The bipartisan legislation would give the Federal Trade Commission enforcement power by classifying unapproved restaurant listings as unfair or deceptive trade practices
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La Comunidad de Madrid ha anunciado este viernes que ha presentado una denuncia por la vía penal ante el Tribunal de Instancia de Madrid contra el anterior delegado del Gobierno en Madrid Francisco Martín por presuntos delitos de prevaricación administrativa por no actuar y desalojar la Puerta del Sol y por omisión del deber de perseguir delitos que "se están cometiendo de forma continuada en la acampada ilegal" de la Puerta del Sol.
Lo ha anunciado el portavoz del Gobierno regional y consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno que se ha celebrado este viernes tras posponerse por el accidente ferroviario de Urda (Toledo).
García Martín ha enumerado entre esos delitos no perseguidos "agresiones sexuales y físicas, atentados contra el patrimonio, tenencia ilegal de armas, delitos de odio y amenazas injurias contra la presidenta de la Comunidad de Madrid", Isabel Díaz Ayuso.
Preguntado por la carta del ya exdelegado pidiendo a los acampados que levanten su asentamiento, ha destacado que el Gobierno regional ha pedido desde el principio que se procediera al desalojo de esta acampada tras 34 días. "Está arruinando a comerciantes, que está vandalizando el patrimonio y que está tomando una plaza que es de todos los madrileños", ha cargado el portavoz.
Al hilo, ha reivindicado las acciones del Ejecutivo autonómico contra la acampada como el recurso contencioso administrativo que presentaron para que Delegación levantara el asentamiento o la apertura de diligencias por parte de Fiscalía tras una denuncia del Gobierno regional por "posibles delitos de odio, injurias y daños contra el patrimonio".
Sobre las convocatorias que se están haciendo en redes sociales para actos vandálicos en la noche de Halloween, García Martín ha afirmado que son consecuencia de "la amenaza de la izquierda y de la ultraizquierda" de que "ya no habrá paz en las calles".
"La irresponsabilidad de algunos partidos políticos que están llamando a quemar absolutamente todo y quemar las calles de nuestra ciudad, de nuestra región y nuestro país", ha lanzado.
Ante ello, ha hecho un llamamiento al Ministerio del Interior y a la Delegación para que dote de medios a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que dé las "instrucciones oportunas" para que el "orden y la ley pueda estar en las calles de Madrid".
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha condenado que no solo Vox sino también el PSOE no haya suspendido de facto la campaña electoral porque "el Gobierno filtra los audios (del centro de control de Atocha) para salvarla".
En una entrevista en 'Antena 3', el alcalde ha tachado de "indecente" el filtrado del audio. "En política uno puede ser de izquierdas o de derechas pero se tiene que ser decente y a mí me parece que es indecente que apenas unos minutos después, ya desde el Gobierno, se filtrara que era un operario de un centro de control y apenas unas horas después se filtraron los audios, que señalaban con nombre, donde se le reconocía la voz", ha condenado.
"Al margen de la responsabilidad que pueda tener en el mantenimiento y conservación es indecente la gestión posterior que se ha hecho por parte del Gobierno para salvar a Óscar Puente y para salvar la campaña electoral. Alguien me preguntaba qué me parece que Vox no haya suspendido la campaña electoral pero creo que hay dos partidos que no la han suspendido, Vox y el PSOE, porque el Gobierno filtra los audios para salvar la campaña electoral", ha manifestado.
El primer edil ha pedido ponerse en la piel de esa persona y sentirse "señalada por el Gobierno de España como el único culpable de un accidente en el que se sabe que lo que ha habido es un fallo sistémico de varias capas de seguridad y al final hay una persona que es a la que se le está atribuyendo toda la responsabilidad".
El cese de Puente "es un clamor"
Almeida ha definido como "un clamor que va a recorrer España de norte a sur, de este a oeste" el cese del ministro de Transportes, siendo el único lugar al que no llega al Palacio de la Moncloa.
El alcalde se ha presentado como el primero que dice que Óscar Puente "no es el que estaba conduciendo, el que hizo que el sistema de seguridad fallara, pero tiene una responsabilidad en el mantenimiento y la conservación de la red ferroviaria".
Tampoco ha olvidado su frase 'España vive el mejor momento de la historia del tren' y por eso, tras dos accidentes como los de Adamuz y Urda, "no es la persona que pueda devolver la confianza en el tren a los españoles".
Si bien hay una noche del año en la que se dispara la creatividad, es Halloween. Cada 31 de octubre se presenta como el escenario idóneo para probar con looks de moda y de belleza terroríficos pero también glamurosos. En esta fecha señalada el maquillaje es un gran aliado: es capaz de conseguir recrear la esencia de personajes míticos.
En los últimos años, las redes sociales se han llenado de vídeos y tutoriales sobre cómo lograr estas propuestas. De la clásica bruja al esqueleto, pasando por la catrina o el vampiro... con unos productos bien elegidos, el resultado puede ser realmente sorprendente. "Con un poco de creatividad y los aliados adecuados es posible transformar los básicos de maquillaje en auténticas herramientas de caracterización. Coloretes que van más allá de las mejillas, sticks de contouring y sombras oscuras capaces de crear efectos sorprendentes: las posibilidades son infinitas", señalan desde Sephora.
¿En busca de inspiración? Descubre algunos looks, entre terror y sofisticación, con los que lograrás un efecto impactante vayas donde vayas en esta celebración. Que prefieras optar por una opción sencilla o que quieras realmente mimetizarse con una criatura mágica, existe una apuesta para ti.
Con una telaraña
Empezamos con una de las propuestas más sencillas pero impactantes. En este caso, la atención se centra en los ojos: dibuja, con un delineador negro, una telaraña en uno ojos o dos, y completa este maquillaje con un labial rojo de efecto gloss. Puedes remarcar también tu boca con un lápiz de otro color.
Catrina
La catrina es una de las figuras emblemáticas de Halloween. A nivel simbólico, se trata de una representación de la muerte profundamente vinculada a la cultura mexicana. Es muy reconocible por su rostro de calavera, sus ornamentos florales y su estética colorista. En este caso, puedes rendirle homenaje con todo tipo de tonalidades.
Maléfica
Los personajes de Disney no solo son una fuente de inspiración para los disfraces de moda: también dan juego a la hora de elegir un look de belleza. Causarás sensación con un look inspirado en Maléfica, en el que el juego de sombras es fundamental. Atrévete a exagerar las sombras de ojos y el colorete para conseguir un estilismo de impacto.
Zombi
Si quieres dar un paso más en la caracterización, atenta a este look de zombi. Esta figura emblemática de Halloween se puede recrear con una base blanquecina y una técnica trabajada de ojos ahumados. La clave está en conseguir el máximo contraste entre la tez y los párpados.
Payaso
En el imaginario colectivo también se encuentra figuras como la del payaso. Caracterizado un maquillaje exagerado, una sonrisa desdibujada y unos rasgos deliberadamente distorsionados, es tan inquietante como inspirador. Completa tu look de maquillaje con un recogido mítico: los dos moños.
La novia cadáver
El film de Tim Burton se convirtió en un clásico, sobre todo de cara a Halloween. Puedes rendir homenaje a su personaje emblemático con un look inspirado en su estética gótica y romántica: una piel pálida, sombras azuladas, labios oscuros y una mirada de aire fantasmal. Puedes completar el conjunto con una película azul y un velo para ceñirte todavía más al personaje.
Vampiro
El vampiro es otra de las figuras de terror cuya estética es especialmente llamativa. Por ello, suele ser el elegido para la noche de Halloween. Para captar su esencia, a nivel beauty, la clave está en apostar por una piel muy pálida, una mirada intensificada con sombras oscuras y delineados marcados y unos labios en tonos burdeos o rojo sangre. Puede añadir detalles de cristales y strass para darle un toque más glamuroso.
Jocker
El aterrador personaje también suele inspirar grandes looks de maquillaje para Halloween. Puedes optar por su versión más extrema, que recrea exactamente su aspecto con una base blanquecina y labios rojos exagerados, o decantarse por una versión más sutil, remarcando solo uno de los ojos y manteniendo una base de maquillaje neutra.
Look de sirena
Hipnótico, glamuroso y llamativo, el look de sirena sigue siendo de los predilectos. Para imitar esta figura, el secreto es trabajar una tez luminosa, con toques iridiscentes, y la mirada. Unas sombras en tonos azules, morados y plateados, son especialmente indicados.
Batman
El logo de Batman, una silueta estilizada de un murciélago en vuelo, sigue muy presente en el imaginario colectivo y la cultura pop. Si deseas conseguir un aura más misteriosos, puedes probar a recrearlo con un delineador negro y sombras en tono negro, en la zona de los ojos.
Sea cual sea el look de maquillaje elegido, los expertos recuerdan la importancia de elegir buenos productos y sobre todo, de preparar la piel antes. Es fundamental que esté limpia e hidratada para que el maquillaje aguante y sobre todo, para que no sufra. ¡A disfrutar de Halloween!
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El periodista Rafa Latorre ha comenzado su monólogo de hoy en Más de uno (Onda Cero) contando una experiencia personal durante el viaje de regreso de Urda. En su coche, una aplicación gratuita le avisó de una reducción repentina de la velocidad y, unos 800 metros después, encontró un atasco. “Yo en mi coche particular y con una aplicación gratuita, tan perfectamente avisado de lo que venía un poquito más adelante y resulta que un maquinista al mando de un convoy de cuatrocientas toneladas y con más de trescientos pasajeros a bordo tiene que ir a ciegas veinticinco kilómetros y sin saber que hay otro tren parado en la vía”, ha afirmado.
El periodista considera difícil de aceptar que un conductor particular pueda recibir avisos anticipados mientras un maquinista tenga que recorrer kilómetros sin conocer una situación de ese tipo. En ese contexto, ha cuestionado que la responsabilidad se esté situando sobre los trabajadores de la sala de control. Según Latorre, esa es “la versión que el gobierno pretende instalar en la opinión pública”.
Su crítica se extiende al sistema de seguridad ferroviaria. El periodista ha recordado que el LZB protege a los viajeros de la línea Madrid-Andalucía desde 1992 y sostiene que el problema no puede analizarse sólo desde el funcionamiento de los trenes. “España tiene unos trenes fastuosos. Tecnología de 2026 y comodidades de 2026. Trenes que funcionan como un sistema de 1965”, afirma.
Latorre ha distinguido entre las inversiones visibles, como los propios trenes y aquellas menos perceptibles, como los sistemas que deben garantizar la seguridad. A su juicio, estas últimas reciben menos atención porque no se aprecian hasta que se produce una catástrofe. También ha recordado que “es un sistema seguro, pero, al parecer, era obsoleto para los trenes Iryo que ahora están circulando” y ha advertido que “de eso dio aviso el consejero delegado de la compañía”.
El periodista sostiene que el Ejecutivo está intentando atribuir lo ocurrido a los controladores y evitar que los responsables políticos asuman responsabilidades. “Hace unas horas, Pedro Sánchez hacía saber a una serie de periodistas que, al menos por ahora, esta catástrofe se va a gestionar como todas las anteriores. Como el apagón, como Adamuz, como Ceuta”. Según Latorre, en esos episodios se fueron planteando distintas explicaciones y posibles responsabilidades sin que se produjeran consecuencias políticas de relevancia. Recuerda que en el caso de Adamuz se habló del peso de los vagones Hitachi, se habló de la liberalización, se habló de Iryo... Se dijo que nunca se sabría la causa de tan compleja que era”.
El periodista ha criticado también a quienes defendieron la gestión de Óscar Puente tras el anterior accidente y reprocharon a quienes pedían explicaciones que
actuaban movidos por el resentimiento o por un sesgo poco analítico. A su juicio, la sucesión de catástrofes y la ausencia de responsabilidades políticas dibujan un problema más profundo.
“En todas estas catástrofes, en todos estos desastres, se ha evidenciado una gestión nefasta”, sostiene. Latorre ha reconocido que podría tratarse de una concatenación de circunstancias, pero afirma que empieza a percibir una sensación de pura decadencia. En su análisis, el problema es que los fallos parecen haberse normalizado y que no se exige una respuesta política proporcional a su gravedad.
El periodista lleva esa reflexión al funcionamiento cotidiano de los servicios públicos y a la idea de España como una sociedad previsible. Aquella en la que, al pulsar un interruptor, se enciende la luz y en la que coger un tren significa que lo probable es llegar al destino no solo vivo, sino a tiempo.
Latorre repasa las tres etapas que, según su exposición, ha atravesado el Ministerio de Transportes durante el mandato. La primera, con José Luis Ábalos al frente, “en la que una organización criminal se incrustó en el ministerio y en la que se colocaron amantes del ministro en empresas públicas”. Después llegó la etapa de Raquel Sánchez, que el periodista describe como más anodina. La tercera es la de Óscar Puente, a quien dedica sus críticas más duras. “Una en la que se normalizó que un ministro insultara con tuteo falangista desde, al líder de la oposición, a cabeceras de prensa”. También ha cuestionado la auditoría realizada en Transportes, al considerar que no detectó irregularidades en la contratación de Jessica Rodríguez y recuerda que Puente calificó el accidente de Adamuz de inexplicable y el de Urda de “inverosímil”.
“Ayer hubo un run run en la redacción. Se decía que hoy dimitiría el ministro porque hay una comparecencia convocada”. Latorre ha desmentido enseguida ese rumor al aparecer las crónicas de “el presidente respalda a Puente”. El periodista sostiene que la decisión sobre su continuidad no dependerá de una evaluación moral de su gestión, dependerá de la conveniencia política. “Se decidirá con los asesores de campaña y en función del puro interés electoral”, ha afirmado.
Latorre rechaza que el debate deba limitarse a si el ministro presenta o no su dimisión tras el accidente. En su opinión, la cuestión es anterior y afecta a su propio nombramiento. Por eso concluye el monólogo con una de las afirmaciones más contundentes de su intervención. “No es que Oscar Puente tenga que dimitir. Es que nunca debió ser ministro”.
La Comunidad de Madrid aprobará hoy el proyecto de Ley de Presupuestos Generales de 2027, que alcanza los 32.911 millones de euros, con una inversión histórica de casi 20.000 millones a Sanidad y Educación. Con casi nueve de cada diez euros en el ámbito social y un aumento del +7,3% respecto a 2026, las últimas cuentas públicas de la legislatura son las mayores de la historia en la región, incrementándose en más de 5.350 millones si se comparan con 2024.
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por Isabel Díaz Ayuso, dará luz verde esta mañana a estos Presupuestos, que se remitirán mañana a la Asamblea para su tramitación parlamentaria, y están enmarcados en el compromiso del Ejecutivo madrileño con una política fiscal "que deje más recursos en manos de los ciudadanos para invertir, ahorrar o consumir, generando crecimiento y empleo". Para ello, en el próximo ejercicio se sumarán otras seis nuevas bajadas de impuestos a las 35 aprobadas desde 2019, es decir, un total de 41.
El cuadro macroeconómico ha sido avalado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), con una inversión que alcanza los 1.942 millones (+25%), y está marcado por el equilibrio, sin déficit ni endeudamiento para las arcas públicas, con una economía que aporta más del 20% al PIB nacional y que seguirá siendo la región más solidaria de España, ya que dará al Fondo de Garantía de los Servicios públicos Fundamentales 7.555 millones en 2027, récord histórico.
La Consejería de Sanidad concentra el 37% del total del Presupuesto, 12.178,5 millones y un crecimiento de 1.168,9 (+10,6%), de los que 5.853 se destinarán a personal, 541,2 más que este año. Así, 3.178 millones se dedicarán a Atención Primaria (+9,7%), coincidiendo con la finalización de 18 centros de salud.
La Atención Hospitalaria, por su parte, recibirá 7.983,4 millones (+10,7%), 1.800 millones para las recetas médicas (161,4 millones más), y casi 1.814 serán para material sanitario y productos farmacéuticos, con nuevos medicamentos contra enfermedades raras metabólicas o cáncer de páncreas.
180 millones de euros para universidades
Educación, Ciencia y Universidades incrementa sus recursos hasta 7.740,3 millones (+11,2%), con las universidades públicas alcanzando 1.420,1 (+14,6), 180 millones más tras el modelo acordado por el Gobierno regional con todas ellas este año. A ello se suman 16,6 millones para becas y ayudas universitarias (+7%), mientras que el Programa María Goyri para la contratación de talento investigador y docente crece 11,9 millones, hasta llegar a 18,7 (+175%).
La inversión en centros educativos públicos se dispara un 19,4%, hasta 136,4 millones, para seguir construyendo y ampliando infraestructuras escolares y aplicar el plan de mejora de la climatización y la accesibilidad, mientras que las becas y ayudas al estudio no universitarias marcan un nuevo récord con 283,8 millones (+27,2).
La Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras dispondrá de 3.374,4 millones de euros, un +11,3% más incluyendo los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Las políticas de vivienda suman 552 millones, (+13% descontando estos fondos), con el Plan Vive que alcanzará 16.500 inmuebles en 28 municipios, y los recursos para la construcción de más pisos de alquiler a precio asequible que se duplican, de 38 a 78,3 millones.
Por su parte, el programa "Mi Primera Vivienda" por el que el Gobierno regional avala la compra del primer inmueble a jóvenes que no disponen del ahorro previo, recibe 35 millones, mientras que las ayudas a la emancipación crecen un 42%. La Agencia de Vivienda Social invertirá 90,3 millones en construcción, ampliando el parque público en 2.700 hogares para personas vulnerables, y duplicará la compra de pisos, hasta los 25,2 millones de los 10,8 actuales.
Entre las novedades, los menores de 40 años que compren su vivienda habitual por menos de 450.000 euros tributarán al 4% en Transmisiones Patrimoniales si es de segunda mano, frente al 6% actual, y al 0,4% en Actos Jurídicos Documentados si es nueva, en estos momentos en el 0,75%.
El Gobierno regional destinará más de 705 millones a las infraestructuras del transporte, un 26% más que en 2026, destacando la ampliación de la Línea 11 de Metro y la prolongación de la L5 hasta el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Atención social
El área de Familia, Juventud y Asuntos Sociales logra el mayor presupuesto de su historia (+21,2%), llegando a 3.522,1 millones. Las plazas especializadas superan por primera vez las 70.000, con más de 2.000 nuevas para mayores, personas con discapacidad y Atención Temprana, gracias a una inversión de 1.623,1 millones (+13,3%). Las prestaciones económicas de Dependencia crecen un +44,6%, hasta los 590 millones, y la ayuda a domicilio, teleasistencia y centros de Día suman 556,9 (+40,5%).
El cuidado de las personas mayores contará con 888,9 millones (+12,3%) para avanzar en el Plan 40-40 y licitar 80 centros residenciales. Las ayudas a la natalidad y a las familias suben un +54,2%, hasta los 162,9 millones, y la discapacidad tendrá 631 millones (+11,4%), con 5 millones más para que los niños puedan continuar los tratamientos de Atención Temprana hasta los 12 años, y un nuevo pago único de hasta 18.000 euros para personas con ELA.
Principios quieren las cosas. Y en esto, los barrios no son muy diferentes. Allá por 1862, Próspero Soynard y Polen adquirió cinco fanegas de suelo agrícola (cerca de 1,75 ha) al sur del camino de Hortaleza a Segundo María de Colmenares y Caracciolo, V Conde de Polentinos, con el objetivo de parcelar y vender.
Ese fue el origen de Prosperidad. Las primeras viviendas que se edificaron en el suburbio atendían a tipologías rurales que reproducían el estilo y hábitos de vida de sus moradores. En realidad, por poner fecha, podríamos decir que el barrio de Prosperidad nació el 14 de diciembre de 1862. En aquella jornada se registraban en una notaría de Madrid las dos primeras parcelas dispuestas para la construcción de viviendas a nombre de Pedro Prado y Gregorio Mayorga, albañil y carpintero respectivamente. Con todo, aquellas viviendas “populares” tenían sus días contados. La misma especulación inmobiliaria que propició su nacimiento impulsaría las mejoras que convirtieron a la zona en “objeto de deseo” habitacional para los madrileños de aquel entonces. Y la demanda subió. A partir de 1915 y con más fuerza a lo largo de la década de 1920, una vez que el proceso de urbanización y mejora de infraestructuras había alcanzado un grado aceptable, el parque inmobiliario aumentó notablemente de mano de iniciativas particulares, aportando nuevas tipologías que abundaban en la mayor densificación del suelo y en la rentabilidad de las promociones. También se dan ejemplos de colonias jardín, acogidas a las leyes de casas baratas, inspiradas en la Ciudad Jardín inglesa.
Pero volvamos al origen. A la personalidad compleja de Próspero Soynard y Polen, el propietario que adquirió y parceló las fincas originarias del barrio de la Prosperidad, en el siglo XIX, adquiridas por inmigrantes obreros que llegaban a Madrid provenientes del interior de la Península. A su tarea como inversor y especulador inmobiliario se unían, también, iniciativas filantrópicas, ya que era miembro de la Sociedad de los Amigos de los Pobres, Sociedad Protectora de los Niños y Sociedad Abolicionista. En 1859 publicó la novela “Pensamientos de un Huérfano”.
La “Prospe” llegaba para dar respuesta también a una ciudad que crecía. En la segunda mitad del siglo XIX Madrid era una urbe demasiado grande para entrar en el perímetro que la limitaba, constituido por la vieja tapia que Felipe IV mandara construir en 1625. Por este motivo, el 19 de julio de 1860 se aprobaba el Anteproyecto del Ensanche de Madrid para aumentar el espacio urbano de la capital, derribando la vieja cerca. El nuevo perímetro fue delimitado por medio de una zanja o foso que daría lugar a las “Rondas” y que en la actualidad prácticamente coincide con la avenida de la Reina Victoria, y las calles Raimundo Fernández Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquerdo. Fuera de las Rondas que delimitaban el Ensanche había una periferia compuesta por los pueblos próximos y por pequeños núcleos de población que serían el germen de futuros barrios.
De 1898 hasta 1955 la Prosperidad formaba parte del distrito de Buenavista y en 1955 se incorpora al distrito de Chamartín. Con el paso del tiempo y el desarrollismo, en 1970, un decreto municipal reduce los límites del barrio. En 1987 un nuevo decreto crea la división administrativa del barrio de Ciudad Jardín y la tradicional Prosperidad queda dividida en dos a la altura de la calle López de Hoyos de tal manera que Prosperidad es ahora el nombre de la división administrativa nº 52 desde López de Hoyos hacia el sur. Muy lejos quedan aquellas tierras pobres de secano sobre la que algunos construyeron su futuro.
La muerte se llevó muy pronto y de forma inesperada a Michel Pineda (Francia, 1964), de solo 62 años, mito del Espanyol en los ochenta y protagonista de una de esas vidas que no cabría ni en una enciclopedia.
Todo en el enigmático debut de Liadan Ní Chuinn —ese nombre no existe, es solo un seudónimo, hablamos de nadie o, mejor, de un alguien aparentemente femenino, nacido en 1998, que ha decidido que su yo es lo de menos— es afilado. Es afilada y dolorosa cada acción descrita en sus trepidantes relatos, trepidantes en un sentido íntimo y casi físico —el narrador, en todos los casos, mantiene al lector pegado por completo a la historia, tan cerca que está recibiendo los golpes, y asistiendo a las revelaciones como si, de alguna forma, estuviese montado en el hombro de su protagonista, fuese un ente diminuto que viaja por cada uno de los apasionantes túneles que la autora construye—, y en los que lo extraordinario irrumpe en lo cotidiano, por una vez, no en tanto algo puramente extraordinario, sino en tanto algo percibido como extraordinario. Les hablaré de ‘Mary’, para que se hagan una idea más clara. ‘Mary’ es uno de los seis relatos incluidos en el volumen. Y les diré que transcurre en algún lugar del norte de Irlanda.
No cabe duda que la Fundació Joan Miró de Barcelona es el mejor espacio para conocer la obra del gran artista catalán. Los fondos que ha ido reuniendo con el paso del tiempo, gracias a la generosidad del pintor y sus herederos, así como de algunos de sus íntimos amigos, como Joan Prats, hace imprescindible subir hasta este espacio en la montaña de Montjuïc para adentrarse en un universo plástico único, uno de los más importantes en la historia de la pintura del siglo pasado. Evidentemente no está todo lo que pintó Miró, pero sí lo imprescindible y eso ahora se ve reforzado con un depósito de 37 obras maestras mironianas que llegan a la Fundació por diez años de la mano de la Colección Katsuta.
Las piezas, que fueron presentadas ayer, forman parte de un acuerdo de colaboración entre el centro y la colección más sobresaliente sobre Miró en el continente asiático. Es la continuación de una colaboración antigua y que ahora se vuelve a materializar gracias a este conjunto formado por pintura –algunas de gran formato–, dibujo y escultura, en un recorrido que nos lleva desde 1914 hasta 1977. A ello se le suma que seis de estos trabajos nunca había sido expuesto con anterioridad en la Fundació Miró.
Probablemente la pieza estrella sea «Pintura-poema», también llamada «Bonheur d’aimer ma brune», un óleo de 1925 que nos remite a la época en la que Miró ya estaba dentro de la vorágine del surrealismo, el momento en el que algunos de los miembros del grupo, especialmente André Breton, Paul Éluard y Louis Aragon, pasaban por su taller parisino de la Rue Blomet. Es el tiempo en el que Miró tiene como marchante a Jacques Viot, responsable de la organización de la primera exposición individual de nuestro protagonista en la Galerie Pierre de la capital francesa. La exposición causó el ruido suficiente como para estimular al pintor durante su estancia veraniega en Mont-roig, realizando pinturas-poemas, como la que nos ocupa, con dos figuras que se dan un beso. «El surrealismo liberó el inconsciente, exaltó el deseo y dotó al arte de poderes adicionales», declaró Miró retrospectivamente en 1964. «Las alucinaciones sustituyeron al modelo externo. Pintaba como en un sueño, con total libertad. Los lienzos de este periodo… son los más desnudos que he pintado», apuntó sobre ese periodo deudor de sus lecturas de la poesía de Novalis, Lautréamont y Rimbaud.
Dos años más tarde, Joan Miró realizó «Pintura», perteneciente a la serie de composiciones con el fondo sin tratar, igualmente llevadas a cvabo en París. Es un cuadro que participa de ese deseo mironiano de «asesinar a la pintura», causando un gran impacto en el espectador.
La destreza de Miró en el papel con el collage, el gouache y el lápiz se vislumbra en una obra de 1934 sin título y que nos traslada al tiempo en el que el pintor fue el tema de un número monográfico de la revista «Cahiers d’Art». Es un periodo importante porque, además de tener a Loeb como su representante en Europa, ya había aparecido Pierre Matisse para hacer lo mismo con su producción en Estados Unidos. En el verano de 1934, Miró experimentó con los más diversos materiales, resaltando un conjunto protagonizado por figuras de color blanco pintadas sobre un fondo negro, como es el caso de la Colección Katsuta.
Son solo tres ejemplos de lo que puede encontrarse por diez años en la Fundació Miró de la mano de obras excepcionales de esta colección privada.
“El tiempo es lo único que tenemos, lo más valioso, lo que no compramos y no vuelve”, reflexionó Matías Alé en Ellos, el ciclo de entrevistas de Infobae, al recordar uno de los episodios más difíciles de su vida: la internación psiquiátrica que atravesó en 2015. Repasó los 45 días que permaneció en una clínica tras sufrir un brote psicótico con delirio místico, cómo fue el camino de recuperación y de qué manera aquella experiencia cambió sus prioridades y su forma de mirar la vida.
Actor, conductor y figura del espectáculo argentino, Alé comenzó su carrera como modelo y alcanzó gran popularidad durante los años 2000, especialmente por sus participaciones en programas de entretenimiento y humor. Su paso por ShowMatch y Bailando por un sueño, además de sus trabajos en ficciones televisivas y numerosas temporadas teatrales en Mar del Plata, Buenos Aires y Villa Carlos Paz, consolidaron su presencia en los medios. Durante años, su relación con la actriz y vedette Graciela Alfano también lo convirtió en uno de los protagonistas habituales de la actualidad del espectáculo.
A los 49 años, Matías atraviesa una nueva etapa personal y profesional. Casado con Martina Vignolo, con quien comparte su pasión por el teatro y su vínculo con Mar del Plata, asegura que hoy busca priorizar el tiempo, los afectos y una vida más tranquila. Durante la charla, también reflexionó sobre la importancia de poner límites, recordó sus años en la televisión junto a Marcelo Tinelli y habló de sus proyectos y del deseo de convertirse en padre.
— Bienvenido al ciclo Ellos. Estuviste hasta hace muy poco en Mar del Plata y ahora volviste a Buenos Aires. Cómo te ha cambiado la vida en los últimos años, ¿no?
— Sí, igual a mí me llamó siempre mucho la atención vivir en las ciudades donde siempre hice temporada. Ya viví en Carlos Paz casi dos años. Ciudad que me hizo muy bien y de la que me traje un Martín Fierro como mejor conductor federal por haber trabajado allí. Después se dio que conocí a Marti, que es mi mujer y es marplatense, y nos casamos hace un año. Ella siempre me acompaña, más allá de que es profesora de educación física y actriz, labura en nuestro medio y lo hace muy bien, me parecía de alguna forma injusto traerla, repatriarla de su Mar del Plata natal. Ella es mucho más chica que yo, entonces me parecía egoísta. Así que el año pasado, estábamos en Las Leñas o en Puerto Madryn para mi cumpleaños y me dijo: “¿Te parece que de grandes podremos vivir en Mar del Plata?”. “Yo ya soy grande. Cuando llegues a ser grande, no sé si voy a estar yo”, le respondí (risas). Y me pareció tan noble y tan tierno lo que a ella le pasa con Mar del Plata que sería muy ingrato que no lo disfrute. Desde Las Armas o Maipú, ella ya te dice: “¿Sentís el olor a mar?”. Ama Mar del Plata y yo también tengo un vínculo muy lindo con Mar del Plata y con Miramar, sobre todo. Miramar es la ciudad en la que aprendí a andar en bicicleta, a nadar con mi viejo. Tengo los mejores recuerdos con mi papá y me queda a 40 minutos de Mardel.
— Y Mar del Plata te ha dado un montón también en lo profesional.
— Todo. Yo tengo una vida allá.
— ¿En otro momento de tu vida hubieses imaginado dejar tu cotidianidad para ir detrás de un amor?
— No tan pronto. En los últimos 10 años yo estuve como empezando de nuevo porque tuve varios años que no estuve bien de salud, entonces me guardé un poco y, de repente, la vida me volvió a reencontrar con este medio, y es como si hubiera empezado de cero. No me lo imaginaba, pero lo hice totalmente convencido. Fue orgánico, fue desde un deseo y todo fluyó para que así fuera. Y nos casamos el 24 de octubre del año pasado. Nos fuimos dos meses de luna de miel. Volvimos, hicimos dos obras de temporada juntos: Función imposible, con Roberto Peña; y Asia caliente con Carna, y grandes elencos, de las cuales también yo era el productor. Y en marzo fue una sensación rara.
— ¿Laburar juntos?
— No, la sensación rara fue cuando en marzo se volvían todos. Yo estaba acostumbrado siempre a volverme, a hacer diciembre, enero, febrero y en marzo volver. He ido a Mar del Plata fuera de temporada, pero siempre una semana y volvía. Acá se iban todos y nosotros nos quedabamos. Y le dije: “Amor, mañana es lunes 18 de marzo, ¿qué hace la gente después de la temporada?”.
— “¿Qué hago acá?”, le dijiste.
— Yo feliz, ¿eh? Pero...
— Es un cambio de vida.
— ¿Dónde hay un piquete? ¿Dónde están los peajes? ¿A qué autopista me subo? Hay como una vida más suave y el marplatense sabe vivirla y disfrutar. A las cinco de la tarde vos lo ves caminando con la tabla de surf y terminó el día. Fue otro mood, otro ritmo y justo me salió trabajo. Trabajé en Radio Mitre desde abril, así que me quedé ahí. Todos los días hacía un programa de una a cuatro, pero siempre Buenos Aires estaba presente en las notas, en mis relatos.
— Yo te escucho y pienso en cómo una misma vida puede dividirse de forma tan clara en distintas etapas. Pensarte hace 10 o 15 años, hablando en este tono, viviendo cerca del mar, con un ritmo más suave, era inimaginable.
— Sí. Pero creo que te lo da la persona que te acompaña, el contexto en el que nos rodeamos, la edad, el crecimiento personal y cómo uno va viendo la vida. Hace 10 o 15 años, yo no me imaginaba un sábado sin estar cenando en un restaurante en Puerto Madero, por ejemplo.
— O haciendo una presencia.
— Hoy hay cosas que a uno ya no lo movilizan. Hoy me moviliza cruzar a la playa y soltar a mi perro salchicha y que sea feliz. Yo hoy con casi 50 años digo: “¿Cómo me perdí tantos casamientos de mis amigos?" Hoy no me acuerdo ni por qué y en ese momento le das una importancia enorme. Cómo me perdí nacimientos, me perdí abrazar más tiempo a mi viejo. Cuando mi viejo falleció, yo tenía 19 años. ¿Por qué perdí tanto tiempo en planificar qué cosa? Si después de todo lo que planifiqué salió otra cosa.
— ¿Te reprochaste mucho eso?
— Sí. No sé si es un reproche. Trato de absorberlo. Yo siempre le digo a Marti: “Yo no te voy a decir dónde está la salida del laberinto, porque eso tenés que hacerlo vos y yo no te voy a condicionar”. Porque ella tiene 25 años. Pero sí te voy a decir: “Creo que para la izquierda no es”. Pero más que nada para que no pierdas el tiempo porque el tiempo es lo único que tenemos, lo más valioso, lo que no compramos y no vuelve. Yo no negocio, no transo con mi tiempo. Para mí el tiempo es absoluto.
— ¿Cuándo le empezaste a dar real valor al tiempo por sobre otras cosas?
— Cuando estuve adentro del psiquiátrico, porque no pasa más el tiempo ahí. Y el tiempo que es lindo, cuando te viene a visitar tu mamá, se pasa volando.
— Y en esa situación en la que estabas, ¿qué era lo que más miedo te daba?
— No salir de ahí o salir y que te miren, que me ha pasado también. “Ahí va el loco”. Ese prejuicio. O cuando hagamos esta nota, seguramente en los comentarios está eso y suele pasar. Pero me sentí tan seguro de mí y con tantas herramientas para poder salir adelante que estaba seguro de que iba a poder. Para mí el tiempo de salir era fundamental. Es un tiempo que encima no gobernás, porque te lo manejan otros. No tenés reloj, te dicen cuándo tenés que comer y cuándo hacer cada cosa. No estoy juzgando, simplemente contando mi relato.
— Estás contando tu experiencia.
— Es un tiempo en el que te dicen: “Ahora te ponés perfume, ahora te vas a dormir, ahora estás con tus compañeros, ahora se come, ahora están las visitas”. Y de repente, cuando no hay nada para hacer, decís: “Cuántas cosas que haría si no estuviera acá”. Entonces, empezás a darle importancia a que no necesitamos ropa y en realidad no necesitamos muchas de las cosas materiales que tenemos. Yo con un short, un pantaloncito, estuve 45 días. Lo único que quería era cambiarme el bóxer y ponerme perfume; después la remera era la misma. La camita en la que dormís, el lugar, la gente que ves. No tenés teléfono, no sabés qué está pasando afuera. Hay una cosa que había empezado a escribir y seguramente en algún momento lo haré y es: “Cuándo llegará el miércoles”. Porque el miércoles es el día de visitas. Entonces, estás toda la semana esperando y hay un momento en el que son las siete de la tarde, aproximadamente, y te sentás en el patio de afuera y hay un teléfono fijo.
— ¿Ese era el momento de comunicarte con el exterior?
— Claro. Esto fue hace diez años, tal vez han modificado las cosas en la clínica donde estuve internado. Pero estás esperando a que te llamen. Y de repente vos ves que se levanta alguien al lado tuyo y te pone contento porque a tu compañero lo llamó la mamá, pero vos ves que quedás para lo último y decís: “No me llama nadie”. O la persona que me tiene que llamar, que en ese momento compartía la vida conmigo y costaba que llame, era horrible esa sensación. Cuando salís de ahí querés capitalizar el tiempo. Mi viejo se fue con 45 años y pienso en el tiempo que le quedó por vivir por eso ya no transo con eso. Pongo límites cuando alguien quiere usurpar o hacerme perder mi tiempo. Cosa que antes no hacía, porque creía que había tiempo para todo.
— Sos una persona que estuvo tan iluminada, con tanto laburo, tantos ojos puestos en vos y reconocimiento, ¿cómo es cuando, de golpe, sentís que te olvidaron? Porque decías: “Estaba esperando un llamado que no llegaba y nadie me llamaba”.
— Yo pensé que no me iban a aplaudir más. Yo dije: “¿Y cuándo me subo de vuelta a un escenario?”.
— ¿Lo pensabas cuando estabas internado?
— Obvio. Sí, me daba miedo. Pero no por el aplauso, sino por perder un lugar en el que yo me sentí tan cómodo. Siempre me gustó poder expresarme, hacer reír y divertir. Yo había transitado tanto este medio, que tan bien me hace poder generar algo lindo en el otro y dije: “No está más”. En el verano de 2016, recién salido de mi primera internación y abandonado, porque me habían abandonado...
— ¿Quién te había abandonado?
— No importa.
— ¿Una pareja?
— Sí, una pareja. La persona que transitaba conmigo en ese momento, no importa. Yo estaba en el living de mi casa, sin motricidad fina, medicado, escapándome de los medios que estaban en la puerta del country donde yo vivía. No me animaba a pasar porque se me veía lento, difícil, no tenía brillo en la mirada. Todas cosas que uno pierde cuando está en una situación así. Caminaba alrededor de la mesa de mi casa, me ponía la música de Rocky y quería ganar de vuelta motricidad fina. Peleaba solo y decía: “Yo voy a poder”. Estaba con siete medicaciones arriba, con un futuro incierto y nadie me llamaba para trabajar. El teléfono no sonaba nunca. Y me acuerdo que me llamaron Aníbal Pachano y Daniel Comba.
El regreso al escenario
— Cómo uno se acuerda de los que sí estuvieron.
— Yo me acuerdo de las personas que están cuando la pasás mal. Creo que estaban trabajando juntos y me dijeron: “Mati, vení y hacé lo que quieras. Parate en el escenario”. Yo decía: “No, Dani, pero me siento lento”. “Vos párate, la gente te va a querer ver. No estoy lucrando con tu estado, estoy dándote la posibilidad de que vuelvas a trabajar en un escenario, que es lo que a vos te gusta hacer”, me dijo. Y en ese momento no me animé. Porque te llenás de miedo. Pero yo me despertaba muy temprano, me iba en bicicleta, nadaba con una profe que era la guardavida, que me hacía nadar para recuperar motricidad y ganar confianza. Me reencontré también con mi familia. Pero es un momento en el que se te apaga, no la luz, porque no es que vos decís tenés abstinencia de cámara...
— Pero se apaga el aplauso, el contacto con el público.
— Además, es decir: “¿Voy a poder volver?”. Porque mucho tiempo me pasó que también por la medicación sentía fobia, tenía miedo a enfrentar a la gente, que me vieran así, tenía miedo del qué dirán. A mí me decía: “Matías, practicá un chiste”. Y no me reía ni yo que ya sabía el final. No me salía ni el remate. Y esto fue hace 10 años, no fue hace 50. ¿Se puede salir adelante? Sí, pero es un trabajo que hay que hacer con uno.
— Creo que vos visibilizaste tanto lo que es la salud mental en un momento en el cual no se hablaba.
— Era un tabú.
— Creo que sigue siéndolo, pero menos. Los deportistas después empezaron a hablar mucho del tema.
— Sí, Tini, Alejandro Sanz, tanta gente tan talentosa.
— Vos hoy estás laburando de nuevo, estás enamorado, rehiciste tu vida desde un lugar mucho más consciente y con aprendizajes de experiencias muy duras. Cuánta gente del otro lado puede inspirarse en tu historia, ¿no?
— Sí, sin duda. Es lindo lo que decís. Me ha pasado, por ejemplo, de viajar a Bariloche porque me habían invitado a evento, fui a una boda del hijo de una amiga mía. Pero fui a Bariloche también con la misión de buscar un gnomo, un duende que era un rey dormido, con las monedas de oro, que me encantaba. Lo tenía cuando vivía con Graciela (Alfano) y en la división de bienes perdí a mi rey, no sé dónde quedó. Entonces, llego al evento, estaban festejando y le digo a mi amiga: “Escuchame, ¿dónde consigo un gnomo?”.
— ¡Necesito un gnomo! (risas).
— Ella me dice: “No me vas a creer, pero la persona que está allá es el que hace esos gnomos”. Me acerco al hombre, me reconoce y le digo: “¿Usted es el que hace los duendes, el rey?”. Y me dice: “Sí, ni me hables. Soy yo. Ese molde es mío, pero se nos prendió fuego hace tres años el taller y lo perdí”. “Uy me traía tanta suerte este duende. Bueno, gracias”, le digo. Pero ahí el hombre me dice: “Pero, ¿sabés qué? Ella también los hace” y me señala a otra señora en la fiesta. Cuando me acerco a la mujer, de la nada, ella me dice: “Yo sabía que ibas a venir a mí”. Le digo: “¿Por qué? ¿Qué pasó?”. Y ahí me dice: “¿Vos sabés que mi hijo estuvo internado con vos?”. Yo no lo sabía, pero ella me cuenta quién era y le digo: “¿Lo podemos llamar?”. “Sí, le va a encantar”, me dice. Nos fuimos afuera, lo llamo y se generó un reencuentro telefónico impensado.
—¡Mirá lo que generó el duende o el gnomo! ¿Te acordabas quién era el chico?
— Sí, era divino. Un ingeniero. Se había recuperado. Está en Bariloche y trabaja allá. En esa llamada, me dice: “Nos hiciste reír a todos hasta ahí adentro”. Le digo: “¿Por qué? ¿Qué pasó?”. Y ahí me cuenta: “Un día saliste y le cambiaste un bóxer por unos Ray-Ban a la hija del comisario”. Yo no me acordaba de esto y ahí me cayó la ficha. Me dice: “Son los anteojos con los que te fuiste de internación. La chica quería unos bóxer tuyos y vos saliste corriendo y todos te miramos y dijimos: ‘Este no está loco, es un fenómeno’” (risas). Y yo fui y se ve que le cambié un calzoncillo limpio por los anteojos con los que salí después de la clínica.
— Es espectacular lo que estás contando porque más allá de la anécdota, uno ve en retrospectiva y dice: alguien desde arriba maneja los hilos, ¿no?
— Sin duda.
— Hay toda una precisión de conexiones en cuestiones incluso dramáticas como las que te tocaron vivir a vos.
— Pero mirá lo que es la misión de cada uno: el duende, el señor, el casamiento, mi amiga, la señora que dijo...
— Para reencontrarte con quien te había acompañado en ese momento tan difícil.
— Todo el tiempo me pasa y lo linkeo con que vos decís de que lo visibilizo y ahí deja de ser una tragedia.
— Es parte de la vida.
— Yo siento que mi misión o mi propósito es tratar de, mientras pueda, hacerle bien a los demás, hacerlos divertir con lo que soy yo, sin forzar nada. Y lo hice hasta dentro de un loquero. Y que el tipo se acuerde de eso y que hoy la chica tal vez tenga mi calzoncillo y ya se haya recuperado, y yo me fui con los anteojos.
— Y también te demuestra que ese gran miedo que vos tenías de no volver a ser visto, reconocido, aplaudido, tu esencia trascendía todo eso que te estaba pasando a nivel salud.
— Y este medio, ¿eh?
— ¿Sentís que fue ingrato el medio con vos?
— No, el medio conmigo ha sido extremadamente generoso.
— Como mencionaste esto de que te sentías observado...
— Pero no por el medio. Por la calle, las redes o por lo que sea. Sentís que no están viendo el Mati que era hace cinco años, no estaban viendo el pillo que se llevaba todo puesto.
— No, nadie me juzgaba. A mí la gente que me conoce y que me quiere nunca me juzgó y siempre me han aceptado en todas las circunstancias, más medicado o menos medicado. Yo eran las once de la noche, por ejemplo, y con la medicación que tomaba, en Año Nuevo me dormía. Ese 2015-2016, en la casa de Pedro, que festejábamos, me fui a dormir a la habitación de él porque no podía más. Pero todos me cuidaban. Tengo un grupo, una red de contención hermosa. Algunas veces personas que tal vez compartís un asado y que vienen de otro rubro te dicen: “No, bueno, porque tu medio...”. ¿Viste que siempre está ese prejuicio? Pero el medio conmigo ha sido siempre tan generoso y siempre digo que todos tenemos nuestro lugar. Siempre va a haber lugar para todos y a mí todo el mundo me ha ayudado mucho en este camino. Rodolfo Ranni, Georgina Barbarossa, Carmen Barbieri, bueno, ahora Fátima. He trabajado con todos. Por eso a uno le duele cuando a veces lo que dicen o se pelean en una entrega de un premio. No es por ahí. Hay para todos. Todo el mundo te dice: “Qué buena carrera que hiciste”. Y no es una carrera, es un camino. Porque carrera significa estar compitiendo siempre contra alguien. Hace unos años hice el Camino de Santiago de Compostela. Caminé de Sarria hasta la catedral de Santiago de Compostela, un año jacobeo. Soy creyente y caminé 150 kilómetros. Y vos te cruzás con quien sea y siempre la premisa es decirte: “Buen camino” al que te cruzás, en el idioma que sea. No es qué edad tenés, cuánto medís o cuánta plata tenés.
— Nadie te mide.
— No te preguntan de qué línea política sos o de qué cuadro de fútbol. Nadie te juzga. Es “buen camino”. Y si te ven que se te rompió una zapatilla o algo, te ayudan para que vos llegues. Porque no sabés con qué batallas está peleando el que tenés enfrente o el taxista que te encerró en la calle.
— ¿Esa conciencia la adquiriste después de lo que te pasó?
— Sí, claro. Igual tengo mis momentos también. Yo no soy un Buda, sino estaría en el Tíbet ahora...
— Pero te escucho y piendo en cuánto de todo eso que pasó te llevó a una mejor versión de vos.
— Porque el agua se acaba, se termina todo. Todos somos finitos. Ojalá que vivamos 90 años. Pero si vivimos 90 años, 30 los dormimos, porque dormimos 8 horas por día. 30 años nos pasamos durmiendo, hay días que no nos acordamos, 10 que los sufrimos, 10 que estamos lamentando pérdidas. ¿Y qué es la vida?
— ¿Y qué es para vos?
— Qué sé yo, un quilombo. Hay veces que digo: “Qué linda la vida” y otras que digo: “¿Para qué mierda nos mandaron?”. Yo tengo mis pensamientos personales, pero la veo sonreír a Marti y me da felicidad. La abrazo a mi vieja y me da felicidad, veo al perro salchicha y me da felicidad, pero me veo internado y digo: “Mierda, ¿qué me mandó a esto?”. Se me murió mi papá, casi me cortan una gamba, me duele un oído y ahí digo: “¿Qué es esto? ¿Por qué?”.
— ¿A quién le pedías en esos momentos de oscuridad?
— A mí. Yo dejé de creer en todo. No creí más en nada. Yo me creí que era el hijo del Espíritu Santo y fue culpa mía. A mí me internaron porque tuve un brote psicótico con delirio místico. Yo seguí creyendo en Dios, pero no vino a sacarme de ahí adentro, salí yo. Entonces, yo creía en mi vieja, que a pesar de que tal vez no me podía visitar porque había problemas internos, eran las cinco de la mañana y estaba en la puerta con el auto y me mandaba una gaseosa o un postrecito para que el enfermero me lo dé. Yo creo en eso, creo en lo que veo. Creo mucho en Dios y me encanta. Pero antes era mucho más creyente. Hice el Camino de Santiago, fui a Fátima, a Lourdes, al Vaticano. Todo lo que se puede hacer, lo hice. Pero puede que me pasé de rosca y dije: “Vamos a parar un poquito y vamos a creer en Mati, que se levanta a las siete de la mañana y trabaja todos los días”. Sin ego, sin nada, creo en mí, en mi sangre, en mi viejo, en la gente, en esto que soy, en esta materia.
— El amor te reencuentra en otra etapa de la vida. No sé si uno ama distinto, pero al menos uno está diferente.
— Sí, claro.
— No es el mismo Mati que se enamoró de Martu que el que se enamoró de Silvina, de Graciela o de la que sea.
— Pero hoy tampoco soy el mismo Mati que me enamoré hace dos años y medio. Estos días cumplimos dos años y medio juntos y un año de casados. Nos veo en las fotos y los dos crecimos juntos y somos distintos, y está bueno elegirse también en esa diferencia.
— ¿En qué versión te encuentra ella?
— Y yo creo que tratando de ser mi mejor versión. Me reconozco que estoy atravesando un problema en un oído que me tiene bastante irascible. Tengo tinnitus, que es el zumbido, y tengo un oído tapado hace dos años y medio y no logro dar pie con bola. Y eso a veces me cansa más. Anoche pasé una noche difícil, dormí pocas horas. Entonces, Marti muchas veces tiene paciencia en que sabe que yo, por ejemplo, a veces me quedo en silencio y es porque estoy tratando de escuchar un silencio que no lo escucho hace un año y medio. Esta sensación de zumbido permanente me tiene a veces medio mal. Pero trato de ser mi mejor versión y de todas las experiencias transitadas tratar de ser mejor. A mí me encanta aprender, cuando me equivoco o algo me sale mal, me encanta aprender y soy muy observador.
— Tal vez es porque estás yendo más despacio y eso te lo permite.
— Sí, claro.
— El casamiento también, aparte de celebrar el amor, es un rito que te invita a entrelazar esos caminos. ¿Cómo lo viviste?
— El casamiento fue el mejor evento que me hubiera gustado que me contraten para ir a conducirlo (risas). Yo le digo a ella la sensación con la que me fui de la iglesia fue como ir flotando. De la iglesia, yo me hubiera subido a ese auto descapotable antiguo que alquilamos y me hubiera ido a un aeropuerto ni siquiera hubiera pasado por la fiesta aunque fue hermosa. Pero esa sensación de casamiento que vos decís, fue una locura. Verla a ella entrar con su papá fue un momento único.
— ¿Sentiste como una recompensa a este amor después de todo lo que te tocó pasar?
— Sí, sin duda. Creo que la vida me está recompensando. Pero no es que me castigó ni mucho menos. Muchas cosas las generé yo. No estoy en lugar de víctima. Pero, ¿viste cuando te dicen: “Che, te viene la buena”? Trabajo, amor, proyectos, tele, teatro, vida, salud, salvo esto que te conté antes, me siento bien. Estoy en un proceso de bajar un poco de peso. Mi vieja está bien de salud. Estoy bien, me siento bien.
Las cámaras solidarias junto a Tinelli
— ¿Extrañás algo de tanta masividad, como por ejemplo en el programa de Marcelo? ¿Extrañás algo de esos 40 puntos de rating?
— No extraño los 40 puntos sino esa adrenalina que era tan linda. Aunque no sé si la extraño, sino que digo qué lindo lo que nos tocó vivir, qué lindo que fuimos contemporáneos a eso. Porque hoy no existe más y no sé si tengo fuerza para eso. Me acuerdo que yo estaba ensayando el baile en el caño y me llama Marcelo para mandarme a un viaje. A Marcelo le encantaba que yo haga sus cámaras solidarias. Había un costado solidario en mí, entonces me llamaba y me decía: “Mati, esta semana hay que ir a Santiago del Estero”. Y yo estaba haciéndome el sexy en el caño y tenía que salir disparado a Aeroparque.
— Aparte como un soldado.
— Obvio. Ahí me decían tenés que ir y yo iba. En este caso me dijeron tenés que hacer de un arqueólogo que llega a Santiago del Estero, al paraje Labrita, porque le vamos a conseguir agua a un colegio. Te vamos a caracterizar, llegás en helicóptero y vas a anunciar una obra.
— Aparte la producción que había en esa época era una locura.
— Yo llegaba hablando en ruso, con el auto ploteado, el helicóptero ploteado. Aterrizábamos y salía la maestra con la directora. Imaginate un terreno todo lleno de tierra, los nenes ahí en el colegio, en la mitad del recreo, y yo bajaba...
— ¿El objetivo final era un acto solidario real?
— Sí, era excavar para sacar agua. Pero yo tenía que decir que había que levantar la escuela porque habíamos encontrado restos de pachanosaurius (risas). Imaginate, en Santiago del Estero, un helicóptero en la canchita de tierra. Era una cosa tan tierna. Y yo le decía a la señora: “Tengo mucha sed”. Y me decía: “Acá no hay agua”. Y cuando lograba que me traían una botella, en vez de tomarla me la tiraba en el pelo. Y la maestra me decía: “¡Acá cuidamos el agua!”. Yo estaba en modo personaje interpretando a un arquélogo malo. Encima Marcelo me dijo: “Tenés que ir a hacer la presentación de la cámara y volvés a bailar el caño”. Entonces, me volví rápido ese mismo día mientras toda esa semana se quedaban excavando hasta que llegaron a los 105 metros. Yo volví, bailé en el caño, hice todo y me volví a Santiago. Pero cuando llegué estaban todos parapetados y estaban todos los padres de los nenes esperándome con armas.
— Atrincherados. Era todo drama.
— “Queremos matar al arqueólogo”, gritaban (risas). Todo el equipo preocupado porque nos querían linchar. Teníamos a los nenes abrazados a la retroexcavadora para que no avancen. Era todo una locura. Pero después fue hermoso. El supuesto asistente del arqueólogo viene y dice: “Señor arqueólogo, tenemos una buena y una mala noticia”. Todos estos esperando el resultado para ver qué pasaba con la escuela...
— Era un clima completamente hostil después de lo que habían anunciado.
— Claro, todo clima de tensión. La buena noticia era que no estaban los restos de pachanosaurus. Y ahí yo como arqueólogo decía: “Uy qué mal”. Y él me respondiá: “Pero, ¿sabe qué? ¡Hay agua! Y ahí saltó un chorro de agua y pusieron el tema Agua, de Los Piojos. Y vos ves a los nenes y aún hoy siguen llegando mensajes con la canchita de fútbol con pasto y los nenes jugando ahí. Entonces, me decís: “¿Añorás o extrañás?”. Esa sensación sí. Hoy la forma de comunicar es otra. Nosotros lo vemos sentados en un escritorio, que no está mal. Pero eso era realmente emocionante.
— Es que era cambiarle la vida a la gente.
— Hemos vivido cosas que han sido increíbles. No es que extrañe mi pasado ni mucho menos, pero soy un agradecido de que, por ejemplo, que Marcelo haya pensado en mí para hacer eso, haber sido contemporáneo de todas estas cosas. Hay que guardarlas, atesorarlas, saber que las transitamos, que las hicimos, que están por suerte en una red, en una nube, que las podemos ver cuando queramos y aggiornarse a lo nuevo, acomodarse a lo que va. Pero tenemos eso en la mochilita.
Proyectos actuales y el deseo de ser padre
— Si pudieses tomarte un mate con el Mati de hace 10 años atrás, antes de todo lo que te pasó, ¿qué le dirías?
— Me vas a hacer llorar. En muchas situaciones me hubiera dicho: “Salí de ahí, maravilla”. En otras me hubiera dicho: “Andá más despacio, tranquilo”. A todas las edades para atrás le hubiera dicho lo que dijiste hace un rato: “Estate presente, consciente y disfrutá esto. Hablá menos, escuchá más y no confíes tanto”.
— ¿Te han traicionado mucho?
— Sí. Pero no está mal tampoco porque eso me da herramientas y me hizo más fuerte. Vas aprendiendo.
— Y haciendo el mismo ejercicio, pero mirando para adelante. Si pudiese venir el Mati dentro de 10 años, ¿qué te gustaría que te cuente?
— No lo había pensado. En 10 años, tendría casi 60. Y me gustaría verme mejor que ahora. Ser un Brad Pitt, ponele, que tiene 70 y está genial (risas).
— ¿Te gustaría ser papá?
— Sí, nos gustaría ser papás. Tenemos ganas. Estamos viendo cuándo es el momento. No lo estamos buscando.
— Y Martu es chiquita todavía.
— Sí, pero tiene ganas. Tenemos ganas. Pasa que también nuestra vida es tan nómade de alguna manera, que digo, bueno, me voy a Mar del Plata, estoy más tranquilo, hago una base y de repente te pasa la vida por delante.
— Vas a hacer teatro con Fátima.
— Voy a trabajar con Fátima en el Holiday el verano, producido por Miguel Pardo, festejando los 20 años de Fátima en Carlos Paz. Mi última obra en Carlos Paz fue antes de enfermarme, en 2015. Y vuelvo ahora, 11 años después, con otra sabiduría, otro aprendizaje. Estoy conduciendo, que es lo que siempre quise y hoy tengo mi programa, de 9 a 11, mi espacio en Net, que lo hago con tanto amor. Estoy feliz. Me gustaría que el de 60 me diga: “Che, qué bien estos 10 años. Cómo los capitalizaste, cómo aprendiste”.
— ¿Y te quedó algún miedo?
— No, no tengo miedo. El miedo no existe. Puede ser una sensación fea de perder a mi vieja, por ejemplo. Qué pasará el día de mañana, a quedarme sin trabajo, a volver a enfermarme o que no se vaya este zumbido. No lo sé. Pero la palabra miedo no.
— Has logrado desdramatizar todo.
— Y sí. Porque tragedia más tiempo es comedia. Pero si no lo vemos de esa manera, hoy no tendría que estar acá después de todo lo que viví. En 2011 casi me cortan la pierna, sufrí la internación. No me hago la víctima, me río de mí. Ya me divierto, la paso bien. Me salen mal las cosas o lo que sea y trato de divertirme. También estoy en un momento de mi vida en el que los límites correctos con educación y con respeto es saber que mi libertad termina donde empieza la tuya. Mi tiempo lo administro yo. Te puede gustar o no lo que hago, pero esta es mi forma de vivir, de desarrollar la vida, lo que trato de aprender y de profesar. No soy ejemplo de nada, pero sí pongo límites.
— Estás en un lindo momento.
— Sí, hermoso. Yo me levanto feliz y no es fácil. ¿Viste cuando uno pregunta qué somos, a qué vinimos? Somos lo que damos. ¿Damos alegría? ¿Damos malestar? ¿Damos malas noticias? Si una persona es feliz, es generosa, todo eso vuelve. Yo estoy convencido de que la vida, Dios o quien sea, me dio una segunda oportunidad para transitar. ¿Pero por qué? Porque te juro que me la gané. Yo sé que hice bien las cosas. Y me la banco. Porque hice bien las cosas cuando pude haberlas hecho muy mal. Ser buena gente es un trabajo. Me acuerdo una vez en Jerusalén, que fuimos con mi hermano, y estabamos en el Muro de los Lamentos, sentados en donde fue la Última Cena. Habíamos comprado un sándwich para compartirlo. Y mi hermano, que es una persona muy inteligente, me dijo: “¿Vos creés que sos buena persona porque sos religioso, sos creyente? ¿Creés que cumplís con todas las premisas?”. “Sí”, le digo. Y me dice: “¿Vos sabés cuál es la única premisa que es la misma, que tiene el mismo común denominador que en todas las religiones? No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan. Y te lo pongo como positivo para que se te haga más difícil: haceles a los demás lo que te gustaría que te hagan". Es la única premisa que está en todas las religiones. Así trato de vivir. A veces me sale, a veces no.
"Lo único que lamento es no haber inventado los vaqueros". Esta frase, atribuida Yves Saint Laurent, realza la importancia de una prenda que ha sabido envejecer como ninguna. Mucho antes de conquistar el street style, el vaquero ya había comenzado a escribir su historia. Proveniente de la ciudad de Nimes, en Francia (serge de Nîmes), de ahí su apelación denim, fue inicialmente utilizado por su resistencia. A finales del siglo XIX, "durante la fiebre del oro en California, Levi Strauss comercializó un pantalón realizando con denim, que tenia un bolsillo para que los mineros pudiesen guardar sus herramientas", explica la diseñadora Zuri Ramos (@white_bouquets_).
Con el paso del tiempo, se convirtió en un icono de rebeldía y juventud, gracias a figuras como James Dean y Marlon Brando. En la actualidad, su espíritu desenfadado y atemporal lo siguen colocando en el podio de las prendas más versátiles y deseadas.
Los expertos de Encuentro recuerdan que "hay pocos tejidos capaces de acompañarnos durante tanto tiempo y, a la vez, reinventarse tantas veces. El denim cambia de forma, de volumen y hasta de color, pero nunca termina de abandonar el armario". Y su variedad es, sin duda, uno de sus grandes puntos a favor: "Skinny, flare, wide leg, straight, push up... ya no hay un único vaquero que defina una temporada. La convivencia de diferentes fits refleja también una manera más libre y personal de vestir, en la que encontrar el pantalón que mejor funciona para cada mujer importa más que seguir una única tendencia". ¿Pero cómo lucirlo con éxito? Algunos looks resultan sencillamente infalibles.
Cazadora de cuero + camiseta
Tanto para acudir a la oficina como para un plan apetecible en fin de semana, la combinación de los vaqueros con buenos básicos de fondo de armario funciona. Por buenos básicos nos referimos a la camisa blanca, la camiseta XXL, la cazadora de cuero o la blusa romántica. Si el minimalismo domina habitualmente tus looks, prueba a lucir un par de vaqueros rectos azules con una prenda sencilla y complementos con personalidad que eleven el conjunto. Un par de bailarinas rojas o un bolso con tachuelas son buenas opciones.
Con gabardina
Este otoño, "la gabardina mantiene su lugar como uno de los grandes imprescindibles: una prenda práctica, versátil y suficientemente ligera para acompañarnos cuando el calor empieza a dar una tregua", explican los expertos de Simorra. Por ello, una de las mejores combinaciones de la temporada es la formada por la gabardina y vaqueros, tanto de corte acampanado como balloon. Basta con una camiseta para completar el conjunto.
Con un poncho
Con la llegada del frío, regresan al primer plano algunas prendas exteriores tan interesantes como el abrigo de borreguito, la capa pero también el poncho. El encanto folk chic de esta última prenda es único por lo que no dudes en invertir en una modelo de lana gruesa, de un color sobrio y ponible, como el blanco o el gris.
En 'total look'
La combinación de un buen par de vaqueros con una camisa a juego es la garantía de un look atemporal, sofisticado y sin esfuerzo. Sumados a una camiseta blanca y un cinturón con un estampado como el de leopardo, consiguen un look de inspiración effortless chic idóneo para cualquier momento.
Denim + estampado animal
Leopardo, cervatillo, cebra... los estampados animales reinan en la selva de las tendencias. Una manera óptima de lucirlos es a través de abrigos XL, una prenda que convierte cualquier estilismo en una declaración de intenciones. Asociado a un par de vaqueros rectos o wide leg, el resultado es un equilibrio perfecto entre audacia y naturalidad.
Con cárdigan
"Un cárdigan sobre un top ajustado, una camisa vaquera combinada con punto o una blazer sobre una blusa ligera son algunas de las fórmulas que nunca fallan", señalan los expertos de Maksu. Si a ellos sumamos un vaquero recto o de corte ancho, conseguimos un look casual chic de máximo confort y belleza.
Con una blusa romántica
Las blusas con lazadas, volantes y lazos, es decir detalles de inspiración romántica, son grandes inversiones. En otoño, se pueden llevar con un vaquero negro o azul y una americana estructurada para conseguir un estilismo todoterreno. El contraste entre la delicadeza de sus acabados y la sobriedad de las prendas de corte sastre es siempre exitoso.
Los mejores looks del street style lo corroboran: los vaqueros son inmortales y su capacidad para reinventarse temporada tras temporada los convierte en un imprescindible del armario.
La última de Kylian Mbappé es la que le va a salir más cara. El delantero, que prepara en Valdebebas el partido del Real Madrid ante el Racing de este domingo, ha perdido tres patrocinadores y ha generado un conflicto con China al referirse a Mao Zedong, fundador de la República Democrática, en los siguientes términos: “Creo que era un dictador”. Un sacrilegio en la región de Asia, que no ha aceptado su perdón.
Los controladores del centro de coordinación de Atocha (Madrid) ordenaron al AVE 2080 que siguiera un protocolo equivocado antes de que el miércoles embistiera al Iryo 6076 en la localidad toledana de Urda, causando al menos 69 muertos y 58 heridos. Así se desprende del libro de normas del maquinista de Renfe y de los testimonios recabados por este diario de tres expertos con experiencia en el manejo de la línea de alta velocidad que une Madrid y Sevilla.
Falta de personal y una fuerte presión sobre los hombros de los operarios en horas pico de tráfico. Son dos de las quejas recurrentes de los sindicatos al referirse al Puesto de Mando y Centro de Regulación y Control (CRC) que el gestor de la infraestructura ferroviaria Adif tiene junto a la estación madrileña de Atocha. En él trabajan un centenar de personas en torno a Da Vinci, uno de los sistemas de vigilancia de la red ferroviaria más avanzados de Europa. Desde sus pantallas se monitoriza el control de tráfico centralizado, las comunicaciones fijas y GSMR, la señalización, sistemas de seguridad, sistemas de planificación y regulación del tráfico, videovigilancia y control de las estaciones. Hasta ahora, un motivo de orgullo para la compañía dependiente del Ministerio de Transportes, pero es aquí donde se fragua la cadena de órdenes inconexas que acaban el miércoles en tragedia, con el choque de dos trenes y al menos 69 víctimas, en la localidad toledana de Urda.
En su primera comparecencia tras el accidente, el miércoles desde el puesto de mando de Urda (Toledo), el cariacontecido presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró consciente de que, además del coste en muertes y heridos y familias desoladas, la tragedia dejaría un legado más, uno en forma de destrozo en el crédito popular del ferrocarril. El Gobierno reforzará la seguridad para “reconstruir la confianza en nuestro sistema ferroviario de alta velocidad”, se comprometió el jefe del Ejecutivo. Para conseguirlo, hay tarea por delante, que las urnas dirán el 29-N a quién le toca asumir. Porque la catástrofe de Urda golpea una imagen, la del servicio de trenes en España, que ya está seriamente dañada, según muestran los datos demoscópicos disponibles.
Hope es un espectáculo bestial. En este caso, de trepidante y furiosa acción ante la amenaza aniquiladora de unos seres muy extraños. El título no hace alusión a ninguna esperanza, sino al nombre del pueblo que un día amanece literalmente patas arriba cuando una fuerza ingobernable lo destruye todo. La primera hora de Hope, que empieza con el jefe de policía local a pocos kilómetros del pueblo examinando a una res destrozada por las garras de un animal desconocido, es una delirante persecución sin respiro dentro del laberinto de calles, tiendas, oficinas y mercados del pueblo destruido. Un ejemplo asombroso del arte del exceso.
Función de noche, obra maestra de Josefina Molina, sobrevuela como algo más que un fetiche cinéfilo la ópera prima de Javier Giner, autor de la serie autobiográfica Yo, adicto.Si en aquella película de principios de los ochenta —también con el teatro de fondo y también con el cine de John Cassavetes en su espíritu—, asistíamos al doloroso ajuste de cuentas de un matrimonio separado, el ajuste de Giner ocurre en solitario, sin posibilidad de réplica, ante el espejo roto de dos vidas bifurcadas en una misma ciudad, Bilbao.