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El renacer de Pierre Cardin

30 October 2026 at 04:40

Pierre Cardin, nacido Pietro Cardini en Italia en 1922, nunca creyó en la muerte. Al menos no en la suya, que le acabó llegando el 29 de diciembre de 2020. Tres meses antes, una periodista de Paris Match le preguntó por el futuro de su marca. “¿Después de mi muerte? No pienso en ello. No he organizado nada. Nada”, respondió. Tenía 98 años y un mes después ingresó con covid en un hospital de París, donde falleció.

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© Caterina Barjau

Tocado negro de Pierre Cardin de 1990 y collar rosa de 1967.

© Caterina Barjau

En primer plano, traje de noche de 1998 bordado con lentejuelas azules y grises y falda estructurada de seda azul. Al fondo, traje de noche en seda negra y sombrero de fieltro de 2008.

© Caterina Barjau

Mono de lamé dorado con capa gigante plisada de 1991-1992.

© Caterina Barjau

Armario de inspiración futurista diseñado por Cardin entre 1978 y 1979.

© Caterina Barjau

Tocado naranja de Cardin de 1981.

© Caterina Barjau

Traje de fiesta de seda blanca, con gran lazo en satén negro, de 1989.

© Caterina Barjau

Bolso de mano fucsia de satín de seda de 1979.

© Caterina Barjau

Sombrero Auréole en vinilo negro, de 1980.

© Caterina Barjau

Vestido de lentejuelas con babero de vinilo plateado y cabujón dorado, de 1967.

© Caterina Barjau (EL PAÍS)

Una de las salas del palacio Bragadin, en Venecia, donde se exhiben los tocados y sombreros de Pierre Cardin de varias décadas, desde los forales de 1952 hasta los inspirados en los deconstructivistas de los años ochenta.

La Chola Poblete: “Siempre me sentí más discriminada por marrona que por ‘queer”

30 October 2026 at 04:30

En una historia del arte dominada por la mirada masculina y heteropatriarcal, cada vez que las disidencias empiezan a ocupar espacios que durante siglos les fueron negados supone una buena noticia. Cuando además se trata de una propuesta tan conectada como la de La Chola Poblete (Guaymallén, Mendoza, Argentina, 1989) y Seba Calfuqueo (Santiago de Chile, 1991), quienes desembarcan este otoño en Madrid con hasta tres poderosas exposiciones que celebran lo trans y la experiencia racializada del mundo, es un acontecimiento.

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© ANTÁRTICA (EL PAÍS)

Seba Calfuqueo y La Chola Poblete.

Munch y Picasso: encuentro de dos gigantes que cambiaron la historia del arte

29 October 2026 at 16:34

Por separado, es mucho lo que se conoce de la vida y obra de Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, Francia, 1973) y Edvard Munch (Ådalsbruk, 1863-Oslo, 1944). Prolíficos y audaces, estos dos gigantes cambiaron la historia del arte con una osadía y un afán experimentador poco frecuentes hasta entonces. Con vidas personales muy diferentes, abordaron temas similares, confrontaron intereses comunes y resolvieron preocupaciones compartidas. Aunque pisaron los mismos escenarios en diferentes momentos (París, Berlín), nadie ha podido certificar que llegaran a encontrarse personalmente.

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© Ove Kvavik / Hugard & Vanoverschelde

A la izquierda, 'Autorretrato con sombrero de ala ancha', de Munch. A la derecha, 'Busto de un hombre con sombrero',de Picasso.

Bea Lema, dibujante: “Lolita’ me resultó demasiado incómodo y desgarrador”

29 October 2026 at 04:30

La dibujante Bea Lema (A Coruña, 1985) ha trasladado al cortometraje su libro El cuerpo de Cristo (Astiberri), por el que recibió el Premio Nacional de Cómic en 2024. La película se proyecta la semana que viene en Madrid, en el marco del Festival Anfibia.

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© alberto vázquez (EL PAÍS)

El DHub reivindica a André Ricard, el hombre detrás de Norit, los frascos Puig o la antorcha olímpica

28 October 2026 at 20:32

Pasear por la exposición André Ricard. Diseño en uso es viajar en el tiempo para recuperar escenas propias de la vida cotidiana, que cada uno recordará a su manera. Es fácil llenarse de ternura con los botes de jabón para la ropa de Norit, los envases con tapón redondo del champú Denenes o los frascos de colonias de Puig, casi imposible no haber tenido alguno en casa. La lista continúa y pasa por varias estancias, ya que la muestra se ha planteado así, como la incursión en un hogar a partir de todos los objetos que salieron de la mente de este diseñador industrial que, a sus 97 años, no deja de cavilar soluciones a pequeños problemas rutinarios. En el DHub, se han reunido hasta el 14 de marzo más de 140 artículos tan variopintos como los antipolillas Orion, la batidora y la exprimidora Moulinex, los enchufes Ibiza, los ceniceros Copenhagen, la lámpara Tatú, la butaca Orma o la antorcha olímpica del 92, resumiendo mucho.

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© Quique García (EFE)

Los botes de Norit con diseño de André Ricard expuestos en el DHub.

El Prado, museo de Caminos, Canales y Puertos: las obras de ingeniería que esconden las obras maestras de Da Vinci, El Greco o Goya

26 October 2026 at 13:03
'Vista de Zaragoza' (1647), de Juan Bautista Martínez del Mazo.

Detrás de la enigmática mirada de la Mona Lisa que custodia el Museo del Prado –aquella salida del taller de Leonardo da Vinci con idéntica pericia pero mejor cutis que la parisina–, el ojo común suele perderse en las brumas azuladas del sfumato toscano. Sin embargo, si se baja la vista hacia el costado derecho del paisaje, un diminuto viaducto de arcos de piedra resiste el paso de las aguas y de los siglos. Está ahí, exacto y calculable, tal y como aún hoy se alza en la campiña italiana. se trata del Ponte Buriano, un paso de piedra del siglo XIII sobre el río Arno cuyas bóvedas rebajadas llamaron la atención de Da Vinci por su eficaz respuesta a las crecidas fluviales.

Ese puente no es un capricho decorativo o. escénico: es ingeniería civil. Y es precisamente esa mirada –la del compás, la cimbra y el trazado topográfico– la que ahora propone el Prado con su nuevo recorrido temático: La ingeniería en el Prado: un puente entre el arte y la técnica.

La iniciativa, organizada en colaboración con la Fundación Fhecor –dedicada al estudio y la difusión de la historia de la ingeniería– y visitable hasta el 21 de febrero de 2027, invita a recorrer las tres plantas del edificio Villanueva siguiendo el rastro del cálculo y la construcción a través de 29 cuadros fechados entre el siglo XV y finales del XIX. Los ingenieros Francisco Javier León y Francisco Javier Fernández Pozuelo, comisarios de la propuesta, se han dedicado a peinar sala a sala las paredes del museo para demostrar que el arte y la técnica jamás fueron disciplinas estancas.

"La ingeniería está en todas partes, y eso que el Prado no recoge la explosión de las obras de ingeniería del siglo XIX", ha advertido este lunes Fernández Pozuelo durante la presentación de la exposición con el entusiasmo del perito que descubre un plano oculto bajo capas de barniz. "¿Qué quiso el artista? ¿Por qué lo puso ahí?".

Del protagonismo absoluto al detalle en lontananza

El itinerario no fuerza lecturas anacrónicas sino que desgrana la relación entre el creador y la transformación del territorio a través de tres niveles de protagonismo. En el primero, la obra civil se adueña del cuadro: es el caso de la teatral Perspectiva de un anfiteatro romano, firmada al alimón por Viviano Codazzi y Domenico Gargiulo, o las minuciosas vistas de Mariano Ramón Sánchez, como El puente de Molins de Rey y el Puente de Martorell, donde la sillería y el arco son el centro de gravedad visual y conceptual.

En un segundo escalón, las infraestructuras operan como el escenario reconocible que fija el pulso de la vida urbana o devocional. Andrea Mantegna recurre a la arquitectura civil para enmarcar El Tránsito de la Virgen, del mismo modo que Francisco de Goya y José del Castillo levantan la fisonomía de la capital en sus respectivas versiones de La pradera de San Isidro, donde los puentes sobre el Manzanares ordenan la perspectiva y dan escala a la multitud festiva.

El tercer grupo exige la paciencia del observador. En retratos de aparato como el majestuoso Luis XIV de Hyacinthe Rigaud, en La Huida a Egipto de El Greco o en la Sagrada Familia, llamada la Perla de Rafael, las construcciones se repliegan hacia la lejanía. Pero no son manchas al azar: dotan de profundidad geométrica a la escena, canalizan la fuga de la mirada y actúan como símbolos silenciosos de orden, frontera o civilización.

Lienzos como actas notariales

Más allá de su innegable valor plástico, las pinturas del Prado funcionan como actas notariales de infraestructuras transformadas por el paso del tiempo o borradas de la faz de la tierra. La precisión de los maestros antiguos ha permitido a los ingenieros de Fhecor recomponer la memoria material de un país que a menudo olvida lo que levanta.

Los ingenieros Francisco Javier León y Francisco Javier Fernández Pozuelo, comisarios de la propuesta, han peinado el Prado sala a sala en busca de buenos ejemplos de obra civil

En la imponente Vista de Zaragoza (1647), Juan Bautista Martínez del Mazo no solo capturó el perfil urbano de la capital aragonesa: documentó al detalle las cicatrices, reparaciones y reformas del histórico puente de piedra sobre el Ebro tras las embestidas de las riadas. Otro tanto ocurre con Antonio Joli, de quien se exponen dos lienzos de 1759 que muestran la Partida de Carlos de Borbón a España: uno desde la dársena y otro mar adentro. El cotejo de ambas perspectivas permite reconstruir la morfología histórica de las defensas y muelles del puerto de Nápoles en el instante exacto en que el futuro Carlos III zarpaba para ceñirse la corona española.

El recorrido rinde también tributo a los fantasmas de la técnica. En el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas, de Genaro Pérez Villaamil, asoma la silueta del mítico artificio de Juanelo Turriano, el colosal ingenio hidráulico de ruedas y cucharas que subía el agua del Tajo hasta el Alcázar de Toledo y del que apenas sobreviven legajos y bosquejos mecánicos. En otros casos, la pintura actúa como elegía involuntaria: el citado Puente de Molins de Rey de Mariano Ramón Sánchez es el mejor registro visual de una estructura dieciochesca que sucumbió definitivamente a la devastadora riada del Llobregat en 1973.

De la tierra al aire

No todo es piedra y mortero. Entre los 29 hitos seleccionados late también la fascinación por las nuevas fronteras de la física. Es inevitable detenerse ante la Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez (1784), de Antonio Carnicero, la única pieza de ingeniería aeroespacial que custodia la pinacoteca. El lienzo inmortaliza el primer vuelo aerostático tripulado en suelo español ante la atenta mirada de la corte de Carlos III, una proeza técnica que culminó con un aparatoso aterrizaje y que Carnicero congeló con la exactitud de un cronista moderno.

"Acercar al ciudadano la construcción de las cosas es uno de los objetivos que recoge la muestra", subraya el comisario Javier León. Las infraestructuras no solo hablan de hormigón, madera o hierro; narran el funcionamiento de las sociedades, sus prioridades productivas y la perpetua ambición humana por desafiar los límites orográficos.

El Prado y Fhecor redondearán este diálogo el próximo 16 de diciembre con dos conferencias monográficas dedicadas a la historia de los puentes y su imbricación con la pintura. Hasta entonces, quien cruce las puertas de Villanueva no necesitará casco de obra, pero sí afinar la mirada: descubrirá que, mucho antes de que existieran las facultades de caminos, los grandes genios del óleo ya sabían calcular el peso del mundo.

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