Tras los incidentes sucedidos del miércoles en A Coruña donde dos personas fueron detenidas y más de una decena resultasen heridas durante unos disturbios producidos contra la presencia de Santiago Abascal, líder de Vox, la Policía Nacional ha cargado la noche de este viernes contra 300 manifestantes "radicales"que intentaron impedir el paso de la furgoneta en la que se dirigía el equipo de Vox tras un mitin en Menorca.
El sindicato CGT había convocado una protesta contra la presencia de Abascal en la ciudad menorquina bajo el lema 'Fuera fascistas de nuestros barrios' y la Policía Nacional, conocedora de ello, había diseñado un dispositivo para tratar de evitar incidentes en el evento organizado por Vox. Las protestas terminaron en cargas policiales y lanzamientos de sillas a los agentes.
Respuesta de Abascal a los manifestantes durante el mitin de Vox
A los manifestantes, quienes se han situado en las inmediaciones de la plaza en la que se ha celebrado el acto político de Vox, se les ha escuchado en diferentes momentos del mitin y Abascal se ha referido a ellos en varias ocasiones.
"Oigo un poco de ruido de las milicias de Sánchez, pero no pasa nada. Su violencia, sus amenazas y sus coacciones son la impotencia de quienes son menos que nosotros", dijo Santiago Abascal a sus militantes. "Gritan mucho en nuestros eventos, pero cuando salen en las urnas son muchos menos", añadió.
Al finalizar el acto, y ante la necesidad de desalojar la zona, los agentes han cargado contra los manifestantes del evento de Vox que se agolpaban en las inmediaciones de la plaza en la que se ha celebrado el acto político, según confirmaron a Europa Press fuentes policiales. Poco antes de las 22.00 horas, ninguna persona había sido detenida.
Vox ha denunciado públicamente "un nuevo intento de boicot" en el que, según su versión, 300 "radicales" habrían "cargado" contra su furgoneta al finalizar el acto. La formación ha difundido un video en el que se puede observar al líder de Vox, junto con miembros de su equipo dentro de un vehículo, donde son increpados por varias personas que incluso llegan a golpear sus ventanas.
La Assemblea de Joves de Menorca ha criticado en redes sociales que la Policía Nacional "del gobierno más progresista de la historia haya cargado contra los manifestantes antifascistas mientras los reaccionarios disfrutan de total impunidad".
Vox ha publicado un vídeo elaborado con inteligencia artificial que muestra a Pedro Sánchez quitándose sucesivas caretas para revelar los rostros de varias figuras vinculadas por el partido a investigaciones judiciales, controversias políticas o alianzas parlamentarias. La pieza, difundida este jueves 22 de octubre, se ha convertido en uno de los contenidos políticos más virales de la precampaña electoral.
La formación de Santiago Abascal acompaña el montaje con el mensaje "Sánchez es el problema. Abascal es la solución", y lo cierra con un llamamiento a votar en las elecciones generales del 29 de noviembre. El vídeo mezcla imágenes generadas por IA con una secuencia final real de Abascal en el Congreso de los Diputados.
Qué muestra el vídeo de Vox
El montaje comienza con la imagen generada de Pedro Sánchezretirándose una máscara. A continuación aparecen, uno tras otro, los rostros de José Luis Ábalos, Koldo García, José Luis Rodríguez Zapatero, Santos Cerdán, Arnaldo Otegi, Álvaro García Ortiz, David Sánchez, Carles Puigdemont, Leire Díez, Begoña Gómez y Nicolás Maduro.
Cada personaje se quita a su vez la careta y da paso al siguiente, hasta que vuelve a aparecer el rostro del presidente del Gobierno. Sobre las imágenes se superponen referencias a delitos imputados, condenas o polémicas asociadas a cada nombre, aunque el vídeo no desarrolla acusaciones concretas contra cada persona.
La campaña termina con imágenes reales de Santiago Abascal repasando en el Congreso algunos de los nombres que aparecen en la secuencia. El partido presenta a esos protagonistas como el "jefe" o los "socios" de Sánchez y remata el mensaje con el lema electoral "Está en tu mano".
La publicación original de Vox en X muestra este viernes 1,5 millones de visualizaciones. Además, la difusión posterior en otras redes y medios ha llevado el cómputo global por encima de los dos millones de reproducciones.
El vídeo también se ha distribuido a través de Instagram, donde ha generado miles de comentarios y reacciones divididas. Parte de los usuarios celebra el mensaje político del partido, mientras otros critican el uso de imágenes sintéticas y la asociación visual de personas con situaciones judiciales muy distintas.
Por qué se ha hecho viral
El vídeo llega en plena escalada de la precampaña para las elecciones del 29 de noviembre. Es ahora cuando los partidos están utilizando las redes sociales como un campo de batalla electoral. Vox aprovecha la viralidad de formatos cortos, visuales y muy polarizadores para trasladar un mensaje complejo (la relación de Sánchez con su entorno político y judicial) a una secuencia fácil de compartir.
La pieza también se beneficia de la controversia en torno al uso de la inteligencia artificial en política. En los últimos días, el Partido Popular ha difundido otro vídeo generado con IA en el que se atribuyen frases inventadas a varias figuras vinculadas al PSOE. Esta publicación ya supera el millón y medio de reproducciones en X.
Con el vídeo, Vox busca fijar una ecuación sencilla de campaña. Tratan de presentar a Pedro Sánchez como el origen de los problemas del país y a Santiago Abascal como la alternativa. El llamamiento final a las urnas confirma que la pieza forma parte de la estrategia digital del partido de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.
La viralidad demuestra la eficacia de este tipo de formatos para generar conversación. Sin embargo, también evidencia el riesgo de que el debate se centre más en la técnica utilizada que en la verificación de los hechos que se pretenden transmitir.
He de reconocer que, hasta ahora, creía que la postura escorada de los gobiernos autonómicos en favor de los centros de datos se debía a la misma injusta mezcla que nos afecta a buena parte de los españoles: la falta de información por parte de las grandes corporaciones promotoras y la diseminación por estas de algunos datos confusos y sobredimensionados en empleo e inversión. La labor que he tratado de desempeñar estos últimos meses, como investigador predoctoral del CSIC y de la UC3M, ha sido precisamente tratar de poner la información a disposición de los vecinos y las administraciones afectadas por estas instalaciones. Es por ello que recibí con ilusión la invitación de Unidas por Extremadura para comparecer en la Comisión de Economía, Empleo y Transformación Digital de la Asamblea de Extremadura con el objeto de ofrecer un análisis científico de los beneficios y riesgos asociados a los proyectos de instalación de grandes centros de datos en esta tierra. La misma tierra que cultivaron mis abuelos y de la que emigraron con la intención de que sus nietos pudieran estudiar en las instituciones en las que a día de hoy trabajo.
Trescientas personas fueron este miércoles a la plaza de María Pita, en A Coruña, a escuchar a Santiago Abascal. Cinco mil, según la Policía, fueron a gritarle que se marchara de Galicia; entre ellos, las Juventudes Socialistas y las del BNG, al grito de "No pasarán". El mitin acabó con normalidad. Después, un grupo numeroso, con varios encapuchados, arremetió contra el cordón policial con petardos, piedras y las sillas de una terraza, y los enfrentamientos se extendieron a las calles de alrededor hasta poco antes de las tres de la tarde. Doce policías heridos, según la Policía y el sindicato Jupol, que difundió las fotos de lo que les cayó encima: piedras, bengalas, una olla.Dos detenidos por atentado contra la autoridad. Una periodista recibió una pedrada en una pierna; otro, un botellazo en la cabeza. Los asistentes al mitin habían cometido un solo delito: ir a escuchar a un partido legal en precampaña.
Que los manifestantes se llamen antifascistas no es una ocurrencia. La etiqueta tiene casi un siglo de servicio. En 1928, en su VI Congreso, la Internacional Comunista impuso a sus partidos la consigna de "clase contra clase" y elevó a doctrina la tesis del "socialfascismo". Stalin la había formulado cuatro años antes: la socialdemocracia y el fascismo no eran antípodas, eran gemelos. Desde entonces, cualquier rival no comunista recibía, dijera lo que dijera, una respuesta escrita de antemano: fascista. Circula una frase atribuida a Stalin según la cual basta llamar fascista al adversario para ganar la discusión. Es apócrifa. La política que describe, no. Rigió hasta 1935, cuando Moscú la cambió por los frentes populares, y en Alemania ayudó a que comunistas y socialdemócratas llegaran divididos ante Hitler. No frenó al fascismo real. Le allanó el camino.
Orwell levantó acta del desgaste en 1944, en las páginas de Tribune. Había oído llamar fascistas a los granjeros y a los tenderos, a la caza del zorro y a las corridas de toros, a Kipling, a Gandhi, a la astrología, a las mujeres y a los perros. Concluyó que la palabra, tal como se usaba, carecía casi por completo de significado, y pidió no rebajarla a palabrota. Ochenta años de uso monocorde han terminado el trabajo.
Los hechos sobre el destinatario actual de la etiqueta caben en un párrafo. Vox se fundó en 2013, concurre a todas las elecciones y es la tercera fuerza del Congreso. En su techo, noviembre de 2019, reunió 3,66 millones de votos; los sondeos para el 29-N le dan casi uno de cada cinco electores y el doble de diputados. No tiene una sola condena por corrupción. Su mayor multa, 862.000 euros, la anuló el Supremo en junio: carecía de base probatoria, y la regulación que aplicaba era, escribió la Sala, "rudimentaria". A eso se llama hoy fascismo. La etiqueta de 1928 sigue haciendo su trabajo: ahorra el argumento y expulsa al adversario.
Cada mitin asediado le regala a Vox un cartel electoral; cada policía herido, un argumento de orden público
Francia acaba de hacer el experimento a escala nacional. El movimiento contra la crisis educativa llevaba un mes y más de setecientos policías y gendarmes heridos, según el propio primer ministro, Sébastien Lecornu, cuando el sábado 17 una jornada contra la vida cara reunió a 800.000 personas en todo el país, según los organizadores. Por la tarde llegaron los saqueos –París, Marsella, Lyon, Burdeos, Niza, Limoges– y, en París, los morteros de pirotecnia contra la prisión de La Santé. Balance consolidado del ministro del Interior: 2.397 detenidos y 997 policías y gendarmes heridos, siete de gravedad. Esa noche, ante una compañía de intervención, Lecornu conminó a Jean-Luc Mélenchon a "elegir su campo": el de la República y las fuerzas del orden, o el de los que rompen escaparates.
El barómetro de Ifop para Sud Radio, LCI y Le Figaro empezó a preguntar esa misma noche, a partir de las ocho. Marine Le Pen obtiene el 36 por ciento en primera vuelta, una cifra que nunca había alcanzado, y gana todos los duelos de segunda: 56 a 44 frente a Édouard Philippe, 68 a 32 frente a Mélenchon, que con estos números sería su rival. El director general de Ifop, Frédéric Dabi, lo resume así: Le Pen aparece como la representante más creíble del partido del orden. La candidata contra la que se ha levantado el frente republicano en cada segunda vuelta gana en todas las hipótesis.
En España, los quince institutos que miden el 29-N coinciden en lo esencial: PP y Vox sumarían mayoría absoluta, y Vox es el partido que más crece. Los alborotadores de A Coruña pueden seguir así. Cada mitin asediado le regala a Vox un cartel electoral; cada policía herido, un argumento de orden público. En Francia, la factura ya está en los sondeos: Le Pen tenía el 32 por ciento a finales de septiembre, el 34 la semana pasada, el 36 después del sábado. Aquí quedan cinco semanas y media.
El 12 de octubre Santiago Abascal se dejó ver en Ceuta directamente junto al presidente de la Reagrupación Nacional francesa y mano derecha de Marine Le Pen, Jordan Bardella, también líder del grupo Patriotas por Europa en la Eurocámara, la alianza entre homólogos de Vox a nivel continental. Al día siguiente, en el Casino Real de Madrid, lo presentó en un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum como un aliado clave en materia de inmigración, de defensa de las fronteras y de soberanía, ejes clave de Vox en esta precampaña para las generales del 29 de noviembre. Prometió un reforzamiento de la alianza entre países si ambas formaciones llegan al poder, los segundos a mediados de 2027 tras las presidenciales.
Solo un día antes de su encuentro con el francés, Abascal protagonizaba en Estepona (Málaga) el primer mitin preelectoral de los comicios. Una semana y media después, en el mismo escenario que Bardella, en Madrid, apareció este miércoles el presidente de Argentina, Javier Milei, íntimo de Abascal y Vox. Cotidianamente, las visitas del mandatario han generado notable expectación entre la derecha dura española. Pero la llegada, a las puertas de esa campaña electoral de generales, ha llevado a darle un rango más privado al asunto por la posibilidad de que un mensaje contundente y polarizador alentado pueda perjudicar al orden con el que se está abordando el proceso, para sumar con el objetivo de desbancar a Pedro Sánchez de la presidencia. Dentro del PP saben que Milei polariza y puede movilizar a la izquierda si el PSOE lo usa.
Tras su llegada a la capital el martes por la tarde, Milei protagonizó el miercoles un desayuno informativo, pero sin presencia reseñable de la primera línea de Vox, desplegada por distintos territorios en esos actos de precampaña. Solo en ese evento ya dejó varios recados a Sánchez con unas formas que contrastan con las de Bardella, promocionado como el 'yerno ideal' en las últimas europeas en Francia, consiguiendo movilizar con herramientas como Tik Tok el voto de jóvenes o diversos sectores sociales que en el pasado hubieran rehuído del antiguo Frente Nacional. Milei, durante su intervención económicoa, volvió a cargar contra las políticas de izquierdas, llamó "impresentable dictador" a Sánchez, y clamó por que el "liberalismo" a "sacar a los socialistas a patadas" de Moncloa en las próximas elecciones.
Posteriormente, acudió a un acto de la Universidad Rey Juan Carlos relacionado con el Máster de Economía de la Escuela Austríaca, a la que está ligado. No sin protestas en su contra en los alrededores. Después, a las tres de la tarde se reunió en un "encuentro privado" con el director de la Fundación Disenso, Jorge Martín Frías, al que acudieron tanto el vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, como el portavoz económico, José María Figaredo, y el asesor de Abascal, Gabriel Ariza.
Por último, Milei se citó con Isabel Díaz Ayuso a puerta cerrada en las instalaciones del Canal de Isabel II. Se trasladaron imágenes oficiales de la cita con muestras de cariño, abrazos y mudos de las conversaciones, pero con un perfil más bajo que en otras ocasiones como cuando le entregó el máximo galardón de la Comunidad en 2024, y sin declaraciones a los medios. Las cuentas del PP nacional en redes sociales, a diferencia de las del partido en Madrid, no recogieron el evento. Tampoco se mencionó en mítines como el acto del PP en Leganés, con Ester Muñoz, portavoz parlamentaria, como protagonista. Un contraste claro con Ayuso; diferentes posiciones que cohabitan en el PP que decidió ahondar en la inadmisión del TC del recuerso del Defensor del Pueblo por la paralización de la ley de nietos.
Ha trascendido que en el encuentro con Ayuso esta le invitó a participar en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará a principios de noviembre en Madrid. Milei la invitó igualmente a visitar Argentina. La conversación se centró "en la situación interna de Argentina y de España, de la invasión de Ceuta, así como el papel de las clases medias y el peligro de su deterioro", indicaron fuentes de Presidencia. De aceptar, Milei volvería en la previa al inicio de la campaña.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente argentino, Javier Milei, en la sede del Canal de Isabel II, este miércoles en Madrid | Comunidad de Madrid
Ese perfil bajo en las comunicaciones por parte de Vox y de PP de Madrid evoca una clara intención de minimizar en lo posible el impacto que Milei puediese generar en campaña, sobre todo por dar combustible y generar reacciones a la izquierda que no tardaron en llegar. La visita de Milei y el señalamiento constante a Sánchez y su Ejecutivo movilizó a los socialistas bajo el marco derechos-recortes.
Una visita que polariza con la izquierda
En la fachada de la sede de Ferraz, el PSOE desplegó una lona en la que recogían un 'Hola Milei, los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España'. Al mismo tiempo, antes de que el presidente argentino se dirigiese a Sánchez, este publicaba en sus redes un vídeo incidiendo en el debate de los derechos sociales, como el de las pensiones, que en los últimos días viene acompañando a la izquierda más allá de la vivienda. "A quienes creen que nos insultan llamándonos zurdos y zurdas. Si subir las pensiones, dar más tiempo a los padres para disfrutar de sus hijos, subir el SMI todos los años, defender el derecho a abortar y defender el 'no a la guerra' es ser zurdo, soy zurdo. Así que sí, soy zurdo y a mucha honra", trasladó Sánchez, reforzando ese perfil electoral.
El enfrentamiento con Sánchez destacó en el VIVA24 de cara a las europeas, donde Milei, en su primera visita a España como presidente argentino –mantuvo encuentros con empresarios–, fue protagonista del cierre. Desde el Palacio de Vistalegre cargó contra Begoña Gómez tras el inicio de su periplo judicial y después de los cinco días de reflexión de Sánchez: "Tiene a su mujer corrupta y se toma cinco días para pensarlo", lanzó. En junio volvió a recibir la medalla de la Comunidad de Madrid y a recoger el premio del Instituto Juan de Mariana, apoyado directamente por Abascal. Se reunió un año después tras su paso por el Madrid Economic Forum 2025, un encuentro que volvió a producirse en junio de este año, antes de que Milei fuese galardonado por la CEU San Pablo.
Cada visita ha servido a la izquierda para marcar perfil. Después de ese vídeo, Sánchez compartió en sus redes una foto de la pantalla de su movil escuchando la canción 'Fanático' de la artista argentina Lali, que es muy combativa de Milei. Acompañó el asunto con un "Aprovechando que voy en el coche, camino de Burgos, para escuchar este temazo argentino. ¡Me encanta!". La canción, de 2024, surge de un choque directo con Milei, al considerar de "peligrosa" y "triste" la victoria del líder de La Libertad Avanza. Él la minimizó y acusó de beneficiarse de contratos financiados con dinero público. La letra ironiza con alguien que finge no conocerla pero que vive obsesionado con ella. El vídeoclip lo retrata con patillas y chaqueta de cuero, look informal del argentino.
Aprovechando que voy en el coche, camino de Burgos, para escuchar este temazo argentino.
La visita de Milei quedó principalmente reducida a una promoción propia de sus políticas económicas y a los ataques al presidente. Vox optó por encapsular más el asunto priorizando la ruta de Abascal por distintos territorios. Hay una diferencia clara con otros encuentros en Disenso, no ha habido una recepción a pie de calle, si no que la llegada de Milei fue un visto y no visto. Contrasta con un encuentro privado similar en abril con la líder opositora venezolana, María Corina Machado, que fue recibida por Abascal a la entrada. Tras un mitin en Ponferrada (León) este martes, Abascal se trasladó ayer a A Coruña. Allí respondió a la pregunta de por qué no ha habido encuentro, centrándose en la precampaña: "Veo que hay una preocupación por no reunirme. Es mi amigo y aliado político. He podido reunirme en cada ocasión que ha venido. Pero ahora tengo una prioridad, que es estar con los españoles".
Ante el ruido por ese perfil bajo del partido, Abascal reaccionó a media tarde de camino a un mitin a Avilés publicando en redes una videollamada mantenida con Milei tras su encuentro con Disenso y Garriga. "¡Cómo estás amigo, que dicen que no me quieres más!", ironizaba Milei sobre el revuelo armado. "Me habría encantado verte. En otra ocasión", le agradeció también Abascal el discurso contra Sánchez. "Parece que los zurdos están muy alterados", respondió. El aval de Abascal a las palabras de Milei, que como él mismo reconoce, en definitiva no se alejan de las apreciaciones cotidianas de Vox genera una incógnita: cómo será utilizado esto por el Gobierno en los próximos días.
Mientras que Vox optó por publicar las imágenes de Abascal en su vehículo camino a ese acto, la Oficina del Presidente de Argentina decidió ir más allá en contraste con Vox y Disenso, mostrando imágenes de Milei con la comitiva de Vox y Disenso en el despacho del de Amurrio.
En su visita a España, el Presidente Javier Milei mantuvo una reunión con autoridades de VOX, y saludó por videollamada al Diputado y Candidato a Presidente, Santiago Abascal, quien se encuentra de gira por el país por la campaña electoral. pic.twitter.com/BqapyTIeRv
En parte la ausencia de intensidad con esta visita, que por parte de Vox podría haber sido utilizada para animar un gran mítin en Madrid, se debe a un intento claro de contención. De evitar en lo posible sobresaltos. La derecha afronta esa carrera electoral con una tregua de no agresión, de no echarse en cara cuestiones que puedan debilitar la suma, ni priorizar las llamadas al voto útil como en 2023. Simplemente, en frente queda la izquierda y el Gobierno de Sánchez. Eso no quita que cada partido busque despuntar frente al rival con propuestas o gestos. Es el caso del PP de Feijóo, con promociones del ala dura en cuestiones como inseguridad o inmigración, como Xavier García-Albiol como número uno por Barcelona, o de Cayetana Álvarez de Toledo como 'dos' del gallego por Madrid, donde el votante de derechas es más duro. Pero al dirigente popular no le interesa que le asocien con el discurso de Milei, sobre todo cuando intenta hacerse un hueco entre el votante más moderado.
Sin ataques directos, está destacando el tono de los de Abascal, que priorizó en una de las últimas reuniones de la Ejecutiva, la semana pasada, la contención y defender las políticas del partido sin caer en provocaciones. Para PP y Vox el Gobierno va a caer por su propio peso, y priorizan cuestiones como el entendimiento para una alianza de listas al Senado, con potenciales retiradas en puntos estratégicos por parte de Bambú, o de integración de candidatos a terceros puestos de las candidaturas de Génova.
No sé conoce si ambos partidos han abordado la cuestión de Milei, aunque la interlocución es permanente para cuestiones electorales. Es conocido que una defensa férrea a Milei, de promoción de sus recetas económicas este miércoles, azuza la contraofensiva de la izquierda, ya calentados con valoraciones sobre las pensiones mixtas hechas por Figaredo recientemente, o sobre la sostenibilidad del sistema, que está "a punto de petar" según Ester Muñoz. Estos días se ha hecho viral un vídeo de principios de 2025 en el que Figaredo y Jorge Buxadé, alababan las políticas argentinas pero matizaban que una vez llegasen al poder "la motosierra de Milei" se iba a quedar corta.
Anécdota con los anunciantes de Nueva Economía Fórum
No pasó por alto la discreción de los patrocinadores en ese desayuno informativo, minimizándose en la parte superior del fondo azul oscuro del evento en contraste con otros eventos cotidianos. Perfectamente situados para escapar del plano de las televisiones. Regularmente, tanto Asisa como Solaria aparecen con sus logos multiplicados. Estaban ahí en la jornada con Bardella. Igualmente, en desayunos como el de Mar Espinar, del PSOE de Madrid; el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo; uno con Ayuso; con el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; con Muñoz, o con el líder de ERC, Oriol Junqueras, por ejemplo, en estas últimas semanas.
Santiago Abascal y Javier Milei
Preguntado por ello, fuentes de comunicación de Nueva Economía Forum indican que ambos patrocinadores han respaldado el acto. "Sus rótulos aparecían en otros lugares del salón" donde aconteció el evento. Restan importancia a un asunto que, dicen, ha provocado numerosas llamadas de distintos medios de comunicación durante las últimas horas.
Sin audiencia deseada con Felipe VI y criticado por Exteriores
Tampoco pudo verse Milei con el jefe del Estado. En 2024, coincidiendo con ese polémico Vistalegre, una petición desde el Gobierno argentino no prosperó por el rechazo de Exteriores, que es quien supervisa la agenda internacional de Casa Real. Según indica el diario argentino Clarín, una segunda petición para esta visita fue rechazada al no ir acompañada, conforme a las prácticas habituales, de una cita con el presidente del Gobierno. Desde el equipo de Gobierno argentino recalcan las buenas relaciones con la Corona.
Exteriores se mostró muy crítico con las palabras de Milei contra Sánchez. "Nuestra más enérgica condena ante los insultos y calumnias (...) contra el presidente y los españoles. Igualmente, condenamos el llamamiento al uso de la violencia que ha realizado esta mañana". "España es una nación soberana que no acepta injerencias externas, ni ataques e injurias a su presidente y a sus instituciones elegidas, libre, democrática y soberanamente". Desde el departamento del ministro José Manuel Albares aseguraron que "es indigno que una persona que ostenta la más alta jefatura de una nación hermana realice visitas a nuestro país con el único objetivo de intentar fomentar un clima de polarización y violencia entre españoles y entre naciones hermanas como son la española y la argentina".
Aposta na crise habitacional para se manter no poder. Como tantas vezes acontece na história, esta crise ficou condensada num caso, o despejo de Maricarmen, de 87 anos, que morreu duas semanas depois, no hospital, sem chegar a voltar a casa. Tinha sido alcançado um acordo para regressar, pendente apenas da alta médica.
A crise habitacional é para a direita o que a imigração é para a esquerda, o calcanhar de Aquiles que, por razões identitárias e ideológicas específicas, nenhuma das duas consegue fundamentalmente resolver. Apesar de tudo, o desgaste de Sánchez e dos seus aliados é tal que dificilmente algo os poderá salvar, e o PP, aliado ao Vox, vai ficar com o poder. Mas até ao lavar dos cestos é vindima.
Importa, por isso, expor as linhas vermelhas que Santiago Abascal, o espúrio líder do Vox, impõe ao PP (o provável vencedor das eleições) para realizar a coligação que permitirá a sua chegada ao poder. São três: a desregulação da economia, a famosa remigração e a prioridade nacional. Vou dizer-lhes o que penso de cada uma.
A desregulação económica é uma bajulação ao poder económico. Hoje, como no passado, o que se pretende é aliciá-lo para depois o subordinar. Prometem-se cortes de impostos, privatizações e o fim de regulações para depois impor a sua lei. Assim faz Trump, com as tarifas, a golden share na US Steel, a participação no capital da Intel, a pressão sobre escritórios de advogados e universidades ou o uso das empresas de IA como instrumento para dominar e subordinar o resto do mundo.
A remigração é o termo que se apoderou do imaginário de muitos europeus nesta vaga de regeneração identitária, e cuja versão máxima inclui a expulsão de cidadãos de origem estrangeira para, por milagre, tudo resolver. Sobre a prioridade nacional, o que dizer? O nativismo é para a direita radical europeia o que o nacionalismo foi para o fascismo, a sublimação de todos os problemas com uma esmola que preenche a alma. Quem pertence a uma nação histórica e heroica é maior do que ele próprio. Mesmo pobre e em dificuldades, pode sentir-se superior. É a troca do humanismo universal pela pertença à nação. É o salário psicológico da “europitude”.
A crise material entrou na nova política europeia pela via da identidade. Em Espanha, ainda não será o Vox a ganhar, mas sim o PP de Feijóo, um partido da direita tradicional em desconstrução. Na Extremadura e em Aragão já assinou com o Vox a prioridade nacional, ainda que a tente disfarçar de “arraigo”. Em Portugal, segundo as sondagens, a direita radical já disputa o primeiro lugar com o PS. Estamos todos a observar Espanha, porque em breve também nós teremos de decidir. E se o Partido Socialista quer voltar a governar, terá de mudar muito, a começar pela forma como escolhe os seus candidatos à Assembleia da República. Primárias abertas, que entreguem aos eleitores a escolha e voltem a galvanizar quem há muito deixou de se sentir representado.
Montse Lluis va a ser la número dos de Vox por Madrid, y no es por ella en particular, sino por la figura en general, pero yo me he acordado de los periodistas que terminan en un ministerio o así, que es como pasar de ser organillero de la calle a ser clavecinista de palacio. Hay periodistas que terminan en un ministerio, como un poeta encajonado, escribiéndole al líder bajo la luz de luna de las fotocopiadoras, bajo la inspiración mística del argumentario (uno se imagina el argumentario como un códice flotante que aparece ante los asesores igual que un cáliz ante los monjes). La verdad es que tan falso puede ser un amor de pianista tísico, de poeta tísico o de presidente tísico como un argumentario de partido, así que todo depende de las debilidades de cada uno. Lo que sí me parece es que el periodista que termina en un ministerio en realidad siempre apuntó a ministro, ya quería ser desde el primer momento ministro, o secretario de ministro, mientras iba por las redacciones como si fueran cancillerías políticas y por los cafés como si fueran vagones de armisticio. Ahora, con las elecciones, hay como un murmullo de periodistas ministros, o secretarios de ministro, que quieren llegar a serlo por fin, y otro murmullo de los que temen dejar de serlo y volver al organillo de la calle o a las redacciones que huelen a sopa. Cada uno tiene la vocación que tiene, claro.
Hay periodistas que terminan en un ministerio, o en una consejería, o en un gabinete, vestidos de azafatos y haciendo de eso mismo, y de heraldos y publicistas, que es lo contrario del periodismo según la cita apócrifa de Orwell y según la experiencia y el sentido común. En realidad el periodista no suele llegar a ministro, que parece una ambición más bien de madre del periodista, como de madre de Máximo Huerta, y en este caso quedó también como decepción de madre (aquel primer gobierno de Sánchez, puro marketing del vendehúmos o vendebragas Iván Redondo, era como un casting de Gran Hermano VIP y Huerta parecía el primer expulsado). El periodista, que tiene un oficio como de entresuelo, suele más bien pasar directamente de los sotanillos de las redacciones a los sotanillos políticos, y ahí se queda inventando palabras y escribiéndoles los discursos a esos políticos que, por no escribirse sus cosas, ni siquiera sus notas o chuletas, luego parece, como Feijóo, que no saben leer. Puede llegar, eso así, a jefe de gabinete de prensa y aparecer por las comparecencias del político para hacer de carabina o de monja con regletazo, como Miguel Ángel Oliver. O puede llegar a gurú, a factótum, a Rasputín mefistofélico, a brujo con cuervos, a Merlín con rayos, como Miguel Ángel Rodríguez. En estos casos, se diría que nos topamos con el más curioso de los quehaceres de un periodista, o sea, básicamente, impedir hacer periodismo.
Entre el periodismo y la publicidad, y también entre los más angelicales suspiros que alientan una redacción (hay redacciones que parecen internados habitados sólo por suspiros y anhelos de escapar fuera de allí, como aquellos internados de señoritas casaderas con pololo), tenemos otro destino muy deseado, quizá el que más. Me refiero a los medios públicos, que aquí son, absolutamente todos, medios de partido. Los medios públicos sólo son públicos en el sentido de que son otro ministerio u otra consejería, de Propaganda en este caso, que existe sin existir y que se puede manejar con más o menos pudor pero tienen el objetivo de su nombre sin nombre. Cada noticia, cada programa, cada escaleta, cada guion, cada presentador como con balconcillo, cada tertuliano que da tortas o las recibe, cada cómico con sotana, esmoquin o gorra para atrás está elegido, pensado y calculado para servir al partido. Quien lo niegue es que es tonto o está comiendo de ello. Aunque quizá el más cómodo destino es quedarte en tu medio de toda la vida, en tu cabecera de mancheta antigua como una lápida antigua, a ejercer el magisterio del periodismo aun siendo más útil, más efectivo y más dócil al partido de turno que en cualquier otro sotanillo de los que hemos mencionado.
En estos casos, se diría que nos topamos con el más curioso de los quehaceres de un periodista, o sea, básicamente, impedir hacer periodismo
Hay periodistas que pasan de los sotanillos o las hornacinitas de las redacciones a los sotanillos o las hornacinitas de los partidos, que puede parecer que es una tontería cambiar de un encajonamiento a otro pero no lo es. La verdad es que del periodismo es difícil comer, y más difícil todavía comer y beber (creo que fue Francisco de Cossío el que le dijo a Umbral que había que escribir dos artículos diarios, uno para comer y otro para beber). Es mucho más fácil comer y beber de la política, así que más que traidores al periodismo, más que ministros, estadistas o Richelieus desperdiciados por las redacciones entre suspiros y telefonazos, lo que hay son hambreadores. Tenemos una España llena de hambreadores, por todos lados, por todas las profesiones. Los hay con más ética y con menos, igual que los hay con más hambre y con menos, pero todos parecemos banderilleros con cornada de hambre y poetas con musa de telaraña. A lo mejor no hay que juzgar tan duramente a los que se van a la política para no pasar hambre, para no tener que comer fideos de versos o de realidad. Pero el periodista que niega la realidad, o que impide que se conozca, ya es otra cosa. Y también para eso hay que tener vocación.
Hay murmullo en las redacciones y en los ministerios, hay quien sólo piensa en dejar la libreta con mancha de sopa o la mesa del periódico con luz de ciego para escribirle la mentira al ministro en papel con heráldica, y hay quien tiembla al pensar en volver a pisar la calle, que después de la moqueta es como pisar lava. Rugen los comederos, aletean los sueños, flaquean los esbirros, se buscan refugios, huyen los héroes, sonríen los ambiciosos, porque cuando todo se da la vuelta es probable que las putas y los ascetas intercambien los puestos y la experiencia. Hasta el que tiene alma y hambre de poeta puede pasar a tener alma y hambre de rapaz. No sólo en el periodismo, sino en todo. Ya dependerá de la vocación de cada uno.
Tens of thousands of young people have taken to the streets in France, Belgium, Spain, Portugal, Italy and Albania. In doing so, they have joined what has been dubbed the Generation Z revolution (those born between 1997 and 2012), which over the past two years helped bring down the government of Bangladesh, force the resignation of Nepal’s prime minister and dissolve Madagascar’s government. Now, in Europe, on the eve of an electoral supercycle that will determine the governments of four of the European Union’s five most populous countries (France, Italy, Spain and Poland), young people are sharing a frustration that opportunities for their generation are becoming scarcer and their future increasingly insecure.
Antes del desembarco de Feijóo en la presidencia nacional del PP, le tocó a Pablo Casado, su antecesor, lidiar con Abascal. Aún se recuerda el discurso demoledor que pronunció el líder popular en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados durante el debate de la moción de censura que Vox presentó en octubre de 2020, en plena pandemia. Su "hasta aquí hemos llegado", resonó en las paredes del viejo edificio de la carrera de San Jerónimo. "Quería cortar las dos orejas del PP y ha acabado de monosabio de Pablo Iglesias", le espetó a Abascal. Incluso bajó al terreno de lo personal cuando le acusó de que "esta moción no la dispara contra el Gobierno sino contra el partido que le ha dado trabajo durante 15 años y lamento decirle que el tiro le ha salido por la culata. Pero acepto el órdago. Es la hora de poner las cartas boca arriba y hasta aquí hemos llegado".
Si de algo presumió Feijóo siendo presidente de la Xunta fue de su capacidad para desactivar a Vox
Se puede especular respecto a cuál hubiera sido la posición de Casado si la aritmética electoral le hubiera puesto en el brete de pactar con Vox o despedirse de cuotas de poder. De qué diría ahora cuando todas las encuestas -mejor obviar al CIS de Tezanos- hablan de un sólido bloque de centro-derecha para desalojar a Pedro Sánchez de Moncloa. Ojo, tampoco Feijóo era un entusiasta de los pactos con Vox. De hecho, si de algo presumió siendo presidente de la Xunta gallega fue de su capacidad para servir de contención a los de Vox, sin un solo diputado autonómico y con una concejala en la localidad orensana de Avión (Lilian Cerdeira) que acabó dejando el partido.
Vox era para Feijóo una especie de "cuerpo extraño" con el que nunca había tenido que lidiar. Hasta que llegó a Madrid y encontró a un partido que había convertido al PP en el objeto a abatir. La hemeroteca está llena de recriminaciones directas e indirectas a Vox por hacerle el juego a los socialistas, hasta el punto de acusar a los ultras de ser "aliados del sanchismo". Y Vox, por su parte, ha culpabilizado no pocas veces a Génova de mover los hilos en medios de comunicación amigos para perjudicarles.
"Complejos" y "miserias" de Vox
Ocurrió, por ejemplo, este mismo año durante la campaña aragonesa, cuando ABC publicó unos audios de dirigentes voxistas de Aragón criticando a Bambú. "El PP se lanza a la guerra sucia contra Vox para que no se hable de su estafa y de su corrupción reciente en Almería y en Alicante", dijo Vox. "Que no focalice ni sus complejos ni las miserias de su partido en el PP", le replicaron los populares.
Este ha sido hasta no hace mucho el clima entre ambos partidos. Incluso cuando se sentaron a negociar los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Pero la interlocución ha dado un giro más que llamativo. Hay tregua, acaso producto de esos contactos entre ambos líderes tras años de desencuentros. Una tregua que, como reveló El Independiente, se ha trasladado incluso a esos ejecutivos autonómicos. Los vicepresidentes y consejeros de Vox han optado por un perfil bajo, sin ir a la confrontación con sus socios "siguiendo instrucciones de Bambú", afirman algunos barones autonómicos.
Abascal asegura que Feijóo y él tienen "diagnóstico similar de lo que está pasando", pero "recetas distintas"
A lo más lejos que llegó Feijóo el pasado 12 de octubre durante la recepción en el Palacio Real fue a decir que con Vox "no habrá cordón sanitario, pero tampoco cordón umbilical", según comentó a los periodistas. Ahora todos se preguntan si esa contención se mantendrá a lo largo de la campaña electoral del 29 de noviembre. En una reciente entrevista de Abascal en el ABC dio "garantías" sobre su voluntad de entendimiento con Feijóo con el objetivo de desalojar a Sánchez del poder.
Interrogado sobre el estado de sus relaciones con Feijóo, la calificó de "cordial y hablamos todo lo que es necesario. Mantenemos esas conversaciones discretas, pero hablamos y tenemos un diagnóstico similar de lo que está pasando con este Gobierno. También recetas distintas. Eso es lo que tienen que elegir los españoles que quieren un cambio. Y tendrán que decir cuál es la mezcla, o si no hay mezcla y le dan todo el poder a uno u otro". En todo caso "sí puedo dar la garantía de que nosotros tenemos una voluntad de entendimiento". Nada de 'derechita cobarde' ni de 'PPSOE'.
El PP asume que Vox es "la respuesta emocional de un país que está hasta los cojones (sic)".
Dicha tregua no significa que cada uno no juegue sus cartas electorales, pero sin necesidad de saltarse el 'pacto de no agresión'. El presidente del PP ha escogido para su equipo electoral a Miguel Tellado, Alma Ezcurra y Ester Muñoz. También se baraja el nombre de Cayetana Álvarez de Toledo de dos de la lista por Madrid. No se puede decir de ninguno de ellos que tengan un perfil poco batallador. Tellado es uno de los interlocutores habituales con el partido ultra. Además, las fundaciones de ambas formaciones políticas, eso es, Reformismo21 y Disenso, sirven también de escenario "neutral" de comunicación.
En cuanto al crecimiento exponencial que parece estar viviendo la formación de Abascal sin apenas intervenir en el debate político, los sentimientos del PP son contradictorios. Por un lado entienden que ese crecimiento es "la respuesta emocional de un país que está hasta los cojones (sic)". Significa que, en ese contexto, "es complicado votar con la cabeza". Pero el PP "es un partido de Estado y no puede cometer según qué excesos", por lo que entienden que no pueden competir en ese terreno a pesar del endurecimiento del discurso popular en materias como la inmigración.
El vaticinio de Iván Redondo sobre Yolanda Díaz
De otro, la evidencia de que un Vox fuerte le permitirá a Feijóo tener los votos suficientes para ser investido presidente del Gobierno. Pero el riesgo reside en que ese crecimiento llegue a impedir al PP ser la primera fuerza política, por delante del PSOE. Lo auguran spin doctor como Iván Redondo, viejo conocido de los populares. Pero ahí Génova tira de ironía: "También vaticinó que Yolanda Díaz iba a ser la primera mujer presidenta del Gobierno".
Pedro Sánchez has turned a parliamentary defeat over housing into a general election on 29th November.
The calculation is clear: force Spain’s political argument onto territory more favourable to the left before migration, corruption allegations and parliamentary paralysis return to the foreground. But the polls suggest that the gamble could still deliver power to the centre-right People’s Party and Vox.
Pedro Sánchez’s decision to dissolve Spain’s parliament nine months ahead of schedule is more than an admission that his minority government had reached the limits of what it could achieve in the Congress of Deputies. It is an attempt to choose the terms on which his government will be judged.
The immediate trigger was the defeat of two emergency housing decrees after the conservative People’s Party (PP), Vox and Catalan separatist Junts voted against them. Housing had already moved rapidly to the centre of Spanish politics following the eviction of 87-year-old Maricarmen Abascal from the Madrid flat where she had lived for 71 years, followed by large demonstrations across the country. EU Today has previously reported on both the housing protests across Spain and Sánchez’s subsequent decision to call the election.
The prime minister is now attempting to convert legislative weakness into electoral advantage.
In his announcement on 5 October, Sánchez presented the election as a choice between a broader progressive majority capable of advancing social legislation and an opposition that had obstructed measures on housing and other domestic priorities. The government reinforced that strategy a day later by approving revised versions of the two housing decrees, containing 21 measures including tax incentives, assistance for first-time buyers and measures intended to increase supply. They will require validation by the Diputación Permanente, the standing parliamentary body that remains after dissolution.
The political calculation is straightforward. Housing offers Sánchez an issue on which anger is directed not only at government but at landlords, property investors, regional authorities and political parties opposing stronger regulation. The eviction of Abascal gave that argument a human symbol and transformed a long-running affordability problem into an immediate political confrontation.
That does not mean the strategy will work.
Most polling continues to place the PSOE behind the PP. Surveys put the Socialists at roughly 28 per cent, while Vox has risen to around 18 per cent. A PP-Vox combination is currently the only bloc consistently projected to command an outright parliamentary majority. One Sigma Dos survey published after the election announcement projected the two parties winning 203 of the Congress’s 350 seats.
Sánchez therefore appears to be playing less for immediate dominance than for mobilisation.
His problem before the housing protests was not simply the strength of the right. The broader left had become fragmented, while the government was being damaged by disputes over migration, particularly following the crisis in Ceuta, as well as corruption investigations involving figures associated with the PSOE. At the same time, Junts had become an increasingly unreliable parliamentary partner, leaving the government unable to guarantee major legislation or a new budget.
Housing changes the subject.
It allows Sánchez to argue that the central question is not whether his coalition has governed smoothly, but whether voters want a parliament prepared to intervene more aggressively in the housing market. The PP, however, is contesting precisely that framing. Alberto Núñez Feijóo argues that the housing shortage is itself a product of Sánchez’s eight years in government and has promised to raise annual construction towards 200,000 homes while reducing taxes.
The election may therefore develop into a dispute over responsibility rather than diagnosis. Both sides accept that housing has become a major national problem; they differ sharply over whether regulation or additional supply should dominate the response.
There is also a wider European dimension. Housing affordability is increasingly politically disruptive across the EU, including in major cities where construction has failed to keep pace with household formation, migration and demand for short-term accommodation. EU Today has examined similar pressures in Berlin’s housing market. Spain could now provide a test of whether housing can become powerful enough as an electoral issue to reverse the wider European movement towards the right.
For Ukraine, however, the consequences are likely to be less dramatic than Spain’s domestic political contest might suggest.
Sánchez committed €1 billion in bilateral military support to Ukraine for 2026, with Spain putting its cumulative bilateral military assistance since Russia’s full-scale invasion at almost €4 billion. Madrid has also trained more than 9,000 Ukrainian military personnel.
Spain is also home to a considerably larger Ukrainian community than the roughly 300,000 figure frequently cited. Government data showed 353,009 Ukrainian nationals holding valid residence documentation at the end of June, including 262,782 under temporary protection.
A PP-led government would alter Madrid’s domestic priorities and potentially its approach to defence spending and migration, particularly if Vox were required to sustain a parliamentary majority. Yet there is little basis at present for assuming that a change of government would produce a reversal of Spain’s fundamental position on Russia’s invasion or membership of the European and Atlantic security structures supporting Ukraine.
The more immediate question is whether Sánchez can make housing important enough to overcome the electoral arithmetic confronting him.
Calling the election has allowed him to escape a parliament in which his legislative coalition was steadily disintegrating and to enter a campaign around an issue capable of mobilising his electorate. It has not changed the fact that the PP and Vox begin that campaign with the stronger numbers.
Sánchez has chosen the battlefield. On 29th November, Spain will decide whether that was enough.