmente—.

Los indicadores a seguir son tangibles: el resultado de la revisión de las cuotas del FMI, los montos desembolsados por el Nuevo Banco de Desarrollo y la proporción del comercio intrarregional liquidado fuera del dólar.

Sin embargo, quienes reclaman instituciones que sirvan a su propio desarrollo y al bien común tienen un argumento sólido, ya que la reforma de la arquitectura global es el único ámbito en el que los compromisos parciales aún pueden generar confianza.

Las declaraciones de principios, repetidas durante años, solo pasan a formar parte de la agenda cuando alguien las financia.

Y ninguna gobernanza inclusiva puede sostenerse sin respeto por las identidades culturales de los pueblos: ahí es donde se puede reconstruir la confianza, el bien que más le falta al mundo hoy en día.

Traducción:  Observatorio de trabajador@s en lucha

Canadá: un «Estado de malestar» encubierto en fachada de primer mundo

By: A A
16 October 2026 at 14:30

Hoy Canadá es un Estado rumbo al totalitarismo, desde la pantalla de una democracia liberal, es un patrocinador del nazismo, paga asistencia en eutanasia a los pobres y, además, no deja que los ciudadanos se expresen sin fuertes retaliaciones.

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Continuar dependiendo de la asistencia induce a una desintegración espiritual y moral fundamentalmente destructiva para la fibra nacional. Dar asistencia de esta manera es administrar un narcótico, un sutil destructor del espíritu humano.

Franklin D. Roosevelt

El trabajo es la condición inevitable de la vida humana, la verdadera fuente del bienestar humano. Ahora comprendo que mi bienestar solo es posible si reconozco mi unidad con todos los pueblos del mundo sin excepción.

Leo Tolstói

El Estado de malestar

Como excolonia británica, y miembro de la Commonwealth de manera ‘voluntaria’ dicen, Canadá se jacta de su orden y políticas migratorias claras y atractivas, así como de tener un país con un sólido Estado de Bienestar, yo diría, de malestar. Muy en la línea de la frase de Roosevelt con la que inicio este artículo.

Creer en algún tipo de bienestar puede ser cierto para los migrantes en su mayoría latinos, que son recluidos en zonas distantes de los centros urbanos y asimilados durante cinco años de arduo trabajo llamado permiso de trabajo cerrado (employer-specific – closed work permit) Permiso de trabajo restringido/específico para empleadores. Estos trabajadores ‘agradecen’ ser explotados, consideran que es mejor la promesa de la vida ‘civilizada y marginal’ a la de sus países -colonias éstos de empresas canadienses- y asumen formas de vasallaje y esclavitud.

Al respecto, tras más de cinco años de uso intensivo y varias décadas de existencia del programa de empleo se llegó a unos acuerdos entre defensores de derechos de migrantes y Amnistía Internacional, de lo cual extraigo parte del informe del relator especial de la ONU sobre formas contemporáneas de esclavitud, titulado ‘Canada has destroyed me’: Labour exploitation of migrant workers in Canada, (Canadá me ha destruido»: Explotación laboral de trabajadores migrantes en Canadá), publicado el 30 de enero de 2025:

El sistema genera una relación de poder extremadamente desigual.

El empleador no solo controla el trabajo, sino también el estatus migratorio del trabajador.

Perder el empleo puede significar perder el derecho a trabajar y, potencialmente, enfrentar la salida del país. Eso crea un miedo constante que dificulta mucho:

Denunciar abusos (horas excesivas, salarios por debajo de lo prometido, condiciones inseguras, acoso, vivienda precaria, etc.).

Negociar mejores condiciones.

Dejar un trabajo tóxico sin arriesgar todo.

Amnistía Internacional y el relator de la ONU han llegado a describir el estado de bajos salarios del TFWP como un “caldo de cultivo” o “breeding ground” [Centro de reproducción] de formas contemporáneas de esclavitud.

No es una exageración retórica: hay múltiples reportes documentados de explotación sistemática, especialmente en agricultura, cuidado, procesamiento de alimentos, construcción y hostelería.

Por otro lado, el suicidio implica una de las situaciones de salud pública más graves del país norteamericano. Aproximadamente 4500 a 4750 suicidios al año que equivalen a unos 12-13 suicidios diarios. Es la segunda causa de muerte en personas entre los 15 y los 34 años. Los hombres cometen el acto de quitarse la vida 3 veces por cada mujer y son los del rango de edad entre 45 y 64 años quienes más lo culminan.

Pero Canadá tenía una solución. Han ‘avanzado’ en la ‘misericordia’ de la eutanasia para pobres. Así como se oye.

Esto está documentado por Associated Press: (El comité que revisa la eutanasia en Canadá concluye que algunas muertes están motivadas por el temor a quedarse sin hogar y por el aislamiento.); The Global and Mail: (Las tasas de asistencia médica para morir por enfermedades no terminales en Ontario son más altas en los barrios más pobres, según informes.), The conversation: (La asistencia médica para morir y las personas marginadas: informes del forense arrojan luz sobre la muerte asistida en Ontario) y el Comité de Revisión de Muertes del Forense, Jefe de Ontario (2024), son los que detallan casos específicos, como la mujer con sensibilidad química múltiple que no encontraba vivienda adecuada, o personas con aislamiento y pobreza.

Aunque se insistiera en señalar que son casos aislados, lo cierto es que no se trata sólo de una política sanitaria mal enfocada. Casos documentados como los señalados permiten ver algo que debería ser impensable en un auto denominado país del primer mundo: facilitar la muerte a alguien por su condición de precariedad económica y material es la clara expresión del FRACASO de su Estado de bienestar.

Es clave y doloroso cuando “afirmó el Dr. Trouton (en artículo de Associated Press): Es trágico que la calidad de vida de las personas sea tan deficiente que deseen explorar la MAID [asistencia médica para morir]”

En la publicación oficial Maytree se aprecia que:

En 2025, el 98 % de los hogares de ejemplo en asistencia social vivían por debajo de la línea oficial de pobreza, y el 71-72 % en “pobreza profunda” (menos del 75 % de esa línea). Los ingresos reales cayeron para muchos por inflación y la eliminación de rebates del carbon tax [reembolsos del impuesto al carbono]. Los beneficios de vivienda (shelter) son extremadamente bajos y no cubren costos reales; las personas sin hogar reciben menos apoyo.

A lo anterior se suma la crisis de vivienda, semejante a la de Estados Unidos, en donde al menos hace veinte años no se construye vivienda de interés social, lo que mantiene elevados los precios de renta y de compra; y, además se favorecen los desmanes de los que toman en arriendo propiedades. Ni siquiera en la política de inclusión a las comunidades indígenas maltratadas y esterilizadas para evitar su procreación, les cumplen con el tema habitacional. El tema de los ‘sintecho’ tiende a acrecentarse.

Hay otras formas de atentar contra sus propios ciudadanos, por ejemplo, a los propietarios les obligan a pagar multas y demandas inverosímiles si un inquilino hace ruido a los vecinos o daños, el que rentó de buena fe debe pagar. A ello se suma que para pedir el inmueble es necesario una suma de piruetas legales y justificar, no que rentará a alguien más, sino que se irá a vivir a su propio inmueble.

Alrededor de 6,5 millones de canadienses se encuentran sin médico de familia, o sea el 16% de su población total, 41,8 millones. Además, los tiempos de espera en horas en urgencias, es elevado; a menudo 8-16 horas o más, pues manejan la anticuada y tercermundista medida del Triage, inventado para las prioridades de tiempos de emergencia en la Primera Guerra Mundial.

Los ciudadanos deben esperar semanas y hasta meses para tener consultas con especialistas y hay estimaciones documentadas de decenas de miles de muertes anuales mientras esperan cirugía o diagnósticos. En cuanto a médicos y enfermeras, se encuentra Canadá por debajo del promedio de la OCDE, con retrasos en licenciar profesionales.

En cuanto a políticas para protección de la infancia, las tarifas de apoyo económico para quienes consiguen plaza bajaron, pero se generaron listas de espera masivas y en algunos lugares se triplicaron. Se tiene así una brecha de inequidad en donde algunas familias pagan muy poco y otras a veces de bajos ingresos, quedan fuera o pagan mucho más, mientras financian el sistema con impuestos. Tampoco se crearon suficientes espacios ni se atendió la falta de profesores.

Esto parece una historia del mundo subdesarrollado, haitiana, colombiana o etíope, pero pasa en Canadá. Ya no les basta con explotar a los países periféricos, sus propios ciudadanos financian a los ricos de su país cada vez de manera más próxima a la letalidad.

En cuanto a reducción de la pobreza y seguridad alimentaria, Canadá cayó al puesto 27.º luego de ocupar el 5° puesto entre países OCDE en protección del derecho a la alimentación, ubicándose en la categorización de ‘inseguridad alimentaria moderada/severa’.

Además, hay un creciente uso de bancos de alimentos, lo que se traduce en una política paliativa para contener lo que no logra una política integral de impuestos a ricos y de creación de puestos de empleo, espacio en donde, por el contrario, se ha agudizado el trabajo precario y, por ende, asumir el costo de vida.

En este tema de empleo – ingresos para la subsistencia, Canadá tiene un programa de renta básica, que lamentablemente es insuficiente. Evelyn L. Forget es una economista de renombre en Canadá, estudia la economía detrás de la propuesta de ingreso básico. Se recomienda su estudio, Basic Income for Canadians. From the Covid-19 Emergency to Financial Security for All. Toronto, (Ingreso básico para los canadienses. De la emergencia de la Covid-19 a la seguridad financiera para todos. Toronto) Libro de James Lorimer & Company Ltd., Publishers, 2020.

Sólo para dejar la curiosidad de los lectores, Forget dice, citando a otros autores:

«El empleo precario representa una proporción cada vez mayor del empleo total en Canadá y está fuertemente asociado a un peor estado de salud de los trabajadores».

Existe una «relación estrecha entre los ingresos y los resultados de salud. Las disparidades son profundas: unos ingresos más bajos se asocian a una menor esperanza de vida, así como a tasas más elevadas de autolesiones y de enfermedades crónicas».

«El estrés crónico se ha vinculado a diversos cambios hormonales y neurológicos que repercuten negativamente en la salud. Deteriora la memoria, aumenta el riesgo de depresión, reduce la respuesta inmunitaria y eleva la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares».

Se encuentra además la creciente crisis de opioides, con una cantidad alarmante de más de 38.000 a 50.000 muertes desde 2016. Esto ha llevado al desarrollo de algunos debates sobre el fracaso o efectos secundarios de “safe supply” (suministro seguro) y la criminalización en algunas provincias, cuando de un Estado primermundista se esperaría una percepción correcta no criminalizando a los consumidores sino comprendiéndolos en un contexto de atención de la salud pública e integral.

Así, todas las crisis de vivienda y demás bienes y servicios que mencioné con anterioridad, reciben más presión ante los altos niveles de inmigración temporal y de refugiados.

Los asuntos internacionales como problema nacional

El Estado de Bienestar es en mi concepto la expresión más clara del escenario de la lucha ideológica de la posguerra mundial; justo en ese momento en que Inglaterra, Estados Unidos y toda Europa decidió que el ‘aliado soviético’ era un loco comunista, dejando atrás las alabanzas a aquel pueblo ruso trabajador plasmadas en discursos, caricaturas y cine.

El comunismo como una fiebre que acabaría con la libertad, aniquilador de la posibilidad de ser y de tener dentro del inmenso ‘arsenal de mercancías’ restringido a la finitud de cada bolsillo, en el capitalismo, debía ser contestado. Ya no eran Hitler ni Mussolini ni Franco, -aunque éste fue un fascista solitario- los enemigos del ‘mundo libre’, lo era el Estado socialista soviético y sus aliados.

Pero el terreno más claro de la disputa se daba allí donde se gana la atención de las masas: en los derechos adquiridos, en la capacidad de sentirse orgulloso de ser un ciudadano de su país por esas mismas ganancias que le daba su Estado de Bienestar, como decía J. Habermas. Es en efecto lo que busca todo migrante además de todo ciudadano: hacerse a una ciudadanía que le dé garantías en consecuencia a su trabajo.

De esta forma, tanto Europa como EE.UU. se vieron obligados a otorgar a sus ciudadanos garantías similares a las conquistadas por la Revolución rusa de 1917, también de manera vanguardista para mujeres e infancia. El Plan Marshal de reconstrucción europea no es otra cosa que atemperar los ánimos de los ciudadanos dolidos por la guerra y volcarlos al boom de la procreación bajo el amparo de un sólido Estado de Bienestar capitalista que les impidiera mirar hacia el régimen socialista soviético y universal. Éste se explica en la frase de Tolstói con la que inicio este artículo, inherente a una concepción universal del hacer para todos, anterior a las guerras del siglo XX.

Se acabó el sistema soviético hace treinta y seis años, pero los nazis sólo dormitaban. Inició la guerra en Ucrania en 2022 y los parlamentos europeos y occidentales comenzaron a recibir a los nazis, esos mismos que fueron enemigos en apariencia. Canadá los recibió y los homenajeó (Yaroslav Hunka a sus 92 años era buscado por asesinatos en Polonia).

Canadá los apoya y ya con un pálido Estado de Bienestar que es más de malestar, apoya a los mismos sujetos del Batallón Azov y a todos quienes asesinan el bienestar cada día en Ucrania mediante: reclutamiento forzoso (busificación), incluso a personas con discapacidad o ancianos, maltrato a las mujeres, alistamiento y entrenamiento de jóvenes colegiales en el campo militar, corrupción que niega salud, empleo y vivienda,  -todo excusado en la guerra-, venta de tierras fértiles a poderosos extranjeros y nacionales etc.; pues aunque dicen que es prohibido, BlackRock ya compró tierras fértiles.

Canadá es la expresión de un régimen totalitario que en cualquier momento puede ascender a fascista, en tanto lleva nazis al parlamento y los premia, envía armas y partes de drones a Ucrania, les da dinero y desarrolla actividades anti rusas, entre ellas intentar robar reservas de dinero.

También privilegia a la población ucraniana en suelo canadiense – Ley CUAET, donde se otorga un régimen de emergencia humanitario de entrada fácil, permisos de trabajo abiertos, extensiones, pausa de deportaciones, aunque éstas pueden reactivarse si Zelensky solicita deportaciones para su busificación. Todas estas garantías no se las dan a los propios canadienses, ni a rusos ni ruso-canadienses.

No le basta con ello. Desarrolló una ley de Prohibición de “dealings” -operaciones- y suministro de servicios (SEMA) donde no permite negociar, prestar servicios o recibir pagos de entidades listadas en: Special Economic Measures Act (artículo 8 sobre penas) dicho artículo señala que:

Toda persona que infrinja o incumpla deliberadamente una orden o un reglamento dictado en virtud de la sección 4: (a) comete una infracción punible mediante procedimiento sumario y está sujeta a una multa no superior a veinticinco mil dólares o a una pena de prisión no superior a un año, o a ambas penas; o (b) comete un delito grave (*indictable offence*) y está sujeta a una pena de prisión no superior a cinco años.

Sección 3 – Transacciones y actividades prohibidas: Se prohíbe a toda persona en Canadá y a todo canadiense fuera de Canadá: (a) realizar operaciones con cualquier bien, independientemente de dónde se encuentre, que sea propiedad de, esté en posesión de o esté controlado por —o en nombre de— una persona cuyo nombre figure en el Anexo 1; (b) celebrar o facilitar, directa o indirectamente, cualquier transacción relacionada con una operación mencionada en el apartado (a); (c) prestar servicios financieros o de otra índole conexos en relación con una operación mencionada en el apartado (a); (d) poner bienes a disposición de una persona que figure en el Anexo 1 o de una persona que actúe en su nombre, independientemente de dónde se encuentren dichos bienes;…

Esta ley está dirigida en contra de la libertad de expresión al poner a las entidades que desee incluir el acta, también las norcoreanas, iraníes o cubanas y principalmente las rusas para la cual fue creada la ley. Esto evita que se hable de los desaciertos de sus políticas, la mala gestión de su política de bienestar y el desastre de su libertad de expresión, mientras critican a Corea del Norte o Irán como regímenes totalitarios, pero Canadá lo es más porque dice regirse por una concepción moderna y liberal, pero hace todo lo contrario.

Ellos lucharon contra los nazis cuando ya los soviéticos avanzaban hacia Berlín. Pero siempre mantuvieron simpatías con el nazismo. Una vez acabó la URSS y los motivos por los cuales disputar con un Estado de Bienestar lleno de derechos, volvieron a la privatización y la mala calidad de la gestión pública, poco a poco durante 36 años.

Hoy Canadá es un Estado rumbo al totalitarismo, desde la pantalla de una democracia liberal, es un patrocinador del nazismo, paga asistencia en eutanasia a los pobres y, además, no deja que los ciudadanos se expresen sin fuertes retaliaciones. En síntesis, como todo occidente, es una fachada primermundista, -que señalé en artículo titulado: André Gunder Frank: «El subdesarrollo del desarrollo» avanza en Occidente– con entrañas fascistas y un tercermundismo ciudadano que hoy sale a protestar a las calles en Europa.

Es lamentable que las personas quieran ir a un país así, en donde son desechables en tanto pobres, explotados como mano de obra barata y marginados sin derecho a expresarse. Canadá es la fachada que encubre la miseria y el totalitarismo.

* Todas las imágenes de la ciudad de Toronto.

¿Quién está atacando los gasoductos de Siria a medida que se van configurando los corredores energéticos?

By: A A
15 October 2026 at 14:00

Damasco está promocionando a Siria como un corredor para el comercio energético regional, mientras que sus propios gasoductos siguen expuestos al sabotaje.

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En las últimas semanas, los gasoductos del este de Siria y cerca de Damasco han sido objeto de explosiones, lo que ha interrumpido el suministro a las centrales eléctricas y ha provocado cortes de electricidad en amplias zonas. Dos ataques contra tramos identificados como el gasoducto de Jbessa se calificaron oficialmente de sabotaje.

Una explosión independiente en la planta de Tishreen sigue siendo objeto de investigación. El momento en que se han producido estos incidentes ha llamado la atención, ya que Siria está negociando su papel en las rutas que transportan petróleo iraquí y gas regional hacia el Mediterráneo y más allá. Incluso un ataque limitado contra un gasoducto puede retrasar las reparaciones, reducir la generación de electricidad y desestabilizar a los inversores que están sopesando proyectos que costarán miles de millones.

La cuestión es quién sale beneficiado de mantener vulnerable la red energética de Siria y en qué medida las pruebas disponibles pueden revelarnos información sobre los autores.

El gasoducto de Jbessa y la explosión de Tishreen

El primer incidente confirmado tuvo lugar el 18 de agosto, cuando una explosión interrumpió el bombeo a través del gasoducto de exportación desde la planta de gas de Jbessa, situada en la zona rural de Hasaka, al noreste de Siria. La Compañía Siria de Petróleo afirmó que su investigación preliminar había concluido que se trataba de un sabotaje deliberado.

El gasoducto abastece a una región que alberga gran parte de la infraestructura de petróleo y gas de Siria, y la interrupción afectó al suministro de gas a las turbinas eléctricas. Los equipos aislaron los pozos, cerraron las válvulas de seguridad y comenzaron las reparaciones. No se registraron heridos. Ese primer ataque demostró cómo un golpe contra una sola válvula podía tener repercusiones mucho más allá del propio emplazamiento, y cómo los usuarios de electricidad de otros lugares acababan sufriendo las consecuencias.

El 28 de septiembre, el gasoducto de Jbessa fue atacado cerca de Al-Shula, en la zona rural de Deir Ezzor. Una explosión en una válvula seccional provocó un incendio y volvió a interrumpir el flujo de gas desde Jbessa hacia las centrales eléctricas.

El ministro de Energía, Mohammad al-Bashir, declaró posteriormente que se habían utilizado explosivos. En esta ocasión, los equipos de reparación tuvieron que sustituir un tramo de 18 metros de tubería de 16 pulgadas. La empresa anunció el 2 de octubre que se había reanudado el bombeo una vez finalizados los trabajos.

Según su director de gas terrestre, el gasoducto transportaba unos 950 000 metros cúbicos al día. Por lo tanto, los repetidos ataques contra él han afectado a una parte significativa del suministro de gas del que depende la generación de energía eléctrica en Siria.

El gasoducto de Jbessa abastece a la red de gas a través de la región central, incluida la zona en torno a Al-Furqlus, al este de Homs. Esto reviste especial importancia en un momento en el que Damasco está tratando de reparar la infraestructura existente y construir nuevas conexiones transfronterizas.

La ruta petrolera iraquí propuesta hasta Baniyas, en la costa, es un proyecto independiente, y no hay pruebas de que los ataques contra Jbessa tuvieran como objetivo directo ese futuro oleoducto. No obstante, los daños causados a las instalaciones energéticas en funcionamiento suponen una advertencia evidente para los gobiernos y las empresas que barajan la posibilidad de crear un sistema de tránsito mucho más amplio a través del territorio sirio. Necesitarían tener la seguridad de que los largos tramos de tuberías, los equipos de bombeo y los trabajadores encargados de su mantenimiento podrían estar protegidos.

El 30 de septiembre se produjeron otros dos incidentes violentos. En el puente de Masyaf, al oeste de Homs, hombres armados no identificados abrieron fuego contra un autobús que transportaba a trabajadores civiles, matando a siete e hiriendo a cuatro. Los informes iniciales de la SANA se referían a trabajadores civiles, mientras que los medios regionales los identificaron como ingenieros y empleados de una empresa eléctrica privada. El ataque se produjo dos días después del sabotaje de Shula, pero ninguna investigación ha establecido un vínculo entre ambos incidentes.

Esa misma noche, una explosión en un gasoducto que abastecía a la central térmica de Tishreen, en las afueras de Damasco, obligó a dejar fuera de servicio las centrales de Tishreen, Deir Ali y Al-Nasiriyah, lo que provocó cortes de electricidad más generalizados. Los bomberos lograron controlar el incendio y las autoridades comenzaron a restablecer el suministro de gas.

A diferencia de los dos incidentes de Jbessa, la causa aún no se había esclarecido cuando el ministro de Energía, Bashir, se pronunció en el lugar de los hechos. Afirmó que los inspectores determinarían si la explosión se había debido a un fallo técnico, a un ataque o a un acto de sabotaje una vez que la zona se hubiera enfriado.

¿Quién se beneficia de una Siria debilitada?

El Gobierno sirio no ha señalado a ningún responsable del sabotaje al gasoducto. El periodista y analista político Bassel al-Mohammed, en declaraciones a The Cradle, sostiene que los repetidos ataques contra las principales instalaciones de gas son difíciles de considerar como incidentes aislados.

Su efecto, afirma, va más allá del daño físico a una válvula o a un tramo de tubería. Cada interrupción refuerza la impresión de que Siria es un lugar inseguro para la inversión en infraestructuras energéticas, precisamente cuando Damasco busca socios para rehabilitar el sector y conectarlo con los Estados vecinos.

Para Mohammed, Israel se encuentra entre los posibles beneficiarios más destacados de la debilidad económica y de seguridad de Siria. Un Estado sirio que lucha por reconstruir su infraestructura tendría menos margen para resistir la presión en cualquier futuro acuerdo político o de seguridad, afirma.

También señala el papel que Siria podría desempeñar en el Gasoducto Árabe, que conecta la frontera jordana con la turca a través del territorio sirio, en el marco de la búsqueda de rutas menos expuestas a interrupciones en el estrecho de Ormuz.

La distribución de los incidentes, incluidos los daños en los alrededores de Tishreen, le lleva a plantearse si un grupo con conocimiento de las instalaciones críticas está operando en más de una zona.

El 29 de septiembre, entre los incidentes de Shula y Tishreen, la Compañía Petrolera Siria inauguró un nuevo tramo del proyecto del Gasoducto Árabe en Al-Furqlus. Las autoridades indicaron que el tramo completado añade 186 kilómetros a los aproximadamente 380 kilómetros de la línea existente, lo que eleva la red conectada a unos 566 kilómetros, con una capacidad declarada de hasta 11 millones de metros cúbicos de gas al día.

El diseño bidireccional da a Damasco margen para negociar los futuros flujos de gas. Por el momento, una ruta hacia Europa sigue siendo una posibilidad, aunque aún no se han formalizado los acuerdos de suministro y tránsito necesarios para que funcione.

Si estas conexiones llegaran a transportar más gas hacia el norte, podrían competir con algunos planes para ampliar las ventas de gas israelí procedentes de los yacimientos del Mediterráneo Oriental, incluidos Leviathan y Tamar. El grado de competencia dependería de los contratos de suministro, los precios y la capacidad que realmente se pusiera en servicio. No puede darse por sentado solo por la existencia de un gasoducto.

Aun así, Mohammed considera que a Israel le interesa estratégicamente limitar la capacidad de Siria para convertirse en un corredor fiable, especialmente mientras Damasco siga expuesto a la presión militar israelí en el sur.

Rutas energéticas y cálculos israelíes

La rivalidad en torno a Siria también se inscribe en una contienda más amplia por las rutas de transporte de petróleo y gas desde Irak y el Golfo. Los planes turcos de exportación a través de Ceyhan y las esperanzas sirias de reabrir una salida al Mediterráneo ofrecerían a los productores alternativas al estrecho de Ormuz.

Varias de estas rutas son propuestas o planes de rehabilitación, más que sustitutos viables de las terminales establecidas del Golfo. Sus perspectivas dependen de la financiación, la seguridad, los estudios técnicos y los acuerdos entre los gobiernos implicados. Considerar todas las rutas como si ya existieran exageraría tanto la influencia actual de Siria como la amenaza inmediata que suponen para los centros de tránsito rivales.

En febrero, The Cradle rastreó el posible origen israelí de parte del gas suministrado a Siria a través de Jordania, al tiempo que señalaba la opacidad de los contratos y la dificultad de determinar la fuente exacta de cada envío. Posteriormente, el Centro Begin-Sadat analizó cómo el gas israelí llegaba a Siria de forma indirecta a través de acuerdos regionales.

Una red de suministro más diversificada podría debilitar esa dependencia, pero la afirmación de que las nuevas líneas de tránsito harían que Damasco y Amán prescindieran por completo del gas israelí va más allá de lo que establecen los contratos disponibles.

Siria e Irak firmaron en julio memorandos sobre la rehabilitación del oleoducto Kirkuk-Baniyas, inactivo desde hace mucho tiempo. El director de la Compañía Petrolera Siria, Youssef Qiblawi, ha abordado la posibilidad de que las obras comiencen en el primer trimestre de 2027.

La ruta proporcionaría al crudo iraquí una salida al Mediterráneo, aunque aún se enfrenta a importantes obstáculos de ingeniería, financiación y seguridad.

Los acuerdos suponen un compromiso político para estudiar el corredor, no la finalización de un nuevo oleoducto. Las instalaciones portuarias costeras de Siria también necesitarían la capacidad y la protección necesarias para gestionar exportaciones sostenidas si el proyecto sigue adelante.

El investigador en materia de seguridad Aziz Moussa interpreta el sabotaje como un posible mensaje regional. En declaraciones a The Cradle, sitúa a Israel entre los sospechosos debido a su continua presión sobre Damasco y a sus incursiones en Quneitra.

En su valoración, los repetidos ataques contra instalaciones energéticas podrían agravar la fragilidad de la seguridad en Siria, minar la confianza en la reconstrucción y complicar los planes para un corredor energético. También sugiere que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, podría tener motivos políticos para aumentar la presión.

Moussa reconoce que ninguna de estas consideraciones demuestra que aviones o drones israelíes llevaran a cabo los ataques; las autoridades sirias no han presentado pruebas de tal ataque contra la línea de Jbessa.

Moussa señala una dificultad con respecto a esa teoría. Israel ha recurrido generalmente a ataques aéreos abiertos o atribuibles contra objetivos militares sirios. Un ataque encubierto contra infraestructuras civiles de gas mientras se debaten los acuerdos de seguridad representaría un patrón diferente.

Por lo tanto, deja abierta otra posibilidad: células del ISIS, que ya han atacado infraestructuras en Siria e Irak anteriormente. Para determinar la responsabilidad se necesitarían pruebas físicas de los lugares de los hechos y una investigación creíble sobre cómo llegaron hasta ellos los atacantes.

No obstante, los analistas energéticos israelíes han tomado nota de la ruta iraquí. En un artículo para el Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén (JISS), la investigadora Vita Avrahamov sostiene que restablecer el corredor Kirkuk-Baniyas podría reducir las perspectivas de Israel de convertirse en un importante centro de tránsito para la energía de Asia Occidental con destino a Europa.

Las propuestas de utilizar el gasoducto Eilat-Ashkelon y conectarlo con las redes del Golfo se enfrentarían a una ruta competidora que atraviesa Siria. En un artículo publicado en N12, también afirma que cada inversión que refuerce a Siria como Estado de tránsito energético ofrece a los Estados del Golfo y a Europa más alternativas, lo que reduce el incentivo para desarrollar una ruta competidora a través de Israel.

Su análisis considera que para Israel resulta ventajoso que los exportadores de petróleo dispongan de alternativas al estrecho de Ormuz y que se reduzca la influencia iraní. Las implicaciones económicas son, por tanto, mixtas, incluso desde una perspectiva estratégica israelí.

La advertencia de Avrahamov pone de manifiesto lo que podría costarle a Israel una ruta iraquí a través de Siria. Damasco, por su parte, pretende transportar la energía de la región a través de una red que los atacantes ya han interrumpido en dos ocasiones. Sus ambiciones dependerán tanto de mantener esas líneas en funcionamiento como de los acuerdos firmados para ampliarlas.

Publicado originalmente por Geopolítica rugiente

¿Es posible una guerra entre Europa y Rusia?

By: A A
14 October 2026 at 15:00

Escrito por Mehmet Perinçek en United World International. Traducción por el Dr. Enrique Refoyo.

El enfrentamiento entre la OTAN y Rusia desde la perspectiva de Turquía

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El profesor asociado Mehmet Perinçek, autor de la UWI, historiador y politólogo, participó como invitado en directo en el canal turco Ulusal Kanal para analizar el aumento de las tensiones entre Europa y Rusia y las razones que las subyacen.

Compartimos el programa con nuestros lectores.

La «amenaza rusa» como pretexto para la agresión

La «amenaza rusa» se está convirtiendo cada vez más en un tema de debate político en Europa. ¿Qué está ocurriendo y qué hay detrás de ello?

El discurso en Europa sobre una «amenaza rusa» no se ajusta a la realidad. Europa está inventando una supuesta amenaza rusa con el fin de ocultar su propia agresión hacia Eurasia y Rusia. Si echamos la vista atrás a Hitler y a la Segunda Guerra Mundial, ¿qué dijo Hitler cuando actuó contra Checoslovaquia? Las vidas de los alemanes en Checoslovaquia estaban en peligro, y Alemania tuvo que enviar tropas y ocupar Checoslovaquia para protegerlos. Afirmó que el comunismo se estaba extendiendo y que Alemania tenía que eliminar esa amenaza de raíz. Así pues, incluso la Alemania de Hitler intentó disimular sus ambiciones imperialistas y agresivas y fabricar un pretexto para justificarlas.

Observamos cómo resurgen tendencias similares en la Europa actual, con Merz, Macron y otras figuras destacadas del panorama europeo. Cuando analizamos los hechos, lo que realmente vemos no es a Rusia avanzando hacia Europa, sino a Europa y al bloque atlántico avanzando hacia Rusia.

La expansión de la OTAN: hacia Rusia y los demás

A principios de la década de 1990, cuando la Unión Soviética se desmoronaba, los dirigentes soviéticos, bajo el liderazgo de Gorbachov, afirmaron en esencia: disolveremos el Pacto de Varsovia, pero la OTAN no debe expandirse hacia el este. Los dirigentes occidentales dieron garantías verbales en ese sentido. Sin embargo, no cumplieron esas promesas. Por el contrario, la OTAN se expandió hacia el este, en dirección a Rusia, en seis ocasiones y, finalmente, llegó a las fronteras rusas.

Este intento de rodear a Rusia tiene paralelismos en otros lugares: en el Mediterráneo oriental y la cuestión de Chipre, en la cuestión de Taiwán, en el estrecho de Ormuz y en Yemen. En todas estas regiones, observamos intentos por parte de las mismas fuerzas de rodear, contener y asfixiar a Irán, China y Turquía.

«No se puede descartar la posibilidad de una guerra a gran escala»

Así pues, lo que usted está diciendo es que no hay fundamento alguno en esa afirmación de que Rusia no está preparando realmente un ataque. Por el contrario, usted sostiene que el bloque atlántico está tratando de traspasar las líneas rojas de Rusia y expandirse hacia el este, en dirección a Rusia. Entonces, permítame plantear la pregunta de otra manera. ¿Dispone Rusia actualmente de la capacidad militar y los recursos necesarios para abrir un segundo frente contra la OTAN?

No se puede descartar la posibilidad de tal guerra o enfrentamiento. Es necesario subrayar esto.

Alemania, Gran Bretaña, Francia y Polonia también deberían incluirse aquí, ya que vemos que se están preparando para una posible guerra con Rusia. Se están rearmando rápidamente. Están aumentando sus presupuestos militares y de defensa. Al mismo tiempo, están llevando a cabo campañas de propaganda y otras actividades destinadas a preparar a la sociedad para la guerra. Están diciendo a los jóvenes europeos que deben estar preparados para la guerra. La industria europea también se está orientando cada vez más en esa dirección.

Los principales fabricantes de automóviles y otras grandes empresas occidentales están empezando a invertir en la industria de la defensa. Volkswagen, por ejemplo, se ha puesto en contacto con el ejército alemán con propuestas para fabricar equipamiento militar. La francesa Renault se ha lanzado a la producción de drones. Añadimos a esta lista a Rheinmetall y otras grandes empresas. Esto demuestra claramente que Europa y las potencias atlantistas se están preparando para la guerra. Por lo tanto, la posibilidad de una guerra de este tipo sí existe.

Simulaciones de guerra por parte de EE. UU.

Si se produjera un conflicto de este tipo, también habría que señalar que la fuerza militar de Europa y su capacidad militar general son bastante débiles. Europa no está preparada para una guerra de este tipo. Y esta no es meramente nuestra valoración. Los propios expertos militares occidentales, los funcionarios occidentales e incluso algunas de las fuerzas que abogan por la confrontación reconocen que Europa no está realmente en condiciones de hacer frente a Rusia en el ámbito militar.

Tampoco, desde el punto de vista social, está la población europea preparada para la guerra. Además, por supuesto, está el hecho de que Rusia es una potencia nuclear. Asimismo, se han llevado a cabo numerosas simulaciones de guerra en EE. UU., incluidas aquellas realizadas o encargadas por el propio Gobierno estadounidense. Estas simulaciones han concluido que, en una guerra convencional no nuclear, EE. UU. sería derrotado por Rusia y China.

Hay otro factor que debemos tener en cuenta. En cualquier enfrentamiento armado con Rusia, especialmente en caso de una intervención militar dirigida contra Rusia, también existe la posibilidad de que se vean implicados los aliados y países amigos de Rusia.

Una posible guerra que se extienda desde Rusia y la OTAN

¿Qué quiere decir exactamente con eso? ¿Podría explicarlo con más detalle?

Una guerra entre Rusia y la OTAN significaría, en efecto, el inicio de una guerra mundial. No se limitaría a Rusia y la OTAN, sino que daría lugar a un conflicto mucho más amplio que abarcaría el mundo entero. En un enfrentamiento de tal magnitud, los países del lado euroasiático también se verían involucrados. Al igual que existe solidaridad económica entre ellos, países como Irán y otros no permanecerían indiferentes ante una guerra de esta magnitud. Inevitablemente surgirían otros frentes.

Como he dicho antes, la guerra en Ucrania y la cuestión de Taiwán no pueden separarse realmente entre sí. Tampoco pueden separarse la cuestión de Taiwán y el estrecho de Ormuz o el Mediterráneo oriental.

Por eso podemos afirmar que Europa, con su actual potencia y capacidades militares, no está preparada para hacer frente a Rusia. Una vez más, son los propios responsables occidentales quienes lo afirman.

Guerra justa e injusta

Existe otro factor: la distinción entre una guerra justa y una guerra injusta. No creo que un joven europeo, o por ejemplo un trabajador turco que viva en Europa, esté especialmente dispuesto a ir a morir al frente ruso en defensa de los intereses imperiales de Alemania. Los jóvenes rusos, por su parte, lucharían con una motivación mucho mayor si creyeran que están defendiendo su propia patria.

Así pues, el principal problema al que se enfrenta Europa hoy en día no es la afirmación de que Rusia esté a punto de atacar. Más bien, Europa carece de un enfoque político común y de un mecanismo de seguridad común capaz de gestionar tal confrontación o de librar una guerra contra Rusia u otro país. ¿Es eso lo que está diciendo?

Sí. Y están intentando crear ese mecanismo y la legitimación necesaria para ello. Pero se enfrentan a una fuerte oposición dentro de sus propios países. Lo hemos visto reflejado en las recientes elecciones en Alemania. En Suiza se están celebrando referéndums sobre la cuestión de la neutralidad. Macron se acerca al final de su carrera política, mientras que Le Pen y Mélenchon están ganando terreno.

El enfrentamiento entre la OTAN y Rusia desde la perspectiva de Turquía

Usted argumentó que, si estallara una guerra entre la OTAN y Rusia, esta no se limitaría a esas dos partes, sino que se extendería. Y mencionó algunos países. Esto nos lleva a la perspectiva de Turquía.

Cuando las potencias atlánticas intentan rodear a Rusia a través de Ucrania y el Mar Negro, también están rodeando a Turquía. Sus planes en el Mar Negro no pueden separarse de sus planes en el Mediterráneo Oriental ni de aquellos destinados a socavar la soberanía de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC).

Del mismo modo, el sistema de dominación basado en el dólar que pretenden imponer a Turquía es similar al que pretenden imponer a Rusia. Por lo tanto, los intereses objetivos de Turquía la sitúan claramente en el bando opuesto al bloque atlántico. Si el bloque atlántico se fortaleciera y lograra llevar a cabo sus planes, ello también perjudicaría la soberanía de la TRNC. Debilitaría a Turquía en el equilibrio de fuerzas del Mediterráneo Oriental y fortalecería al bando contrario.

Un bloque atlántico más fuerte también implica un mayor apoyo a Israel. Significaría un aumento de la presión y las amenazas dirigidas por Israel contra Turquía, Siria, Palestina, el mundo árabe, el mundo islámico e Irán. Esto nos lleva de vuelta a lo que dije al principio: el Mar Negro y el Mediterráneo Oriental forman parte del mismo frente estratégico. La cuestión de Taiwán y el estrecho de Ormuz también forman parte de ese mismo frente más amplio. Desde ese punto de vista, los intereses objetivos de Turquía residen en oponerse al bloque atlántico.

La posición y la alineación adecuadas para Turquía

Pero hay algo que añadir aquí: existe una forma de evitar esta escalada. El mundo no tiene por qué encaminarse hacia una gran guerra. Si Turquía adopta la posición adecuada y se establece una alineación estratégica entre Turquía, Rusia, China e Irán, el poder económico creado por dicha agrupación, la disuasión militar que podría generar y la red más amplia de alianzas internacionales que podría atraer contribuirían a evitar tal guerra.

El bloque atlántico ya se encuentra en declive económico. Cada día que pasa pierde legitimidad a nivel internacional. Además, está cada vez más dividido internamente. Acontecimientos como el auge de la AfD en Alemania, el creciente apoyo a Le Pen y Melenchon en Francia, y las contradicciones entre Europa y EE. UU. lo demuestran. Todo el mundo es testigo de su fracaso en Irán y Palestina.

En ese sentido, la cuestión principal para Turquía, tanto para resolver sus propios problemas económicos y de seguridad como para ayudar a evitar que el mundo se vea arrastrado a otra gran guerra, es construir esta alianza. Dicha alianza también permitiría a Turquía establecer relaciones con Occidente sobre una base más equilibrada y sólida.

Ataques ucranianos contra buques y oleoductos turcos

Y me gustaría plantearle una última pregunta. ¿Cómo afectarán las tensiones entre Europa y Rusia al campo de batalla en Ucrania? Se acerca el invierno. ¿Seguirán los países occidentales y europeos prestando apoyo militar a Ucrania? A corto plazo, ¿hacia dónde cree que se dirige la guerra?

El apoyo occidental va a continuar. Sin embargo, el ejército ucraniano no ha podido avanzar y, de hecho, se ha visto obligado a retroceder. Por eso estamos asistiendo a un aumento de los ataques con drones y de los atentados terroristas en el interior de Rusia, dirigidos contra objetivos civiles. Estos ataques están ejerciendo presión sobre Rusia para que responda con mayor dureza, tal vez incluso hasta el punto de plantearse el uso de armas nucleares a escala limitada y táctica. La intensificación de los ataques tras las líneas del frente se debe a que fracasan en el campo de batalla.

Creo que cabe esperar que la intensidad de la guerra aumente en el próximo período, si tenemos en cuenta los preparativos que está llevando a cabo Occidente.

Debo señalar un aspecto relativo a Turquía. Los buques turcos y algunos de los proyectos energéticos más importantes de Turquía, entre ellos TurkStream y Blue Stream, también han sido objeto de ataques por parte de Ucrania. Debemos reconocerlo. Rusia no es el único objetivo en este contexto. Fíjese en el mar Negro hoy en día: el comercio se ha paralizado prácticamente por completo. Los barcos ya no navegan de un lado a otro de la costa opuesta como solían hacerlo. Los tomates cultivados por los agricultores turcos y la maquinaria fabricada por los fabricantes turcos ya no pueden llegar a Rusia como antes. Del mismo modo, las materias primas y otros bienes que Turquía necesita ya no llegan desde la otra orilla del mar Negro como antes.

Por lo tanto, no podemos considerar esta guerra como algo que no tenga una repercusión directa en Turquía. Y el coste del conflicto para Turquía aumenta con cada día que pasa.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

La inteligencia humana, lainteligencia artificial y el futuro de la guerra algorítmica

By: A A
13 October 2026 at 16:06

Cuanto más aleja la tecnología al actor, más debe aumentar su responsabilidad.

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De persona a objetivo

¿Qué será de la humanidad cuando la tecnología sea capaz de reconocer, clasificar, rastrear y, en última instancia, matar a seres humanos sin que quienes ejecutan los ataques los hayan visto jamás?

Mi amigo Mohammad Reza Dehshiri planteó precisamente esta pregunta, y su respuesta es contundente.

El peligro, escribe, no es la inteligencia artificial, sino la inhumanidad artificial; es decir, la posibilidad de que las máquinas se vuelvan más precisas precisamente cuando los humanos dejen de sentirse responsables de lo que esas máquinas hacen en su nombre.

Con este artículo, inicio una serie que toma el análisis de Dehshiri como punto de partida e intenta llevarlo más allá. Si el problema es la «inhumanidad artificial», la respuesta no puede estar en una IA «más ética», como si la ética fuera un módulo que se instalara a posteriori en un sistema que ya ha sido diseñado.

Necesitamos recuperar una categoría que la jerga tecnológica ha vuelto casi innombrable: la inteligencia humana, entendida no como un vestigio que hay que proteger en medio de las complejidades de la automatización, sino como una forma de conocimiento con características propias y distintivas, que ningún aumento en la potencia computacional puede reemplazar.

La llamaré Inteligencia Humana, y la ambigüedad es deliberada. En la jerga de los servicios de inteligencia, HUMINT se refiere a la más antigua de las disciplinas de inteligencia: aquella que se basa en las personas, las fuentes, los idiomas y la visita paciente y frecuente a distintos lugares.

En terminología filosófica, la expresión denota la facultad de comprender. La tesis de esta primera contribución es que estos dos significados ahora convergen, y que su convergencia tiene implicaciones geopolíticas que se extienden mucho más allá del debate sobre la ética de las armas.

Podemos describir la cadena operativa de la guerra contemporánea en siete etapas: detectar, identificar, clasificar, predecir, priorizar, seleccionar el objetivo, atacar.

Cada eslabón puede perfeccionarse técnicamente sin que la secuencia, tomada en su conjunto, se perfeccione moralmente. El fenómeno resultante se denomina «dataficación de la vida humana»: el individuo reducido a una identidad, una ubicación, un patrón de comportamiento, un índice de amenaza.

Esto no es una abstracción. En abril de 2024, una investigación de Yuval Abraham para +972 Magazine y Local Call describió a «Lavender», un sistema utilizado por las fuerzas armadas israelíes en Gaza para asignar a decenas de miles de personas una probabilidad de afiliación a grupos armados.

Según fuentes internas citadas en la investigación, la verificación humana de cada nombre a menudo no duraba más de veinte segundos: el tiempo necesario para determinar que el objetivo era un hombre.

Las Fuerzas de Defensa de Israel han refutado este relato y han descrito a «Lavender» como una base de datos diseñada para apoyar a los analistas.

Sin embargo, incluso si se acepta la versión oficial, el meollo del asunto sigue siendo el mismo: había un operador humano presente, y su presencia no fue suficiente para transformar la recomendación del sistema en un juicio.

La psicología cognitiva tiene un nombre para este fenómeno, el sesgo de automatización: la tendencia de quienes trabajan con un sistema automatizado a tratar sus recomendaciones como un sustituto de su propia verificación y a no buscar la información que pudiera contradecirlas.

Ya en 1976, Joseph Weizenbaum —quien había creado uno de los primeros programas conversacionales de la historia— ya distinguía entre la capacidad de calcular y la capacidad de juzgar, y argumentaba que hay tareas que no deberían confiarse a una computadora, incluso si esta fuera capaz de realizarlas. Medio siglo después, esta distinción se ha vuelto aún más apremiante. La computación trabaja con lo que ya se ha traducido en datos. El juicio debe decidir si esa traducción ha sido fiel.

Dehshiri deja claro este punto con cuatro distinciones: la precisión técnica no es precisión ética; la exactitud no es justicia; la automatización no es responsabilidad; la superioridad tecnológica no es superioridad moral.

Yo agregaría una quinta, de naturaleza epistémica, de la que dependen las demás: la correlación no es comprensión. Un sistema de aprendizaje automático reconoce patrones estadísticos en un conjunto de datos. No sabe qué es una escuela, porque no sabe qué es un niño, y ni siquiera sabe que no sabe esto.

L’iraniano cita un interesante estudio de caso: el 28 de febrero de 2026, en las primeras horas de la guerra, la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab, en la provincia de Hormozgan, fue alcanzada varias veces durante el horario escolar.

Las cifras proporcionadas por las autoridades iraníes oscilan entre 150 y 175 muertos, la gran mayoría de los cuales eran niñas, junto con docenas de maestros y algunos padres; el fiscal del distrito fijó el número total de muertos en 156.

Washington nunca ha reconocido directamente su responsabilidad ni ha publicado los resultados de la investigación del Pentágono. Amnistía Internacional ha descrito el incidente, en el mejor de los casos, como un grave fallo de inteligencia.

Hay un detalle, revelado por imágenes satelitales, que traslada el análisis del plano moral al fáctico.

Según los medios occidentales, la escuela se encontraba junto a una base naval perteneciente a la Guardia Revolucionaria y anteriormente había formado parte de ella; entre las explicaciones que circulan en los círculos estadounidenses se encuentra la de datos de selección de objetivos desactualizados.

Si se confirmara esta hipótesis, Minab no sería un caso de una máquina que cometió un error, sino de una base de datos que había dejado de corresponder a la realidad. El edificio había cambiado. Los datos, no.

Ningún algoritmo de clasificación, por muy sofisticado que sea, puede detectar que un antiguo edificio militar se ha convertido en una escuela si nadie ha registrado el cambio. Todos los que vivían en Minab lo sabían: los padres que llevaban a sus hijas a la escuela cada mañana, el conductor del autobús escolar, los maestros.

Este es precisamente el tipo de información que recopila el HUMINT y que la guerra a distancia tiende a considerar superflua, porque es lenta, costosa y difícil de ampliar. Con base en fuentes de dominio público, la responsabilidad de EE. UU. parece altamente probable, aunque las circunstancias exactas siguen sin estar claras y el nivel de certeza en este punto es bajo: un error en la base de datos, un error de clasificación o una aceptación consciente del riesgo.

Sin embargo, las tres hipótesis convergen en la misma pregunta. ¿Quién, antes del ataque, verificó si había personas en ese edificio?

Más allá del «human-in-the-loop»

El debate internacional se ha conformado durante mucho tiempo con el principio de human-in-the-loop, según el cual un ser humano forma parte del ciclo de toma de decisiones.

Esta fórmula es insuficiente: una persona puede estar presente en el ciclo y, sin embargo, limitarse a dar el visto bueno a la recomendación del algoritmo.

Él propone sustituirlo por un principio más exigente, al que denomina humanity-in-command: la capacidad efectiva de cuestionar, rechazar, anular y detener el proceso automatizado.

La historia de la Guerra Fría ofrece dos ejemplos que aclaran lo que esto significa en la práctica. El 26 de septiembre de 1983, el sistema soviético de alerta temprana Oko señaló el lanzamiento de cinco misiles balísticos desde Estados Unidos.

El oficial de guardia, Stanislav Petrov, descartó la alarma como una falsa alarma y no la reportó como un ataque en curso, razonando que un primer ataque estadounidense nunca consistiría en solo cinco misiles.

Tenía razón: el satélite había confundido el reflejo del sol en las nubes con lanzamientos de misiles.

Veintiún años antes, el 27 de octubre de 1962, en el mar del Caribe, el submarino soviético B-59, aislado y bajo fuego de cargas de profundidad, estaba a punto de lanzar un torpedo con ojiva nuclear. El lanzamiento requería el consentimiento de los tres oficiales de mayor rango a bordo, y Vasily Arkhipov se negó a darlo.

En ninguno de los dos casos el hombre aprobó una recomendación del sistema. La contradijo. Y no lo hizo porque tuviera más datos: de hecho, los datos eran el problema.

Lo hizo porque sabía plantearse una pregunta que ningún procedimiento le exigía hacer, a saber, si lo que estaba viendo tenía sentido en el contexto de todo lo demás que sabía sobre el mundo.

Petrov estaba familiarizado con la doctrina nuclear estadounidense; Arkhipov sabía la diferencia entre un ataque y una amenaza. Es esta capacidad de comparar la señal con el panorama general, el detalle con lo que es plausible, lo que yo denomino Inteligencia Humana. Vale la pena señalar que el Dena fue hundido por un submarino. No sabemos qué se les preguntó a sus oficiales, ni qué margen de discreción tenían para tomar decisiones.

Esta propuesta debe aclararse, ya que existe el riesgo de reducirla a un llamado humanista genérico. La Inteligencia Humana, tal como yo la entiendo, se estructura en tres niveles distintos, cada uno de los cuales marca un límite estructural —más que contingente— de la inteligencia artificial.

El primer nivel es epistémico. La tradición escolástica distinguía entre intellectus, el acto mediante el cual la mente capta inmediatamente una verdad, y ratio, el proceso discursivo de pasar de un elemento a otro: para Tomás de Aquino (Summa Theologiae, I, q. 79, a. 8), ambos no son facultades distintas, sino aspectos de un único intelecto, en el que el razonamiento comienza con una comprensión y regresa a una comprensión. Los sistemas actuales de aprendizaje automático logran una ratio de una potencia sin precedentes, capaz de inferir, combinar y predecir a escalas inaccesibles para la mente humana.

Carecen del aspecto del intellectus, es decir, de la comprensión del significado de lo que procesan. Esta es una tesis filosófica y debe presentarse como tal, pero tiene consecuencias prácticas precisas: un sistema desprovisto de comprensión no puede saber cuándo su propio modelo del mundo se ha vuelto falso.

El segundo aspecto es práctico. La Prudentia, según la definición tomista, es la razón recta aplicada a la acción, y su tarea específica consiste en aplicar el principio universal al caso particular. La máquina generaliza: su valor radica en asignar el caso individual a una clase.

La prudencia hace lo contrario, porque debe reconocer qué es lo que, en este caso particular, queda fuera de la clase. La guerra, que es el ámbito de lo singular y lo imprevisto, es el escenario donde esta diferencia tiene mayor peso.

La nota Antiqua et nova del Vaticano, de enero de 2025, retomó esta línea de pensamiento, haciendo hincapié en la naturaleza encarnada y relacional de la inteligencia humana y su irreducibilidad a una mera función de procesamiento.

El tercer nivel es relacional, y es aquí donde el significado filosófico se encuentra con el de los servicios de inteligencia. Sherman Kent, quien de hecho fundó el campo de los estudios de inteligencia en los Estados Unidos de la posguerra, lo definió ante todo como conocimiento, incluso antes que como organización o actividad.

El HUMINT es la forma de este conocimiento que pasa a través del otro como persona: alguien que habla su idioma, conoce sus costumbres, sabe interpretar un barrio y puede distinguir una fiesta de una manifestación.

Durante las últimas tres décadas, las grandes potencias han ido desviando progresivamente recursos hacia disciplinas técnicas, desde la inteligencia de señales hasta la vigilancia satelital, pasando por las plataformas de fusión de datos. Minab ilustra el costo de este desequilibrio.

Nada de esto implica un rechazo a la tecnología. La inteligencia humana no se opone a la IA de la misma manera que un manual se opone a un mecánico. Establece una jerarquía: el algoritmo como herramienta subordinada a un juicio que no puede producir por sí mismo. Y de ahí se deriva un principio, formulado por Dehshiri, que merece convertirse en un criterio operativo: cuanto más aleja la tecnología al actor de las consecuencias de sus propias acciones, más debe aumentar —y no disminuir— la responsabilidad consciente de quien toma la decisión.

Desde el punto de vista geopolítico

Hasta ahora, el tema podría parecer una cuestión de filosofía moral. No es solo eso. La distribución de la capacidad de guerra algorítmica es una distribución de poder, y las reglas que la rigen serán redactadas —si es que llegan a redactarse— por aquellos que tienen interés en limitarlas lo menos posible.

El estado del derecho internacional lo confirma. El grupo de expertos gubernamentales establecido en virtud de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales ha estado discutiendo los sistemas de armas autónomas letales desde 2017 sin haber llegado a un instrumento vinculante.

En noviembre de 2023, Estados Unidos promovió una declaración política sobre el uso militar responsable de la IA, que por definición no es vinculante; en diciembre del mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la primera resolución dedicada a estos sistemas, mientras que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha venido pidiendo desde 2021 la prohibición de los sistemas autónomos impredecibles y de aquellos diseñados para atacar a seres humanos.

En junio de 2024, en su intervención en la cumbre del G7 en Borgo Egnazia, el papa Francisco pidió que nunca se le permitiera a una máquina decidir sobre la vida de una persona. La brecha entre estas posturas y la realidad en los campos de batalla de 2026 se mide en víctimas.

También existe una asimetría más profunda. Quienes controlan los datos deciden quién es un objetivo, y las víctimas de la guerra algorítmica se encuentran en su mayoría fuera de Occidente: en Gaza, Irán, el Sahel y Yemen.

Para los Estados que no producen las plataformas ni controlan sus bases de datos, la inteligencia humana se convierte así en una cuestión de soberanía.

Un país que cuenta con pericia lingüística, conocimiento regional y redes de inteligencia humana conserva su autonomía de juicio; un país que confía su visión del mundo a sistemas diseñados en otros lugares —a menudo por empresas privadas— la cede junto con sus datos. En un orden que tiende hacia la multipolaridad, esta distinción separará a los actores que juzgan de aquellos que son juzgados.

Esto conduce a una propuesta concreta, que desarrollaré en futuros artículos. Junto con el principio general de una supervisión humana significativa, el derecho internacional humanitario podría codificar una obligación específica de verificación humana del estatus civil de cada infraestructura fija incluida en una lista de objetivos, con una fecha de vencimiento más allá de la cual la información se vuelve inválida y debe renovarse utilizando fuentes directas. Esta es una norma mínima.

Aplicada a Minab, habría requerido que alguien preguntara si ese edificio seguía siendo lo que los registros indicaban que era.

La tecnología puede determinar cómo un arma llega a su objetivo, mientras que le corresponde a la humanidad decidir si ese objetivo debe ser atacado. La pregunta subyacente a todo esto es quién, en términos prácticos, ejerce esa humanidad, con qué herramientas de conocimiento y dentro de qué instituciones.

En Minab, alguien debería haber sabido que había una escuela allí. El hecho de que nadie lo supiera, o de que nadie preguntara, es el punto desde el cual debemos volver a empezar.

Traducción:  Observatoriode trabajador@s en lucha

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